La Rioja

img
Fecha: febrero, 2017
Reto conseguido, nueva meta
Luismi Cámara 23-02-2017 | 6:47 | 0

Una vez perdidos los 25 kilos, el nuevo reto es completar la media maratón de La Rioja el 28 de mayo. La nutricionista Paula Fernández, del Centro de Nutrición y Dietética Nutrium, y el preparador físico Roberto Molina, del Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas, explican en este vídeo lo hecho hasta ahora y el nuevo camino a recorrer.

Ver Post >
Series y agujetas a la naranja
Luismi Cámara 22-02-2017 | 8:08 | 0

Estas dos últimas semanas, mis dos ángeles han dado una vuelta de tuerca más al reto. Paula Fernández está poniendo su empeño en que interiorice en este tiempo que resta cómo debe ser mi alimentación como deportista con una meta concreta y una preparación específica para lograrla… y, de paso, continúa aportándome más opciones y propuestas para llevar una dieta saludable y entretenida.

Mientras, Roberto Molina sigue muy pendiente de mí, pese a que él está embarcado en ese reto (a mis ojos imposible) de correr y acabar la maratón de Roma dentro de poco más de un mes. Bastante tiene ya con lo suyo, pero saca tiempo para prepararme un plan de entrenamientos más específico que apunta directamente hacia la media maratón del 28 de mayo.

Mi objetivo prioritario ya no es perder más peso. Mi intención es ahora mantenerme y tonificar, pero parece que mi cuerpo piensa lo contrario. Tengo la sensación de que cada vez como más y que no dejo de picar a todas horas. Eso sí, en mi cajón de mi mesa de trabajo, en el frigorífico y en los armarios de casa, siempre hay fruta variada y pasas, pan integral y frutos secos crudos, y mis comidas siguen intentando ajustarse a los consejos que Paula me ha ido dando estos meses. Fuera dulces (alguno cae en momentos muy puntuales), grasas saturadas, refrescos y demás productos insanos.

Ver Post >
Jodido pero contento
Luismi Cámara 03-02-2017 | 8:39 | 0

Me he lesionado. Este martes, en la Liga Municipal de baloncesto. En una misma jugada, recibí una falta en el brazo, me gané un arañazo en mi frente exenta de flequillo defensivo y el gemelo de mi pierna izquierda pinchó. Lancé los dos tiros libres, los metí (lo comento por tirarme el moco, pero fue de lo poco con lo que acerté…) y me fui al banquillo cojeando, con un mínimo de dignidad y con la rabia de aquel que piensa que ha hecho algo mal, algo que no debía. No fue la típica pedrada, fue como un ataque repentino, instantáneo y organizado de un puñado de alfileres. Soportable pero preocupante.

Es lo que tiene jugar esta liga para muchos. Estamos en ella porque nos gusta el baloncesto, porque nos enganchó siendo unos chiquillos y no hay forma de dejarlo, porque da gusto seguir jugando contra y con aquellos que han sido compañeros y adversarios y continuar disfrutando cuando muchos hemos superado la cuarentena y algunos el medio siglo. El problema es que, entre tantas ganas y tan desproporcionado entusiasmo, uno acaba perdiendo el norte de lo que es y de lo que tiene encima, hasta el punto de olvidar que la cabeza va más rápida que el cuerpo y que aquello que uno visualiza en su mente ya no es capaz de plasmarlo sobre una pista a estas alturas de la vida.

Es importante competir, porque a nadie le gusta perder, pero hay cosas más trascendentales que valorar en cada choque. Por eso, cuando se acaba el partido, dos preguntas vienen a la mente de todos: ¿Nos lo hemos pasado bien? ¿Nos hemos lesionado? Si la primera respuesta es afirmativa y el parte de bajas se queda en blanco, el resultado ya adquiere un valor relativo. La tercera pregunta que suele surgir es ¿para cuándo la siguiente cena de equipo?

Ver Post >