La Rioja

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100 gramos, 25 kilos, 21,097 kilómetros
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Luismi Cámara | 30-10-2016 | 21:00| 1

100 gramos perdidos en dos semanas. Escaso bagaje viendo la evolución de las semanas y los meses anteriores. Pero me puedo dar con un canto en los dientes, que diría aquel. Porque he sido malo. Más malo que en los cuatro meses anteriores. Disfruté de un viaje de ocio a Madrid para ver el partido que enfrentaba a los Thunder y al Real Madrid en los ya tradicionales partidos que cada año disputa algún equipo NBA contra equipos europeos en la pretemporada. Cuatro días que incluían también desayunos, comidas y cenas fuera de casa con amigos.
En mi última visita al Centro de Nutrición y Dietética Nutrium, Paula Fernández me había puesto como deberes para estos días que me intentara comportar como si no hiciera dieta, como antes de empezar Objetivo 25 kilos, supongo que para medir hasta qué punto era capaz de controlarme sin pensar en comer sano y saludable.
Y me puse a ello. Cocido madrileño, fabes con almejas, callos, costillas a la barbacoa, berenjenas con miel y queso, tarta de orujo, alguna que otra cerveza y copas de vino, además de no demasiados  espirituosos bajativos (léase gintonics) y alguna cosa más que cayó por el camino. No fueron unos días precisamente ejemplares.
Además, en estas dos semanas tuve un par de celebraciones familiares y de amigos, entre ellas mi propio cumpleaños (compartido con el pequeño de mis hijos). Vamos, un no parar.
Cierto es que, salvo esos días por la capital, el deporte estuvo muy presente con los entrenamientos preparados por Roberto Molina en el Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas. Algo había que hacer para compensar mis salidas de tono.

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Ya nada me pone a 100
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Luismi Cámara | 06-10-2016 | 18:56| 0

Hasta hace no demasiado, necesitaba muy poco para ponerme a 100. Salía a la calle y, daba igual que fuera mañana, tarde o noche, cuando ponía el ojo en una presa no la dejaba escapar. No conseguía quitármela de la cabeza hasta que la conseguía.
Me gustaban todas: dulces, resaladas, rellenas, finas pero con fundamento, calentitas, explosivas, picantes, burbujeantes… Incluso me llamaban la atención aquellas que no tenían demasiado buena pinta. Esas con las que sabía que me iba a arrepentir una vez saciados mis instintos más primarios.
Pero en una gran urbe como Madrid, todo es más fácil de ocultar. No hay esas miradas inquisidoras y chivatas pendientes de tropiezos ajenos que se encuentran con facilidad en ciudades pequeñas como Logroño.
Luego me dirigía a casa superado por los remordimientos y, como nunca he sabido mentir, le contaba mis pecados a mi mujer que, lógicamente, se enfadaba. Ella no alcanzaba a comprender lo que me llevaba a actuar así. No podía entender qué me pasaba y, sobre todo, por qué buscaba en la calle lo que podía encontrar en casa. Ella sabía que lo que perseguía fuera era peor que lo que ya tenía. “¡Pero si tú no eres así! ¡Pero si aquí no te van las cosas raras y eres más bien tirando a soso!”, me decía.

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Sólo quedan cinco
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Luismi Cámara | 16-09-2016 | 11:01| 0
Disfrutando de un postre espectacular sin remordimientos.

Disfrutando de un postre espectacular sin remordimientos.

¡¡¡Ya puedo decir oficialmente que he perdido 20 kilos!!! Es una satisfacción más que añadir a las que voy acumulando en este Objetivo 25 kilos que ya ha cumplido tres meses. Este jueves tocó visita prefiestera al Centro de Nutrición y Dietética Nutrium y paso por la báscula para certificar que todo va bien, que son ya 20 kilos los perdidos en este reto. Redondos, sonoros, contundentes. Esta última semana he perdido 1,300 kilos. Mi número actual es el 102,200. Las dos cifras se acercan. ¡¡¡Qué emoción!!!

Es un tiempo importante que da ya para comenzar a analizar los objetivos logrados y la evolución de un reto que no hace mucho parecía muy lejano. En este periodo he aprendido a comer correctamente, a distinguir los sano y conveniente de lo inapropiado y prescindible, mi cuerpo ha recuperado las agujetas por el deporte y se ha comenzado a activar y a pedir ejercicio. Y lo mejor es que ha ido ocurriendo poco a poco, sin agobios, sin ansiedades y sin darme demasiada cuenta en el día a día.

El post que se titulaba Cambio de armario incluía una imagen en el que se podía apreciar cómo estaba cuando empezó el reto y cómo me encontraba ahora.
La diferencia era evidente en el volumen. Sin embargo, lo más llamativo no lo vi yo, me lo indicó un amigo poco después. Lo que más destacaba era el cambio de actitud.

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Cómo vivir unos sanmateos saludables
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Luismi Cámara | 15-09-2016 | 11:41| 0

Este sábado voy a romper en añicos todo lo aprendido en tres meses de Objetivo 25 kilos. Este va a ser el día más negro de este reto (apuesto por negrísimo), el borrón más sucio en un historial casi inmaculado de pérdida constante de peso, sin apenas escapadas y salidas del camino correcto.

Llega la apertura de las fiestas de San Mateo y me voy a saltar a la torera dietas, consejos, sesiones de trabajo y esfuerzo por unas horas.

Ya sé que quizás no es la actitud más adecuada y que yo mismo me estoy convirtiendo en mi propio saboteador con premeditación y alevosía… pero ¡este sábado toca el mítico y clásico desayuno torero! para comenzar los sanmateos con fuerza. Una tradición que dura ya varios lustros y que está a la altura de las quedadas a las 6 de la tarde para los brindis con cava o sidra achampañada (conozco a más de uno que se estará carcajeando al leer estas líneas) en las tardes del 24 y del 31 de diciembre.

Pido por adelantado perdón a Roberto Molina y Paula Fernández, mis dos ángeles, porque esta vez me toca ser demonio. Esta vez, no atiendo a razones y me dejo llevar por mis instintos más primarios y por las tradiciones que aúnan fiesta, amistad y excesos gastronómicos.

Dentro de los hábitos saludables alimenticios y deportivos (que casi doy por adquiridos) que eran objetivo y meta de este reto -junto a la necesaria e importante pérdida de peso-, también era fundamental entender que las rutinas también se rompen, y que esas salidas de tono son buenas para no caer en agobios, ansiedades, cansancios y desánimos.

El de este 17 de septiembre es un desayuno tan pantagruélico, excesivo, exagerado y descomunal como sabroso, rico y suculento. El menú no cambiará mucho con respecto a lo siguiente: embutido variado y queso, albóndigas, pimientos rellenos, callos, patitas, lengua, champiñones, huevos fritos, quizás (y sólo quizás) ensaladas, agua, vino, gaseosa, cerveza, cafés, postres (la tarta al güisqui no suele faltar) y licores caseros. Lo que se dice un desayuno riojano en condiciones… y algo me dejaré por ahí. Después, tocará reposar la comida con algún refrigerio espirituoso antes de caer en los brazos de Morfeo con el deseo de despertar sin el merecido castigo de la dolorosa y pesada resaca.

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Cambio de armario
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Luismi Cámara | 11-09-2016 | 18:08| 0

Los más de 30 grados que estamos viendo en los termómetros día sí y día también este caluroso septiembre no hacen adivinar que el otoño está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, por estas fechas toca ya comenzar a planear el cambio de temporada en el armario para que empiecen a desaparecer las ropas veraniegas y florezcan los pantalones largos, las chaquetas y las cazadoras de ‘entretiempo’.
Yo ya he hecho el cambio en mis armarios, pero no ha sido precisamente por ser más previsor que el resto y anticiparme a la llegada del fresco. Ha sido causado por una obligación derivada de Objetivo 25 kilos. Si el otoño es la temporada de la caída de las hojas, el verano ha sido para mí el tiempo de la caída de mis kilos y me ha forzado a descolgar perchas y a revisar bolsas de ropa olvidadas en el trastero.
Es lo que tiene haber perdido ya 18,7 kilos. Mi último paso por la moderna y chivata báscula del Centro de Nutrición y Dietética Nutrium desveló que las dos últimas semanas había dejado atrás otros 2,3 kilos y que ya me voy acercando a las dos cifras. 103,5 kilos es mi peso actual. Lejanos quedan ya los 122,2 con los que empecé… y espero que se queden ahí, en la distancia, para siempre, y que no se acerquen ni un poco nunca más.

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Comienza la cuenta atrás
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Luismi Cámara | 28-08-2016 | 13:30| 0

Hoy voy a empezar por el final. No voy a mantener la emoción durante buena parte del post. ¡¡¡Comienza la cuenta atrás!!! Como en el despegue de una nave espacial, el Objetivo 25 kilos ya ha empezado a restar por debajo de 10. Ya he superado la barrera psicológica de la decena y ahora hay nuevas fronteras en el horizonte. Ya he perdido 16,400 kilos en total desde los 122,2 de los que partía. Es decir, me quedan 8,600 kilos. Si en el anterior paso por el peso me quedé en los 108,5 kilos (1,700 menos), en el último la báscula ha marcado una rebaja de 2,700. Ahora mismo, mi peso oficial actual es de 105,800 kilos.
Veo más cerca que nunca la posibilidad de bajar de los 100 y ahora comienza una fase que seguramente será la más dura pero que es también la más atractiva. Es posible que la pérdida de peso comience a estancarse un poco y que, por tanto, los avances no sean tan evidentes. Hemos ido deprisa hasta el momento, por encima incluso de lo esperado (al menos por mí), así que no hay ninguna ansiedad a la hora de seguir avanzando.

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(Sin) sangre, (con) sudor (mucho) y (ninguna) lágrimas
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Luismi Cámara | 19-08-2016 | 17:13| 0

Tuve un profesor en el instituto que, cuando le fui a reclamar un sobresaliente en Educación Física, me respondió que “había sudado menos que los demás” para conseguir unos resultados que merecían la máxima nota. Me quedé con el notable y con la cara de pazguato que te deja una explicación de este calibre, similar a justificar una nota en Historia en función de la tinta de bolígrafo empleada en el examen. Este post no es una venganza en frío un cuarto de siglo después de esta anécdota estudiantil, pero el vídeo que lo acompaña deja claro que sudar, sudo. Una barbaridad. Siempre lo he hecho, incluso en aquellos tiempos en los que mi profesor me restaba puntuación por lo contrario. Juro que todo lo que sale de esa camiseta es fruto de mi trabajo… o de un problema de hiperhidrosis, que también puede ser.
Si la capacidad para calar las camisetas es un baremo válido para medir mis esfuerzos para cumplir con los retos que me va planteando Roberto Molina en Objetivo 25 kilos, mi ángel deportivo debería estar muy satisfecho. Quizás no dé más de sí, pero cada entrenamiento hago lo que puedo por cumplir con los mandatos de mi entrenador. Mi ropa empapada tras cada sesión así lo atestigua y las agujetas que sufro en el culo (y en otras partes del cuerpo) desde hace tres días tras una nueva sesión de chaleco lo corroboran.
Haciendo mía, aunque adaptada, la célebre sentencia de Winston Churchill, podría decir que mis entrenamientos son “(Sin) sangre, (con) sudor (mucho) y (ninguna) lágrimas”.

 


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Cocido, marisco y albariño vs.Objetivo 25 kilos
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Luismi Cámara | 08-08-2016 | 15:08| 0

Primer día: Astorga. Cocido maragato con todos sus sacramentos. En primer lugar, las DIEZ carnes -lacón, panceta, oreja, pata, morro y tocino de cerdo, morcillo de ternera, gallina, cecina de Astorga, chorizo y relleno-. Después, los garbanzos (¡qué garbanzos, madre! ¡Mantequilla pura!), acompañados de verdura y patata. De tercero, sopa de cocido, con el fino fideo espesando el caldo. De postre, natillas caseras con roscón maragato. Todo esto, regado con un buen vino del Bierzo (dos botellas -¿o fueron tres?- para cuatro), café y un gintonic final que ejercía de bajativo necesario.
Segundo día: Cambados. Desayuno continental en condiciones. Para comer, zamburiñas, pulpo, pimientos del padrón, bacalao a la gallega y alguna cosa más, con albariño para refrescar y unas espectaculares tartas de Santiago y de queso de postre. Después, copas vespertinas varias -no diré el número ;-) - y picoteo nocturno (jamón, pimientos, los mejores mejillones al vapor que me he comido nunca…) con cerveza y vino.
Tercer día: Portonovo. Volandeiras, xoubas, más pulpo, más pimientos del padrón, unas croquetas que quitan el sentido… y albariño para comer.
Combarro (maravilloso su casco antiguo). Cena con empanada de maíz y zamburiñas, pulpo… y más albariño.

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La salchicha peleona y la comunidad del chaleco
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Luismi Cámara | 03-08-2016 | 16:56| 0

Ya soy uno de ellos. Ya formo parte de la selecta comunidad del chaleco. Me lo probé hace unos días y sin preaviso y, después de tres sesiones, ya me puedo considerar uno de aquellos que, hace no tanto, consideraba los elegidos.
Ya os conté que Roberto Molina me había amenazado con un giro de tuerca, pero éste no me lo esperaba tan pronto. Hace unos días, llegué a entrenar al Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas y, nada más entrar, me miró con su perenne sonrisa y me dio el regalo: una bolsa con la ropa que significaba que ya me veía preparado, que podía ser uno de ellos. “¿Pero ya?”, pregunté entre emocionado y preocupado. “Sí. Te iba a avisar, pero era mejor así. Para qué te iba a poner nervioso antes…”, me respondió con cierta sorna.
En mis primeros entrenamientos de Objetivo 25 kilos, mientras corría a ritmo de toro manso en la Alter G y sufría con los ejercicios de activación que me marcaba Roberto, veía a pocos metros a hombres y mujeres sudando la gota gorda, frunciendo el ceño, apretando los dientes y tensando sus músculos.
Metidos en sus ajustadas camisetas y mallas oscuras, totalmente combinadas con un chaleco ajustado, una especie de faja a la altura de los glúteos y unas cintas del mismo tono colocadas en los brazos y en los muslos, aquellos cuerpos espiraban, suspiraban, e incluso jadeaban, mientras realizaban sus sesiones físicas.

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Un tipo de 10… de 10 kilos menos
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Luismi Cámara | 20-07-2016 | 11:55| 0

Ya lo puedo decir: ¡Soy un tipo de 10! Iba a poner un chico, pero ya peino canas, así que no quería parecer demasiado presuntuoso… ;-)
Lo dicho, ya soy oficialmente un tipo de 10… de 10 kilos menos. Concretamente, de 10, 400 kilos menos. Es el resultado en este ‘Objetivo 25 kilos’ de sumar los 2,600 perdidos en las dos últimas semanas a los 7,800 que llevaba ya acumulados. Todo esto, en poco más de un mes.
Algunos pensaban que, como no había escrito en la última semana, significaba que me había venido abajo, que podía haber engordado y haber tirado por tierra los avances anteriores. Pero no. El esfuerzo de mantener la dieta y seguir con los deberes físicos marcados por Paula Fernández y Roberto Molina mientras disfrutaba de una semana de vacaciones y playa ha dado sus frutos.

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