De vino, esnobismo, trivialidades, y estrellas

Ha levantado la cabeza en un par de lugares distintos de la internet del vino un temita, de esos que en los peores casos tornan tontamente agrios y en los mejores motivan provechosa discusión. Me refiero a los hilos y artículos sobre esnobismo y contraesnobismo publicados recientemente por Eric Asimov en su siempre interesantísimo blog The Pour (http://thepour.blogs.nytimes.com/2007/11/09/wine-without-the-whining/) y Lyle Fass, dando su impresión de los comentarios de Asimov, en Rockss & Fruit (http://rockssandfruit.blogspot.com/2007/11/i-am-wine-snob-and-damn-proud-of-it.html). Dichosos somos de que en ambos casos se han motivado despliegues de buen humor y agudeza intelectual.

Mi amigo Lyle llega al punto de declararse a sí mismo “un snob orgulloso” en rebelión contra gente ignorante que se burla de su enochaladura. Aunque sé lo que quiere decir, creo que se equivoca en su postulado, pues él es un amante y estudioso real del vino, una persona apasionada completamente por un tema, que dedica honestamente una gran porción de su energía intelectual al mismo. Nada más lejano de un “snob” en el sentido del arribista pretencioso que pretende asumir aires y parafernalia de una clase o casta social que no es la suya, en el ánimo de sentirse y hacerse ver como superior a otros individuos. A veces, en estos confusos extraños tiempos, se confunde la gimnasia con la magnesia. Existen intelectuales y existen seudointelectuales. Igual existen enófilso y seudoenófilos. Al pretencioso, lo del pretencioso. Al intelectual de verdad, lo del intelectual de verdad. Digo yo, ¿no?

La cuestión es que creo que ya va siendo hora de que los que realmente amamos el vino—los que llevamos nuestra afición al nivel de educarnos incesantemente, de cuestionar, descubrir, y constantemente deleitarnos en lo mucho que nos queda por aprender, que pasamos completamente de los símbolos de estatus y el pavoneo—reclamemos el respeto que merece nuestra pasión.

Claro, esa pasión ha sido malapropiada durante demasiados siglos por gente interesada solamente en aparentar Esos parvenus, y quienes descaradamente alimentan la necesidad de “estar, lucir, parecer y resultar” sin jamás llegar a ser ,son legión, particularmente en estos tiempos de rampante consumismo globalista, obsesión con las fabulosas vidas de tal o cual famoso (usualmente [portador o consumidor conspicuo de cualquier n´¨mero de marcas de cositas y cosotas “de prestigio”), patética imitación de los susodichos, etc., etc. Nuestra época de venalidad y ostentación patológicasí me ofende, pero a la vez me fascina como tema de estudio. El comienzo del s. XXI nos ha dado un extraño tipo de filisteismo contra el que pelear, si pelear deseamos. La cultura del vino es uno de miles de posibles frentes. Pero antes de la pelea hemos de establecer la legitimidad de nuestra posición. ¿Qué beberemos con nuestra ración de pureza intelectual en salsa de honestidad, pregunto yo?

Hoy amanecí con el lúdico de un encendido que no veas, por si no se han dado cuenta... Resulta que recientemente tuve de visita a quien no dudo en llamar mi mejor amigo. Camilo vino a Nueva York escasamente por 36 horas. Su misión era que asistiésemos a un concierto muy especial. Bueno, y comer y beber como se debe, de paso.

Siempre me ha hecho mucha gracia que en el Santo Domingo donde crecí exista toda una comunidad de “fans” obsesivos de un tipo de música de los ochentas que parecen haberse quedado en la época y obviado el paso de lso años. Mencionen entre esa gente el nombre de “Duran Duran” y verán lo que pasa. Digamos que es como decir “vin naturel” o “López de Heredia” en algunos círculos en los que me muevo yo como enómano.

Pues nada, que me llegó hace como mes y medio un e-mail de mi banco, anunciándome que el programa de “recompensas” de una de mis tarjetas de crédito ahora incluía asientos preferenciales (ostensiblemente a precios también preferenciales) en conciertos, obras de teatro y todo ese tipo de cosas--ventajas exclusivas para tarjetahabientes “platinum” y blablabla... Ví en la web del banco que uno de los espectáculos era Duran Duran en concierto “íntimo” en un pequeño teatro de Broadway. Aunque siempre me gustó la música de Duran Duran, nunca estuvieron entre mis referencias obligadas. Me parecía pop original, siempre funky y con un sonido muy propio. Hasta, estando en la universidad, fuí a verlos tocar en The Miami Arena allá por 1988, en la gira del álbum Big Thing, cuando tocaba la batería Steve Ferrone y la guitarra Warren Cucurullo (ex Frank Zappa y un guitarrista interesantísimo, por cierto). Pero vamos, que no soy nada comparado con mi querido amigo Camilo, que es un fan intenso y obsesivo de Duran Duran. Por eso decidí aprovechar la ventajita, los precios y los excelentes asientos que brindaba mi banco y lo invité a darse el salto Detroit-Manhattan.


El concierto me sorprendió. Siempre siento una cierta trepidación ante el prospecto de ver a las bandas de mi adolescencia reunidas y tocando para mí a mis casi cuarenta. Los desencantos han sido muchos y muy variados (recuerdo de forma particularmente amarga a Roxy Music en Radio City el año pasado; eran como zombis aburridos de ser zombis pero conscientes de no tener de otra). Pero Duran Duran es otra cosa. A decir verdad, es una banda con casi tres décadas de carrera ininterrumpida que se ha mantenido vigente todo el tiempo y se ha reinventado a cada rato, logrando siempre lo que un cronista británico describiera como “ridiculously catchy pop songs which meant absolutely nothing at all”. Sus miembros, aunque dejan ver su edad, todavía parecen entusiastas y enérgicos, particualrmente el cantante, Simon LeBon. Si lo están haciendo meramente por la pasta, lo están haciendo muy bien y ganándose cada centavo de lo que pagué por los boletos.

Esto de Broadway era una serie de conciertos en el teatro Ellen Barrymore para presentar un nuevo disco que me hace reir mucho por su mordaz título: Red Carpet Massacre. Aparte del nombrecito, está el hecho de que el disco lo produjo uno de los más tremendos “hitmakersdel momento, Timbaland. Incluso me dicen que Justin Timberlake participó. Yo llegué al teatro esperando lo peor. O lo mejor. Todo dependía de la habilidad que tuvieran los Duran a la hora de subvertir las pendejadas del idioma musical actual.

El concierto estaba estructurado como una obra tradicional de Broadway, en tres actos. El primero era la presentación, en su totalidad, del disco nuevo. Ahí debo decir que me aburrí un poco, aunque la música no estaba mal. Hay canciones buenas, pero nada particularmente extraordinario. Ojalá el “toque mágico” de Timbaland ojalá sirva de algo en cuanto a las ventas de cds. Yo, por mi parte, casi ni lo noté. Si lo que tocaron fue evidencia, al menos Duran Duran aún suena como Duran Duran.

Lo chévere comenzó con el segundo acto. Los cuatro miembros fijos de la banda, vestidos de negro, parados en el centro del escenario con antiguos sintetizadores análogos delante. Obviamente, se trataba de un magistral tributo a Kraftwerk. Abría con “Showroom Dummies”, de estos pioneros alemanes de la música electrónica y, para los que como yo alguna vez vieron a Kraftwerk en directo, debo decir que los Duran honraban dignamente a los originales en esta performance, a la que llamaron “The Electro Set”. Intercaladas con “Showroom Dummies”, tocaron también un par de éxitos propios (“All She Wants Is” y “Skin Trade”), pero el momento clave fue una palpitante versión de “Warm Leatherette” de Grace Jones.

Boom. Bom-bom-bom-booom. Tikitikitikitiki:zum-chi-zum-chichichi-zuuuuuuuum... Salten al final de este escrito, regálense ese cachito de YouTube e imaginen algo así, luego vuelvan acá. El clip es del mismo concierto al que fuí yo.

El tercer acto se titulaba “The Essential Duran Duran” y era eso: Un compendio de éxitos. Mucha energía y entusiasmo, aunque quizás las destrezas musicales de ciertos meimbros de la banda dejan que desear. Roger Taylor, el baterista, parecía destinado a poner huevos arrítmicos más o menos cada ocho compases. Y John Taylor, el bajista al que cada dos por tres chicas--bueno, okey, señoras, porque bien dejaron de ser chicas hace un par de décadas la mayoría de éllas y se notaba--del público gritaban “Play the fuckin’ bass, John!” parecía entender que un solo de bajo conllevaba únicamente tocar lo mismo, pero con golpes más fuertes a las cuerdas. Pero bueno, todo se perdona y al final hasta yo estaba bailando desenfrenado con “Planet Earth” y “The Reflex”.

¿Que por qué les cuento tanto sobre un concierto de Duran Duran en este blog de vino? Pues porque, como suele ocurrir, en mi vida todo vuelve al vino. Entre el primer acto y los otros dos hubo un intermedio de quince minutos en el cual pude capturar, de Camilo y de otros fans sentados en nuestros alrededores, cierta información. Simon LeBon, el vocalista de Duran Duran, aparentemente es también un gran amante del vino. Fuí referido a diversas webs que me indicarían más sobre las proclividades vínicas de Simon, pero hasta ahora solamente he dado con entrevistas que únicamente clarifican que los precios de los vinos que consume LeBon (mayormente en restaurantes por todo el mundo) depende de como anden las ventas de sus discos.

Espero que sea obvio como todo esto ata con aquello del “esnobismo”, la obsesión con el estatus, etc. Ultimamente me encuentro con muchas menciones de la “enofilia” de diversas estrellas de la música. Hace unos meses fue comidilla de algunos foros de vino la lista de vinos que preestablece Diana Krall como parte de los abastos de sus camerinos (http://www.thesmokinggun.com/archive/years/2007/0709071krall1.html) cuando se encuentra en gira. Igualmente, ví en el Wine Spectator como Alex Lifeson, guitarrista de Rush es también un enófilo, habiéndose contagiado de Geddy Lee, bajista y vocalista del grupo. Y no pasa una semana sin que me lleguen noticias de que fulano o mengano, usualmente cantantes o músicos que no sigo, ha sacado un vino bajo su nombre. Está Vince Neill, el cantante de Mötley Crüe. Y Mick Fleetwood, baterista de ya saben qué. Ambos tienem vinos californianos propios. También, viajando más al pasado, el cantante Puertorriqueño Wilkins embotella un “Castillo de Wilkins”. Y creo que Luis Miguel (¡Aaaaaaaaaaarghhhhhh!!!) también andaba en las de lanzar un vino. ¿Y no me contaron hace unos meses que Miguel Bosé tenía un tinto manchego entre manos? Además, no olvidemos el único vino de un cantante que en verdad quisiera probar, el de Mick Hucknall, vocalista de Simply Red, al que llama simplemente “Il Cantante”. ¿Que por qué quiero probarlo? Pues porque el enólogo contratado por Hucknall es nada más y nada menos que el Dr. Salvo Fotti, quien hace también los vinos de Gulfi en las laderas del Etna, en Sicilia, vinos que admiro desde hace años (es muy en serio lo de Hucknall, creo; miren en http://www.ilcantante.com/)

Gastarse millones en hacerse de un vino propio podría ser visto como lo más en cuanto a esnobismo arribista se refiere. Pero, ¿y si parte de un auténtico amor por el vino? La tentaci´øn es grande de descalificar las declaraciones de enofilia de esta o aquella estrella, pero no sé... Quizás si converso con ellos descubra un enochalado tan de verdad como el que más, ¿y entonces qué? ¿Con qué maridaré las palabras que tendré que tragarme?

O bueno, va y digo y no me equivoco... El pasado septiembre, cuando el rapero Kanye West ganó aquella ridícula apuesta que hizo con su coprofesionario 50 Cent (los discos de ambos salían el mismo día y apostaron que el que vendiera menos de lso dos se “jubilaría”), West fue entrevistado por la corresponsal de entretenimiento de CNN mientras disfrutaba de no sé qué fiesta celebrada por la revista GQ. West dijo a su entrevistadora, a propósito de su victoria en la apuesta y las masivas ventas de su más reciente disco, que esa noche “bebería mucha champaña; quizás bebería muchos tipos de champaña distintos...” (o palabras a tal efecto; no es una cita exacta). ¿Haría una degustación de diversas champañas, parándose a pensar en cada una y a disfrutarlas más allá de lo que dan como símbolos de estatus? Los raperos generalmente favorecen el Cristal de Roederer o el Dom Pérignon de Moët (sospecho que les resultan mucho más fácil de rimar en sus canciones esos nombres que, por ejemplo, “Krug”). La avenida especulatoria queda abierta (veo en el hilo de noticias que pasa al pie de mi pantalla que la madre de Kanye West falleció este fin de semana; me apena).

Y esto de los enochalados famosos y famosos enochalados no se queda en el pop que vende millones, no señor (o señora). En la Decanter de octubre ví un “perfil enofílico” de uno de mis ídolos musicales, Gilles Peterson. Desde finales de los ochentas, Peterson ha sido una de esas figuras druídicas del mundo de la música “cool”. Como dj, productor, recopilador de rarezas y comentarista sus aportes han sido invaluables y su mentalidad curatorial siempre me ha resultado igualmente erudita y exquisita. Es un hombre que entiende rincones del universo musical que muchos ni soñamos. Le apasioan la música de verdad, sea del género que sea (un set de Peterson puede incluir desde jazz hasta soul, blues, rap, electrónica, una panoplia de músicas folclóricas del mundo, funk, reggae, salsa, rock... Es alguien que parecería tener como misión redefinir constantemente el eclecticismo). Quizás por eso me chocó un poco que los vinos que mencionara al entrevistador de Decanter fueran el equivalente enológico de canciones del tipo que nunca aparecería en un disco o un programa suyo. ¿Tignanello? ¿Opus One? ¡Ufffff, qué bajón!

Claro, probablemente es que el amor de Gilles Peterson por el vino es de factura más o menos reciente y no ha tenido el tiempo para desarrollarse como su pasión por la música de verdad. Por casualidad veo que la botella de Opus One que Peterson menciona en el artículo se la llevó a su amigo brasileño, el músico de jazz-soul-funk Ed Motta. Cito a Peterson: “[Ed] was disgusted. He’s a real wine purist”.

¿Uno de los míos? Googleando me encuentro con que Ed Motta escribe una columna para la revista brasileña Veja tituada Manual prático da boa vida donde habla de sus vivencias gastronómicas, vínicas, musicales, literarias y fílmicas. Para quienes lean portugués, ver http://veja.abril.uol.com.br/ed_motta/index_011107.shtml. He intentado contactar a Motta por e-mail (gracias mil, Luiz Horta, por tu ayuda), pero hasta ahora mis esfuerzos no han obtenido respeusta. me gustaría conversar con él, explorando la mente de un músico que considero excelente que, por una de esas casualidades, comparte mi profunda afición por cierto tipo de vinos.

Bueno, pero ya, me voy por hoy. Si les ha parecido demasiado trivial y farandulera esta entrega de La otra botella, pues, quizás lo es. Pero me hacía falta. Después de todo, mi adorada esposa es una celebrada periodista del mundo del entretenimiento y el estrelleo en general; no pocas han sido las veces en que hemos jugado con la idea de hacer un http://perezhilton.com/ de celebrities y vino. ¿Se imaginan? Nada de los amoríos, ni los fiascos sartoriales, ni los problemas de drogas, ni los exabruptos antisemitas, ni los videos porno (bueno, salvo ciertas excepciones), ni las nuevas líneas de ropa de los famosos del cine, la canción y la jodedera en general, sino lo que andan bebiendo los famosos enófilos. ¡Al loro, papparazzi!

Ah, que no se me olvide... porque algo en concreto de vino he de decir. 36 horas. Camilo y yo. Varias comidas que hubo que hacer contar. En Lupa, que aún es mi trattoria preferida en Manhattan, por precios, calidad de la comida y selección de vinos, nos tomamos el Montevertine, “Pian de Ciampolo”, Toscana 2004: Cuerpo medio, frutas engras encerradas en una estructura apretadísima; demasiado joven y tánico, pero perfumado y atractivo. En JoJo, uno de los mejores lugares para almorzar en mi barrio por su prix fixe de US$24 cayó un Joseph Drouhin, Chambolle-Musigny 2000 que desmiente aquello de que los borgoñas básicos del 2000 están en un momento inmejorable de consumo... Ligero, con mucho de flores, trufa y minerales, pero tánico y con un final que parece cerrarse sobre sí mismo. Abundante fruta roja fresca, pero necesita unos añitos más para pulirse y abrirse completamente.

Escrito por: manuel-camblor 10 comentarios 13 Nov 2007 URL Permanente

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Sebastián

Sebastián dijo

Manuel:

Muy cierto esto del snobismo, aquí particularmente en este pequeñísimo mercado como es el Ecuatoriano, muchas veces los nombres de marcas influyen mucho, se dejan llevar por un costo de la botella y cosas triviales.

Cuando mencionaste a Luis Miguel recordé que el vino de él se llama "Único" y lo elabora una viña llamada Ventisquero en Chile, Serrat se que tiene unos vinos y hasta equipos de fútbol como Boca Junior o Real Madrid también lo tienen, Ronaldo se que tiene una participación con los vinos de Emilio Moro y así por el estilo,

No te ha dado Manuel por llegar a hacer un vino con tus conceptos y creencias, gustos y preferencias...?

manuel-camblor dijo

Sebastián,

Ek problema es cuando se confunde esa gente bebetiquetas y bebepuntos con losverdaderos amantes del vino. En el artículo de Asimov se explora otro concepto derogatorio: El del "wine bore" o "enocoñazo", o sea, el individuo cuyo único tema de conversación es el vino. Curiosamente, creo que los verdaderos mantes del vino, aunque tienden a tener una marcada tendencia a hablar mucho de él, no lo tienen como único tema, pues para ellos el vino interactúa con muchas otras cosas, tiene un contexto polifacético, digamos... Así, hablar de vino lleva a un verdadero amante del vino a hablar de física, química, agricultura, historia, sociologá, música, pintura, filosofía, matemáticas, política, o lo que sea, como extensiones del vino mismo. El "snob", en cambio, se queda fetichísticamente en el vino, desasociándolo del resto de la vida y reduciéndolo a metodología, puntos, prestigio de marca, etc.

No sé, es mi opinión al respecto...

No tenía detalles del producto vínico de Luis Miguel. El vino de Maradona lo probé. El de Don Francisco es un vino que provoca gran curiosidad entre ciertos círculos enochalados de NY. Joe Dressner, el famoso importador, es un gran fan de "Sábado Gigante" y vive hablando del vino de Don Francisco (para que veas como son las cosas, que un judío de Queens que no habla ni papa de español puede ser asiduo televidente de Don Francisco), que igual que yo, quiere probar.

Serrat. Y claro, Lluis Llach. Pero independientemente de los vinos que haga esta gente, lo que más me interesa, para ver por donde van los tiros, es lo que beben, lo que los hace "amar el vino".

En cuanto a hacer un vino yo... No sé. Aunque me va bien, creo que todavía mi fortuna necesita crecer (mucho) para llegar al punto de inmensidad en que no me importe dilapidarla intentando hacer vino. Ya sabes, una forma segura de perder dinero. :-)

M.

Anónimo

Anónimo dijo

Anoche escribí un post de lo más largo y florido que el sistema tuvo a bien fagocitarse. Intentaremos reconstruirlo más o menos.
¿Snob? Vaya, creo que es un adjetivo que me suelen dirigir de vez en cuando y que suele hacer que sonría con algún atisbo de ternura. Suelo además replicar con un "¿Snob yo? No sólo eso, si no que además sé escribir Mis van der Rohe!" ;) Lo cual causa bastante desconcierto y al final unas cuantas risas. Algo más en serio. Cualquier afición que tenga relación de una forma más o menos intensa con la cultura suele hacer que estos aficionados tengan la etiqueta de snobs. Música de según qué estilos (los fans de Metallica no son vistos de igual modo que los de Mozart últimamente ;), pintura, arquitectura... y finalmente vino.
Suele además contraponerse el consumo rápido de la cultura, con el pausado, meditado y muy posiblemente "sentido" y en cuanto se traspasa ese umbral que lleva a un paso más a los meros aficionados lo más habitual es ser tildado de snob.
No obstante, y como es habitual, al ser un sector que cada vez está más de moda es normal que muchos se suban al carro en marcha y confundan unas cosas con otras y se conviertan en verdaderos snobs, pero únicamente como sinónimo de bobos y no como los snobs que he intentado esbozar rápidamente en el párrafo anterior.
Por otro lado, y en relación a la parte más 'festiva' de tu post, jamás-jamás-de-los-jamases me habría podido convencer nadie de que tú asistirías a un concierto de Duran Duran =8-O
A mi me pillaron un poco joven y los escuchaba sonar en la habitación de mi hermana, pero yo en aquel tiempo estaría jugando a la pelota. Y de Kraftwerk ni te cuento. No los conocí hasta que comencé a estudiar alemán. No obstante hay que reconocer que al menos en este video que has puesto está logrado el homenaje en cuestión y desde luego no es nada sencillo hacer algo así sin caer en el esperpento.
Ah y saludotes a Camilo! Jose.

manuel-camblor dijo

Mies...

Y creo que estamos de acuerdo en lo de los "snobs", las aves de paso y todo lo demás... No te creas, algún fan de Metallica que he conocido ha sabido hacerme sentir que yo era menos por no saberme todas y cada una de las progresiones de guitarra en "Enter Sandman", o como se llame.

Lo de Duran Duran, pues, es pop y no pretende ser otra cosa. La diferencia entre ellos y actos más ordinarios es la actitud, el dandyismo (podrás imaginar como tiene eso cierto atractivo para mí) y lo carnavalesco del espectáculo. Además, creo que para ser músicos sin verdadero entrenamiento y que han hecho las cosas más o menos por instinto, han ganado gran credibilidad... Piénsalo: Trabajaron en un álbum Con Nile Rodgers y Bernard Edwards, dos verdaderas luminarias del funk. Tuvieron a Warren Cuccurullo de guitarrista durante mucho tiempo, lo que no es cosa chiquita (y no creo que Cuccurullo lo hiciera únicamente por la pasta). Además, debemos poder reconocer los "standards" en cualquier época. Cole Porter escribió los suyos en los veintes y en cada década subsiguiente ha habido figuras similares. Hijo de los ochentas, yo puedo imaginar un panteón de la música popular donde de seguro figura Duran Duran junto a muchos otros.

Omnívoro musical, le entré al concierto sabiendo a lo que iba. Me gustó el set electro. Lo otro, lo tomo o lo dejo. Claro, muestra mi edad que yo sí ví a Kraftwerk (y a Gary Numan) en vivo en su época dorada. también viví el resurgimiento Kraftwerkiano de manos de Afrika Bambataa, que fue algo verdaderamente sublime. Don't stop, Planet Rock!

M.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo

Este ejemplo de los cantantes "haciendo" vino hace de buen ejemplo de diferenciación de lo que es esnobismo y lo que no.

1º Luis Miguel. Cantante posero por donde se lo mire. Tiene un vino de nombre repetido (¿alguien les habrá contado que ese nobre ya existía, y en uno de los vinos más afamados del orbe?), de uvas de una viña industrial donde las hay (Ventisquero, propiedad de un acaudalado que hizo fortuna en la banca y en alimentos agropecuarios, particularmente pollos), y donde no tuvo ni la más mínima participación. Tan solo puso el nombre, la sonrisa hecha y a facturar. Ventisuqro creyó con eso vender más vino, y Luis Miguel más discos. Suerte que algo de justicia queda en el mundo, y se encuentra ese vino (no lo he probado) por lotes a la mitad del precio de lanzamiento original cualquier dia en cualquier parte.

2º Serrat. Cantante "idiosincrático" como el que más. Ojo que yo no compro sus discos. Como cantante, me parece buen poeta. Pero es un artista. Y, bueno, hace vino. Entiende del tema. Cuando vino a Chile a mostrar Mas Perinet y Clos Maria, se notaba que entendía de cepas, tierras y vinificación. Y ponía gran pasión al hablar.

De las historias de Coppola, Depardieu y tantos otros, se menos.

Pero aunque de todo hay en este mundo, no cuesta mucho por fortuna discriminar la paja del trigo.

Vino de verdad. A los amantes de verdad. Y a los que puedan pagarlo.

Joe M.

Joe M. dijo

Dressner is a fan of Sabado Gigante?! Wow....

Manuel, que paso? Long time no comment, probably due to being busy, and my laziness when it comes to writing in Spanish. Pues, lo hago en ingles ahorita.

I think the issue of snobbery, in particular as it relates to wine, is never dull and I might even have to chime in on blog mio. Wine, as an agricultural product (albeit a unique and special one at that) should be enjoyed however one cares to enjoy it: as a beverage to have with dinner, as a hobby, as an area for intense research and study. Anyone has a right to enjoy wine as they see fit, whether that means collecting 95 pt WS collectibles, enjoying some Cot with lamb chops, or waxing poetic about a rare bottle of Saar riesling (you can probably guess who I'd roll with).

'He gave us the wine to taste it/Not to to criticize it and waste it'

- Jonathan Richman

manuel-camblor dijo

Felipe,

Hay una bodega mexicana (creo) que también elabora un "Unico", que si mal no recuerdo es tempranillo. Digo esto porque Benjamín Berjón me trajo una botella de regalo cuando vino a visitarme de México hace un tiempo.

Lo de los cantantes "haciendo" vino, pues, hay de todo en este mundo y a cualquiera le pica la vena. El propósito principal de mi perezhilton.com de vinos sería tratar de discernir los poseros de los buenos.

Claro, también tenemos que pensar que se puede sentir un amor sincero por los vinos esperpénticos. "Mal gusto sincero..." Un concepto peligroso de explorar, ¿no crees?

Joe,

Few comments because I've hardly had time for anything. Besides, I went on a miserable little vacation.

I know with whom you roll. Of course, the shame is that some people have turned this whole "rolling" business into gang warfare and have stopped concentrating on the true pleasure of the drink (I prefer to drink, "tasting" being a bit of a mediatized, clinical pseudo-experience that gives me little pleasure by comparison.

Oh, by the way, I'm very much into Aceyalone these days...

M.

Anya Amasova

Anya Amasova dijo

Vaya comentario! Todo a partir del vino. Pues os digo que aquí en Argentina hay vinos excelentes, nada que envidiarles a los europeos. Yo no entiendo un corno de lo que es la enología, como degustar un vino, etc., pero sé de cuáles son los vinos más caros y cuáles están de moda en ciertos circulillos sociales. Si vienen a "Puerto Madero", reducto de Buenos Aires donde hay hoteles de lujo y restaurants para comer carne, ahí veréis los vinos de moda. Por obviedad, no los puedo nombrar. Ahora, no es la primera vez que alguien ve a DURAN DURAN y se asombra de los buenos músicos que son y cómo son capaces de convencer al más crítico. Eso sí, cuando vienen aquí, fin del mundo, tercer mundo, ni soñando traen la parafernalia que podéis ver Uds. allí. Nosotros pagamos entradas carísimas para nosotros, para nuestras entradas, y hacemos lo imposible por pillarlos donde sea. Aquí no hacen VIPs y esas cosas porque no podríamos pagarlos. Sí, nunca perdemos la esperanza de seguirlos donde vayan y sacarnos fotos con éllos. Aquí hay fans de todas las edades, desde los que vienen de los ochenta, hasta los que llegaron en el 93 con Wedding Album hasta los del 2003 con Astronaut. O simplemente los que fueron escuchando o de boca en boca haciéndose fans por comentarios. Eso sí, un show de Duran Duran en la argentina, ES UNICO. EL ESCANDALO QUE HACEN LOS FANS PARECE UN PARTIDO DE FUTBOL O ALGO ASI, LA DEVOCION ES ENFERMIZA. EL AÑO PASADO NOS FUIMOS A UNA CIUDAD AL LADO DEL MAR A VERLOS. MORIMOS DE FRIO, TIRAMOS LAS SILLAS QUE NOS HABIAN P UESTO, QUE NO HICIMOS !!! TODO PARA ESTAR A DOS METROS DEL ESCENARIO. ESO SI: DE ELECTRO SET O ALGO ASI, NOTHING. SOLO TOCARON 1 HORA Y SE CORRE EL RUMOR DE QUE COBRARON MEDIO MILLON DE DOLARES. ESTE AÑO LOS ESPERAMOS, NOS PROMETIERON QUE VOLVIAN. ASI DIOS LO QUIERA !!!!!

manuel-camblor dijo

Hola Anya, bienvenida a "La otra botella", que me imagino encontraste googleando a Duran Duran... Aquí se estimula la perversidad polimorfa, de manera que todos los temas están abiertos a discusión y el vino bien puede conducir a Duran Duran. Tendré más que decir sobre lo que dices de que "aquí en Argentina hay vinos excelentes, nada que envidiarles a los europeos" en una entrega futura.

Cuando escribí esta entrega el año pasado, aún vivía en Manhattan, donde los artistas tienden a ir a lucirse. Lo que dices de las giras por América Latina es tristemente cierto. Ahora vivo en Santo Domingo, República Dominicana, y puedo imaginarme el mismo tipo de energía que habrá dado Duran en Punta del Este, o donde fuera allá en el sur.

De todos modos, si te sirve de consuelo, entiendo que el Sr. LeBon, en presentaciones posteriores a esta que relaté aquí, fue todo un desastre, incluso olvidando las letras de sus más grandes éxitos.

Pero para mí ese pedacito de ese show en Nueva York fue regio. Sería por lo amigo del buen electro que soy. O porque me gustó el detalle de reconocer sus influencias (Kraftwerk, Grace Jones).

De nuevo, bienvenida...

M.

Anya Amasova

Anya Amasova dijo

Gracias amigo por tu bienvenida. No recuerdo bien cómo llegué a la web. Aquí viven llegando turista y la meca del "buen vino" es la provincia de Mendoza. Ahí están las viñedos y las bodegas. No hay español, o inglés, o de dónde venga que no incluya en su tour a Mendoza. Si quieres, busca en Google. Le dicen "Mendoza, la tierra del sol y del buen vino". Ahora sí, hay algo que estás confundido, "Punta del Este", es Uruguay. Ahí sí no tocarían jamás porque no tienen muchos seguidores. Punta del Este es un lugar para gente con muchísimo poder adquisitivo. Cuenta la historia que Argentina en una época se llamaba "Las provincias unidas del Río de la Plata", y en éllas estaban incluídas Uruguay y otros países. Luego fue disminuyendo hasta quedar sólo este territorio. Y adivina de quién nos emancipamos ? Jeje, pues nada menos que del Rey de España. Teníamos un virrey. Luego vinieron cosas rarísimas, gente que tomó las ideas del positivismo de Augusto Comte, llegaron al país 10 millones de inmigrantes europeos de los cuales quedaron 4 millones. A ellos el gobierno les ofrecía, tierra, campos, trabajo, y así se formó la argentina. Mientras tanto un señor llamado Roca hacía una campaña para matar a todos los aborígenes beligerantes, por eso si vienes a Buenos Aires verás que la mayoría de las personas tienen aspecto europeo, no así Brasil o Uruguay que aún conserva negros y gente por el estilo.
Respecto a Duran Duran: la locura de los fans aquí es total. Y el tema que tocas del señor Le bon es recurrente. Nosotros lo amamos porque somos fans, pero no dejamos de ver y de rezar cada vez que se sube al escenario. El año pasado en Mar del Plata se olvidó la letra de Girls on film, canción primigenia de los ochenta. Y así. Ni hablemos de cuando canta Ordinary World, rezamos para que termine bien la canción. Muchos comentan que eso se debe a que bebe antes de subir al escenario, o cosas por el estilo. Aqui en el Personal Fest 2005 estuvo IMPECABLE. Porque sabía que todo iba a salir por TV. Igual se comenta que el día anterior salió de copas y luego andaba con pilas y pilas de agua mineral para bajar el alcohol. De lo último de Duran Duran, estamos desilucionados, fue patético trabajar con Timbaland y Timberlake. Es una pena. Ellos han sabido tener dignidad, como cuando se produjeron a sí mismos en el Wedding Album, o cuando se fueron de la EMI porque no le promocionaba los discos. La realidad es que la Sony los mandó a trabajar con esos dos engendros, pues ellos habían hecho un álbum llamado Reportage, los 5 originales, y esa sería también la causa de la ida de Andy Taylor de la banda, quien seguramente no soportaría estar de adorno para los rapeos espantosos de Timbaland.
Bueno, gracias por la bienvenida. Os cuento que aquí hay también una provincia que se llama La Rioja que también hace vinos, no tan buenos como los de Mendoza. Y que ahí tiene sus viñas el ex presidente (puajjj) Menem. Aquí dicen que nombrarlo es mala suerte, pero basta de tonterías.
Respecto a la palabra "snobismo" es algo así como superficialidad, poco cerebro y profundización y vida ligera, a mi entender. No sé qué dirá la Real Academia. A la que tuve que atender en la facultad de letras, ojo, jejje, o a cada rato nombramos los argentinos porque hablamos español. Pero creo que no hay que tener culpa ni nada por eso. Si no mira cuántos intelectuales y gente culta gusta de James Bond y sus Martinis "no revueltos". Duran Duran y James Bond son mis trivialidades, los que me ayudan a superar este mundo tan hostil y poco humano.
En fin, salud, os convido con un ....bueh, no puedo decir el nombre porque no les quiero hacer publicidad. Aquí también Chandon tiene viñedos y hace buenos vinos que están de moda en cierto mundillo. Pero por e mail te podría decir qué vinos te recomiendol. Saludos desde el fin del mundo, y esperemos salir de nuestros embrollos...

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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