La Rioja

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Mi abril sin Meritxell
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Luismi Cámara | 04-04-2017 | 18:36

Foto de Alejandro Cuadra

Foto de Alejandro Cuadra

Llevaban ya unos días repitiendo que quedaba muy poco para abril, para mi mes. Levantaban la hoja de marzo y ahí estaban los esperados 30 días en los que el protagonista de ‘Objetivo 25 kilos‘, o sea, su padre, aparecía sonriente, mirando cómo quedaban atrás los dulces, bollos, cremas y alimentos que había ido abandonando en el camino hacia una vida sana y equilibrada.
Desde el pasado sábado, Mateo y Beltrán me ven en cada desayuno, en sus comidas y sus cenas colgado de la pared de la cocina. Orgullosos. Ajenos a que eso que tanto les ilusiona, había perdido de forma trágica su razón de ser.
Justo dos días antes de cerrar marzo, mi abril se quedaba sin Meritxell. El 30 de marzo, fallecía la pequeña logroñesa aquejada de la enfermedad rara de Tay-Sachs tras una larga lucha.
Cuando Paula y Quique me contaron su idea allá por octubre o noviembre, me pareció una iniciativa estupenda. El Calendario 20MAYO #SonriendoConMeritxell era una preciosa iniciativa de Nutrium para ayudar a la pequeña y seguir apoyando a sus padres en la lucha contra la enfermedad.
Comenté entonces en un post que la experiencia de colaborar y participar (aunque fuera de una forma testimonial, dejándome llevar) en este precioso proyecto era una de las cosas buenas y quizás la más especial que me estaba aportando ‘Objetivo 25 kilos’.
En el calendario colaboraron deportistas y personajes de la sociedad riojana, que posaron de forma simpática y divertida para el atrevido y colorista objetivo de Alejandro Cuadra. Todos, con la ilusión de sonreír cada día del calendario con Meritxell.
No conocía a la niña ni a sus padres personalmente salvo por coincidir en algún acto o por las calles de Logroño, pero sabía del proceso que seguía e intentaba conocer sus pasos. Era muy fácil empatizar con Meritxell y quererla en la distancia. Raúl y Viviana lo hacían muy fácil gracias a su actividad en redes sociales.
El pasado jueves tuve que escribir sobre la pequeña con un nudo en el estómago. Fue difícil, muy difícil. Desagradable. Una tarde jodida. Ahora, mientras escribo, se me está revolviendo todo por dentro. Sin embargo, han sido los propios  Raúl y Viviana los que han dado una muestra de entereza animando a todos a recordar a su niña con una sonrisa. Lo intentaremos. Este año prometimos sonreír y eso haremos. Cada día, seguiremos #SonriendoConMeritxell.
Están siendo dos semanas raras. Muy raras. Quizás de las más extrañas en estos ya casi diez meses. Semanas de sensaciones enfrentadas. Algunas de las peores y otras de las mejores. De hecho, este post se iba a llamar en un primer momento ‘Sensaciones’, pero el cuerpo me pedía otra cosa.
Tras el subidón de la 15K de Madrid, Paula Fernández me siguió levantando el ánimo en el posterior paso por el Centro de Nutrición y Dietética Nutrium. Sin buscar seguir perdiendo peso, ya estoy en 92,700 kilos, 700 gramos menos que el anterior pesaje.
Pero también ha tocado estos días el lado amargo, y la semana pasada el gemelo derecho me dio un aviso. Llamé al Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas y Alberto Gracia volvió a hacerme un hueco rápidamente. Yo pensaba que era poco pero, esta vez, Alberto no me dio precisamente buenas noticias. La ecografía mostraba algo más que una simple contractura. Me la trató y, tras unos días de obligado descanso, este lunes hice una probatura. Mi objetivo, una carrera corta y a un ritmo cómodo. Lo que me pareció cómodo, fue realmente un ritmo muy rápido para lo que suele ser habitual para mí. A 5.09 el kilómetro. De pecho me encontré fenomenal, apenas fatiga, pero el gemelo no lo noté demasiado bien. Podía haber seguido más, por ganas no fue. Pero la pierna la noté cargada, como si el gemelo me avisara de que estaba allí para saltar en cualquier momento. Hoy lo sigo con la molestia, pero confío en mejorar estos días.
El domingo toca el IV Cross Nutrium ‘Ruta de las Ermitas’ en Lagunilla del Jubera. Me hace mucha ilusión correrla. Espero llegar… pero ahora mismo no lo tengo nada claro.
Menos mal que también ha habido buenas noticias. Una de las mejores.
El domingo fue uno de esos días en los que te alegras por los logros de otros, que te sientes orgulloso por las metas que alcanzan otros. Es de esos días que estás con el nerviosismo y la ilusión de que todo le vaya bien a otro y esperas las mejores noticias desde lejos. Desde Roma.
Allí estaba Roberto Molina, dispuesto para correr la maratón de la capital italiana. Un reto enorme, al alcance de unos pocos y tras un camino largo y complicado, que sólo él y los suyos saben lo durísimo que ha sido. Muchas piedras físicas, mentales. Muy altas, enormes. De esas que hacen rendirse a la mayoría.
Pero Roberto es terco, duro, no claudica. A cabezazos acabó con todas, con su perenne sonrisa. Un crack. Un orgullo, no sólo para él, también para aquellos que le seguimos y que sólo contábamos con que hubiera justicia divina, porque lo demás ya lo había puesto todo él. No se puede dar más de lo que ha dado. Ha sido un proceso con tintes épicos, con giros dramáticos que ha sabido superar.
Incluso la carrera comenzó con una tromba de agua. No podía ser de otra forma… Nadie dijo que esto fuera fácil. ¿A quién le he oído decir esto?
Acabó. ¿Quién lo dudaba? Con su medalla al cuello ya es un maratoniano. Amigo, te lo mereces todo.
Su proceso hasta llegar al Coliseo romano (digno final para tan heroico camino) no ha sido un ejemplo, ha sido EL EJEMPLO. Una lección deportiva, una lección de vida. ¡Enhorabuena!
Y ahora, ¿cuál es tu próximo reto? ;-)