Se vende: La clave del éxito

Leyendo durante el fin de semana el artículo de Casimiro Somalo sobre la ponencia de Sam Harrop MW en el XIII Congreso Nacional de Enólogos (http://servicios.larioja.com/vinoderioja/noticia.php?id=137&tipo=noticia), me vinieron muchas cosas a la mente. De hecho, puede que haya yo cambiado de color un par de veces al enterarme de las propuestas de Harrop  para que "el vino español" triunfe en "el mercado británico" (las comillas van por las crasas e generalizaciones: primera gran objeción, pero de eso hablamos luego). De plano, de lo que me acordé fue de un pasaje de Nicholas Faith, en su magistral libro The Winemasters of Bordeaux (2da ed., Carlton Books, Londres, 2005; todas las citas traducidas por mí).
 
Hablando del Burdeos de mediados del s. XVIII, Faith nos cuenta que "...Hasta un elaborador con suficientes recursos financieros y una bodega adecuada no estaba en posición de proveer al mercado británico el producto exacto que éste requería, pues los británicos no habían perdido nunca su preferencia hacia vinos bastante más fuertes de lo que podía dar el Médoc sin ayuda.... Cualquier vino—incluso los más caros—destinado al mercado británico necesitaba ser mezclado con vinos más fuertes, generalmente españoles de Benicarlo, Esta 'fabricación' del vino, conocida como travail á l'anglaise, no era un asunto dejado al azar" (p. 36). Etc., etc.
 
Aparentemente, según lo que cuenta Mr. Harrop, los gustos británicos han cambiado alguito desde el XVIII, aunque quizás no mucho. Harrop describe su ideal de "vino español" que logrará éxito en "el mercado británico" como algo que invariablemente "debe incluir intensidad, sabor, complejidad, estabilidad, consistencia". Harrop propone a los enólogos españoles la necesidad de "ajustar los estilos" a los particulares mercados de destino. El travail á l'anglaise de repente no parece un concepto tan arcaico... Okey, hoy día eso de "reforzar" el vino definitivamente no aplica en cuanto a la mayor parte de las regiones españolas. Y encima es ilegal. El travail es de otro orden, utilizando otros procedimientos. Pero la finalidad es igual: Lograr un producto industrial que siempre sea igual para satisfacer a un "público" que no tolera la más mínima variación en el perfil aromático y de sabores del producto.
 
La propuesta de Harrop me parecería enteramente razonable si el producto en cuestión fuese, digamos, gaseosa, o crema de afeitar, o chicle bomba, o cera de brillar coches, o pasta de dientes... Hay materia prima enteramente estable y una fórmula combinatorio-reactiva. El resultado debe siempre ser idéntico y el producto perfectamente igual de un lote a otro. No problem.
 
Pero, ¿cómo aplicar una filosofía así al vino? Después de todo, estamos hablando de un producto agrícola sujeto a todo tipo de variables, la más radical de las cuales tiende a ser lo caprichoso que puede ser el clima de una cosecha a la siguiente. Puedo imaginar maneras de garantizar un producto "homogéneo", y estoy seguro de que algunas de las más efectivas ni siquiera puedo imaginarlas. Pero, si vamos a vender el vino como un producto módicamente "natural", ¿será ético hacer un montón de manipulación física y química encubierta? ¿O acaso se supone que se hagan abierta y declaradamente los "ajustes" necesarios para igualar una añada de granizo, mildiu, lluvia, o lo que fuere, a una de canícula?
 
En ambos casos, al final, ¿tenemos vino? A mí, al menos, me parecería que un producto tan manipulado para lograr el "perfil" y la "consistencia" poco tiene que ver con vino de verdad, elaborado artesanalmente y relacionado a la naturaleza y el terruño de origen. Esto que propone el experto australiano es, para ponerlo con la mayor franqueza posible, un producto industrial elaborado formulaicamente—es, al final de todo, la apoteosis del McWine.
 
Lo que sí me motiva la más sarcástica risa ya, entre todas las indicaciones de Harrop, es cuando habla de mantenerse "auténticos" a la vez que se "ajusta el estilo" para un mercado determinado. ¿No notará la contradicción inherente en semejante sentencia? Automáticamente, el pretender "ajustar" un producto supuestamente "auténtico" a una noción foránea de lo que debe ser, lo desvirtúa, le roba autenticidad.
 
Aquí viene al caso otro trocito del libro de Nicholas Faith, en el que cita a aquel favorito mío entre los presidentes de los Estados Unidos, Thomas Jefferson. Jefferson se quejaba de lo fatulos que resultaban los vinos vendidos por los negociantes de Burdeos y declaraba a un amigo que únicamente directo del elaborador, antes de que interviniera el negociante-manipulador, "es que puede obtenerse vino genuino" (Faith, p. 37).
 
De nuevo les ruego indulgencia—aunque en realidad pido menos que la requerida para tragarse lo del "ajuste" y la "autenticidad"—al extrapolar del Burdeos de finales del s. XVIII a la España actual. Pero creo que la analogía está ahí y, de reconocerla, podemos servirnos de élla. El que venga un "enólogo volador" a decir que alguien "no lo está haciendo bien" y, encima, extienda su apreciación a todo un país, sin tomar en cuenta diferencias regionales dentro del mismo, ni posibilidades de terruño y clima, ni idiosincrasias locales que son, precisamente, las que dan "autenticidad" al vino, me parece bastante carente de mérito. De hecho, me parece hasta insultante.
 
Y no nos quedemos ahí, la manera de Harrop de reducir las cosas también se extiende al "público" que supuestamente describe. No puedo aceptar al "mercado británico" como una entidad completamente homogénea, monolítica, completamente insusceptible a crear nichos diversos. ¿Acaso se pretende que la masa de consumidores británicos acuda siempre al mismo tipo de producto? ¿Que no interese en lo más mínimo la variedad? Porque aunque Harrop declara que los "españoles" (otro monolito) no deben "imitar", prescribe precisamente la imitación de una fórmula impuesta desde fuera.
 
No quiero que parezca que estoy atacando a Mr. Harrop. El, como perito de la producción y mercadeo de bebidas, tiene criterios que vender. Pero me parece que sus recomendaciones, dirigidas a una "España" vitivinícola unitaria que no creo que exista, requieren severo escrutinio, tanto de parte de quienes puedan querer utilizarlas en la producción como de parte de los consumidores que somos el destino del producto.
 
Por el momento, éstas son mis reflexiones iniciales, que espero nos lleven a una enérgica y saludable discusión. Luego podemos hablar de algunos principios expuestos por Harrop con los que sí pudiese yo estar de acuerdo, si pudiese ser con ellos yo muy situacionista. Porque me gusta eso de "vinos con fruta, menos sobremadurados, un equilibrio de sabor con menos madera..." Claro, todo depende de como se logren. Y de que sean de donde son, o sea, de la tierra, no del "librito" de este o aquel consultor.
 
p.d. Debo admitir que formulo mis opiniones sobre la presentación de Sam Harrop únicamente a partir del artículo de Casimiro Somalo. Lamentablemente, trabajo en una Mac nueva en la que aún no he instalado Microsoft Office y, particularmente, el PowerPoint que me hubiese permitido ver directamente lo que expuso el australiano. El no trabajar en Windows me excluye en este caso, y me expone a no sacar conclusiones a partir de las palabras directas de Harrop. Si alguien necesita aclararme algo para matizar mi interpretación, o puede ofrecerme el texto de la ponencia en un formato compatible con mi computadora sin tener yo que invertir quinientos dólares en software, muy bienvenido será.

Escrito por: manuel-camblor 16 comentarios 09 May 2007 URL Permanente

16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

RiojaDiVino

RiojaDiVino dijo

Es que mucho me temo que la visión que Mr. Harrop tiene del mundo vitivinícola está bastante alejada de una persona como tú, que cuando abre una botella está buscando otro tipo de tesoros.



Esta situación es muy similar a la dualidad que se presenta cuando me junto con dos amigos enólogos, uno lo es de una bodega pequeña y que mima mucho sus caldos, y la otra es enóloga de una bodega cuyos únicos indicadores válidos son el número de botellas vendidas (y venden muuuuchas botellas).



Es que son dos formas diferentes de concebir este mundo, para unos es un arte y para otros es un negocio. Unos buscan explotar lo mejor de cada variedad, de cada terruño y de cada campaña y otros son capaces de aliarse con la Caca-Cola con tal vender calimochos a los lituanos.



Un saludo desde La Rioja, Manuel. La presentación en Powerpoint es muy curiosa y supongo que te dará para algún que otro hilo en tu blog, si me dices un email (o me envías uno) te la intentaré pasar a formatos "más universales".



http://www.riojadivino.com

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo

NO LO PUEDO CREER.

La verdad es que en el mundo de los negocios soy, a propósito y a mucha honra, un bebé de teta.

Pero ver el vino reducido a estrategias de marketing, acomodor marketineros, componendas, recetas de cocina (hay unos diagramas con fotitos de frambuesas y barricas y piñas y tanques de inox... ¡OH DIOS!), recomendaciones al voleo.... Es decir, en términos teóricos yo sé que estos análisis son pan de cada día, pero verlo me causó una conmoción.

Unas frases, perlas, a modo de botón:



"Use las estadísticas del mercado para ^tomar la temperatura^"

"Identifique los líderes y aprenda de ellos" (luego él los identifica: Gallo, Yellow Tail, Penfolds, Lindemans, Catena...)

"Defina sus ámbitos por mercado"

"Defina ´objetivos de estilo` para cada ámbito"

"Cree planes de vinificación de tipos de vinos"

"¡Escuche al mercado!"



Lo que más me preocupa de este envilecimiento inmundo de un producto tan (potencialmente) noble como el vino, es ver de dónde viene. Si esto lo hubiera hecho el gerente de marketing de Concha y Toro, me calzaría perfectamente (aunque me molestaría pensar que alguien que se dedica al teorizar el vacío gane más que yo). Pero... ¡un MW!. Así como Broadbent, como Jancis, como Coates...

Si un MW sale con esta degeneración de los principios más elementales, no me extraña nada de nada de todo lo demás.

Cito a Quiroga: ¡Locura que te has sentado a horcajadas sobre mi corazón"

la guarda de navarra

la guarda de navarra dijo

Pues yo a tenor de tu comentario, Manuel, si que me sentiría capaz de atacar a esos listos que pretenden llevar el vino a la tumba.

Desde mi punto de vista de "distribuidor" y como consumidor, solo entiendo de vinos exclusivos, de bodegas "pequeñas" que hacen su vino, pensanso obviamente en generar negocio pero no elaborandolo para el publico en general. Ellos hacen el vino, su vino, y luego cada cual según sus gustos y pareceres lo consumiran o no. ¿Que es eso de hacer un vino generico para un mercado concreto, como el britanico? Volvemos a los experimentos de Michel Rolland y similares, donde han establecido el vino que gusta y eso es lo que hacen. Yo creo que es al reves. Se crea el vino, con su caracter, con su alma, con sus defectos y con sus virtudes y el mismo buscará y encontrará su nicho de mercado.

Si no la tendencia esta clara. Que les gusta a los ingleses el vino X, pues todas las bodegas españolas elaborarán el mismo vino, y no otro, para satisfacerles. Vino clonado. Vino uniforme. Vino sin vida.

Dicen, y confirmo, que "el pan cambiaó y el vino acostumbraó" pero no creo que jamas, un pueblo, una provincia o una pais se conformen con un solo vino. Cada individuo es un mundo y por tanto cada vino también debe serlo.

Saludos.

Jesus ....

Jesus .... dijo

No sé de dónde saca el amigo Felipe esa visión tan romántica del título MoW, que no es originario de una escuela de artes sino que es un título de formación para comerciantes, y en origen, británicos. A eso se refiere con lo de "Cómo llegar al consumidor de vino en el Reino Unido" y el "para tener éxito en la exportación de vino". Para mí aquí no hay sorpresas.



Se entienden algunos sesgos de razón en lo que dice el artículo, pero lejanamente, pues son numerosas y grandes las contradicciones. No sé si por desajustes de traducción o por lo que apuntas, Manuel, sobre la excesiva generalización, primero, y, segundo, lo que me temo que es un desconocimiento no pequeño de algunos puntos del panorama actual (creo que es desconocimiento eso de decir que a los rosados españoles les sobra madera, pues la mayoría de los actuales apenas la ven, y sólo hay uno que la lleva por años y no le sienta precisamente mal --ése al que te sueles referir como el único).



Contradicciones que veo (sin extenderme a opinar):



Vinos tintos:

"no copien a australianos y estadounidenses en lo que se refiere al azúcar" >>> "los tintos españoles son demasiado secos"



Vinos blancos:

"en los blancos españoles observa sobremaduración" >>> "los blancois españoles son demasiado verdes"



Y la más extraña (sin pies ni cabeza la veo yo): "“los vinos españoles se consumen apenas 24 horas después de su compra, por lo que no tiene sentido envejecerlos”"



Bueno, respecto al tema importante que apuntas: Los "arreglos a la inglesa":



Si algo vemos de "artístico" en el vino, es bajo mi punto de vista, su capacidad de "escapar" a la vez que de "cumplir" con el encargo, tal como a lo largo de la historia demuestran Goya, Velazquez, John Ford, Alfred Hitchcock, The Beatles, de forma seminal, creando un estilo etc, etc. Claro que el arte es escaso. Si nos volvemos al vino, nada menos que los Oportos y los vinos de Jerez inventan fórmulas que en su día son puramente comerciales para cumplir con lo que aquí dice este australiano: dando un producto definido, identificable y distinto, y consistente, que llega al consumidor de forma siempre igual etc. ¿Y no eran así los Riojas de hace medio siglo, cuando no se indicaban añadas porque se utilizaban para precisamente esto? El McWine yo creo que no lo produce el "encargo" en sí, sino la falta de creatividad para resolverlo.



Claro que no es sencillo, que se debe generar a la vez una crítica de calidad que posibilite que "el mercado" sea exigente con el producto, y -ojo- que éste se entienda. El problema del McWine (flying winemakers...) es la mala crítica que manipula y que conduce al callejón sin salida de un producto que -finalmente- no se entiende.


Sobre Vino

Sobre Vino dijo

Pues mi frase favorita de la presentación es la que la cierra:



"El huevo de oro está a la vista: ¡cójalo y corra!"



¿Corra?...



Manuel: Te he enviado la presentación convertida a PDF, a ver si así la puedes ver.



Un saludo.



PS: Sigo sin poder comentar desde Firefox lo cual, francamente, es un coñazo, porque me obliga a abrir el navegador de mi amigo "el de la factura" (Bill, Bill Gates) a cada ocasión. Más que nada por si el cuerpo técnico de larioja.com lee esto...

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Gracias, Oscar, recibí el PDF y lo tengo aquí guardadito, para estudiarlo y comentar luego. Hy estoy un poco complicado, pues tengo mi cita trimestral con el retinólogo, lo que me dejará prácticamente invidente la mitad del día, entre todas las tonterías que me echan en los ojos para revisar que todo esté bien.



Y s´ˆ, quisiera que no solamente el equipo técnico leyese tu mensaje, sino que todas las otras personas que me han enviado por e-mail comentarios de orden técnico hagan ver sus problemas de compatibilidad, etc., aquí. La plataforma del portal me parece extremadamente Windowcéntrica y hay problemas no solamente con Firefox, sino con Safari y otros buscadores, no digamos nada de los editores de texto. Porque yo tengo que ir y tomar prestada la computadora de Josie para pegar mis textos desde Word, en vez de poder hacerlo de archivos .doc generados en el Pages de Mac.

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

Estoy bastante de acuerdo con lo que comenta "la guarda de navarra" viéndolo desde mi punto de vista productor. Paseando por Fenavin estos días he visto mucha homogeneidad en vinos que bien podrían satisfacer necesidades generales de un mercado X. Me he sentido cansado por primera vez probando vinos.

Creo que la fórmula general empleada podría ser la siguiente: uva de mediana calidad + sobremaceraciones y sobreextracciones + aplicación de madera en diferentes formas con tostados muy altos altos para maquillar defectos + mucho "money" en marketing, publicidad, etc etc = Vino

Lo que espero que exista es un mercado para aquellos que no seguimos esas fórmulas...intentaremos ir encontrándolo :-).

Creo que no debería existir jamás un vino genérico. En la diversidad está lo divertido, al menos para mi.

Un saludo

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo

En mi defensa debo decir que reconozco que soy bastante naïve para estas cosas, y sí tenía una idea romántica de los MW y lo que ellos hacen (debe ser porque conozco el trabajo de 3 ó 4 y me parece muy valioso).



Me imagino igualito el trabajo de "Wines of Chile", una oficina que se abrió en Londres hace un tiempo para promocionar la "imagen país" de Chile (siguiendo el señero ejemplo de Australia), que organiza degustaciones para expertos y retailers, y que una vez al año invita un panel de sabios de algún lugar del mundo (al principio ingleses, la última vez gringos) para que caten lo que produce Chile y luego nos den recomendaciones de cómo llegar a sus respectivos mercados.

Bellezas...

Jesus ....

Jesus .... dijo

Felipe, mira cómo se autodefinen en su web:

"The Institute of Masters of Wine (IMW) exists to promote the highest level of educational achievement for the wine industry (...)"

O sea, del negocio del vino. Claro que tienes razón en que gentes salidas son apasionadas del vino y juegan un papel necesario de cordura, como Jancis R.

Salud!

je.

Sebastian

Sebastian dijo

No deseo ir más allá de todo lo que valiosamente comentan ustedes, pero no me parece eso de "ajustarse" sin dejar de ser auténticos", pienso que por acomodarse a un mercado no deben manipularse ciertas condiciones de presentación de los vinos, cada quien tiene su identidad y eso es lo que diferencia a los vinos en el mundo, en todo caso, el marketing agresivo y compulsivo, presa del consumismo atroz permite estas cositas...

En todo caso, prefiero seguir con mis sueños y pensar al vino como lo que es: "vino" y no programar un armatoste de vino según los puntitos y los millones...

Salud a todos.

La Guarda de Navarra

La Guarda de Navarra dijo

Me he vuelto a leer el artículo y me fijo que el señor Harrop aconseja a los enólogos españoles sobre las pautas para ser tan exitosos como él. Les tacha de excesivamente prudentes y de modestos queriendo dejar claro que así no llegaran tan lejos como él.



Pues bien, me pregunto ¿que hacían todos los presentes en el congreso nacional de enologos mientras este señor soltaba tal chorreo de sandeces? ¿No fue nadie capaz de mandarle finamente a paseo o tal vez como ahora los enologos se suelen licenciar con mas frecuencia en Burdeos, solo entienden el francés?



Mi inexperiencia no me deja ahondar más en sus palabras y tampoco debemos fiarnos mucho de la traducción, pero si una persona se permite el lujo de exponer opiniones con tal incoherencia, cobrar por ellas y recibir aplausos y reconocimientos, me temo que el mundo del vino esta peor de lo que pensaba.



Nos vienen a dar clases en nuestra casa sobre enología y en lo único que nos las pueden dar es en marketing, por que en ese aspecto, ante el señor harrop, yo me quito el sombrero.



Nuestros enologos no son presuntuosos,bueno alguno yo creo que si, no crean estilo, son demasiado modestos y ya pueden adaptarse al mercado si se quieren comer un colín.



¡Anda ya sr. Harrop, anda ya!

www.ino

www.ino dijo

Bueno,yo creo que a Mr. Harrop le pagan por decir esas cosas,con el objetivo último de colaborar en la resolución de ciertas situaciones financieras en la industria de los líquidos.Y en ese sentido toda su exposición me parece correcta.

Para mí que a Harrop le dijeron "Anda pa España que llega mucho capital a eso del vino" Y el hombre vino e hizo su trabajo.

Se me ocurre un caso real:

Bodega en Deo emergente. Viñedo en tercer año de producción, spa, hotel y otros negocios periféricos. Producción anual propia de 4 millones de botellas.

¿Qué hacemos señor Harrop? ¿Llenamos todos los días dos veces los spas con los excedentes? ¿Les ponemos a los clientes del hotel un embudo como a los patos del foie?

Y el señor H. dice que hay que ir al mercado exterior, por ejemplo a....dónde más vino se venda. !Que hay que vender unos tres millone de litros!

Y como el objetivo es agarrar bocao en esa tarta, pues hala. Vamos a dar más chocolate que nadie, que es lo que le gusta a esa gente.

Y asi Mr. H. intenta resolver una situación financiera. Por lo tanto !Chapeau M.H.!



Ahora bien, no creo que esas pautas sirvan para una bodega con recursos proporcionados, producción, transformación y comercialización acorde, que busca la expresión de la tierra y con más o menos arte trata de comunicarlo a través del vino.

Esta última, pienso que haría mejor en utilizar unos cauces de comunicación basados en la divulgación de su trabajo de como se comporta el viñedo en esa tierra y en ese clima, tratando de ofrecer más conocimientos al consumidor de todas las variables que enriquecen y definen el vino.

c. somalo

c. somalo dijo

No duden mucho de la traducción. Estuve allí, realicé la información, y como dice alguien por aquí, salí sorprendido de las burradas que pude oir junto a más de 200 personas que no dijero ni palabra. Increíble, pero cierto. Así son las cosas, Manuel.

Jesus

Jesus dijo

Hola C. Somalo. Discúlpame por haber dudado sobre la posiblidad de "desajustes de traducción". Cuando uno lee tantas contradicciones hay que suponer "el beneficio de la duda" a cada parte, la grabación, la traducción, la transcripción... y por supuesto al ponente. Disculpame que mi pretensión no era ofensiva ni mucho menos, ya digo que dudar es siempre positivo y beneficioso, de lo contrario andaríamos a linchamiento diario ;-)

je.

c. somalo

c. somalo dijo

no pasa nada. Es más, lo comprendo perfectamente. Sucede demasiadas veces. Pero no es el caso. Yo sigo perplejo todavía con el público asistente. No hubo un comentario crítico. Tal vez Harrop se dirigía a los que necesitan dar salida al mercado a los vinos de dos euros. Es la sensación que tuve al salir.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Casimiro,



El problema es que si es el caso que Harrop se dirigía a productores masivos que tienen que salir de inmensas cantidades de vino de quinta categoría a uno o dos euros la botella, la presentación habla de una forma demasiado englobante, incluyendo quién sabe qué en la categoría de "el vino español".



Aún si se trata de las fábricas de vino de a par de euros, me parece bastante porquería el acercamiento, eso sí. Como dije antes, no creo que haga falta un Yellowtail español.



De todas formas, estoy buscando la forma de interpelar directamente a Mr. Harrop en su propio idioma, quizás entrevistarlo "a mi manera". Veremos si mis e-mails encuentran respuesta, pues los he mandado a direcciones corporativas ubicadas a través de Google.



M.

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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