La Rioja
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Fecha: septiembre, 2016
Sólo quedan cinco
Luismi Cámara 16-09-2016 | 1:01 | 0

Disfrutando de un postre espectacular sin remordimientos.

Disfrutando de un postre espectacular sin remordimientos.

¡¡¡Ya puedo decir oficialmente que he perdido 20 kilos!!! Es una satisfacción más que añadir a las que voy acumulando en este Objetivo 25 kilos que ya ha cumplido tres meses. Este jueves tocó visita prefiestera al Centro de Nutrición y Dietética Nutrium y paso por la báscula para certificar que todo va bien, que son ya 20 kilos los perdidos en este reto. Redondos, sonoros, contundentes. Esta última semana he perdido 1,300 kilos. Mi número actual es el 102,200. Las dos cifras se acercan. ¡¡¡Qué emoción!!!

Es un tiempo importante que da ya para comenzar a analizar los objetivos logrados y la evolución de un reto que no hace mucho parecía muy lejano. En este periodo he aprendido a comer correctamente, a distinguir los sano y conveniente de lo inapropiado y prescindible, mi cuerpo ha recuperado las agujetas por el deporte y se ha comenzado a activar y a pedir ejercicio. Y lo mejor es que ha ido ocurriendo poco a poco, sin agobios, sin ansiedades y sin darme demasiada cuenta en el día a día.

El post que se titulaba Cambio de armario incluía una imagen en el que se podía apreciar cómo estaba cuando empezó el reto y cómo me encontraba ahora.
La diferencia era evidente en el volumen. Sin embargo, lo más llamativo no lo vi yo, me lo indicó un amigo poco después. Lo que más destacaba era el cambio de actitud.

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Cómo vivir unos sanmateos saludables
Luismi Cámara 15-09-2016 | 1:41 | 0

Este sábado voy a romper en añicos todo lo aprendido en tres meses de Objetivo 25 kilos. Este va a ser el día más negro de este reto (apuesto por negrísimo), el borrón más sucio en un historial casi inmaculado de pérdida constante de peso, sin apenas escapadas y salidas del camino correcto.

Llega la apertura de las fiestas de San Mateo y me voy a saltar a la torera dietas, consejos, sesiones de trabajo y esfuerzo por unas horas.

Ya sé que quizás no es la actitud más adecuada y que yo mismo me estoy convirtiendo en mi propio saboteador con premeditación y alevosía… pero ¡este sábado toca el mítico y clásico desayuno torero! para comenzar los sanmateos con fuerza. Una tradición que dura ya varios lustros y que está a la altura de las quedadas a las 6 de la tarde para los brindis con cava o sidra achampañada (conozco a más de uno que se estará carcajeando al leer estas líneas) en las tardes del 24 y del 31 de diciembre.

Pido por adelantado perdón a Roberto Molina y Paula Fernández, mis dos ángeles, porque esta vez me toca ser demonio. Esta vez, no atiendo a razones y me dejo llevar por mis instintos más primarios y por las tradiciones que aúnan fiesta, amistad y excesos gastronómicos.

Dentro de los hábitos saludables alimenticios y deportivos (que casi doy por adquiridos) que eran objetivo y meta de este reto -junto a la necesaria e importante pérdida de peso-, también era fundamental entender que las rutinas también se rompen, y que esas salidas de tono son buenas para no caer en agobios, ansiedades, cansancios y desánimos.

El de este 17 de septiembre es un desayuno tan pantagruélico, excesivo, exagerado y descomunal como sabroso, rico y suculento. El menú no cambiará mucho con respecto a lo siguiente: embutido variado y queso, albóndigas, pimientos rellenos, callos, patitas, lengua, champiñones, huevos fritos, quizás (y sólo quizás) ensaladas, agua, vino, gaseosa, cerveza, cafés, postres (la tarta al güisqui no suele faltar) y licores caseros. Lo que se dice un desayuno riojano en condiciones… y algo me dejaré por ahí. Después, tocará reposar la comida con algún refrigerio espirituoso antes de caer en los brazos de Morfeo con el deseo de despertar sin el merecido castigo de la dolorosa y pesada resaca.

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Cambio de armario
Luismi Cámara 11-09-2016 | 5:51 | 0

Los más de 30 grados que estamos viendo en los termómetros día sí y día también este caluroso septiembre no hacen adivinar que el otoño está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, por estas fechas toca ya comenzar a planear el cambio de temporada en el armario para que empiecen a desaparecer las ropas veraniegas y florezcan los pantalones largos, las chaquetas y las cazadoras de ‘entretiempo’.
Yo ya he hecho el cambio en mis armarios, pero no ha sido precisamente por ser más previsor que el resto y anticiparme a la llegada del fresco. Ha sido causado por una obligación derivada de Objetivo 25 kilos. Si el otoño es la temporada de la caída de las hojas, el verano ha sido para mí el tiempo de la caída de mis kilos y me ha forzado a descolgar perchas y a revisar bolsas de ropa olvidadas en el trastero.
Es lo que tiene haber perdido ya 18,7 kilos. Mi último paso por la moderna y chivata báscula del Centro de Nutrición y Dietética Nutrium desveló que las dos últimas semanas había dejado atrás otros 2,3 kilos y que ya me voy acercando a las dos cifras. 103,5 kilos es mi peso actual. Lejanos quedan ya los 122,2 con los que empecé… y espero que se queden ahí, en la distancia, para siempre, y que no se acerquen ni un poco nunca más.

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