La Rioja

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Fecha: enero, 2017
Comer con educación
Luismi Cámara 30-01-2017 | 8:33 | 0

Objetivo 25 kilos ha empezado 2017 con más fuerza si cabe que como terminó 2016. Las navidades apenas pasaron factura, con un aumento de peso de 100 gramos que reafirman mi convencimiento de que estoy cada vez más asentado en los hábitos saludables de alimentación y deporte que durante todos estos meses me han ido inculcando Roberto Molina y Paula Fernández.
De hecho, en la siguiente (y última) revisión en el Centro de Nutrición y Dietética Nutrium la tanita volvió a demostrar que nos hemos hecho buenos amigos en este tiempo y me volvió a sonreír, marcando un descenso de 1,300 kilos, con lo que mi peso actual está en 93,300. No recuerdo, en toda mi edad adulta, haber estado en esta cifra.
Mientras tanto, seguimos inmersos en el nuevo reto dentro del reto, la media maratón del 28 de mayo. Avanza sin descanso mi proceso de aprendizaje. Paula ejerce de paciente profesora y ahora toca comenzar a entender y comprender al cuerpo y saber qué necesita en función de los esfuerzos que se le exigen. Así que mi ángel de la alimentación se ha empeñado en que el día de la carrera, un año después de que una masa informe llegara a su consulta, esa masa ya más saludable y con unas curvas mucho más sanas y razonables sepa qué comer antes, durante y después de correr los más de 21 kilómetros de la prueba. Estoy seguro que lo conseguirá… y mira que el que escribe se ha tirado muchos años peleando contra rutinas cabales en la mesa.
Además, sigo entrenando a las órdenes de Roberto en el Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas y haciendo kilómetros en la calle. No es el único objetivo de mi preparador físico, un apasionado de los desafíos, y él mismo se ha planteado el suyo propio: completar la maratón de Roma. Un imposible para mí pero un lance al alcance de unos pocos fenómenos como Roberto. Motiva tener ejemplos como éste para mirar con optimismo mi meta. Sin esfuerzo no hay recompensa, me ha repetido en numerosas ocasiones, y ver los sacrificios que él hace para alcanzar sus propios propósitos supone todavía más palmadas en la espalda y un estímulo mayor para levantar la cara y mirar hacia el sol. Ayuda a buscar fuerzas más allá de uno mismo. Corro por mí, por los profesionales, familia y amigos que están apoyando en este camino y por los muchos boicoteadores que se han convertido (muchos de ellos sin saberlo) en los necesarios animadores.
Con el tendón de Aquiles como nunca, es el gemelo el que me da algo de guerra estas semanas, pero ahí están Alberto y Miguel para arreglarlo con sus manos mágicas. Soy un aficionado al que tratan como un profesional e intento responder a ese esfuerzo de todos de la mejor manera posible.

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