Combate de veteranos en cartelera extraordinaria, con gurú...

"Soy considerado por algunos como un gurú del rioja".
 
Esta oracioncita comenzó fastidiándome por la voz pasiva, que nunca falla a la hora de joderme. Luego estaba quien la había proferido. Y donde. Eso me quitó automáticamente lo jodido. El chico, francamente, no parecía haber dejado atrás la pubertad hace mucho. Había dicho esto tanto en eRobertParker.com como en Wine Therapy. Vamos, que en aquel momento pensé que o estaba de remate, o tenía gónadas de kevlar, pues emitía opiniones sobre vinos de Rioja con una decisión que pasmaba, y le entraba a los debates más pelús con frescura, un sentido del humor muy peculiar y una insolente valentía que parecía ser producto en igual medida de escasos años en esto y menos batallas aún. Lo mejor de todo es que voluntariamente asumió los peores pleitos con algunos de mis némesis acostumbrados de la internet angloparlante del vino, por lo que yo he podido dedicarme a observar, algo que, a mis años, es mucho más agradable que entrarle a la refriega.
 
El chico me recordaba, en cierta forma, a mí cuando por primera vez comencé a expresar lo que pensaba sobre vino. Pero traté de explicarle que lo de "gurú" es algo que está muy desprestigiado hoy día, pues levantas cualquier piedra y te sale una docena de "expertos" con unas ínfulas impresionantes que en raras ocasiones se ven respaldadas por verdadero saber, no digamos nada de verdadera inteligencia. Además... ¿"Del rioja"? Ya quisiera yo saber exactamente lo que es eso en estos tiempos, cuando tantas cosas extrañas viajan bajo el gentilicio riojano.  Le he prometido al chico llevármelo un día a la región, a beber y comer como se debe. Pero por ahora...
 
No habla español. No. Ni papa. He intentado un par de veces enseñarle la frase más importante del idioma, que es "Que me quiten lo bailao...", pero tiende a salirme con dos crípticas palabras en un acento muy, muy de su Boston: "Wriojah Sontiyagow". No tengo ni la más mínima idea de lo que pueda entender el muchacho por eso, o lo que pueda estarme diciendo, pues las usa en los contextos más inesperados.
 
En algún momento he llegado a asumir que le gusta un cierto tipo de vinos riojanos. De hecho, no obstantes dos o tres barbaridades que ha soltado por ahí, compartimos algunas obsesiones. Le he cogido aprecio en el par de añitos que llevo conociéndole. Compartir mesa, o algún trocito de banda ancha, con él es un singular placer. Lo imagino como comensal en uno de aquellos picnics que hacían André Breton y los surrealistas parisinos en el parque de Buttes Chaumont.
 
Fíjense que a veces hasta le da por defender el Paternina. Incluso ha intentado convencerme de que debo dar "otra oportunidad" al Conde de los Andes.
 
Bueno, creo que es hora, tras semejante tabarra contextualizante, de decirles de quien hablo. Se trata de Joe Perry. No, no el guitarrista de Aerosmith (debemos partir siempre de la premisa de que hay por lo menos dos individuos notorios detrás de cada nombre en la internet del vino. Así existe el tipo que dizque "cubre" España para el panfletín de Robert Parker, un tal "Jay Miller", que comparte ese nombre con mi buen amigo Jay Miller, un hombre con quien, aparte del nombre, no tiene absolutamente nada en común; piénsenlo, cualquier día aparece otro "Manuel Camblor" por ahí y, con suerte, se convierte en mi mortal enemigo).
 
-Joe Perry, gurú del rioja, junto a este Latin Liquidator, servidor de ustedes...-
 
Andaba el Joe Perry que nos ocupa de visita en Manhattan hace dos semanas y nos pareció buena idea una nochecita de vino y comida para jugar un poquito con él. Brad Kane nos consiguió mesa en Il Corso, un emuy bien restaurante italiano que es cliente suyo y que, para mi beneficio, queda a escasos cinco minutos de mi casa. Estábamos los ya mencionados, junto a nuestro Jay Miller y Bob Ross, un amable veterano internauta de New Jersey a quien hasta ahora había leido en la red, pero no había conocido en persona. Para la sobremesa posprandial se nos unieron mi gran amigo Jayson Cohen y su esposa Laura.
 
Iniciamos la festividad con una botella aportada por mí. El Clos des Rochers, Riesling "Grand Premier Cru" (no me lo estoy inventando), Moselle Luxembourgoise, Luxemburgo 2004 se hace notar por no ser para nada ofensivo, que es lo que hubiésemos esperado. Al contrario, su inocuidad es marcada. Huele indiferentemente a té de cardo y agua de azúcar, limón y tiza. Ligero y seco, con algo de verdor en el posgusto, pero no lo suficiente como para que importe.
 
Como yo he venido con más vino que nadie a la cena (no podía decidirme en cuanto a que traer y quería liberar un poco de espacio en mis sufridas Eurocaves...), saco otro blanco, encontrado por casualidad en mi bodega. No tenía en realidad intenciones de dejar envejecer media caja del Nikolaihof, Grüner Veltliner "Hefeabzug", Wachau, Austria 1999, pero ocurrió. Las botellas se quedaron olvidadas y yo crucé los dedos. ¿Cómo andaría este grúner veltliner criado "sur lie"—el vino más baratito y "básico" de Nikolaihof—tras ocho años?
 
Pues la respuesta inmediata es "muy, muy bien" De hecho, anda muy creído de que es riesling. No hay ni rastro de la pimienta blanca que caracteriza a tantos grüner veltliners. Lo que sí hay es una mineralidad extrema, que corta como láser. Savia, aceite de pino, limón, madreselva, lanolina, manzana verde... Una nariz interesantísima, intensa, pero apretada. En boca, la correspondencia es perfecta. Un vino que te despierta completamente. Firme, mineralísimo, complejo, textural, largo... Me sonrío al transcribir mi nota de cata, porque en su momento me costó US$13 la botella y—por un muy feliz error—tengo más guardado.
 
Más de mis blancos: Una botella de un vino con una reputación atroz entre nuestro círculo. El Ferdinando Zanuzzo, "I Clivi Brazan", Brazzano di Cormons, Collio Coriziano, Italia 1999 es el vino del cual más botellas aquejadas por TCA hemos abierto mis amigos y yo en memoria reciente. Alguno, que compró una caja, se encontró con más de seis botellas corchadas. Yo he tenido mejor suerte, pero no por mucho. Cada botella la abro con el corazón en la boca, esperando reencontrarme con la magia que me hizo comprar media caja de esto en el "Real Wine Attack" de hace dos años.
 
Una explicación breve de lo que me atrajo originalmente a esta cuvée de tocai y malvasía de vides de hasta sesenta años de edad: Era una especie de cruce entre un buen Tondonia blanco y uno de esos ribolla giallas de Stanko Radikon que me chiflan. De excelente cuerpo y con una cierta cremosidad, era un vino con una presencia de aromas y una profundidad que me sorprendieron, particularmente porque en ningún momento pesaba. De carácter decididamente oxidativo, automáticamente supe que iba a ser un gusto adquirido para muchos de los que rutinariamente beben conmigo. Pero yo conecté con la muestra de aquella tarde del 2005.
 
La botella de esta noche resultó ser la más cercana de las que compré a mi experiencia inicial. Color dorado medio. Huele a especias asiáticas, cera de vela, heno, miel, salvia, membrillo, pera y naranja rubí, con una infinidad de ecos minerales. Carnoso, con fruta matizada por notas salinas en boca. Larguísimo. Te deja en la boca una sabrosa nota amarga de la naranja rubí con acentos de jengibre y cardamomo.
 
Seguimos con un blanco seco que no aporté yo, una muestra que traía Kane abierta del trabajo del Longboard Vineyards, Sauvignon Blanc, R-u-s-s-i-a-n (el insoportable cibercensor vuelve a las andadas, objetando esta vez al gentilicio de los rusos, que a la vez es el nombre de un río californiano; mira que darle con eso, con tantas cosas más escabrosas que incluyo aquí... Esperemos que los guiones lo engañen)  River Valley, California 2006. Nariz con una dosis algo agresiva de sulfuroso y luego manzana verde, ruibarbo y alguito de pipí de gato. Sencillo, directo, de los que no te mosquea si te lo sirven en un avión. Sorprendentemente buena acidez en un final bastante larguito para un sauvignon californiano.
 
Hay que reconocer que, no importa cuanto lo torturemos,  el joven Joe se porta bien cuando viene a jeebusear con nosotros en Manhattan. Trae buenos vinos, como es el caso de lo que siguió, el Pedro Romero, "Prestige 50: Don Pedro Romero", Palo Cortado VORS, Jerez NV. Bob Ross automáticamente protestó, pues alegaba que tras un generoso de ese calibre, probablemente lo que bebiéramos después no sabría a nada. Yo me preguntaba si en realidad sería yo inmune a sobrecogimientos palatales que precluyeran todo después de un vino intenso. Decidi que no. Pamplinas. Le entré a este fenomenal palo cortado con todo el gusto. Imponente nariz, con aromas de nueces, melaza, té negro, tomillo seco, carne curada, anís estrella y tierra calientes. Compacto en boca, con un ataque preciso. Seco, pero con un deje de suave dulzor.  En el medio de la lengua se abre en un abanico de toffee, avellanas tostadas, té, hierbas secas, especias y muchísimo, muchísimo más. Diría que es largo, pero en realidad me parece que me quedaría corto (pardon the pun). Parecería no tener fin.   
 
Creía que no nos quedaban más blancos secos y esperaba pasar del palo cortado a tintos, pero de repente un camarero nos trajo una botella que alguien había mandado a enfriar y se habíaquedado olvidada. El René & Vincent Dauvissat, "La Forest", Chablis Premier Cru 1995 sorprendió por no haber sucumbido a la absurda epidemia (para pillarle prestada una maravillosa frase al gran Joaquín Sabina, cosa que no me canso de hacer) que sufren los borgoñas blancos de mediados de los noventas. Ya saben, el inexplicable problema que ha conducido a la oxidación prematura de montones de vinos del 95 en adelante que no tenían por que haberse caido tras sólo una década (incluso le ha pasado a otros vinos de Dauvissat, como pueden ver en este artículo de Don Rockwell: http://www.washingtonian.com/articles/restaurants/1744.html).
 
Como dije, este Forest estaba encantado de la vida y muy primario, con aromas de dulce de maíz, manzana, crema de limón y tiza. No particularmente amigable en boca ahora mismo. Muy austero y apretado. Pero vive, lo que en sí es tremendo logro.
 
Nuestro gurucito salió con un CVNE, "Imperial" Gran Reserva, Rioja 1982, por lo de recordarnos que lo suyo es el rioja. Hacía ya tiempo que yo no probaba esta añada del Imperial y me intrigaba mucho el prospecto. Recordaba que el vino me había parecido más maduro, amable, sencillo y directo que el 81 la última vez y me interesaba ver como había evolucionado.
 
Un vino pausado, elegante, que habla claro con voz suave. Térreo, especiado, con aromas de cuero fino, tabaco, sándalo, jamón curado, incienso y un sorprendente nivel de fruta rojinegra. Ligero y redondeado en boca, sedoso. Un vino gentil, de excelente presencia y mucha complejidad. Largo, girando hacia los cítricos en el posgusto, como debe hacerlo siempre un gran rioja de este tipo.
 
Tras el Imperial, gracias a la generosidad de Bob Ross, apareció un Pesquera, "Janus" Reserva Especial, Ribera del Duero 1982. Pura casualidad, un gran 82 de Rioja seguido por un 82 "premium" de uno del más aclamado productor de la entonces emergente Ribera del Duero. Yo, por mi parte, fruncí el ceño. Recordaba como el primer Janus al 86, que había probado en varias ocasiones, cuando vivía en España a principios de los noventas y luego en Puerto Rico y, más recientemente, aquí en Nueva York. Junto al 91, el 86 me había parecido un vino excepcional, particularmente en contraste a aquel 94 que fue para mí una maligna malteada de chocolate y moras y que me la bajó completamente. Pero perdonen la digresión. A lo que íbamos...
 
-Un año, dos vinos, dos historias completamente distintas...-
 
Googleando por ahí, caí en la web de Pesquera, donde sale la historia de la bodega y de esta cuvée en particular. Estaba equivocado. O quizás no. El primer Janus elaborado por Alejandro Fernández fue el del 82. La historia completa aparece en http://www.pesqueraafernandez.com/. Me permito dar aquí un resumen...
 
Alejandro Fernández, muy satisfecho con la calidad de la fruta del 82, tomó la mitad de sus uvas y la vinificó a la antigua, en un viejo lagar de piedra, sin despalillar. La otra mitad de los racimos los despalilló y fermentó en inox.
 
Ambos vinos se vendieron por separado. Pero Fernández apartó 2000 litros de cada uno de los vinos y se decidió a combinarlos experimentalmente en una cuvée con dos caras, una tradicional y otra moderna. De ahí el nombre de "Janus", por el dios romano de dos caras "que miran al pasado y al futuro".
 
Tras todo el relato del Janus 82, del cual tenía yo una botella delante en Il Corso, la web de Pesquera declara: "El primer 'Janus' -el del 86, del que sólo hubo 6.000 botellas- vio la luz en Otoño de 1.988".
 
¿O sea que el 86 fue el primero en comercializarse? ¿Entonces qué hacía este 82 ante nosotros? ¿Un "lanzamiento tardío" de la bodega? Poco sentido tiene esa idea si aún la web declara el 86 como "el primero". ¿Sería ésa una botella fraudulenta? Las dudas son muchas. Pero bueno, al vino...
 
El color es un granate medio con centro oscuro y borde teja. La nariz resulta sorprendentemente... ¡Riojesca! Pero, a decir verdad, no noto la profundidad ni la elegancia del Imperial. Huele a coco tostado, caramelo, hojarasca y arándanos secos. En boca resulta hueco, bastante desecado ya en el posgusto. No hay frescura acídica ni nada que te agarre para hacerte reconsiderar lo que te ha pasado por la boca. No está muerto, pero, como diría un gran amigo mío, "pa'llá es que va con tó el pie".
 
No había comparación entre el Imperial y el Janus. El Imperial comienza a vivir. El Janus, por el contrario, está en decadencia acelerada. Pienso en lo que es la estructura de un vino como éste y quizás es que no es suficiente para durar un cuarto de siglo. Pero no puedo extender eso a toda Ribera del Duero. Si lo hago, ¿cómo explicar la canitdad de extraordinarios vinos antiguos de Vega Sicilia con los que me he topado? Y hay que pensar que tanto el Janus 86 como el 91 estaban vivitos y coleando cuando lso probé por última vez, no hace tanto. ¿Cuánto tardarían en caer, si vamos a tomar este 82 como evidencia? No ofreceré conclusión alguna aquí más allá de esta apreciación: Con mi copita del Imperial me quedé para acompañar el delicioso estofado de conejo que tenían como especial del día en Il Corso. Joe Perry hizo lo mismo. De hecho, creo que la mesa entera...
 
Continuamos nuestra orgía vínica con otro que traje yo como "novedad". Era el Savanna Samson, "Sogno Uno", IGT Lazio, Italia 2004, el vino elaborado bajo el nombre de la diva del "cine adulto" Savanna Samson (para gente mayor de edad, de ideas flexibles y no dados a crisis cardiacas de orden moralista, hay una modesta muestra de la muy reconocida oeuvre de la estrella en la página http://photos.freeones.com/s_babes/Savanna_Samson_003/ ). A Bob Ross le llamó mucho la atención la botella y pidió llevársela a casa al concluir la velada, a lo que accedí gustoso.
 
-Sogno Uno 2004 de Savanna Samson. Un dato curioso sobre estevino es que es el más variable en cuanto a precio que me he encontrado en los últimos tiempos. Lo he visto a precio tan alto como US$40 y tan bajo como US$15, una fluctuación verdaderamente tremebunda.-
 
Una botella de este vino (coupage de casanese, sangiovese y algo más que se me olvida)  que había abierto anteriormente me había agradado suficientemente, si bien no era nada del otro mundo. Era un tinto de cuerpo medio, con fruta vivaz y agradables notas térreas de fondo. Pero lo que probamos en Il Corso casi todos nos lo encontramos horrible. En principio, era el mismo vino ligero y afrutado, pero esta botella tenía una nota de carbólico que molestaba bastante, aparte de un extraño aspecto de hierro oxidado. Me atrevería a aseverar que había un problema de acción biológica inesperada en esta botella, pero no por ello voy a condenar el vino para siempre. Como se dice por ahí: "No judgment".
 
Seguimos con algo traido por Jay Miller para agasajar al "gurú del rioja", que también gusta de ciertos borgoñas. Lamentablemente, esos borgoñas tienden a ser algunos de losque yo no tolero. Por ejemplo, el Comte Georges de Vogüé, Bonnes Mares Grand Cru 1993... Un mejunje raro y torpe de extracto de hinojo, caramelo y bombones de cereza. Se siente una nota compostada de fondo. El grupo entero  me instaba a tener paciencia, a llevarme lo que sobrট a casa y probarlo en dos o tres días. Pero no. Mi experiencia con vinos más viejos aún de esta casa me dice que sería inútil el ejercicio y mi nevera está llena de biberones.
 
Más: Un Chivite, "Colección 125" Reserva, Navarra 2001 se presentaba ligeramente reductivo, con olor a potaje de chícharos como precursor a otras peculares pestecillas. Cuando éstas se disipan, aparecen chocolate, café y crema de vainilla en abundancia quizás mayor a aquélla con la que puedo sentirme enteramente cómodo. Buena fruta (cereza, frambuesa, ciruela roja). Apretado en boca, tánico y muy primario. La cantidad de roble, aparentemente nuevo, me parece un poco molesta ahora mismo. No recuerdo tanta madera en ejemplares de años anteriores a la misma edad. Pero bueno, esperemos que integre. Posgusto moderadamente largo.
 
Muy poco rioja le habíamos puesto al joven aprendiz de gurú (perdón por tanto sabineo, pero es que es casi inevitable...). Pero apareció un Muga, "Prado Enea" Gran Reserva, Rioja 1998 para arreglar un poco la cosa. Lástima que resultara un gran desencanto. En un principio, pensábamos que el problema era un exceso de madera. Pero tras un poco de discusión, el consenso fue que al vino le faltaba fruta y estructura natural como para sostener la barrica. Una pena y, francamente, el segundo desengaño seguido para varios de nosotros con las más recientes añadas de Prado Enea, un vino que históricamente seguíamos con asiduidad.
 
Me quedaba una última botella de tinto en la bolsa. La saqué porque en realidad no me apetecía volver a casa con élla. Era el Val Llach, "Embruix", Priorat 2000. Este vino lo había probado hace tres años junto a Brad, Jay y otros enómanos amigos. La conclusión que sacamos fue que nos gustaría darle un par de años. Y aquí estaba, con el par de años... No me queda claro si éste es el segundo o tercer vino en la jerarquía de la bodega, pero recuerdo que fue el que más me agradó de los que probé de ellos, el menos emperifollado y más prometedor para una comida. Y creo que nos quedamos cortos en nuestro estimado de evolución, pues está igualito... Potente frutosidad negra con sobretonos de pizarra, anís y tomillo. Un vinazo completamente inapropiado para una noche de verano, pero bueno... Funciona. Poderoso y tánico, amplio y largo. Un vino que habla ronco y pisa fuerte, pero que a la vez muestra suficiente detalle como para mantenerme interesado.
 
Continuamos conversando en la mesa buen rato, disfrutando el único vino de postre que a alguien se le ocurrió traer, que fue el Huet, Clos de Bourg Moelleux "1ère Trie", Vouvray 1997. A sus diez años de vida, es un crimen abrir esta botella, pero lo hicimos. La nariz es brillantemente acaramelada, con notas de polen, albaricoque, minerales, mazapán, piedras trituradas y laurel. Un vino muy compacto en boca, apretadísimo. Ha dejado atrás ya su carnita de bebé y ahora es todo músculo y nervio, con un posgusto muy, muy "crujiente". Larguísimo. La próxima botella, para dentro de veinte años, por favor...
 
Transpiró algo sobre que Joe se regresaba a Boston esa misma noche, pues debía trabajar al día siguiente. Con razón no había estado bebiendo casi nada en toda la noche, limitándose a catar. ¡Juventud, divino tesoro! Porque a mí, si me pones una pistola en la cabeza para obligarme a viajar cuatro horas—en el vehículo que sea—después de una de éstas, probablemente... Pero bueno, será que los gurús tienen que practicar lo de la resistencia física. Ya podremos, los que hemos compartido con Joe estos momentos, decir en el futuro que le conocimos "en aquel entonces", antes de que saltara al estrellato guruístico...

Escrito por: manuel-camblor 22 comentarios 17 Jul 2007 URL Permanente

22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

Entonces, el Joe Perry que habita en Wine Therapy ¿es el simpático gurú o el batería rockero? ;)))))))) Saludos. Jose.

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

Interesante y divertido jeje, ahora en vez de a Joe Perry nos tienes que traer a Seve Tyler...o mejor a su hija Liv. Y juntos entonamos el Rag Doll, con su tremendo inicio guitarrero :-)



Así que no te convenció mucho el Comte Georges de Vogüé Bonnes Mares Grand Cru 1993...hace poco probamos 1999, 2000 y 2001, junto a las mismas añadas del Musigny y del Chambolle-Musigny. Así como el 99 Musigny y CH.Musigny me parecieron enormes, los Bonnes Mares fueron los que menos me convencieron en todas las añadas. En fin, luego pasamos a algunos Perrot Minot y entonces los Bonnes Mares de Vogüe me parecieron mejores ante el exceso de madera que me pareció que había en los Perrot más jovencitos. Cuestión de gustos.



Con ese mismo Huet pero del 95 sentí la misma impresión de infanticidio cuando hace unos meses lo tomé con el amigo www.ino...Él puso un "Cisma"...



Un saludo .

NULL

NULL dijo

GUITARRISTA de Aerosmith, Jose, no batería. Y, como bien dije, el gurú no toca nada, y sí, es el mismo de Therapy. Es que es una comunidad muy simpática...



Iñaki,



Creo que no es ningún secreto que los vinos de de Vogüé nunca me han parecido dignos de los precios a los que se venden, o de mi gusto, vamos... Es uno de los productores de los que llevo pasando olímpicamente desde que compro borgoña. En cuanto al CdB 97, es que, con tanto Huet en edad de beberse que hay en Nueva York, entrarle a un 1ère Trie 97 me parece verdaderamente un pequeño crimen. Pero bueno, apra ese tipo de crímenes estamos.:-)



M.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo



Este Perry tiene un look algo parecido a nuestro amigo Pepe Herrero, como un hermano más delgado y algo menor, no te parece?

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

Sí, el tema de los precios en esa casa es una pasada, sin duda. Hasta el momento yo no he adquirido ninguna botella de mi bolsillo...



Veo ahora precios en alguna tienda famosa española y cotizan de la siguiente manera (en €):



cham.musig.amoureuses 2001 255,20

bourgogne blanc 2004 134,75

chambolle musigny 2004 79,50

ch.musig.amoureuses 2000 273,75

bonnes mares 2000 273,75

bonnes mares 2004 286,20

musigny 1988 410,00

musigny 2004 412,00



Para bolsillos bien llenos...o para grandes gurús, como Perry. :-)


Joan Gómez Pallarès

Joan Gómez Pallarès dijo

Hola, Manuel,

menos mal que el restaurante estaba a cinco minutos de casa!!!

Menudo plantel de vinos y, supongo, de comidas adyacentes para acompañar, tema no sencillo con esta variedad de caracteres y de todo encima de la mesa.

Embruix de Vall-llach es la tercera marca de la casa, aquella que hacen con fruta procedente de los viñedos más jovenes.

Un abrazo,

Joan

NULL

NULL dijo

Joan,



En efecto, esas noches son caóticas, pero de forma muy bella. No mencioné los dos entrantes que me sirvieron porque, francamente, se me olvidó apuntar lo que eran, y en el torbellino de conversación, comida y vino, lo único que queda en mi memoria es un carpaccio excelente de algún pescado blanco... El estofado de conejo, eso sí, estaba fenomenal.



Del Embruix, puedo decir solamente que es un priorato que me simpatiza (y mira que esos son escasos) por lo limpio y bien articulado. No recuerdo muy bien mis objeciones a los otros, pero creo que eran del orden de maderas...



Iñaki:



No vale eso ni de casualidad. De repente, como me hablabas de precios locos, pensé que habías caído sobre el vino de la actriz p-o-r-n-o (jodido censor de mierda no me va a cohibir a mí... Guiones con él hasta el final), que anda con unos precios verdaderamente chiflados.



Por cierto, anoche ví "A Night at the Opera". Brindé en tu honor. Me compré el DVD, cuya ausencia era una laguna imperdonable en mi colección.



Felipe,

Por las fotos que he visot de Pepe, pues sí, más o menos, pero en una versión [eanut-butter'n'jelly...



M.

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

Bueno Manuel, son los precios que marca la tienda con su margen...a mi que me esperen sentados que no voy a hacer uso de sus "amables" tarifas



Ahhh, sí, la escena del camarote...:-)

NULL

NULL dijo

La suerte que he tenido es que los de Vogüé que me ha tocado beber han sido todos aportaciones e generosos terceros. Si hubiera tenido que pagarlos yo, mi disposición sería peor. Si quiero Musigny, me voy a Mugnier...







M.

jesus

jesus dijo

¡Ah! Me gustaba más lo de "el verdadero Jay Miller" que lo de "nuestro Jay Miller", no se puede comparar...



salú

je.

NULL

NULL dijo

Me ha dado un poco de conflicto epistemológico con eso de "el verdadero Jay Miller". Para un subjetivista crónico como yo, no hay más "verdadero Jay Miller" que el que veo, pero como hay mucho objetivista por ahí y me da por ser políticamente correcto, pues...



M.

NULL

NULL dijo

Ahora bien, señores míos, hemos tenido Aerosmith, Pepe Herrero, Priorat, de Vogüé, p-o-r-n-o y precios, en este hilo de comentarios, pero no se ha dicho nada de la contienda entre el Pesquera Janus y el Imperial.



El Janus es, muy probablemente, un beun vino que vió su mejor momento hace tiempo. El Imperial a penas comienza a ver el suyo. La longevidad y complejidad que logran estos riojas clásicos.



¿Alguna opinión acerca de este encuentro de vinos importantes? Creo que hay aquí una lección importante, pues cuando emergía Ribera del Duero con Alejandro Fernández al frente, lo hacía, inevitablemente, en marcado contraste con Rioja.



M.

jesus

jesus dijo

Cero experiencia con Janus.

De cualquier forma el muestreo es mínimo, quiero decir que, si bien el Imperial viene de un buen año tras una pila de años de experiencia, el Janus debuta. O ni siquiera eso, ya que tal como refieres el 82 tiene algo de experimiental.

Creo que para extraer conclusiones mayores haría falta una secuencia vertical de cada uno de ellos. Desde luego nada pone en duda al Imperial.



Cambiando un poco el tercio, me sorprende también a mí el atrevimiento de sacar el Palo Cortado en ese momento de la bebienda ¿teníais delante algún plato, he de suponer? ¿lo probaste con el estofado o con otros platos? A mí me parece un tipo de vino más para justo antes de los postres o para quedarse ya ahí con él...

je.

NULL

NULL dijo

Al contrario, Norjito, creo que la comparación aplica, y que se peuden sacar conclusiones importantes, particularmente sobre ciertos aspectos de la "cultura" actual del vino.



Me explico: Hoy día, muchos de los supuestos "grandes vinos" deben su "grandeza" a influencia mediática, puntos, marketing, etc., pero no pasan de ser experimentos de productores novatos, que, gracias a determiandas astucias en el juego del posicionamiento, logran subir su perfil lo suficiente y cobrar altos precios. Claro, en muchos casos, de mamarrachos vínicos que se mueren a; año de embotellados y que luego sus productores peuden descartar como "experimentos" y "errores de juventud", y para abusar de una sentencia de mi amigo Gerry Dawes, el consumidor acaba pagando por el "on-the-job training" más caro del mundo. Porque claro está quien paga las novatadas...



No quisiera yo decir que tal fuese el caso de Alejandro Fernández, alguien cuya trayectoria seguí durante años y a quien respeto por sus logros. Pero ponte a pensar... ¿No fue Pesquera aquello que motivó a Robert Parker a "descubrir" la RIbera del Duero? (No sé si en realidad dijo de Pesquera también eso de que era "el Pétrus español, pero bueno...)Recordemos que, como dice la historia de esta cuvée Janus, el Pesquera 82 (hecho con el vino fermentado en inox que iría también a parar al Janus) fue el primer éxito de la bodega en este lado del charco. Con este Janus 82, experimental o no, estamos ante un hito de la bodega y, dadas las comparaciones de Ribera con RIoja--de las que hubo infinidad a finales de los ochentas, cuando se cementaba la reputación de Ribera--, es importante considerar donde está uno de los vinos insignia de la entonces novata DO con respecto a un veterano riojano. Al menos, uno comienza a poner algunas cosas en perspectiva.



En cuanto al Palo Cortado, cayó entre platos, pero me duró hasta que me llegó el estofado. En efecto, el momento no fue el óptimo para servirlo. Pero en un jeebus las cosas ocurren impredeciblemente. Estamos acostumbrados. No podemos andarnos con tanto mimo, velando que cada vino caiga en el momento preciso, con el plato preciso. Algunas grandes cosas las probamos en maridaje perfecto, otras nos llegan por sí solas. Será objecionable para algunos, y sé que es una demostración de que nosotros, aunque somos puristas para algunas cosas, para otras, pues...



M.

NULL

NULL dijo

Por si no quedó claro en el largo y torturado tercer párrafo de mi respuesta arriba: Las expectativas para estos vinos que entraron al mercado entre tanta hipérbole eran grandes. No era para menos, considerando todo lo que se dijo de Ribera del Duero y, concretamente, de Pesquera, en los ochentas. Como se pintaban las cosas, creo que la mayor parte de nosotros teníamos derecho a demandar una cierta longevidad de aquellos primeros Dueros.



Y ojo, esto es un "mea culpa" tangencial, porque en mi propia bodega tengo lo mío guardado de los ochentas y primeros noventas de varias bodegas que entonces comenzaban.



Pero seguimos con una interrogante crucial de mi post original: Ese Janus 82, tan "experimental", ¿debió lanzarse al mercado? ¿Cuándo se lanzó? Si fue un lanzamiento retrospectivo de "añada histórica", ¿qué nos dice eso?



M.

Jose

Jose dijo

Hace poco leía que en algunas de las zonas emergentes españolas los enólogos ya tenían claro como eran los suelos, las uvas, como obtener lo mejor de ellas y a partir de ahora veríamos lo mejor de esas bodegas y zonas. Estoooo... ¿y que han/hemos estado haciendo los últimos 10-15 años? ¿pagarles la escuela con nuestro sueldo? Porque vaya, un experimento a 4 EUR/botella igual hasta me planteo ayudarles y colaborar, pero son zonas que casi por defecto van a 20 EUR sus vinos básicos hasta cientos de eurines sus cuvées "porque-yo-lo-valgo"... Creo que proferí unas cuantas frases al leerlo que no pasarían el cibercensor del blog ni sobornándolo! Saludos. Jose.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo



Dices: "Como se pintaban las cosas, creo que la mayor parte de nosotros teníamos derecho a demandar una cierta longevidad de aquellos primeros Dueros".



Yo soy de los que cree que la longevidad en un vino es un valor en sí. Será porque soy de los raros bichos que gurada vinos hoy en día. Y un vino que no puede aguantar años puede ser bueno, pero no grande.



Pero, ¿cuánto? Ese Janus (del que he oido solo hablar) tiene 25 años. Y ya decae. Es una sola botella. Ya sabes que en 25 años ya no quedan grandes vinos, sólo grandes botellas. Pero, repito, ¿cuánta longevidad es suficiente?

NULL

NULL dijo

Jose,



Es lo que digo arriba del "on-the-job training". Pagar los experimentos vanidosos y las vanidades experimentales de cualquier hijo de vecino no es mi idea de una buena inversión. Y menos si es a US$200 la botella.



Felipe,



¿Cuánta longevidad es suficiente? Pues excelente pregunta. De algunos vinos, diez años es lo que uno pide, y listo. De otros quince, veinte... Otros loscompras pensando en ddejárselos a tus hijos tal y como tu abuelo o tu padre compró para que bebeiras tú (lo digo en sentido figurativo generalista, claro, que nadie se tome los pronombres a título personal a menos que le convengan :-)). Depende del vino.



Claro, cuando vemos a Ribera del Duero como zona "emergente" a principios de los ochentas, no queda más remedio que pensar en el vino arquetipo de la zona antes de que la zona fuese una DO en sí, Vega Sicilia. Habiendo probado "Únicos" de los veintes, treintas y cuarentas que están aún tremendos hoy día (bueno, el 42 y el 45 tienen para ratísimo) y sabiendo, por el historial extenso de esa bodega precursora, de lo que es capaz la región, ¿no era justo esperar longevidad similar de los "nuevos" vinos de los ochentas y noventas? Pensemos, como le dije a Jesús arriba en que además estaba ya en operación la hipérbole de la "crítica" norteamericana habalndo del "Pétrus español", lo que automáticamente pone la barra sobre la que hay que brincar muy, muy alto.



Y no creas que no pensé que lo del Janus era asunto de una sola botella, y que peuden existir mejores ejemplares. Conociendo muy bien el 86 y el 91, te peudo decir que el declive me resultó inesperado. Pero bueno, esa botella fue la que sali´ø al encuentro del Imperial. ¿Qué le vamos a hacer? Además, la guarda, de acuerdo con el dueño, había sido impecable.



M.

jesus

jesus dijo

Ahora te entiendo, especialmente después de la respuesta a Felipe.



Muchas veces pienso en ese tema Vega Sicilia - DO Ribera. No creo que se pueda achacar a una especie de lotería que les ha llegado en exclusiva, sino que debe haber algo más (que es algo menos). No hay que olvidar que el crecimiento de la Ribera del Duero ha sido exponencial (medio millón de botellas en 1982, año de comienzo de la D.O., 60 millones de botellas ahora). Da la sensación de que todo este crecimiento...



Alejandro Fdez, hace vino desde 1975 aprox, y es uno de los chispazos iniciales de la D.O. y de la zona, pero Vega S. lleva desde 1864. De hecho en el 82 (justo cuando es adquirida por sus actuales propietarios) no era seguro que se fueran a integrar en la D.O.



Visto así, y con la perspectiva con que miras esa comparativa (Imperial vs. Janus), mejor hubiera querido la casualidad que fuera Vega Sicilia vs. Janus. Se te habría entendido mejor. Porque en efecto parece que esos 60 millones de botellas de hoy, aún con honradísimas excepciones, muestran este mundo del vino de hoy en día mucho más pendiente de los dictados de la moda que del verdadero fundamento.



Acabo de aterrizar de una cata de 30 vinos italianos, cubriendo todo el mapa más o menos y sin llegar a precios importantes (lo más caro no supera la franja de 30) euros en tienda) y la comparación me da mucha pena por los vinos de acá.

NULL

NULL dijo

Norje,



Una comparaci´øn de Imperial GR 81 con Único 81 es interesante. Ambos vinos son muy elegantes y verdaderamente buenísimos en términos de lo habitual de ambas marcas. El Único 82 confieso no haberlo bebido nunca. Comparando CVNE con Vega Sicilia (aunque puestos a pedir, creo que optaría por Viña Real GR y Único del 62 ambos, por lo de ser justos...) estaríamos considerando historia larga contra historia larga. Y lo curioso es que estamos habalndo de par de bodegas que han cambiado el perfil de alguno de sus vinos dramáticamente en los últimos tiempos, o sea que valdría la pena comparar esos Únicos de ahora, que parecen de Napa, con lo de Pagos de Viña Real, a ver.



Pero no sé, ¿me parece demasiado académico el asunto para ser muy provechoso a fin de cuentas.



Dices que te da pena por los vinos de allá después de haber catado esos 30 italianos. ¿Cuáles eran los italianos? ¿Puedes elaborar sobre los criterios de comparación?



M.

Jesus

Jesus dijo

Los Únicos recientes me parecen vinos tremendos, no sé cómo eran los de antes. Tú que conoces los antiguos tienes elementos de juicio para desconfiar, pero yo no. Es un poco como conocer a Dylan a mediados de los 70's y que venga alguien y te diga que el Dylan tremendo era el de 1965. Pues sí, pero era otro Dylan. Y en el 65 otros despotricaban de él porque el bueno era el del 63...



La ronda de italianos era simplemente un catálogo de una distribuidora de vinos italianos aquí. No estoy nada puesto en vinos italianos, pero lo llamativo ha sido, para mí, la tremenda calidad-precio de lo catado (vinos de la franja aprox. 15 a 30 €) y la diversidad, de variedades de uva y de estilo, variedades de colores. Con acideces perfectas, con carácter (mineralidad, perfiles...), con frescura, sin aburrimiento.

No creo que allá todo el monte sea de orégano, pero no me cabe duda de que la selección que nos ha hecho la distribuidora ha sido hecha con gran criterio. En esa línea de precio es posible que no haya cosas de primerísima fila, pero no ha habido gato por liebre.



Por citar algunas cosas: Alois Lageder 2005, un Müller Thurgau floral y con matices de bechamel confitada y nuez moscada, algo como de enebro, de boca intensa y aromática.

Del mismo elaborador un riesling con cierto carácter muscat, de albaricoque y pera, infusión (poleo, manzanilla) con un sutil amielado, de boca cremosa con final terso y largo.

Prá, Monte grande 2005, Doc Soave, garganega y trebiano. Fermentado en tonel que le da sólo un toque cremoso pues se imponen las notas minerales en nariz. En boca redondo, con cítricos asados.

Rodaro, tocai friulano 2006. Especiado y muy fresco y seco. Higuera, perfume, algún matiz de animal, fondo muy mineral. Boca salina, con una acidez limpísima con un personal final con una nota amargosa de almendra. Muy estimulante.

Greco di tufo dei feudi di san gregorio 2005. Elegantes notas de regaliz (desconocidas por mí en vinos blancos) con un toque mineral algo alquitranado (no ve madera). En boca es muy graso, manteca con toques ahumados (puede recordar una sobrasada), el final de boca gana brillo con cierta nota de aceite de limón.

Mjere 2005, un alezio rosato de puglia, de la bodega Michele Caló, con negramaro y malvasia nera, fermentado en acero. Color piel de cebolla, de nariz delicada de cerezas y sus huesos secos, matices amielados y de infusiones, con rica acidez y cuerpo sabroso...



...y yo pensaba que las sorpresas iban a estar sólo en los blancos, que n los tintos vendría el monocolor... pues no:



Planeta La Segreta 2005 Nero d'Avola con algo de syrah y merlot. Golosamente afrutado, con arrope y zarza. Un toque caramelizado de pimiento rojo asado. La boca inicia muy frutal, pero comienza a desplegar interesantes recuerdos minerales (sangrecilla), morcilla dulce, canela. Muy largo. Final fresco, de nuevo zarza y también hierbabuena.

Pira, Langhe nebbiolo Le Ombre 2004 Nariz muy apretada. Pimienta negra, tiza. Fruta más bien roja, cuero. Tanino sabroso, con recuerdos de huesos de cerezas, de estructura muy robusta.

Zeni, Teroldego Rotaliano 2004. En nariz la fruta es divertida (moras) y cremosa (no ve madera) minerales (lápiz, pinturas de madera). En boca es zumoso, jugoso, para ducharse con él.

Capitel San rocco 2004 Ripasso Valpolicella. Transcribo la elaboración del Ripasso: "años de fermentación en barrica de Slavonia. Después de la 1ª fermentación, una parte del vino hace una segunda fermentación con los orujos de Amarone, vino importante de la zona" En nariz muestra un mezcla extraña de flores, resinas, fruta muy madura y especias (de embutidos, salami) Hay una notita molesta de acetona. Boca de con fruta algo caramelizada, con dulzura.

Boschis Le masserie 2003, barbera de alba. Rica nariz con galleta de barquillo de limón y nata, luego hay un fondo de trufa, mensajes del suelo. A copa parada suben perfumes exóticos (patchuli). Boca de gran estructura, con dulzores de fruta dando un trago muy fresco.

Russiz Superiore 2003 Cabernet Franc, Collio. Moras, violetas, pimienta negra. Las notas vegetales son muy sutiles y se ven de pronto agraciadas por recuerdos de galleta de frutas. Boca de bonitas proporciones, textura glicérica. Armonioso.

Conti Zecca, Cantalupi, Salice Salentino Riserva 2002, de nariz exótica (recuerda el petit verdot de Casa la ermita), especias orientales, cemento fresco, tierra mojada. Fresco en boca, tiene algún recuerdo de crianza pero es sobre todo muy vivo.





...bueno así unos 30.

Para mí ha sido ir de sorpresa en sorpresa, y positivas.



Que me disculpe aquél al quien le haya parecido largo.

salud

je.

NULL

NULL dijo

Hombre, Norjillo, al que le parezca largo, que vea los posts míos y que se siente a esperar la versión "cápsula". Aquí nos extendemos, porque vale la pena hacerlo.



Los vinos de Vega Sicilia me parece que han cambiado en cuanto a la elaboración y al régimen de lanzamiento al mercado. Los de antes los tenían en bodega más tiempo y, encima, no creo que utilizaran mucha madera nueva, algo que ahora hacen. HOnestamente, los Únicos del 94, 95 y 96 me han parecido vinos muy distintos a sus antecesores. Quizás igual de poderosos, pero faltos de una cierta complejidad (que quizás sea cosa de necesitar más tiempo en botella) y profundidad. Como que están demasiado golosos y no tan serios, lo que no corresponde a mis expectativas de los mejores Únicos.



De todos modos, con lso precios que llevan ´¨ltimamente, como que no apetece comprar muco para guardar y confirmar si es errónea mi impresión inicial. El caso es que no soy el único que opina así...



En cuanto a los italianos, una buena selección. Lageder es un buen productor, si bien hay vinos mucho más interesantes de su zona. Planeta nunca ha sido santo de mi devoción. Unos vinos muy de puntos.



Lo que sí celebro que tengas tan claro es lo de la variedad en Italia, ocn calidad a todos los niveles. Claaaro, hay muchísimo vino "moderno" e "internacional", pero la cantidad y variedad de lo que encuentras, y sobre todo la diferencia tan discernible de carácter entre una cosa y otra, son verdaderamente sorprendentes.



M.

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Sobre este blog

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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