La Rioja
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Año nuevo, seguro más caro
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Nuestro Bolsillo | 04-12-2015 | 18:54| 2

«En España estamos acostumbrados a pagar poco por el seguro del coche». Lo dice un veterano corredor de seguros logroñés, con muchos años de profesión a sus espaldas. «Aquí pagamos mucho menos que en otros países de Europa. Yo he llegado a ver un seguro a terceros con lunas e incendio por 180 euros. Eso es imposible».

Si eso es verdad tiene pinta de ir a durar poco. Los seguros de automóvil se van a encarecer a partir del uno de enero, y muchos han empezado a hacerlo ya. ¿El motivo? Un cambio legal que entra en vigor con el nuevo año.

Más indemnizaciones

Básicamente, la novedad es que quienes resulten lesionados en un accidente de circulación recibirán, a partir del 1 de enero, bastante más dinero que antes. Según los cálculos del sector, la subida es mayor cuanto más grave es el perjuicio. Así, las indemnizaciones por fallecimiento se elevan alrededor del 50%, las de secuelas un 25% y las indemnizaciones por lesiones subirán un 12,8%. Pero la norma cuantifica las indemnizaciones según muchas cuestiones (relaciones familiares, nivel de renta) que hacen que algunas indemnizaciones puedan ascender en más del 100%.

Las compañías va a trasladar esos crecimientos a las primas. Algunas han empezado ya, otras lo harán pronto. Lo que no está claro es cuándo ni cuánto. «Dependerá mucho de la cartera que tenga cada compañía», explica el veterano profesional riojano. «Las compañías que estén muy cubiertas, porque tengan más clientes, pueden permitirse subir menos. Pero las que anden más justas tendrán que subir más, para cubrirse».

Desde el sector ha habido voces de alarma, pero otras son, sin embargo, más optimistas. Es el caso del vicepresidente de Mapfre, Esteban Tejera, que pedía «desdramatizar» la subida. «El baremo es bueno para la sociedad española y para el sector», aseguraba. Tejera recordaba que «las indemnizaciones por daños personales representan el 30% del total de la siniestralidad del seguro del automóvil».

Sin embargo, sí hay preocupación por las empresas más vulnerables, que son precisamente las que se han visto arrastradas a la caída de precios que ha vivido el sector en los últimos años. Y es que a la vez que caía la siniestralidad se reforzaba el fenómeno de las «líneas directas», las compañías que sin red de oficinas ni los costes que eso conlleva podían jugar con menores precios. Eso ha hecho que, según estimaciones del sector, la prima media se haya abaratado del orden del 20% desde el año 2008, pasando de los 428 a los 343 euros.

Subidas en marcha

Las subidas, de hecho, ya han comenzado. Según un estudio del portal Kelisto.es, los seguros de automóvil a terceros o a terceros ampliados (los más comunes) han subido el 5,3% durante este 2015. Se rompía así una tendencia de seis años de bajadas. El crecimiento más acusado se ve en las pólizas a todo riesgo y sin franquicia,que en realidad son minoritarias (alrededor del 5% del mercado), y cuyo aumento se cifra en alrededor del 25%, según el mismo estudio.

Las primas, pues, van a subir. De hecho, ya lo están haciendo. Y las perspectivas son que eso dure.

Así lo avisaba otro responsable de Mapfre, en este caso el propio presidente, Antonio Huertas. La recuperación económica está llevando más coches a las carreteras y eso lleva también más siniestros a los talleres. Según él, las compañías se encuentran en una «situación crítica». «Esa situación para el mercado es insostenible y claramente tendrá que cambiar», señalaba hace unas semanas. Y advertía de que habría «incrementos bruscos» en la primas. Falta por saber qué significa eso de «brusco».

El consumidor poco podrá hacer ante esas subidas. Quienes hayan firmado sus pólizas en los últimos meses verán al menos retrasada la subida hasta el próximo vencimiento. Un consuelo… temporal.

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La zorra y las agencias de rating
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Nuestro Bolsillo | 04-12-2015 | 18:09| 0

Andaba  la granja un poco revuelta. En las cochiqueras las cerdas madres cuidaban de sus gorrinos mientras que los machos sopesaban qué hacer. Lo mismo ocurría en la comunidad de los gansos y no digamos en los establos donde las yeguas se quejaban amargamente. A las vacas les daba un poco igual, pero les incordiaba el malestar que se había organizado. Estaban hastiados de la actitud de las gallinas. Todo lo picoteaban y lo ensuciaban. No tenían el más mínimo respeto por nada. Y para la única función  que se les había encomendado, que era despertarlos a la madrugada, resulta que el gallo estaba afónico. Así que el verraco, en representación de todos, decidió poner orden en el gallinero contratando un agente externo. A la mañana siguiente, todos estaban  expectantes para recibir al adalid del gallinero. Se abrió la puerta y allí entro ella, arrogante, con su gran morro, sus tiesas orejas y su larga cola. Miró a todos y les dijo: Vengo a cuidar el gallinero, soy la zorra.

Algo similar hacemos cuando las agencias de rating se ponen a calificar los activos de los propios emisores que les pagan.

Las agencias de rating miden la capacidad que tiene un país, gobierno o empresa para hacer frente a su deuda y por lo tanto el riesgo que conlleva invertir en esos activos. A mayor riesgo peor calificación y mayor probabilidad de impago. Sirva como ejemplo que la calificación actual de Alemania es (AAA), calidad máxima. Y la de España (BBB+), calidad de grado medio. Estas valoraciones influyen directamente en el tipo de interés a pagar por estos activos. A más riesgo más tipo de interés y viceversa. La prima de riesgo, que veremos en otro artículo, se establece por estos rating.

Las tres agencias más importantes que actúan en el mercado son: Fitch, Moody´s y Estándar & Poor´s. Por cierto, las tres americanas.

La pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Son necesarias? La respuesta es simple, sí. Si un activo financiero no está calificado, no tiene mercado. Los inversores y los precios se guían y se establecen por los rating. Hay fondos de inversión y planes de pensiones con  obligatoriedad de invertir única y exclusivamente en activos con una cierta calificación. Sin las agencias de calificación, no habría mercado financiero.

Ahora bien, ¿Son realmente independientes a la hora de calificar un activo? En teoría sí, pero ¿en qué estaban pensando cuando calificaron Lehman Brothers? ¿O cuando valoraron con triple A  las hipotecas subprime ocasionando la mayor crisis financiera  y de confianza mundial? ¿Por qué en muchos casos son contratados por los mismos emisores de los activos que tienen que valorar?

Creo que no me va a responder nadie. Poner la zorra a cuidar las gallinas ocasionó una gran carnicería. Únicamente se salvó el gallo que al ver el percal huyó y pidió asilo en la granja del vecino. La duda que me queda es si el verraco realmente quería poner orden en el gallinero o pretendía deshacerse de las gallinas. A río revuelto, ganancia de pescadores.

Martín Torres Gavíria

Miembro de European Financial Planning Associaton España

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Conquistados por el viernes (negro)
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Nuestro Bolsillo | 23-11-2015 | 16:57| 0

Por mucho que nos cueste reconocerlo, los consumidores no somos seres racionales. O al menos no los somos tanto como nos gustaría. Probablemente sea exagerado usar la imagen del rebaño para referirse al comportamiento de la masa consumidora, pero hay ejemplos que hacen pensar en algo muy cercano a eso.

El ‘Black Friday’ es un ejemplo muy potente. En Estados Unidos el día en cuestión tiene rancia solera, y también una justificación bastante lógica. Allí, el último jueves de noviembre se celebra el ‘Thanksgiving Day’, es decir, el Día de Acción de Gracias, una tradición que se remonta al tiempo de los primeros colonos ingleses, con algún añadido sacado de los nativos americanos. Así, el siguiente día, último viernes del mes, es un puente. Ése día, a un mes casi exacto de la Navidad, ha sido siempre un día de compras.

Tanto, que ese ‘Black Friday’ o ‘Viernes Negro’ (un término con un oscuro origen policial, por cierto) es uno de los días con más ventas en el Estados Unidos, con las tiendas abriendo incluso en horario nocturno para aprovecharla.

En España no hay Día de Acción de Gracias, y ese viernes no es puente. Ni festivo en casi ningún lugar. Así que el ‘Black Friday’ no parece tener mucho sentido, visto así.

Pero lo tiene. Sobre todo desde hace tres años: cuando, en el 2012, el gobierno liberalizó los periodos de rebajas (hasta ese momento, uno en verano y otro en invierno). A partir de ahí se abrió la veda para las campañas de rebajas ocasionales. El problema es que, como bien saben los comerciantes, las rebajas de una tienda en concreto tienen su efecto, pero las de un montón de tiendas lo tienen mucho mas. Y cualquier excusa es buena por tanto para una mini-campaña de rebajas.

Y así ha llegado el ‘Viernes Negro’, y parece que para quedarse: se espera que los españoles gastemos más de 1.100 millones de euros ese día.  Los primeros en adoptarlo fueron quienes más fácil lo tienen para organizarse, principalmente porque les vale con estar de acuerdo consigo mismos: los grandes. Son muchas las cadenas que han anunciado ya su intención de ofrecer descuentos ese viernes o, en algunos casos, desde el viernes al lunes. Marcas como Media Markt, The Body Shop,  Casa del Libro, La Redoute, Alain Afflelou, Visionlab, Merkal Calzados, Sprinter o La Oca ya han anunciado su intención, y en algunos casos también sus descuentos.

El pequeño comercio también se ha lanzado, con ayuda en estos casos de instituciones y asociaciones. En Logroño, por ejemplo, el ‘viernes negro’ empieza a ser una mini-tradición. En 2013 se dijo que las tiendas habían conseguido vender un 60% más que en un día normal. Y para este 2015, el Ayuntamiento piensa encender las luces de Navidad ese viernes (el 27) de modo excepcional, aunque luego se apaguen hasta el puente de la Constitución.

Al ‘Black Friday’ le ha salido en los últimos años un epílogo tecnológico: el ‘Cibermonday’. El ‘lunes cibernético’ es a las compras online lo que el viernes negro a las tradicionales: un día único con descuentos especiales, esta vez para las compras en tiendas en internet. Un día que mueve miles de millones, y que sin embargo no es la única convocatoria parecida. En China, por ejemplo, el gigante ‘Alibaba’ (el Amazon chino) bate récords cada año a mediados de noviembre con su ‘Singles Day’ (día de los solteros). Este año, los chinos se gastaron más de 13.500 millones de euros… en doce horas. Increíble.

Los consejos de la OCU

1 Haz listas Piensa en lo que necesitas y ve por ello. Evita (o minimiza) la compra compulsiva.
2 No se rebaja la calidad Sacar productos exclusivos para rebajas es ilegal. Debe venderse lo que se vendía antes, con la misma calidad.
3 Los dos precios En la etiqueta debe constar el precio original y el rebajado
4 ¿Condiciones especiales? Los comercios pueden establecer condiciones especiales en cuanto a devoluciones. Pero deben indicarlo clara y expresamente.
5 La misma garantía Los productos rebajados tienen la misma garantía que los ‘normales’ Y el servicio post-venta también debe ser igual
6 ¿Problemas? Toda la normativa de derechos del consumidor se aplica igual en rebajas. Protesta si es necesario.

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BCE & FED
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Nuestro Bolsillo | 23-11-2015 | 16:51| 2

Podemos decir que entre el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de  los Estados Unidos de América (FED) se controla la economía mundial (con permiso de China, por supuesto).

El Banco Central Europeo es el banco central del euro, la moneda única de Europa. La zona del euro comprende diecinueve países que han adoptado al euro como su moneda. Hay países de la Unión Europea que están fuera del euro y por tanto no les afecta las decisiones del BCE. Como por ejemplo Reino Unido, Dinamarca y Suecia, entre otros. La Reserva Federal de los Estados Unidos de América fue creada por el Congreso de los Estados Unidos en 1913 y es el banco central de los Estados Unidos.

Se preguntará el lector por qué traigo a colación a ambos bancos centrales cuando el que realmente nos afecta es el BCE. Pues bien, nos afectan las decisiones de los dos. Unas directamente y las otras como consecuencia. Pero además, lo curioso es que los dos tienen los mismos objetivos, pero con prioridades inversas. El economista italiano Mario Draghi (Roma, 1947) es el que preside el BCE desde 2011 y los objetivos marcados para la institución desde su constitución son el control de la inflación y el crecimiento económico. Son políticas económicas continuistas del Bundesbank y se le da máxima importancia al control de la inflación porque se considera que si se logra dicho objetivo el crecimiento vendrá como consecuencia del control de los precios. Es decir, controlando la inflación favorecemos el crecimiento.

La economista neoyorquina Janet Yellen (Brooklyn, 1946) ostenta el cargo de presidenta de la FED y al contrario que el BCE su objetivo prioritario es el crecimiento económico seguido del control de la inflación. Es decir, la prioridad inversa al BCE. Son unos planteamientos menos rigurosos respecto al control de los precios, pero más prácticos y con visión de actuación más inmediata, con la única finalidad de generar crecimiento. ¿Quizás por eso tienen menos tasa de paro que nosotros? Lo que es evidente es que los americanos son más prácticos y van a lo importante, a generar riqueza cueste lo que cueste. Mientras, en Europa nos miramos el ombligo, controlamos los precios y el paro se dispara. O controlamos los precios, bajan los tipos de interés y creamos burbujas.

Por otro lado,  también ellos incentivan el trabajo y el consumo sin control y sin la máxima de la «prudencia» y luego crean paquetes hipotecarios tóxicos inundando las entidades financieras y los fondos (véase la película Margin Call y alucinará), dando origen a una de las crisis financieras mundiales más importantes de la historia económica.

Y a partir de entonces, nadie se fía de nadie. Qué será primero el huevo o la gallina, la inflación o el crecimiento. En España ya lo solucionaron los Reyes Católicos: tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.

Martín Torres Gavíria
Miembro de European Financial Planning Associaton España
finanzas@larioja.com

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Dónde ahorrar… y cómo
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Nuestro Bolsillo | 11-11-2015 | 18:01| 1

Este diario informaba de ello hace unos días: entre un supermercado de Logroño y otro hay diferencias sustanciales, que pueden llegar ha suponer hasta 753 euros al año. El estudio es de la OCU, que establecía un ranking de supermercados liderado por el Alcampo del Centro Comercial Parque Rioja.

Pero dicho lo cual, y una vez escogido un establecimiento, lo que hagamos dentro de él y cómo lo hagamos puede suponer diferencias aún mayores. ¿Quiere ahorrar en el supermercado? Pues lea.

No vaya de paseo: a comprar, mejor con prisa

Una gran parte del gasto «innecesario» en las grandes tiendas de alimentación es compra por impulso: artículos que no contábamos con comprar antes. Cuanto más tiempo pase en la tienda, más de esos caerán. El consejo: vaya a la compra cuando no tenga demasiado tiempo. Ahorrará.

Nada de siesta: después de comer, a la tienda

Esto va contra la sacrosanta tradición de la siesta, pero su bolsillo se lo agradecerá. Relacionado con lo anterior, comprar con el estómago lleno le evitará compras compulsivas… y esos antojos que los híper colocan tan cerca de la caja. Que por algo lo hacen.

¿De verdad necesitas un carro? Coja la cesta

Si no prevé una compra de gran tonelaje, no utilice el carro. Igual que cuando usamos un plato pequeño tendemos a comer menos, usar un carro nos impele subconscientemente a llenarlo. Si prevé que le valga con una cesta, úsela.

Planificar: más duro de lo que suena, pero aun así…

Es un tópico decir que al supermercado hay que ir con la lista de la compra hecha. Y es cierto. El problema no es la lista, sino nuestra determinación de seguirla. Hacer la lista con antelación y menús no sirve de nada si luego se pica. Y los supermercados son máquinas de intentar que piquemos. Así que vaya con la lista… y no se fíe de sí mismo.

Los niños, mejor en casita

A los niños hay que enseñarles a comprar, y visitar el supermercado con ellos es parte de la educación de los infantes. Pero para ahorrar en la compra diaria, vaya sin ellos. Los ni- ños son presa fácil de productos tentadores, con los que usted no contaba, y caros.

¿A la altura de los ojos? Baje la vista

Cada supermercado es un mundo, y los tópicos no se cumplen siempre. Pero la teoría dice que los supermercados tienden a situar a la altura de los ojos los productos que más le interesa que compremos. Lo cual no suele coincidir con el más barato ni el que más relación calidad/precio ofrece. O quizá sí, pero por si acaso, mire arriba y abajo, y compare. La elección siempre será suya.

Si puede elegir, para comer compre… comida

La comida-comida (producto natural, no procesado) suele traer cuenta. Es más sano y, en general, más barato a la larga, aunque tenga otros problemas como la menor fecha de caducidad. Y no se deje llevar por el envoltorio: compare precios por kilo.

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Déficit no, Deuda sí, pero…
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Nuestro Bolsillo | 11-11-2015 | 17:49| 0

Hace muchos años un gran profesor, Víctor Rebollo, nos dijo en clase que las familias debían  abandonar la economía del calcetín. El reflejo de nuestras atónitas caras le impulsó a explicarnos en qué consistía dicha economía: “Veréis, en vuestra casa se hace cargo del  dinero que ganan vuestros padres  la cajera, que es vuestra madre. Lo mete en un calcetín y cuando tiene que hacer compras y pagos, introduce la mano en él y coge lo que necesita. Pero como el calcetín no es transparente y no se ve lo que hay dentro, llega un día en que vuestra madre mete la mano, hurga en el fondo, insiste, palpa la parte del talón, la de los dedos, ¡nada! Y es cuando llama a vuestro padre y le dice: cariño, estamos sin blanca”. Hoy diríamos: estamos en default.

No es lo mismo deuda que déficit. Son conceptos diferentes. Si uno puede ayudarnos a mejorar nuestro nivel de vida, el otro es totalmente pernicioso. También se puede decir que uno es como consecuencia del otro, aunque veremos que no siempre es así. Deuda es lo que debemos, lo que hemos pedido prestado y déficit es lo que gastamos por encima de lo que ganamos.

Cuando pedimos un préstamo para comprar nuestra vivienda estamos generando deuda. Pero si  la cuota del préstamo más el resto de gastos de la casa son inferiores a nuestros ingresos, no tenemos déficit. Este es el típico ejemplo de que nos endeudamos para mejorar nuestro nivel de vida, pero con sensatez, sin gastar lo que no tenemos, es decir, sin déficit.

Ayuntamientos, Comunidades Autónomas o el propio Estado disponen de unos ingresos (nuestros impuestos) para sus gastos. Pero he aquí que a algunos políticos les quema el dinero en las manos. Sobre todo porque no es de ellos o como dijo una fatídica ministra porque “el dinero público no es de nadie”. Y gastan más de lo que ingresan y sus deficitarios balances se tienen que compensar con deuda y más deuda. Aquí sí que la deuda es como consecuencia del déficit.

Actualmente España tiene un máximo histórico de deuda del 97% con respecto al Producto Interior Bruto. Esto quiere decir que tenemos que estar todos los españoles trabajando un año sin gastar nada para pagar la deuda del Estado. ¡Casi nada! ¿Cómo hemos llegado a esto? Como dirían los anglosajones step by step, paso a paso, con déficit año tras año, gastando y malgastando más de lo que ingresamos (embajadas autonómicas, aeropuertos fantasmas, televisiones autonómicas, planes E, etc.). Como ComunidadAutónoma La Rioja es de lo mejor, sólo el 16,50% de endeudamiento sobre el PIB del 2014 ante un 37,60% de la C. Valenciana.

¿Hay solución a todo esto?  Hay que pensar que sí. Primero y lo más importante es voluntad política (ver para creer). Y lo segundo y  más práctico es una oficina económica que gestione uno a uno todos los pagos. Lo inventó Aznar y lo gestó un gran intelectual ya desaparecido que fue el profesor Barea.

La oficina económica es el calcetín de antaño, pero con transparencia sabiendo lo que hay y hasta donde se puede llegar. Porque el Barea de turno, la cajera de entonces, la madre, sabe lo que cuesta ganar el dinero y lo que realmente es necesario para su casa. Para despilfarrar ya están los políticos. Lo mío, mío, y lo tuyo de entrambos.

Martín Torres Gaviria
Miembro de European Financial Planning Association España

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La eterna guerra de las farmacias
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Nuestro Bolsillo | 30-10-2015 | 09:54| 3

El último informe de Competencia reabre el conflicto de siempre: ¿debe la farmacia seguir siendo un coto?

 

Hay negocios libres. Uno lo pone por su cuenta y riesgo, respetando la regulación normal y estándar, y luego uno solito se defiende. Es decir, nada le protege a uno de la posible competencia.

Y hay negocios regulados. Ahí la barrera está en la entrada. Pero después la propia ley le protege a uno de la competencia, estableciendo la imposibilidad legal de que a uno le abran «enemigos» en un entorno cercano.

El caso más paradigmático de esto último es la farmacia. La ley española protege al farmacéutico asentado, estableciendo límite de establecimientos por habitante y también por distancia. No es un ‘status quo’ fuera de discusión. De hecho, la discusión vuelve periódicamente, alimentada desde distintas fuentes. La última: la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que ha recomendado públicamente que el sector se liberalice: para la apertura de farmacias… y para la venta de algunos medicamentos fuera de ellas.

Las recomendaciones de la CNMC son, en realidad, añejas. Por ejemplo, que una persona pueda tener más de una farmacia. O que no sólo los farmacéuticos puedan ser titulares de esos establecimientos. O que no haya restricciones a los horarios o la publicidad de las farmacias.

La CNMC va más a la línea de flotación de la patronal de la farmacia establecida cuando pide que se eliminen las barreras de entradas. Aquí, Competencia recuerda directamente el modelo navarro.

En la comunidad vecina la normativa es muy poco restrictiva: las farmacias deben estar separadas por 150 metros, pero por lo demás se pueden abrir libremente siempre y cuando no haya más de una por cada 700 habitantes. No es un gran límite: en La Rioja, por ejemplo, hay una farmacia por cada 2.064 habitantes (datos del 2013). Ahora mismo, en la comunidad vecina la ratio es ligeramente superior a mil habitantes por cada establecimiento.

La liberalización navarra del 2000 produjo un boom del sector: el número de oficinas de farmacia se duplicó en diez años, (307 en el 2000, 593 en el 2010) pero después el número de aperturas parece haberse estabilizado. En cualquier caso, no parece cumplirse el apocalíptico mensaje que siguen repitiendo los farmacéuticos, que sin embargo se sigue reeditando: «La liberalización implicaría que a corto plazo surgirían nuevas farmacias, pero acabaría con el 50% del sector en una década», afirma la patronal.

Medicinas sin farmacia

La otra medida que ha levantado (de nuevo) la ira de los farmacéuticos es la sugerencia de que las medicinas sin receta se puedan vender fuera de las farmacias. Competencia cita un estudio del 2014 sobre 27 países europeos. En la mayoría de ellos (16) existe esa posibilidad, mientras en 11 las farmacias tienen la exclusividad total de los medicamentos. En esa lista minoritaria está España, pero también Francia o Bélgica. En esta queja los farmacéuticos no están solos. La asociación de consumidores Facua, por ejemplo, criticaba duramente a Competencia: «El sistema farmacéutico debe ser un servicio de calidad a los usuarios, con información y controles suficientes, lo que sólo puede realizarse a través de profesionales del sector».

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Ricos & impuestos
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Nuestro Bolsillo | 30-10-2015 | 09:50| 1

La mañana era fría en Manhattan en febrero de 1974. En el Shorty’s, alrededor de unas tazas humeantes de café tres personas conversaban amigablemente. Arthur Laffer, economista, Donald Rumsfeld , que llegó a ser secretario de Defensa con Ford y Bush; y Dick Cheney, más tarde vicepresidente con Bush. Laffer les dibujó una gráfica en una servilleta y les dijo: «El gobierno recaudaría más impuestos si redujera los tipos impositivos. Con un tipo del 0% no se recauda nada, pero también la recaudación es cero si el impuesto es del 100% porque nadie daría golpe. Hay que encontrar el punto que maximice la recaudación». Y a esta teoría de la servilleta se le conoce como la Curva de Laffer.
Recientemente, en la Facultad de Economía de Zaragoza el economista José Torres Remírez (Logroño, 1991), ha presentado un trabajo fin de máster con la conclusión de que hay que bajar los impuestos a los ricos. Así de golpe parece grosero, pero analicémoslo.
El estudio empieza definiendo ricos a aquellas personas que declaran más de trescientos mil euros de ingresos (trabajo y capital) en el IRPF. Y la premisa es que si queremos recaudar más de este colectivo hay que bajarles la presión fiscal. La pregunta es ¿por qué? Y la respuesta es que porque con una presión fiscal alta, este sector está en condiciones de modificar comportamientos para pagar menos, como por ejemplo:
– Trabajo: Por su estatus dependiendo de la presión fiscal pueden aumentar o disminuir su jornada laboral a su antojo y por tanto sus ingresos. Y por ende la recaudación.
– Remuneración: Pueden alterar la naturaleza de su remuneración. Es decir, en vez de cobrar como rendimiento de trabajo pueden hacerlo en bonus, acciones, participaciones, etc. Modificar remuneraciones con mejores beneficios fiscales.
– Eludir impuestos: Buscar métodos legales dentro del sistema de tributación para pagar menos. Por ejemplo, pasar de asalariado a empresario, cambiar de domicilio fiscal buscando autonomías más favorables (Navarra/País Vasco) o incluso países, etc.
– Y por último, evadir impuestos.
Estos y otros muchos comportamientos hacen que al subir la presión fiscal se recaude menos. Pero queda lo más importante ¿Cuál es el punto de presión fiscal óptimo para este colectivo? En La Rioja es el 30% en el IRPF y actualmente están pagando el 51,90%.
Este artículo no lo escribo con intencionalidad política, sino exclusivamente técnica. Si lo que realmente pretendemos es recaudar más y que nos beneficiemos todos, hay que bajar la presión fiscal a los ricos.
Para evitar la posible tentación maliciosa del lector de pensar que yo puedo pertenecer a ese colectivo, le anticipo que ni de lejos, pero no por ganas.
La servilleta de Shorty’s, con la Curva de Laffer dibujada y empapada de café, prendía de la mano del reportero del Post que apostado en la barra del bar esperó a que la mesa quedara desierta. Tenía su reportaje. Miró el dibujo, vio como la curva subía y bajaba y su origen hispano le recordó aquello de «quien mucho abarca poco aprieta».

Martín Torres Gavíria
Miembro de European Financial Planning Association España
finanzas@larioja.com

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Cuando las ‘apps’ te roban
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Nuestro Bolsillo | 21-10-2015 | 17:15| 0

Un usuario medio tiene 36 aplicaciones instaladas en su teléfono móvil. Que sólo utilice, según un estudio de Google, menos de una decena de ellas cada día es otra cosa. Pero nuestros terminales nos han convertido en devoradores de apps. Unas porque sirven para muchas cosas. Otras porque son gratis. Y algunas, simplemente porque son divertidas.

Pero también las hay malvadas. Y aunque un simple ejercicio de sentido común evita la mayoría de los problemas, la verdad es que de vez en cuando aparecen casos de estafas relacionadas con aplicaciones de móviles que son como para poner los pelos de punta. Ahí van tres casos.

Linterna Molona

¿Demasiados permisos? Pues desconfía

Cuando una aplicación se instala en el móvil suele avisar de qué permisos necesita tener. Es decir, si para funcionar necesita acceder al teléfono, a los mensajes, al correo electrónico… Muchas veces solemos pasar de largo y darle a «aceptar» sin leer. Pero conviene no hacerlo. Que se lo digan a los usuarios de Linterna Molona, una aplicación que (con distintos nombres) timó a medio millón de personas en todo el mundo a principios de este año. La app prometía aumentar la cantidad de luz de la linterna del móvil. Pero pedía un montón de permisos. Entre ellos, llamar a números de teléfono directamente y enviar SMS. ¿Para que quiere una linterna hacer eso? Correcto: para estafar. La app inmediatamente suscribía al usuario a un servicio de mensajes ‘premium’ que costaba, según los casos, alrededor de 30 euros al mes.

AdultPlayer

Una app porno con muy malas intenciones

Adult Player no estaba en la tienda oficial de Android, y sólo eso ya es un buen indicador: si no es usted un usuario avanzado, desconfíe de las aplicaciones que se descargan desde una web o (peor aún) desde un correo electrónico. AdultPlayer era, en teoría, una aplicación que daba porno gratis. Pero lo que hacía era sacar una foto al usuario con la cámara frontal, bloquear el teléfono y avisar a la víctima de que tenían su foto (su foto mientras veía porno, claro) y de que no desbloquearían el teléfono, con lo cual se perdería todo su contenido, si no recibían un pago de 500 dólares.

Whatsappspy

Desde Murcia, con amor… y por dinero

Ésta era española 100%. La Policía la detectó, pero, según afirmaba, ya había estafado a unos cuantos miles de personas. Prometía ser un modo de espiar el whatsapp de un usuario, pero en realidad te pedía aceptar el envío de SMS premium, de los que se pagan a doblón. Eran cantidades pequeñas, y lo que querían hacer los usuarios era directamente ilegal, así que muy pocos de los perjudicados acabaron denunciándolo.

Consejos para evitar timos

1 Sólo en la tienda oficial Si no es un usuario avanzado y lo tiene muy claro, lo mejor es limitarse a las tiendas oficiales (App Store, Play Store) y las de la marca. Hay más controles
2 Leer los permisos Al instalarse, las apps deben declarar qué permisos necesitan del usuario para funcionar. Si algo suena muy raro, desconfíe.
3 Nada de un email No haga caso de invitaciones que le llegan por correo electrónico, con enlaces para la instalación de aplicaciones.
4 Lea los comentarios Las apps tienen comentarios en sus páginas de descargas. Lea y juzgue lo que otros han dicho.
5 El nombre de quien la firma Fíjese en el nombre del desarrollador. Si es de Whatsapp pero la ha desarrollado otro, desconfíe.

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Cajas de ahorro
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Nuestro Bolsillo | 21-10-2015 | 17:12| 0

Quiero advertir que la lectura de este artículo puede dañar su sensibilidad. Últimamente está de moda hablar mal de las cajas de ahorro y yo voy hacer lo contrario.

En 1462 franciscanos italianos de Perusa, para evitar la usura, crearon el primer Monte de Misericordia. Prestaban semillas y luego eran devueltas con la cosecha. En España llegó en 1702 el primer Monte de Piedad de la mano del sacerdote turolense Francisco Piquer. En 1778 se creó en Hamburgo la primera Caja de Ahorros y en España en 1835, reinando Isabel II, se abrió la primera Caja de Ahorros en Jerez de la Frontera. En 1839 se decreta impulsar la creación de cajas de ahorro ligadas a montes de piedad. Es decir, unir ahorro popular y crédito público. Ya en 1880 se legisla el «carácter benéfico» de estas instituciones. El proceso crediticio de las cajas de ahorro y monte de piedad comenzó con una triple proyección: ámbito geográfico reducido, bajos tipos de interés y seguridad para los depositantes con un beneficio social. Y todo ello bajo el principio de la PRUDENCIA. Es Enrique Fuentes Quintana en 1977, como Ministro de Economía y Vicepresidente de Gobierno, quien reforma el sector financiero liberalizando los tipos de interés e igualando las cajas a la banca privada, creando la banca universal.

Nos encontramos en el máximo esplendor de las cajas de ahorro. Llegan a todos los rincones de España, allí donde nadie quiere abrir oficina, ellas las abren dando servicios bancarios en todos los rincones de nuestra piel de toro. Financian la construcción de lo que se denominaban «casas baratas» dando la oportunidad de tener una casa a los sectores más necesitados de la sociedad. Financian préstamos blandos en agricultura, ganadería y pesca. Fecundan el germen de las cooperativas. Son los primeros pilares de sujeción de la industria y autónomos emergentes. Y como colofón a todo ello su OBRA SOCIAL. ¿Quién no se ha beneficiado directa o indirectamente de la obra social de las Cajas? No voy a enumerar todas las actividades de la obra social porque mi compañero de página no tendría donde escribir.

Era demasiado bonito para ser real y llega la fatídica Ley 31/1985 del 2 de agosto de regulación de las normas básicas sobre los órganos rectores de las cajas de ahorro, donde los políticos, una vez más, quieren el juguete para ellos. Y legislan para que nada menos que el 40% de los consejeros sean ellos, con la autojustificación en el preámbulo de la ley de «…esta Ley pretende democratizar los órganos rectores de las Cajas de Ahorros». A partir de esto, los políticos y sindicatos toman las riendas y… todos sabemos lo que ha pasado. El que no hayan sido dirigidas por profesionales, el que sus fines no hayan sido financieros, el que hayan servido en muchos casos de pesebres y, sobre todo, el que se haya perdido el principal principio por el que se regían, el de la PRUDENCIA, ha hecho que de momento nos cueste la broma a los españoles cincuenta mil millones de euros.
Hay que aclarar que no todas se han gestionado mal y ha habido cajas que no han necesitado de la ayuda del FROB, como por ejemplo Caixa, Unicaja, Kutxa e Ibercaja.

Tampoco quiero confundir a nadie. Estudié becado por una de esas cuatro y estoy orgulloso de haber estado trabajando en ella treinta y cuatro años de mi vida. De bien nacido es ser agradecido.

Martín Torres Gavíria
Miembro de European Financial Planning Association España
finanzas@larioja.com

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Sobre el autor Nuestro Bolsillo
Comprar sin saber por qué no es buena idea. Descubramos juntos más cosas... y cómo dejar de hacerlo. Por Pablo Álvarez y Martín Torres