Mis ideas sobre el terroir...

 
En el último mes perdí la cuenta de las páginas que leí sobre el tema del terroir. Sé que escibí 17 justas. Me parecieron demasiado para leer en un blog y, además, bastante torturadas en cuanto a exposición. Sin pensármelo dos veces, las descarté. Así mismo: Les dí "DELETE" sin piedad.
 
Mejor comenzar otra vez.
 
 Un nuevo eslogan de Starbucks, al que llama nuestra atención Mark Lipton en Wine Therapy (el hilo se titula "Terroir Goes Corporate"), resulta en iguales medidas hilarante y alarmante: "Geography is a Flavor™". Mark señala, muy acertadamente, que lo más curioso es el simbolito de "™" después de la frase, indicando que ésta es una marca registrada. Starbucks, un megagigante corporativo que ha logrado colocar sus tiendas de bebidas a base de café mediocre en casi todas las esquinas de todo el mundo civilizado, está intentando posesionarse de una versión de "terroir".
 
Antes de ir más lejos, y por lo de la full disclosure, como se dice aquí, debo anunciarles que yo creo en el terroir. Lo he sentido en algunos vinos. Y he notado su ausencia en otros. Creo poder reconocer la diferencia cuando tengo uno u otro vino delante. Para mí el terroir es, para utilizar una analogía medio rara, como el funk. O lo tienes, o no lo tienes. La frasecita "abogado del diablo" me jode infinitamente, pues implica una especie de falsa imparcialidad, o el más absoluto cinismo. Yo sé donde están mis lealtades y lo declaro abiertamente. Que una megacorporación multinacional como Starbucks pretenda impregnar de "legitimidad" sus productos en base a terroir me motiva a pensar en muchas cosas. De bogados y de diablos, aquí, nadita de nada.
 
La motivación para escribir y reescribir estas páginas me vino de un comentario de nuestro amigo chileno Felipe Méndez, que me pidió mi opinión sobre ensayos publicados en el New York Times, uno por Harold McGee y Daniel Patterson y el otro por Eric Asimov en su blog "The Pour".
 
McGee y Patterson, en un artículo considerado por muchos como bastante provocador (pueden encontrarlo, si no lo han hecho aún, en http://www.nytimes.com/2007/05/06/style/tmagazine/06tdirt.html?ex=1183694400&en=8585e487fe35c22a&ei=5070), descartan el enlace estricto de la idea de terroir con el suelo. Parecerían, como bien dice Asimov en su entrada de blog, abogar por un concepto más complejo de terroir, que incorpora al hombre como elemento igual de crucial que la geología, el clima, etc.
 
Entre las respuestas al blog de Asimov hay una con la que concurro plenamente. Su autor, que se firma como "Sommelier" define "terroir" de la siguiente forma: "El terroir es mucho más que la mera composición química del suelo, y mucho más que lo indicado por el término norteamericano 'microclima'. El terroir incluye todo lo que hace único a un lugar particular: La ocmposición del suelo, la pluviometría, el drenaje, la elevación, la pendiente, la orientación con respecto al sol, las horas de exposición solar, los grados de calor, la fuerza del viento y al humedad que acarrea, la distancia a un cuerpo acuático, la niebla... Cuando mis colegas y yo catamos borgoñas, la diferencia entre vinos, incluso de viñedos vecinos, es frecuentemente muy notable, hasta cuando lso vinos son productos de un mismo elaborador. Negar la diferencia entre esos vinos no es cuestión de opinión, sino señal de inexperiencia o de un paladar pobre" (Mi traducción, el original aparece en  http://thepour.blogs.nytimes.com/2007/05/10/terroir/).
 
A lo que digo yo: ¡Bravo! Chapeau, Mr. Sommelier, chapeau.
 
Otra cosa que admito libre y rápidamente es el tener muy poca paciencia para quienes pretenden descalificar la idea de terroir como (a) una patraña romántica de tradicionalistas y reaccionarios, o (b) sencillamente una perniciosa y singular estrategia de marketing. Si creer ciegamente es malo, igualmente lo es descreer. En ambos casos debe haber o alguna experiencia personal que respalde la creencia o su ausencia o, si posible, alguna prueba científica.
 
Hablando de pruebas científicas... Una actitud imperante entre los que tildan de patraña lo del terroir es descalificar la existencia de sabores y aromas minerales en el vino. "No hay manera de demostrar científicamente que los componentes minerales del suelo afecten el perfil de un vino", va el sonsonete.
 
Para mí, esto no solamente descarta la posibilidad de que un vino exhiba aromas y sabores minerales (como exhiben aromas de hierro algunos saint-émilions y pomerols, o como exhiben aromas de conchas trituradas algunos chablis, o pizarra algunos prioratos y rieslings del Nahe; fíjense que no quiero entrar en Borgoña para que no se me acuse de que los "terroiristas" todos nos acostamos del mismo lado), sino que también resulta medio irrespetuoso en cuanto a la capacidad de avance de las ciencias. El que no se haya descubierto científicamente la forma en que aparecen en ciertos vinos aromas minerales asociados a los suelos de origen de dichos vinos no quiere decir que un día de estos algún geólogo, botánico, microbiólogo u otro científico no diga "¡Eureka!"
 
¿Hay alguna hipótesis que me haga pensar así? Pues me leí esto en un artículo de David Schildknecht en The World of Fine Wine: "El terroir es inherentemente inclusionista, si no prosaico. El metabolismo de cualquier planta se ve influenciado por su entorno, lo que a su vez afecta el sabor de sus raíces, hojas y frutos. Cualquier persona con suficiente experiencia en cultivar vegetales o recoger bayas sabe esto. La influencia del terroir en el sabor del vino debe surgir de esos mecanismos—por mal comprendidos que sean—a través de los cuales el suelo y la exposición a los elementos influyen en el metabolismo de la vid, pues ningún sabor puede transmitirse a la uva salvo que sea por mediación metabólica" (David Schildknecht, "Terroir Is Where th Hearth Is", en The World of Fine Wine No. 14, p. 73; mi traducción).
 
 
También encontré algo en un artículo de Rupert Joy en Decanter titulado "Terroir: The Truth": "[Claude] Bourguignon (científico especializado en suelos y su microbiología) cree que microorganismos en el suelo, en particular los hongos llamados micorrizas [N.B. Para una explicación de lo que es una micorriza: http://es.wikipedia.org/wiki/Micorriza] son la clave de la expresión del terroir. (Declara Bourguignon): 'Son las bacterias las que permiten a las raices de la vid asimilar nutrientes, así que es imposible distinguir entre vinos de diferentes terroirs si ek suelo está biloógicamente muerto. Es por eso que el papel que juega el terroir divide a los científicos. Nunca consideran el nivel de actividad biológica en el suelo'" (Decanter, julio 2007, p. 45, mi traducción).
 
Claro, es especulación. Pero ¿no les da curiosidad? Pensemos en una cita de Lalou Bize-Leroy que aparece con el mismo artículo de Joy: "Felizmente, nadie ha mostrado aún que ciertos elementos en el suelo impartan particulares características al vino. Pero la ausencia de tal conocimiento no es razón para negar que cada vino posee su propia tipicidad" (Decanter, julio 2007, p. 51, mi traducción). No me explico lo que pueda querer decir Mme. Bize con que la falta de demostración es algo "feliz". Pero bueno, da en un clavo interesante: Menciona tipicidad, elemento crucial en la identificación de todo terroir.
 
Algo muy curioso es que, aunque aparezca tanta gente que pretende negar la existencia de terroir, hay hoy día una proliferación inmensa de vinos de pago. Entras en una tienda de vinos y no das tres pasos sin encontrarte con una etiqueta que ponga "Pago de esto" o "Aquello Vineyard" o "Vigneto dellotro". Incluso, como señala Eric Asimov, en California se dan muchos vinos elaborados de fruta proveniente de determinados bloques de un viñedo prestigioso. Al dar tal prominencia al nombre de un pedazo de tierra cultivado y utilizarlo como "marca de calidad", incluso en tiempos en que la noción de terroir es controversial, ¿qué hacemos si no validar que hay tierras y tierras, hay terroirs y terroirs? El vino proveniente de un viñedo tan señalado (tiene nombre y apellido, ¿no?) deberá ofrecer consistentemente características propias, una tipicidad que diferencie su provenencia de cualquier otra. ¿O no?
 
Caigo, con esta pregunta, sobre los que condenan el terroir como "estrategia de marketing". Se habla de que es un invento de ciertos elementos franceses para aumentar el valor de sus tierras, ensalzando cualidades inefables de los vinos que producen y señalando que "eso solamente se da en mi parcela". Lo que tiene mucho de verdad. Incluso, podíamos dedicarle otra tarde enterita a hablar de las leyes que rigen las designaciones de terroir en Francia, y como algunos viñedos borgoñones de nivel grand cru que quizás no merecen—tomando como evidencia los vinos que dan—tal designación, mientras que hay premiers crus que merecerían de sobra un ascenso O podríamos dedicarnos a explorar las diferentes interpretaciones de "terroir" que hay de una región francesa a la otra, por ejemplo, de Borgoña a Burdeos, de Burdeos a Alsacia, de Alsacia a Champagne...
 
Lo extraño—o, ocmo se verá, no tan extraño—es que la mayor oposición al uso del concepto de terroir viene de sectores que tienen algo que ganar por esa oposición. De un lado tienes a productores tradicionales de vinos franceses o italianos que alegan que sus vinos poseen terroir y que dicho terroir es lo que hace especiales a los vinos. Por otro lado hay productores en regiones emergentes que quizás poseen excelentes  terroirs, pero donde nadie ha podido figurarse aún como se expresa dicho terroir... Unmodo de competir al mismo nivel que los franceses e italianos, con sus terroirs de rancio abolengo, es negar que exista privilegio concedido por el terroir. Hasta ahora el terroir no es científicamente demostrable, ergo, cualquier lugar del mundo, dado talento de viticultores y enólogos, puede dar producto vínico de alta calidad, digno de ganarse todos los puntos y venderse al precio más alto.
 
Por si no es obvio, déjenme recordarles la bottom line: El vino es un negocio. Todo en un negocio tiende hacia vender. Cualquier reclamo que ayude a vender es una estrategia de marketing. Ufanarse del terroir o negar su existencia resultan igualmente cuestionables si alguien te los menciona y te dice que no está tratando de venderte algo. Por mi parte, que me hable de terroir, o que me hablen de que el terroir no existe. Yo solamente creo en lo que perciben mis sentidos, y compro acorde.
 
Sin quererlo vuelvo a extenderme demasiado. Esto que escribo no pretende dar conclusiones, sino más bien invitar a pensar y discutir inteligentemente la utilidad de un concepto en que creo. Antes de cerrar, habiendo salido con eso de "lo que perciben mis sentidos", creo que debo tocar otro puntito importante: La particular visión del terroir que se traen algunos elaboradores, muy notoriamente Randall Grahm, de Bonny Doon Vineyards en California.
 
Grahm ha escrito recientemente  varios artículos (el primero está en http://wine.appellationamerica.com/wine-review/136/Randall-Grahm-on-Terroir.html, luego ha publicado "continuaciones en The World of Fine Wine). De plano, estoy de acuerdo con él en considerar el terroir un fenómeno complejo, que va mucho más allá de la mera mineralidad. También estoy de acuerdo en que la tipicidad—los razgos que identifican un vino como de un lugar específico (la tan citadísima "somewhereness", como la llamara Matt Kramer en su libro Making Sense of Wine)—está "inextricablemente ligada a la belleza" en un buen vino. Donde Grahm me pierde es en establecer que hay que "buscar" el terroir como si fuese una especie de grial, o esa virgen más milagrosa, que siempre vive más lejos de donde uno está.
 
Les cité ya parte de un brillante ensayo de David Schildknecht que es, a un nivel básico, una refutación de la "búsqueda" del terroir foráneo. Schildknecht propone de forma muy lúcida que el terroir existe donde estamos, en cualquier lugar donde alguien cultiva la vid y hace vino. Dice Schildknecht: "Es mi conceptualmente austera convicción que [gente como Randall Grahm] debe aceptar como terroir cualquier viñedo que tengan bajo sus pies, no preguntando '¿podemos alcanzar el terroir?', sino '¿cómo podemos lograr vinos que sean deliciosos de una forma distintiva de su lugar de origen?'" (The World of Fine Wine No. 14, p. 73).
 
Creo que hay una lección muy importante para cualquier joven elaborador de vinos hoy día, particularmente si no se ha dejado endoctrinar acadmicamente por los Sam Harrops de este mundo y mantiene una mente verdaderamente abierta. Si, para adoptar y adaptar una frase de David Schildknecht, "el terroir comienza por casa", es necesario enterarse precisamente de lo que es "casa". Hay que ver la viña y su vino al desnudo, añada tras añada, hasta identificar qué es lo inherentemente típico en el producto. Esa constante es el terroir.
 
Claro, hoy día tal actitud, por loable que nos parezca, tiene poquísimas oportunidades de florecer en lugares donde la mentalidad del terroir no es tradición. En muchas partes de España, igual que en este llamado "Nuevo Mundo", inmensas cantidades de jóvenes salen educaditos de "enología", una disciplina que a veces me parecería equivaler a "maquillismo vínico". Se aprenden métodos para crear productos homogéneos cosecha tras cosecha, que respondan exactamente a supuestas "demandas" del mercado determinadas a nivel corporativo. Saben todos los trucos de cirgugía estética, "maquillaje" y "vestimenta" del vino. Vienen también preparadísimos para el marketing, para jugar el juego de los medios. Pero, desafortunadamente, son poquísimos los que también vienen con la capacidad de escuchar e interpretar lo que dicen la tierra, el clima y la vid. Cooncluyo pensando en el componente humano de la idea de terroir. Se habla de que la expresión del terroir depende de cadenas de decisiones humanas. Para mí el primer eslabón de esas cadenas, sin el cual no hay nada, es el hombre como buen entendedor.
 
Ahora me callaré y cederé el piso, pero no sin antes dejarles con nota de un vino
"terroirista":
 
Alain & Julien Guillot, "Clos des Vignes du Maynes""Manganite", Mâcon-Cruzille 2005: Aquí la designación de terroir es doble. Te lo dicen por el nombre del viñedo y por el nombre de un mineral. Aunque, a decir verdad, no sé a qué carajos puede saber u oler la manganita en cuestión... Aromas de cortina de ducha y cantera, algo volátil de tinte de pelo y las más puras frambuesas imaginables. En boca es frambuesas con corrientes paralelas de minerales y acidez. Taninos muy masticables. Puro, limpio y muy natural. El posgusto se rustifica algo y adquiere una nota de armario viejo. Un vino muy textural, con un final medio áspero, pero refrescante. Buen largo. Interesante. Me late que es 100% gamay.

Escrito por: manuel-camblor 30 comentarios 04 Jul 2007 URL Permanente

30 comentarios · Escribe aquí tu comentario

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

La verdad es que es un tema interesante y que creo que hemos debatido en otros foros. Como ya he comentado alguna vez, entiendo el “terroir” como el conjunto de factores que afectan a un vino y que hacen que sea como es. Es algo en lo que creo. Tratando de ordenarlos un poco pienso que hay factores permanentes y factores culturales. A los primeros, que dependen del medio o se fijan en el momento de realizar la plantación, yo los dividiría en factores permanentes impuestos y factores permanentes elegidos.



Dentro de los impuestos, entraría el clima (macroclima, mesoclima, microclima y factores climáticos específicos de cada añada), suelo (clima y suelo sería el medio ecológico) y los organismos vivos (medio biológico).

Entre los elegidos, yo incluiría al conjunto portainjerto-variedad, densidad y marco de plantación, sistema de conducción. Lógicamente no son permanentes 100% pero si se planifica bien una plantación, pues deberían serlo.



Y luego vienen todos los factores culturales, que englobarían a todas las técnicas de cultivo y en donde hay más capacidad de intervención humana y de rectificación (mantenimiento del suelo, riego, operaciones en verde, vendimia, etc).



Y junto a ellos implicaría también a decisiones enológicas que pueden hacer o desaparecer las determinadas características de un vino.



Pero llegados a este punto se me plantea una cuestión. Realmente creo que todos los vinos son de “terroir” ¿no?. En todas las cepas y vinos confluyen todos esos factores de una o determinada manera, de una forma más o menos acusada, de una forma más o menos positiva. Todas las cepas tienen su suelo, su clima, su medio natural que las rodea; todos los vinos tienen sus prácticas culturales y enológicas detrás…Ya sean 0,8 hectáreas en la Côte de Nuits, en Saint Emilion o 300 hectáreas en La Mancha. En cada caso, existirá un determinado “terroir”.



Igual es que hay que definir diferentes “terroirs”:



Vinos de “terroir” arcilloso-continental-con poda guyot y FA en tinos de roble

Vinos de “terroir” industrial

Vinos de “terroir” pedernal-húmedo-con deshojado-y sin sulfitos



Por decir algo…:-)



Pero…¿vinos sin “terroir”? No sé, es un tema que me he planteado al leerte…



Un saludo

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Iñaki,



El tema me parece inagotable. Lo hemos discutido antes. Esta entrega del blog la he considerado pertinente por la cantidad de extos sobre terroir que han caído en mis manos o en mi pantalla en el último mes y medio. Como que la discusión se ha avivado y han surgido perspectivas nuevas.



Yo también parto de la premisa de que todo vino es, como producto de la tierra, posesor de un terroir inherente. Toda vid y toda uva, en sus interacciones con geografía, geología, clima y accidentes del tiempo, participa de un terroir y, en el mejor de los casos, lo expresa.



Creo también que, en efecto, las decisiones y la acción del hombre forman parte de la expresión del terroir. El problema es que no puedo evitar poner por encima los factores naturales y considerar al hombre un mero encargado de interpretar la naturaleza.



Pienso que, si bien ciertas formas de hacer vino son compatibles con la expresión de un terroir, hoy día hay formas que solamente pueden servir para enmascararlo, que no aplastarlo completamente. Cuando se somete un vino a ciertos procesos físicos y químicos que lo alteran (desde inoculaci´øn de levaduras y/o enzimas, dealcoholizaciones y acidificaciones hasta adiciones de azúcar, o megapurple, o tanino en polvo, o tantas otras cosas), o cuando se imponen sabores que debían ser complementos discretos, pero que en exceso lo apabullan todo (200% roble francés nuevo, por ejemplo), cualquier terroir que hubiese originalmente en el vino deja de ser relevante.



Así es fácil imaginar vino sin terroir.



Ahora, una pregunta para ti: ¿A qué te refieres ocn ese segundo tipo de 'vinos de "terroir" industrial'?



M.

IGLegorburu

IGLegorburu dijo

A lo que quería referirme lo has definido tú mismo muy bien:



"Cuando se somete un vino a ciertos procesos físicos y químicos que lo alteran (desde inoculación de levaduras y/o enzimas, dealcoholizaciones y acidificaciones hasta adiciones de azúcar, o megapurple, o tanino en polvo, o tantas otras cosas)"



A eso quería hacer referencia con el "terroir industrial", aquel tipo de "terroir" en donde importa más las condiciones industriales del proceso que las naturales intrínsecas a la uva. No sé si se merecería llamarse "terroir" desde el concepto que ambos tenemos y compartimos del mismo jajajaja. Igual "terror industrial" vendría mejor

Jose

Jose dijo

Un pasito en diagonal. Pienso no sólo en ese terroir industrial que apunta Iñaki. ¿Es posible que el enólogo (o flying etcétera) decida borrar de un plumazo el terroir en aras de **su** vino y pagando su tarifa de ego? Saludos. Jose.

M. Camblor

M. Camblor dijo

Jose, te recuerdo:





http://blogs.larioja.com/index.php/otrabotella/2007/05/09/se_vende_la_clave_del_exito





y





http://blogs.larioja.com/index.php/otrabotella/2007/05/12/tocando_los_huevos_de_oro





Need I say more?:-)





M.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo

Un punto, Manuel, en el, que no haces suficiente énfasis (o no todo el que a mi me parece necesario) es tu última línea: "Para mí el primer eslabón de esas cadenas, sin el cual no hay nada, es el hombre como buen entendedor".



Sin hombre, primero hombre, no hay terroir.



Pero "hombre" no entendido como un tipo que se ocupa de hacer el vino, sino en un sentidoi cultural, antropológico.



El terroir es la expresión vínica de una cultura (tradición, abolengo, mucho tiempo, consistencia... ¿me sigues?), como el folclor, la gastronomía.



OK. Hay cepas. Hay terruños. Hay climas (micro, macro, lo que sea). Pero, ¿qué es lo que hace que bebamos un vino y digamos: "Mosela. Si me apuras un poco, un Erdener de año cálido"?. Bueno, un conjunto de prácticas culturales hondamente acendradas y que, de tanto repetirse año tras año, nos generan timbre de agua en la memoria. Y ese circuito de memoria se recorre al pulsar, otra vez, las mismas teclas del piano.



Por eso me parece tan contrapelo lo de "terroir industrial". Tal cosa es un contrasentido. No se puede decir tal cosa. Que el vino provenga de la tierra no significa que sea un vino de terroir. Si es por eso, podríamos tener kiwis de terroir, o raps.



La naturaleza es la primera parte. Pero hay algo hondamente humano (aunque sí muy respetuoso de la naturaleza) en que llegua a nuestra boca transformado en algo que podamos llamar vino de terroir.



F.Y.I.: Yo también creo en el terroir. Pero es un bien escaso. Muy escaso.

Sebastian

Sebastian dijo

Yo me sigo haciendo esa pregunta siempre, "terroir" o "tierra" pues si estoy seguro que hay diferencias, en el "terroir" va mucho más allá de un clima o de una expresión de la naturaleza, pero ¿ Cómo diferenciar un vino de terroir? Será acaso que cuando uno lo cata o lo prueba y dice inmediatamente "este vino es un ..." o sea no creen ustedes que esto cae dentro del mundo de la subjetividad????.



Pero en todo caso buen tema y pregunta al aire Felipe, en Chile que vino es de "terroir"???



Un saludo.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Felipe,



Temí quedarme corto en cuanto a las implicaciones del factor humano en el terroir. Pero en realidad me alegro de haberme quedado corto, pues mi intención era invitar a la discusión. ¡Y mira cuán elocuentemente tú has abundado!



Creo que con lo de "terroir industrial" nuestro amigo Iñaki hablaba irónicamente.



El vino es lo que es por el hombre, que lo ha hecho, lo ha perfeccionado y lo consume y disfruta. Eso nunca debemos olvidarlo. Ahora bien, me parece que la idea de terroir expresado a través del vino, como idea esencialmente humana, es absolutamente imprescindible. Nos recuerda, en el vino, lo pequeños y lo grandes que somos, pero nunca más grandes que esa tierra, capaz de milagros como lo son los grandes vinos.



Sebastián,



Sería viable encasillar la percepción de un terroir como dentro del marco subjetivo. Ahora bien, si un sujeto huele en un vino ciertos aromas férricos que, combinados con un exótico elemento de especias y un cierto tipo de fruta, y concluye que ese vino es, digamos, un Saint-Emilion, y al final resulta que el vino es, en efecto, un Saint-Emilion, ¿no hemos pasado a otro registro donde lo adivinado por el sujeto es una verdad objetivamente ocnfirmable?



En cuanto al terroir de vinos chilenos, pues, tendrán que esperan a ua propuesta que colgaré mañana temprano... Pero Concha y Toro mercadea una l´ˆnea de vinos llamada "Terrunyo", ¿nyet?



M.

Dani_C.

Dani_C. dijo

Hola Manuel:



Ciertamente es un tema más que interesante. Tal vez porque tiene esa doble vertiente física/psicológica (o incluso espiritual).



De todos modos te diré algo que mucha gente no sabe, no recuerda o prefiere no recordar. Cuando estudié Tecnología de los Alimentos ya estaba yo metido en este mundo del vino, ya dialogábamos tu y yo por algún que otro foro, y por tanto ya tenía una idea equivocada de lo que era la cata. Recuerdo el día que leí que la cata era un proceso OBJETIVO por el cual se analizaba organolépticamente un alimento o bebida. Esta palabreja en mayúsculas, que sé que tanto te gusta para referirse a acciones de SUJETOS, marca sin embargo un diferencia radical sobre la cata entendida como la percepción de un individual de un catador como un vino. Luego entraría la parte personal en la que el vino nos gusta o no, pero si yo detecto aromas minerales, tierra mojada o incluso la famosa "caquita borgoñona" (espero que nadie se ofenda que hay mucho fanático del borgoña que esto no le acaba de caer bien), quiere decir que estos aromas están en el vino.

Por tanto es bastante obvio que si somos capaces de detectar ciertos aromas que nos dan pistas de un viñedo, una zona o una D.O., es bastante probable que estos aromas estén intrínsecamente unidos a ese vino: "terroir".

En cuanto al factor humano que alega Felipe Mendez, me parece un concepto primordial, obvio, ya que el vino lo hace el hombre. Me gustó esa matización. Por otro lado también es el hombre quien elimina, deliberada o inconscientemente, ese "terroir".

Desde mi punto de vista solo faltan estudios o más bien líneas de investigación, que avalen lo que muchos ya percibimos por nuestros sentidos. Eliminar ese factor romántico (o vuelvo a poner entre paréntesis, espiritual) para llegar a dar una razón científica.

Por otro lado, la idea de la micorriza no me acaba de satisfacer... me deja demasiadas cosas en el aire y le da demasiada relevancia a este simbionte.

Trabajé algunos años en el laboratorio de Microbiología de la Universidad para no poder creer en esta hipótesis, al menos no sin complementarla con más factores.



Saludos y perdón por la extensión

Dani

la guarda de navarra

la guarda de navarra dijo

Es tan amplio el debate y tan extenso el termino que yo solo me quedo con dos ideas.


Primera, el terroir existe, hay vinos que lo confirman con rotundidad. Pero también cabe la posibilidad de que

Jesus

Jesus dijo


Bueeeno, cuántas cosas por decir, y cuántas ya bien dichas. Pero eres maaaalo Manuel, si en la anterior discusión argumenté declarándome "abogado del diablo", la mera declaración elimina el cinismo de la postura. La sana intención era la de mirar a las sombras y que así destacaras los claros, para dar más contraste a tu discurso. O sea, dialéctica. Es que si no hay contrastes el blog se convierte en un "monóloblog".



Pensé seguir el tema de la "calidad" por un camino pero tal como quedó el asunto "foro" hubiera resultado tedioso. Y mejor así puesto que con esto del "terroir" (que va emparejado a esa idea de calidad que expresabas) me das mejor pie para seguir el análisis:



¿Por qué no empezar por definir lo que NO es terroir, teniendo tan a mano al mencionado Sam Harrop?



Intento nº 1: Terroir NO ES lo que intenta una "gran marca" para posicionarse. ("The bottom line, el vino es un negocio").



Unos datos recientes: La edición 2007 del ranking "The power of 100" que clasifica las 100 "marcas" con mayor "poder de marca" en el mundo de vinos y espirituosos, da unos datos "alarmantes" (desde el punto de vista del winegeek), como que Freixenet es la 3ª a nivel mundial en espumosos, y que en vinos tranquilos (fuera espumosos y licores) las 15 primeras son estadounidenses y australianas, con una chilena. La primera "marca" europea de vino es la española Torres (puesto 89).



Lo peor está por venir, cuando citan los expertos consultados que "La importancia del país de origen y la variedad de uva" (el terroir ni se menciona) "está disminuyendo en beneficio de la marca (...) El contenido no es ya tan importante como la imagen". . (Fuente: revista todovino). Luego la revista comenta que "éste es un punto serio de reflexión para los grandes elaboradores que aspiren a crear marcas globales. La clave es (...) un producto con unas señas de identidad perfectamente definidas (¿no era éste el discurso de Harrop?) que se mantengan por encima de las características de las añadas y la climatología." Luego tienen el detalle de añadir que "Algo que paradójicamente parece ir contra la misma naturaleza del vino, pero que tanto elaboradores de Champagne como algunas empresas vinícolas del Nuevo Mundo saben hacer a las mil maravillas".



Ya comenté en su día que tanto La Rioja de la primera mitad del s. XX como históricamente Jerez u Oporto, jugaron esta baza de grandes marcas, (identidad perfectamnete definida etc) y sin embargo "generaron" un producto con calidad y con "terroir".



Creo que eran otros tiempos y que ahora ése camino de las marcas nos va a dar vinos de "estilo" y no vinos de "terroir". Los vinos están en las revistas de "estilo de vida" junto a relojes, teléfonos, i-pods etc.



Pero quiero hacer hincapié en eso que digo más arriba de "generar" terroir. Para cerrar la idea de terroir es necesario el componente humano. Ese "generar" es el proceso creativo del elaborador. Y creo que va un puntito más allá que la mera "interpretación de la ecología" (esto se quedaría en una razonable "tipicidad"). El elaborador debe ser "transparente" como una "ventana al paisaje" pero debe ser él quien decida el tamaño de la ventana, la orientación, la cortina adecuada... Glenn Gould interpretaba a Bach, pero iba un poco más allá de la partitura. Quizá Glenn Gould era "funky".

la guarda de navarra

la guarda de navarra dijo

Primera, el terroir existe, hay vinos que lo confirman con rotundidad. Pero también cabe la posibilidad de que "no exista" y sea el hombre quien confiera al vino las características necesarias para diferenciarse.

Segunda.Pues claro que el termino terroir se esta utilizando con fines de mercado, alguno con ideas perversas engañando a consumidores. Quien quierea crer que crea.Opino que debemos defender ese termino tan amplio para que no caiga en desuso y para que siga siendo tan puro y tan natural, distinguiendo a los grandes vinos.

Terroir forever!

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Norjito,



Es que ayer amanecí un poco jodido por la falta de sueño cumulativa. Lo del "abogado del diablo" fue una adición tardía, tras releer lo que había escrito. A mí la frase "abogado del diablo" repito, me molesta personalmente por lo incómodo que me sería semejante rol, si alguien intentase imponérmelo. Allá el diablo (que para mí tiene muchas menos probabilidades de existir, junto con el resto del elenco que nos intentara inculcar la religión, que el terroir, por cierto), que es mayorcito, si quiere montar su propia defensa.



Además, no podía quedarme sin largarte una puya...:-)



Hay un riesgo de sobreenfatizar la antorpocentrización a la hora de discutir esto del terroir. Obviamente, como son hombres quienes hacen, deshacen, consumen y hablan del vino, pues, tienden a imponerle narrativas explícitamente humanas. Todos los elementos del vino acaban siendo "cosa del hombre" en la mente del hombre.



Recuerdo a una elaboradora del Mosel, que insistió, hace años, cuando aún todavía eso no estaba muy de moda, en que yo catara sus rieslings con un muestrario de piedras delante. Dime t´¨si eso no es imponer una narrativa a los vinos usando elementos de la tierra.



Consciente estoy de todo esto, y ya me gustaría que apareciera la explicación científica--va por Dani C ahora. Lo de las micorrizas es algo que no solamente leí en el artículo de Joy. También lo han sacado a colaci´øn ciertos amigos míos, científicos de mucho prestigio (gente de Harvard y de la misma UC Davis, vamos) como una "avenida investigativa". Como yo no soy de ciencias, sino de letras (¿no se nota?), lamento no poder abundar. Pero la única manera de saber que por ah´ˆno esque van los tiros es investigando y experimentando, ¿no?



M.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Norje,



El "morning rush" es terrible aquí. Me quedé sin tocar varios puntos de tu interesantísimo mensaje. Lo de: "Lo peor está por venir, cuando citan los expertos consultados que "La importancia del país de origen y la variedad de uva" (el terroir ni se menciona) "está disminuyendo en beneficio de la marca (...) El contenido no es ya tan importante como la imagen". . (Fuente: revista todovino)" creo que nos remite directamente a aquella anécdota de Mark Lipton sobre Starbucks is su nuevo eslogan: "Geography Is a Flavor". En este caos tenemos la otra vertiente del corporativismo en acción, donde la marca intenta absorber el concepto que se propone como antítesis de lo corporativo e industrial, o sea, el terroir.



Creo que, en cuanto a esa primac´â de la marca sobre el origen del vino, ya dije bastante en mis dos posts sobre las (para mí repugnantes) propuestas de Sam Harrop. También creo haber tocado el tema en aquellas diatribas sobre "vino falsificado" muy al principio de la existencia de este blog de todos ustedes. Y recientemente, como bien señalas, creo que lo mismo venía implícito en la discusión sobre "calidad" y puntos.



Uno de mis leitmotifs, si se quiere...



Luego sigo.



M.

gourmetdeprovincias

gourmetdeprovincias dijo

Hola:



Gracias por permitirme descubrir tu blog a través del comment en el mio. Acabo de leer tu post sobre el asunto del terroir, mucho más documentado que el mío, y tengo que reconocer que me posiciono junto con los que añaden la influencia humana y en definitiva cultural dentro del concepto de terroir. Pero son los otros elementos, los edafológicos y los microclimáticos, los que me impiden hablar del terroir en la cocina, si bien acepto plenamente la validez del término para los vinos. Dudo que los efectos de los microclimas (desde luego también los del suelo) se noten en ninguna cocina regional o local. Hasta ahora no he conocido ningún ejemplo que permita hablar de una cocina propia de un micro-marco geográfico influenciada, por lo tanto, por características peculiares y bien definidas propias y exclusivas de esa zona en cuestión.



Puede que, tal vez y con muchas reservas, el término se pudiese aplicar a algunas cocinas tradicionales de zonas especialmente aisladas (pienso en zonas de montaña, como en el caso de la cocina ladina de la Val Pusteria, en los Alpes Dolomitas o, por citar un ejemplo gallego, en la cocina de la Serra do Courel), pero con los avances en conservación de alimentos, transportes y comunicaciones en buena medida esas especificidades han muerto.



Y mucho más cuando hay, en la cocina profesional y especialmente en la de vanguardia, una uniformidad de técnicas, de tecnologías y de formación de los profesionales. En esos casos, la mera utilización de productos locales (en un sentido ámplio, porque hablamos de productos de una región o una comunidad autónoma, nunca de un lugar tan pequeño como para poder hablar de terroir) o las reminiscencias más o menos conscientes del recetario tradicional de la zona no son suficientes para aplicar en rigor el término terroir.



De todas formas, despues de leer tu post y una vez que lea los links que incluyes, estoy seguro de que tendré que meterme con un segundo capítulo sobre esta cocina del terroir/terror.



Por cierto, me parece muy reveladora la diferencia cuisine/cookery que me apuntas. Estoy seguro de que me dará juego.



Volveré por aquí.



Saludos.

jesus

jesus dijo

Está claro que el concepto de calidad no es para nosotros lo que entiende la industria, que es el de mayores prestaciones (que inevitablemente se traducen en puntos) multiplicado por el mayor número de botellas (en el máximo número de mercados). Veo aquello del "gusto Parker" como algo casi anecdótico, pero que indudablemente ha hecho "el caldo espeso" a la industria. Pero en el mundo se producen demasiados millones de botellas como para que todas busquen "educar" a un winegeek en potencia.



Voy a poner un ejemplo medio raro: la medicina nos asegura que la mejor forma de sentarse consiste en una silla dura, con nuestro cintura en ángulo recto, los pies en el suelo, la cabeza erguida... pero todos tenemos un sofá en casa que es donde nos sentamos cuando queremos estar bien a gusto. Este ejemplo digo que es medio raro pero es que lo he rebuscado un poco para dirigirlo a eso que te paga los tragos... ¿cuando un cliente pregunta por un sofá estiloso, se le intenta explicar que la postura correcta es la de la silla, o más bien se le ofrecen diversos estilos de sofá que vayan acorde a su presupuesto y gusto personales?

El diseñador del sofá procurará que éste tenga buenas prestaciones como asiento, pero sin renunciar al estilo, ya que eso es lo que va a hacer que el cliente medio tome su decisión. Supongo que eso es lo que hacen Torres, Gallo, Yellow Tail, Penfolds, Moët&Chandon, Concha y Toro...

(Y de vez en cuando sale un Charles Eames...)

je.

jesus

jesus dijo

Y no me tomes el ejemplo como un intento de defender o justificar una postura que, simplemente, no es la esencial del vino sino la de la industria.

Igualmente que no es la esencial la música que llena la industria de la música, aunque la música verdadera tambien nos llegue con cuentagostas por ese canal. O en el cine.

Lo curioso es que sea la parte "bastarda" la que amplifica el canal y por tanto la más importante en todo tipo de cifras, y la que monopoliza la atención del no iniciado.

je.

Laureano Serres

Laureano Serres dijo



Apasionante el tema del terroir, yo sólo puedo decir que de cada variedad, en cada campo, sale distinta uva, que hace distinto vino. Según las añadas varía un poco. El hombre lo que tiene que hacer es sencillamente no entorpecer, no corregir 'defectos' añadiendo otros. La naturaleza raramente hace defectos.



Otra cosa es que esa expresión, como podría ser la del vino que comentas, guste más o menos, pero eso parece claramente la expresión de una viña un año determinado, elaborado sin nada mmás que la uva.



Por cierto, diste en el clavo, GAMAY



http://www.vignes-du-maynes.com/vins2.htm



Saludos a todos, gracias por vuestras aportaciones y reflexiones. Ya sabéis, a buscar el terroir!!!



Salut.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Hombre, GdeP, el placer es mío, porque gracias a un amigo que me recomendó tu blog esta mañana he estado disfrutando leyéndote. Estás haciendo un excelente trabajo.



En cuanto a lo de la "cocina de terroir", pues se me ocurre que, partiendo de la distinción entre "cookery" y "cuisine" a la que me introdujera Peter Stallybrass hacia mediados de la década pasada, y que introduje yo a mi vez al comentar en tu blog (al resto de nuestro cortés elenco, ver http://gourmetymerlin.blogspot.com/ para más detalle), podemos comparar al chef con el enólogo moderno.



Ambos parten de material agrícola que indudablemente posee terroir. El cocinero busca los mejores ingredientes, de los mejores cultivos, cazas o crianzas. El en´ølogo parte de uvas provenientes de tierras que considera meritorias. Hasta ah´ˆ, santos y buenos. Luego vienen las decisiones e intervenciones a las que alude mi buen amigo Laureano Serres en su comentario. Dichas decisiones e intervenciones, en la cocina como en la bodega, se basan en métodos aprendidos o en deseo experimental. Dependiendo de a qué punto se lleven, pueden permitir al consumidor eventual del palto o el vino dilucidar el terroir de un ingrediente original. O, si se llevan muy lejos (como tiende a hacerse muy frecuentemente hoy día), pueden hacer irreconocible, que no cancelar el terroir original. Como dices: "hay, en la cocina profesional y especialmente en la de vanguardia, una uniformidad de técnicas, de tecnologías y de formación de los profesionales". La mayor´â de esas tecnologías son enemigas de la expresión de terroir.



Estoy al 200% contigo en sospechar de la gente que se autodenomina "esto" o "aquello". Un vino, si al etiqueta me declara que es un "vn de terroir", automáticamente me pone la ceja derecha a hacer calistenia. El terroir está. Habla por sí solo. Si alguien reclama ser su portavoz, pues, que se prepare para mi más severo escrutinio, que no para eventual mofa y befa.



Esta tarde añado un enlace a tu blog en mi modesta sección de "referencias importantes" (que paarece justo debajo de la foto en que parezco el primo más regordete y "cool" de Mortadelo).



M.






Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Norje,



Por favor, no me hables de Eames. Los camblorcitos son dos. En su cuarto tienen una butaca tremenda con acción reclinable y mecedora. Comodísima. Pero como, repito, son dos, a veces requieren biberón simultáneo. Ah´ˆ, uno de los administradores botellísticos ha de joderse y sentarse sobre "la otra silla", que en este caso es la particular malograespaldas y partetraseros que ves en http://www.dwr.com/productdetail.cfm?id=0115. Estéticamente, un triunfo. Pero incómodaaaaaa...



Creo que la analogía con el mundo del mueble te salió un pelín bizca. Los megaproductores que mencionas hacen el equivalente vínico de esos horribles muebles ultragenéricos que venden en las supermueblerías de cadena en EEUU. Claro, te dan la opción de un material "premium" para tu McSofá de cuero si quieres añadir "lujo". O te lo puedes comprar en lo que llaman "leather-match". O quizás, si lo vas a poner contra una pared, de cuero por delante y de tela por detrás. Claro, desde el primero hasta el último, todos son "Made in China". Y no me malinterpretes, son comodísimos. Pero de diseño y estilo, niente.



Pero es que yo como design geek soy peor que como wine geek...:-)



M.






Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Laureano,



Ya iba yo a decir que faltabas tú, el primer verdadeor terroirista natural moderno de tus tierras, en este sarao...



El Mâcon Rouge del que hablé era fácil de adivinar como gamay por m´¨ltiples motivos. Llevas mucha raz´øn en lo de qeu pueda no gustar a todo el mundo. A mí me encanta, a Josie no. Y a nuestro querido Gonzalo Lainez éste sería uno de esos vinos que lo harían salir aullando de dolor, gritando "¡Demasiao mineral, demasiao mineral!".



Creo que el resto de mi respuesta a tu comentario ya lo puse en mi mensaje a Gourmet de Provincia...



M.


Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo




Mi amigo Sebas me pregunt apor terroir en Chile sabiendo un poco mi respuesta.





¿Qué es el terroir en Chile?: un sueño.





Como yo soy de los que cree que terroir es un concepto cultural/antropológico, entonces ese acerbo colectivo tradicional simplemente no existe en Chile. Existe, claro, una larga historia, cuyos cimientos han sido ya tantas veces devastados que no se ha construido de verdad nada duradero. Y la situación actual es de muchas empresas (grandes o chicas, pero con criterio de empresa) haciendo vino segun focus group y tendencias del mercado. Por extraño que parezca, la situación del vino en Chile, cuyo origen se remonta a la llegada de los españoles, está en etapa embrionaria. Buscando un carácter con el apuro de las cuantas a fin de mes. Con gerentillos que no enienden de vino generando las directrices, y enólogos a medio camino entre la ignorancia y la desidia.





Y tantas otras cosas, Sebastián y amigos, que ya me canso de repetir.





Tradición, lo que se llama tradición, no existe. La hemos muerto ya varias veces.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

¡Chico, Felipe, tienes que darte una vuelta por Manhattan, a ver si te curamos esos "blues" que tienes a base de puro vino de verdad!



Estoy de acuerdo acerca del estado encorbatado y batiblanco, con "enólogos a medio camino entre la ignorancia y la desidia" (¡Gooooooooooollllllllllll!). De hecho, me atrevería a extender eso mismo a Argentina también, pero siempre estableciendo que estoy seguro de que hay sus excepciones en ambos países. Lo que pasa es que en un mundo tan corporativizado como el que vivimos, a los verdaderamente independientes es difícil que se les vea. Me pasa con mucha de la música que más me gusta. Voy a las tiendas de discos, o me meto en iTunes y salgo asqueado por toda la basura formulaica (¡y en qué cantidades, rediós!) que encuentro. Pero de vez en cuando voy a un bar, o camino por los pasillos del metro, y oigo algo con verdadera "garra" (me pasó con unos raperos en la estación de Prince Street el otro día).



El que lo bueno haya que salir a buscarlo, que requiera tantísimo esfuerzo hoy día me trae, no por casualidad, a tu idea de que el terroir es un concepto "cultural/antorpológico". Estoy de acuerdo, en la medida en que el hombre construye dicho concepto alrededor de virtudes percibidas como "en común) entre la tierra, el clima y el vino.



Pero claro, corremos un riesgo muy serio, que es el de antropocentrizar el terroir hasta el punto en que retiremos todo el mérito de la tierra, el clima, etc. Los terroirs los siente el hombre y seasegura de que los demás los sientan. Pero si vislumbramos al hombre como "hacedor" de terroir, sea en el sentido de "colonizador" (más o menos la idea de Randall Grahm o "proclamador" (como esos chefs que con razón molestan a nuestro nuevo amigo el Gourmet de Provincias), ahí caemos en mero marquismo, en "quítate tú pa' ponerme yo". Ojo, no te atribuyo esta posicón en lo absoluto. Sencillamente señalo su posibilidad, que me parece real.



Pero bueno, tampoco es que pretenda yo "quitarle un cachito" al hombre y aseverar que la tierra tiene virtudes más allá de las que percibimos nosotros como de utilidad para nosotros, o para el resto de las especies que reconocemos. Una superlata filos´øfica, este egocentrismo colectivo que tenemos los hombres, ¿no?:-)



M.


jesus

jesus dijo

Quién me manda hablarte de sofás. ;-) Bonita silla para echar por el fregaderoooooo! Está claro entonces que Mr. Eames no daba biberones.

Bueno, me "unpluggeo" por un par de días y una recomendación para los Nickcaveófilos: me he escuchado antes el "Grinderman" y molaaaaa ;^)

Y un vino: Ad Fines 2003 (con perdón, que no sé si está ya en el mercado)

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Vamos, que Eames tiene mucho mérito en cuanto al uso de los materiales y a la innovaci´øn estética, pero te digo que esa silla (de la cual tengo un par, nada menos) es incómoda con ganas para dar biberones a las 4 a.m.



Yo, en realidad, soy más de Leonard Cohen que de Nick Cave, ya que estamos en ésas. Recientemente han salido un par de álbumes remasterizados y en digipaks de lujo del maestro Cohen que me tienen muy contento. También estoy vuelto loco con el disco de su protegée, Anjani, producido por Cohen. Chica guapa, que toca muy bien el piano y canta belo. Vamos, Diana Krall, pero alternativa, exótica y morena.



M.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo



Wow!

Eames, Cave, Cohen...



Demasiados dioses en un blog tan pagano.



Lo de la vueltecita por Manhattan me dan ganas, no creas. Pero ultimamente se poco de cosas que no sean trabajo.



(Entreparéntesis y por se se genera debate: obligado a elegir: Cave)

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

¿Cave? ¡Por favooooooooooooooooooooooooooor! (hago el mismo gesto con la mano que hacía Mafalda).



¿Cave? Un enanito ante el gigante que es, fue y seguirá siendo siempre Leonard Cohen. INcluso a nivel de ficci´øn, la novela de Nick Cave, "When the Ass Saw the Angel" no da ni por los tobillos a aquella maravillosamente perversa "Beautiful Losers" de Cohen.



Lo más grande es que me parecería que el mismo Nick Cave estaría de acuerdo...



Y porque es viernes, te digo:



"Everybody knows that the dice are loaded.

Everybody rolls with their fingers crossed..."



M.

Felipe Méndez

Felipe Méndez dijo



No sólo estaría de acuerdo, sino que lo sabía de antemano:



"They're gonna lay me low

They're gonna sink me in the snow"



Y parafraseando al gran Jaoquín, quién pudiera reir como llora Cave.



(además que los productores de Cohen se ocuparon profusamente de estropear su música, y nunca tuvo una banda tan fina como las Malas Semillas)



Música de terroir?




Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Bueno, pues, aquí tienes esto:



http://youtube.com/watch?v=JCASIZfCXv8



y let's split the difference...:-)



M.

Manuel Camblor

Manuel Camblor dijo

Ah, Felipe, y por si acaso, aquí lo tienes con una banda que no es The Bad Seeds, sino un par de ídolos míos. Y encima, tocan una canción de otro idolazo... Es que esto de YouTube es una maravilla. Quizás todo esto es "música de terroir" en la medida que Nick Cave, manteniendo toda su personalidad, parece transmitir el espíritu de otros autores tan netamente:



http://youtube.com/watch?v=mmuGAP8iCuM



M.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de manuel-camblor

La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):