La Rioja
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Los otros 'sitios' de Logroño (3)
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Javier Campos | 14-09-2014 | 21:53

Si bien las piraguas han vuelto puntualmente a surcar el Ebro, no es lo que se nos dijo… Ni barcas ni barcaza… solo piraguas, y gracias. El embarcadero del Ebro, ese ‘sitio’ en el que durante la pasada legislatura se invirtieron más de 900.000 euros, continúa con un uso testimonial sólo impulsado tras la apertura de la cafetería. Basta con acercarse a las instalaciones, sobre todo estos días de verano, para comprobar lo que pudo ser y no fue –o habría que preguntarse si es que alguna vez podía haber sido–. De un solo vistazo, y pese a la ensoñación a la que invitan las vistas, uno acierta a entender que lo que comenzó como el sueño de una noche de verano se tornó en pesadilla. Suficiente resulta una mirada para caer en la cuenta de que el proyecto de ocio pretendido en el río se quedó sobre el papel, comprobando y comprobado que el agua lo dejó en papel mojado. Y eso por no hablar de un plan mucho más ambicioso como era el de «convertir el Ebro en la principal avenida de Logroño».

 

Y, como decía aquel, esto es todo, amigos... / Juan Marín

Claro que se han hecho cosas, y muchas… y ahí están los parques bordeados por las riberas, verdadero pulmón ‘verde’ de una ciudad como Logroño que presume precisamente de eso, de verde. Pero de ahí a ver el río como una avenida… El paseo por los ‘paseos’ lleva a los logroñeses, corriente abajo, a imaginárselo con mucha dificultad, sobre todo viendo al otro lado un barrio de vivos, aunque ‘fantasma’ –caso de El Campillo–, y el propio ‘camposanto’, donde descansan las almas –léase cementerio municipal–. Llegados al final, el monte Cantabria, ese en el que los unos llegaron a hablar de planetarios y hasta un teleférico y los otros de un parador de turismo, vuelve a dejarnos claro que los sueños, sueños son… y que igual los mismos, una vez soñados, no merece la pena recordarlos a no ser que sean interpretados como Freud –o como Dios– manda.