La Rioja

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Vertederos de nunca acabar
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Javier Campos | 06-03-2013 | 13:03

Que si vertidos de tal derribo en la capital, que si vertedero improvisado en cual localidad… Sorprenden los mails recibidos en mi cuenta (jcampos@diariolarioja.com) a raíz de la publicación del reportaje sobre los basureros incontrolados que se acumulan en la periferia logroñesa, un problema que no es nuevo pero ante el que las administraciones se sienten incapaces, y algunas, como el Ayuntamiento de Logroño, hasta lo reconocen.

“Está bien pedir a los ciudadanos que se comporten con civismo, pero del mismo modo creo que también se le puede pedir a las administraciones que obren en consecuencia”, concluye uno de los escritos remitidos. No en vano, la no erradicación de tales comportamientos un tanto marranos supone para las arcas municipales 140.000 euros anuales en concepto de limpieza, es decir, casi un euro por logroñés… evitable se mire como se mire.

Enseres de todo tipo, electrodomésticos y escombros, en el camino viejo de Fuenmayor. / Miguel Herreros

“Enseres de todo tipo, desde el tradicional colchón viejo al moderno ordenador desfasado pasando por mobiliario y electrodomésticos de mayor o menor tamaño, se presentan a la vista de los paseantes de caminos rurales y zonas más o menos apartadas de la ciudad culminando montones de escombros de las más insospechadas dimensiones. Son los vertederos incontrolados, que en la periferia logroñesa aparecen y desaparecen en un número cercano a la veintena para desvelo de la Concejalía de Medio Ambiente.

Camino de Artalobos, camino de la Harinera, camino viejo de Oyón, camino del Plano, monte El Corvo, polígono de Cantabria, avenida de la Sierra o Fardachón… La lista de puntos de vertidos es tan amplia como recurrente y tendría en los existentes en el camino viejo de Fuenmayor o en El Cortijo, justo donde llegan las aguas residuales procedentes de la EDAR al río Ebro, dos ejemplos de reciente denuncia.

Si en el primero de los casos un vecino alertaba a Diario LA RIOJA de que, recién limpiado, a escasos metros de las viviendas más al norte de Valdegastea volvían a empezar a acumularse los enseres inservibles y los restos de obra; en el segundo era el colectivo ecologista riojano de Amigos de La Tierra quien denunciaba ante la Confederación Hidrográfica del Ebro y el propio Ayuntamiento de Logroño la aparición de cajas de plástico, escombros y hasta sofás en el meandro de El Cortijo solicitando su retirada ante el grave deterioro del entorno natural”.

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