20 Jul 2007

LECTURAS DE VERANO

 
       Ya se sabe que agosto es un mes de sequía informativa porque los políticos, que son quienes más noticias generan, se van de vacaciones, y los periodistas los persiguen hasta el último momento con preguntas tan trascendentales para el ciudadano como dónde van a veranear, si prefieren mar o montaña, si harán deporte o se tumbarán a la bartola. Y ellos contestan midiendo mucho sus respuestas porque piensan que deben cuidar la imagen, mantener el tipo y dar el tono. Tal parece que, en cuanto juran o prometen su cargo, se ven en la obligación de volverse serios, aburridos y casi clones.
       Antes de continuar quiero dejar claras dos cosas: Una, que me incluyo en la crítica porque yo también pertenecí al gremio; y dos, que cuando hablo de "políticos" uso el genérico, o sea que debe servir para ellos y para ellas.
      "¿Qué va usted a leer este verano?" Pregunta el angustiado periodista al que el dire le ha encargado un reportaje de altura. Y aquí la fauna política se desmelena. Está el que quiere parecer muy moderno y muy esnob: "Este año me llevo un libro intersantísimo: Estudio de la filosofía propedéutica." (¡Toma castaña!) El que pretende dárselas de intelectual: "Yo sólo leo biografías: Don Juan Moneva y Ramos y Los discursos de Iam Prescott." (Conocidos en su casa a la hora de comer.) El que presume de científico: "Yo disfrutaré con los dos tomos de Física Cuántica." (¡Ole tu mare!) El autonomista, que ha rebuscado en los archivos de la biblioteca local: "La vida de la mosca cojonera en los Cameros Viejos y Las costumbres sexuales del somormujo en La Grajera." (Para mondarse.) El estadista: "Estudio comparado de la civilización etrusca con el Estado de las Autonomías" (¡Y na más!)
       El periodista vuelve a la redacción con la sensación del deber cumplido aunque consciente de que le han tomado bonitamente el pelo. Porque el político, mientras cierra la maleta con las bermudas o el bikini y las chancletas, piensa que lo que de verdad va a hacer en vacaciones es no leer una letra, tomar el aperitivo en el chiringuito, subirse con los hijos en el tren del oeste del parque temático y, si acaso, después de comer, mientras le entra la soñera, ojear El Marca o El Hola y, como un esfuerzo supremo, tragarse el último best-seller sobre los Illuminatis, o la última novela de ciencia-ficción sobre androides. Pero esto no se lo ha podido decir el periodista. Su imagen se deterioraría.
      Y, hablando de libros, les recomiendo El niño con el pijama de rayas. Creo que me lo agradecerán.
 

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06 Jul 2007

UN TRABAJO FIJO, FIJO

       Voy a hablar de fútbol; pero no se asusten ustedes porque lo haré desde un ángulo que me tiene sumida en la intriga hace mucho tiempo: el laboral.
      Si el gerente de una empresa obtiene pésimos resultados económicos y no llega ni de cerca a los objetivos que le han señalado, o un jefe de personal carece de autoridad sobre sus subordinados, la consecuencia inmediata es el despido, y el susodicho ya puede olvidarse de que otra empresa lo contrate para realizar las mismas tareas. Si a esa situación se añade que tiene más de cuarenta años, sus posibilidades de encontrar otro curro son tan nulas que no le queda otra que acogerse a una depresión, apuntarse a la campaña de recogida de patata o pedir en la puerta de la Redonda.
      Pues esta teoría, confirmada con miles de ejemplos en todos las ámbitos del mundo laboral, queda completamente desautorizada en el fútbol. Hay un puesto de trabajo que siempre sale a flote: el de entrenador.
      Al principio, yo sentía verdadera pena cuando veía en la tele a un mister caído en desgracia porque su equipo había bajado a segunda. Me parecían desproporcionadas las críticas de los directivos que, sólo un año antes, le habían contratado con un sueldo millonario porque era el mejor; los comadreos de los jugadores que, hasta entonces, no se habían atrevido a levantarle la voz en el vestuario; y el desprecio de la hinchada que lo llevó bajo palio y que ahora le llamaba de todo menos "bonito". Pero enseguida vi que mi dolor por él era una estupidez. No habían transcurrido 24 horas cuando ya tenía cinco ofertas, a cual más sustanciosa, de otros tantos clubes para que realizara con ellos la misma labor en la que había fracasado con el anterior. El grito de "Fulano ha muerto" se mezclaba con el de "Viva Fulano", y así, los Camachos, los Aragonés, los Clementes, los Capellos, los Iruretas, los Lotinas, los Shusters salían vilipendiados de un club para ser la esperanza de otro.
       ¿Ustedes lo entienden? Yo, desde luego, no. Pero lo que no me cabe en la cabeza es cómo los Ministerios de Educación de todo el mundo no recomiendan ese puesto de trabajo a todos los escolares, y cómo los padres no aconsejan a sus hijos desde pequeñitos: "Mira, niño; ni ingeniero ni arquitecto ni médico ni abogado ni fontanero ni artista: el único trabajo fijo, pero fijo de veras, es el de entrenador de fútbol.

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29 Jun 2007

GERANIOS

       Pocas veces se hacen realidad los sueños grandes. Pero yo tenía un sueño pequeñito. Cada vez que viajaba por ciudades europeas y veía cuajadas de flores las fachadas de sus ayuntamientos góticos, barrocos, renacentistas o neoclásicos, recordaba al nuestro -impecable en su moderna arquitectura-, pero tan serio, tan gris, tan triste..., y soñaba con que, si alguna vez tenía la oportunidad, lo adornaría con flores. Esa oportunidad llegó y mi sueño se hizo realidad. Rojos geranios de hiedra colgaron del pretil de las ventanas y me pareció que ese detalle lo convertía más en la casa de todos. Casi se esperaba la aparición de las manos amorosas que, como en tantos balcones de la ciudad, los regara, abonara y saneara.
       Tan sólo dos días habían pasado desde de que dejé mi cargo de concejal, cuando desaparecieron los geranios. No había habido granizo destructor ni plaga de mosca asesina africana; fueron las nuevas manos que habían pasado a regir los destinos de la ciudad. Pregunté humildemente cuál era el motivo y me respondieron que no se podía estropear con colorines un monumento tan importante. Luego vi que también desaparecía la máquina del tren de Gran Vía y las esculturas del parque del Carmen; las peatonales y los paseos quedaron, tal vez por imposibilidad física de levantarlos. Lo acepté sin críticas (ya saben que, por principio, nunca lo he hecho con mis sucesores), pero sentí esa tristeza que debe acompañar a los muertos cuando, desde el más allá, ven a sus deudos retirar de la casa sus ropas, sus papeles y los recuerdos de cuando estaban vivos. Con los geranios, yo había muerto para mi ciudad.
       Hace unos meses observé con asombro que una colección de ositos multicolores se habían encaramado sobre el tejado del emblemático edificio. Mis desconocimientos sobre arquitectura me llevaron a pensar que sería porque la fauna (los osos) no desdice en una construcción monumental, mientras que la flora (mis geranios), sí.
      Hoy he pasado por la plaza del Ayuntamiento. El sol de junio, que hasta ayer bañaba aburrido las piedras de Moneo, había encontrado una nueva ocupación: dar calor y luz a los nuevos geranios que unas manos -también nuevas- han colocado alegrando la fachada y cantando mi resurrección. Todavía estoy llorando de emoción.
      Tomás, alcalde, gracias.
 
 

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21 Jun 2007

MEDUSAS

           Ayer me llamó mi amiga Merche (¿recuerdan?: la que cree en todos los videntes, astrólogos y métodos de curación milagrosos). -Tengo que verte inmediatamente. Yo estaba liada migando pan porque venían hijos y nietos a comer y adoran las migas. Le dije que nos veríamos por la tarde. Ni se enteró. Cuando tiene una idea en la cabeza, Merche es un torrente desbordado, un ciclón arrasador, un volcán en erupción y las siete plagas de Egipto todas a la vez.
      A los cinco minutos estaba en mi casa. Sin saludar, tiró sobre la mesa unos papeles y dijo sin aliento: -Ya las tengo. Merche tiene la virtud de cogerme siempre descolocada. Seguro que durante el camino se había ido contando la película y, cuando estuvo ante mí, me ofreció sólo el desenlace. Como yo no había participado ni de los antecedentes ni del nudo, no tenía ni idea de qué iba la cosa. -¿Que ya tienes qué? -Mujer, qué va a ser: la repugnante historia de las medusas. Y me señaló los papeles pegándoles un golpe como si quisiera aplastarlas. Eran unas hojas que había sacado de Wikipedia porque, desde que ha aprendido a navegar por Internet, no hay información que se le resista. Les eché un vistazo rápido. -Pues, mira, son muy monas y muy decorativas; parecen un miniplatillo volante del que brotan haces de luz. Se indignó. -¿Monas? ¿Decorativas? ¿Cómo puede serlo un organismo de cuerpo gelatinoso con forma de campana con largos tentáculos cargados de células urticantes llamados cnidoblastios? Intenté amansarla. -Lo que no sé es qué tienen que ver contigo. -Pareces tonta; después de lo del chocolate y lo del dermatólogo sólo me falta encontrarme en el mar con un bicho de ésos.
      Ahora sí la seguía. Merche no lleva lo que se dice un buen año. En uno de sus infinitos chequeos, el dietólogo le ha prohibido el chocolate y el dermatólogo le ha dicho que su piel no admite ya ni un rayo de sol más. Sus dos vicios. Desde que su hermana y su cuñado compraron hace mucho tiempo un apartamento en primera fila de playa en Santa Pola, ella se pasa los tres meses de verano como un lagarto sobre la arena. -Si no puedo tomar el sol por prescripción facultativa y no puedo meterme en el agua por si me muerde uno de estos repugnantes cnidarios, dime qué me queda.
     Aguantando las ganas de reír que me venían a borbotones y mientras migaba el último currusco de pan duro, le dije emulando a Humphrey Bogart: -La montaña, querida. Siempre te quedará la montaña. Su mirada me asesinó.
 

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16 Jun 2007

15 DE JUNIO DE 1977 (especial 1as elecciones)

 
        El nombramiento de Adolfo Suárez por el Rey el 20 de junio de 1976 constituyó una sorpresa y una incógnita, pero enseguida se vio que la cosa iba en serio. Convocó el referéndum para la reforma política, que fue aprobado masivamente por los españoles, y anunció la convocatoria de elecciones generales para el siguiente año en las que se elegirían diputados y senadores cuya misión sería redactar una Constitución.
         En mayo del 77 comenzó una campaña como no ha habido otra. Presididos por la inexperiencia, la ingenuidad y el entusiasmo, se presentaban tantos partidos que se la conoció como "sopa de letras". Las calles, las farolas, las paredes empapeladas con la propaganda electoral, gritaban coloristas la alegría de una libertad recobrada tras cuarenta años de dictadura: desde el "rosco" verdinaranja de la UCD hasta el rojo que enmarcaba los rostros de Ibarruri y Carrillo, pasando por el idílico azul claro del PSOE y la apuesta de Fraga proclamando que "España era lo único importante". Nunca como entonces ha habido tanta asistencia sincera a los mítines de un público que quería conocer y escuchar a todos los candidatos. Y las papeletas llegaron a las casas, y las cabinas y las urnas a los colegios electorales.
        La naturaleza quiso colaborar al ambiente de alegría. Amaneció un día limpio, claro y luminoso y todo él fue una fiesta. El desfile ante los colegios electorales, los comentarios en los bares, los corrillos en la calle y la misma ignorancia del resultado daban una emoción que hoy nos han quitado la costumbre, la parafernalia de los mítines (sólo para la televisión y los convencidos), la excesiva frecuencia de los procesos electorales y la lluvia de encuestas. Los votantes clarificaron sabiamente aquella "sopa de letras" dando el siguiente resultado: un partido mayoritario, UCD, con 165 diputados; una minoría holgada, el PSOE, con 118; dos partidos minoritarios: AP con 16 y PC con 20; los partidos nacionalistas vasco y catalán tuvieron representación gracias a una beneficiosa -para ellos- ley electoral.
       Al día siguiente, el Rey, que había designado a dedo a Adolfo Suárez, volvió a encargarle que formara Gobierno pero, esa vez, por orden del pueblo soberano que había podido ejercer ¡por fin! uno de sus derechos más importantes. Y dijo en la apertura de las Cortes: "En estos momentos cruciales de nuestra historia, hemos de procurar eliminar para siempre las causas históricas de nuestros enfrentamientos."
      Hoy, treinta años después, hago mías sus palabras con la misma fe y la misma emoción que entonces.
 
 

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15 Jun 2007

BODAS DE ORO

      Sintiéndolo mucho, no he podido asistir a los actos de celebración de los 25 años del Estatuto de Autonomía de La Rioja porque esos mismos días mi marido conmemoraba las Bodas de Oro de su fin de carrera, y el amor y la epístola de San Pablo me llevaron a decidirme por este evento Son tan importantes estos hitos en la vida que les hemos adjudicado la magia de las piedras preciosas: plata, oro, diamante.
       A la Facultad de Medicina de Zaragoza acudían en aquellos tiempos estudiantes de todas las provincias de su entorno: logroñeses, vascos, santanderinos, navarros y aragoneses. Y en esa misma Facultad se han reunido estos días un centenar de médicos que dedicaron 50 años de su vida a ejercer una profesión que, cada vez más, se acerca al milagro. Su objetivo: retrasar en lo posible y en las mejores condiciones el encuentro del hombre con la muerte. Sus tareas: atenuar el dolor; curar estómagos maltrechos, pulmones gastados y corazones averiados; restaurar huesos, vista, oído, dentadura; traer niños al mundo y miles de otras tareas sanadoras. Sus medios: el estudio, el trabajo, la dedicación, la renuncia a amigos, diversiones y familia por atender a un paciente, las noches sin dormir por cubrir una urgencia, por hacer casi de confesor de las miserias humanas. Allí estaban ellos, jubilados ya, como perdidos en un mundo al que habían dedicado tanto y que ya no les necesitaba.
        Se celebró con toda solemnidad un acto académico presidido por el Decano de la Facultad de Medicina con la lectura de tres lecciones magistrales: en nombre de los alumnos que fueron, en nombre de los profesores que tuvieron y en nombre de sus mujeres, tarea que tuve el honor de ejercer. Resalté nuestro papel de colaboradora a tiempo completo que incluía el de esposa, madre, ecónoma, secretaria y enfermera, con el teléfono siempre dispuesto, la puerta siempre abierta, los hijos preteridos a los pacientes. Y puse de relieve dos realidades: que las mujeres habíamos evolucionado más porque, al tener más contacto con los hijos, habíamos aprendido un nuevo modo de ver la vida y unos conceptos y principios que, madres al fin y al cabo, aceptábamos por ellos. Y que, físicamente, mientras ellos eran ya unos señores muy maduros -cuasi ancianos-, nosotras representábamos muchos menos años. Claro que les jugábamos con la ventaja de la peluquería, la cosmética y la boutique.
        Y que también eran nuestras Bodas de Oro.
 

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10 Jun 2007

SOBRE RUEDAS

 
       Eran las siete de la mañana de un día de primavera que se presagiaba extrañamente nublado. García Lorca habría recitado "con el silencio oscuro, el ave triste". Pero yo no estaba triste; sólo avergonzada porque en ese silencio oscuro sonaban como truenos desagradables las ruedas de mi maleta al saltar sobre los desiguales dibujos de las losetas de la acera. Estaba profanando el silencio de la ciudad aún dormida. Sabía que, dentro de las casas, habrían comenzado ya los primeros ruidos de la vida: el tintineo del timbre del despertador, el chirrido de la persiana al levantarla, el gorgoteo de la ducha sobre las baldosas, el soniquete del exprimidor de naranjas, el zumbido del microondas calentando el café con leche y el disparo de las tostadas huyendo de la cremación. Intuía todo esos sonidos pero no los oía.
       Pronto mis ruedas no serían únicas y se unirían al concierto las de los coches, las motos, la bici de algún ciclista arriesgado, las mochilas de los escolares y los carros de la compra empujados por las amas de casa. Cuando el sol calentara, aparecerían las sillas con su anciano sentado, impulsadas por el consabido inmigrante. Y pensé lo bueno que sería que nos pudieran adosar unas ruedecitas invisibles a los pies. Añoré mis tiempos de colegiala, con aquellos patines de hierro y ruedas de bolas que había que sujetar al zapato con unas pinzas a presión, desesperación de nuestros padres que no ganaban para calzado. Y recordé a esas jovencitas de las boleras americanas que, sobre sus patines en línea, sortean toda clase de obstáculos haciendo malabarismos con la bandeja de las bebidas y las hamburguesas sobre la palma de una mano.
       En ésos tontos pensamientos andaba, cuando un joven alto y atlético se acercó a mí a tan grandes zancadas que me hizo mirarle los pies. No; no llevaba ruedas. Por su edad comprendí que las tenía en el corazón que le hacía funcionar como un bólido. Me contempló fijamente, no sé si para incitarme a engrasar el mío o tal vez porque le ofendía mi alboroto. Nuevamente avergonzada, intenté llevar la maleta a mano, pero la espalda me recomendó prudencia.
      Voy a proponer a nuestra nueva corporación municipal algo bonito y original: dedicar un monumento al inventor de la rueda. Como un símbolo de que todo va a funcionar bien, de que todo va a ir sobre ruedas.
 

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01 Jun 2007

RESACA ELECTORAL

 
         De la misma manera que el slogan estrella del comerciante es que "el cliente siempre tiene razón", el del político es "que el votante siempre tiene razón". Aunque, en su fuero interno, el dueño de la tienda sabe que no es verdad, y que esa señora de cara inocente que declara que la blusa que compró el día anterior tenía una mancha de carmín en el cuello, le está engañando.
     En política pasa lo mismo. Recuerdo que todo lo que había disfrutado en la campaña se me venía abajo al comprobar mis exiguos éxitos electorales porque, dado mi natural optimismo y el entusiasmo que le echaba, creía a todos aquellos que me prometían su voto. Y es que el elector es gente muy "bienqueda" y, amparado en el secreto del voto, piensa que es muy fácil agradar a todos los amigos que se presentan.
     Pero hay más. El mismo ciudadano que ha estado despotricando contra el partido que gobernaba con mayoría absoluta, y renegaba del rodillo y proclamaba las excelencias del diálogo, se lanza a criticar cuando ese mismo partido, perdida la mayoría absoluta, se ve obligado a hacer pactos, y hasta llega a decir que le han prostituido el voto.
       En las últimas elecciones generales en las que se presentaba el CDS (partido nacional y de centro) y en las que nos quedamos sin garganta explicando que en España se habían acabado las mayorías absolutas y que nosotros podíamos apoyar tanto a un gobierno del PSOE como a uno del PP, apenas tuvimos votos, y el último gobierno de González y el primero de Aznar tuvieron que apoyarse en el PNV y en CIU. Al día siguiente de las elecciones, con mi resaca todavía calentita, oía asombrada los lamentos de que "no hubiera un partido de centro nacional para que el gobierno no tuviera que pactar con los nacionalistas." Y ninguno de ellos nos había votado.
      En cuanto aparece en los medios o en cualquier juzgado un caso de corrupción, el ciudadano pone a parir a los políticos, pero... ¡oh misterio de la contradicción!: en lugar de castigarles, todos los imputados, detenidos o en libertad bajo fianza que se han presentado a estas elecciones han recibido votos por un tubo y hasta han ganado por mayoría absoluta.
    Ya ven ustedes que el elector como el cliente no siempre tienen razón.

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25 May 2007

ABSURDOS

        Quienes tienen mi edad o por ahí, recordarán una sección de nuestro TBO infantil que se llamaba "Diálogo para besugos". Cada vez con más frecuencia entablo conmigo misma ese diálogo; o sea, que soy dos veces besuga. Me pregunto, me respondo y no entiendo nada.
       Doy mi total apoyo a cuantas normas, reglas, multas y leyes de tráfico que lleven a la disminución del número de muertos en la carretera. Todavía estaba aplaudiendo la prohibición de hablar por el teléfono móvil, cuando me entero de la aparición en el mercado de un aparatito que se llama JPT que no sólo te habla sino que te dibuja la carretera por la que vas, te previene de las curvas que llegan y te permite seguir paso a paso a ese puntito deslizante que es tu coche. O sea, que además de escuchar, te obliga a mirar; pero, como sólo posees dos ojos y debes mantenerlos en constante atención entre el cuenta-kilómetros para no pasarte, el retrovisor lateral por si te adelantan, el retrovisor central para escapar del que se te echa encima y el JPT para ver por dónde vas, ¿cuándo puedes posarlos en la carretera?
       Acababa de alabar la noticia de la colocación de radares en los puntos donde ocurren más accidentes o donde la gente quiere emular a Fernando Alonso, cuando se empieza a anunciar otro aparatito -el GPS- que te avisa que estás llegando a un radar. Es como aquellas ráfagas de luz que dábamos para advertir a los conductores de que por ahí andaba la guardia-civil. Y así te comportas como un conductor modélico mientras pasas junto al radar anunciado, para desmadrarte a los pocos kilómetros.
Hace muchos años se sembraron las carreteras españolas de carteles que, en los puntos en que había habido víctimas, decían: "AQUÍ, UN MUERTO"; "AQUÍ TRES MUERTOS Y DOS HERIDOS". En un viaje de estudios, con la natural inconsciencia juvenil, compusimos esta canción con la música de "Oliñas venen": "No les tenemos ya miedo a los carteles de muertos/ porque llevamos un chofer que sube muy bien los puertos". Hoy, otros inconscientes podrán cantar: "No me importa ya un carajo que pongan radar tras radar/ porque llevo un GPS que me avisa su llegada."
       Y como no entiendo nada, pues eso, dos veces besuga. Y no les extrañe que no hable de elecciones. Empecé ya mi reflexión personal hace días. Pero no dejen de votar.
 

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19 May 2007

DOS CRISPACIONES

 
      Porque tengo ya muchos años o porque he sido un tiempo política en activo, muchos me preguntan: "¿A que nunca se había vivido una crispación semejante?"
      Tal como ahora se habla de la transición política, parece que fue un camino de rosas y nada más lejos de la realidad. Del 76 al 81 la crispación era provocada por los franquistas recalcitrantes representados por Fuerza Nueva y Falange Española, una parte importante de los mandos del Ejército, una pequeña minoría de las Fuerzas de Seguridad, y el periódico El Alcázar; ninguno de ellos estaba dispuesto a admitir un solo cambio de lo que Franco había dejado "atado y bien atado", y la mera mención de la palabra "democracia" les sublevaba. Mis compañeros de aquellos años recordarán cómo nos insultaban por la calle, cómo nos hacían el vacío en reuniones que poco antes habían sido de amigos, cómo nos increpaban llamándonos asesinos en los casi diarios funerales y entierros de policías, militares, guardiaciviles y concejales de UCD asesinados por ETA. La matanza de los abogados laboralistas de Atocha y el golpe de estado del 23-F fueron la culminación de aquella crispación que no triunfó porque los partidos democráticos, los sindicatos, los empresarios, los medios de comunicación, la Iglesia del Cardenal Tarancón, la mayoría de los españoles y el Rey, todos unidos, vencimos a los golpistas.
       Hoy la crispación está también provocada por gente de la extrema derecha camuflada en las filas del Partido Popular, por el propio Partido Popular que no ha sabido aceptar la pérdida del poder que sentía suyo y para siempre, por la Fundación FAES que dicta su doctrina, por la jefatura de la Iglesia a través de la cadena COPE, y por un periódico: El Mundo. Asuntos que, en todos estos años, se habían respetado como razón de Estado (el terrorismo y la unidad de España) se aprovechan con bulos sin confirmar y con mentiras intencionadas para influir en los espíritus más débiles y provocar sus peores reacciones. Hemos vuelto a los insultos callejeros y a no poder hablar de política con ciertos amigos y hasta en la familia. Hemos vuelto a ver con pena y vergüenza los rostros vociferantes y los gritos de odio en las manifestaciones.
Pero los demás partidos, los sindicatos, los empresarios, los otros medios de comunicación, las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, y, sobre todo, los ciudadanos que queremos vivir en democracia no nos vamos a dejar llevar por la crispación provocada por algunos.    
       El día 27 lo podemos demostrar con nuestro voto.

Escrito por: nefertite 0 comentarios 19 May 2007 URL Permanente Compartir

Sobre este blog

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Letra pequeña

Pilar Salarrullana ha repartido su actividad profesional entre la política -ha sido senadora y diputada por La Rioja- y la redacción de textos divulgativos como 'Las sectas, un testimonio vivo sobre los Mesías del terror en España' o el humorísitico 'Cómo llegar al Congreso sin saber hacer la o con un canuto'. 'La segunda venida' es su última novela.

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