Siempre pido a los amigos de este espacio que me sugieran temas a tratar. Y cuando alguien viene y me pide que escriba de algo… ¡Voy y me meto meses en hacerlo, haciéndoles esperar hasta el hartazgo!
Tal ha sido el caso con una petición temática de nuestro amigo ecuatoriano Sebastián, quien desde hace tiempo me insta a expresar mis opiniones sobre cristal, copas y los momentos más ridículos de la enochaladura. Bueno, pues, me demoré, pero aquí voy. Espero que lo que tengo que decir sea satisfactoriamente útil y genere,
Pensándolo bien, en las más de dos décadas que llevo entusiasmado con el tema
En la vitrina
Poseo también dos tipos de copa para borgoña/pinot noir, un tipo para syrah, otro tipo para riesling y, misteriosamente, sauvignon blanc también, dos tipos para burdeos/cabernet, verdaderos catavinos para fino y manzanilla, copas para grappa, para cognac y, las últimas en haber llegado, media docena de Riedel Vinum “Tempranillo” que me tienen algo desconcertado. Ah, también tengo, gracias a una amiga que me obsequió dos juegos de cuatro, necios vasos de la gama “O” de Riedel, la mitad de “Pinot Noir/Nebbiolo” y la mitad de “Syrah”. Lo que me fastidia de estos vasos es que son dificilísimos de tener en la mano, particularmente para alquien de mano no muy grande,

Semejante colección de cristalería dice mucho. No lo niego, creo que he hecho el primo, me han cogido de bobo, etc., etc. La verdad es que el 80% de las copas ni las uso. Las compré por impulso, por idiotez, tragándome el marketing. Algunas de las copas (y los decantadores, pero eso es otro tema) son preciosos. En términos de diseño, me
La marca de la que más copas tengo es Riedel. No me canso de maravillarme ante esta compañía, que de una cristalería artesana en el
El reclamo prinicpal de Riedel es que supuestamente crea copas con formas y tamaños que ayudan a apreciar mejor los aromas y sabores de distintos vinos varietales. Así, tienen una extensa gama de copas ampelográficamente específicas. Vuelvo a repetir: ¡Mea #@%^%$%! culpa, porque poseo docenas de esas copas!
¿Por qué esta contricción acompañada de exabruptos profanos? Pues porque vivo en un piso de
Me he leído un montón de material teórico acerca de las bondades de estas copas “varietalmente óptimas” que mercadea Riedel (bueno, que mercadea casi toda cristalería que se precie hoy por hoy) y, a decir verdad, nunca han llegado a convencerme a base de ciencia pura. El blog The Zinquisition (no es exactamente de cabecera para mí, pero a cada rato sale con algo interesante) ha publicado múltiples entradas a través de varios años, dedicándose a las mismas dudas que tengo yo ante los pronunciamientos de Riedel sobre como sus copas proyectan el vino para que haga contacto con los “puntos óptimos de la lengua”, optimizando así el disfrute—mucha “optimez”, ¿no creen? Especialmente si pensamos que basan eso de los puntos que debe tocar el vino en un “mapa de la lengua” que tiene más o menos la misma relevancia hoy día que aquellos tratados de frenología del s. XIX. No creo prudente ponerme a hacer un resumen de lo ya escrito muy bien por otros. Solamente les paso unos cuantos enlaces a posts en The Zinquisition y ustedes curren (para permitirme un españolismo ocasional) un poquito:
http://zinquisition.blogspot.com/2004/08/riedel-and-illogic-perfect-pairing.html
http://zinquisition.blogspot.com/2006/11/riedel-recant.html
http://zinquisition.blogspot.com/2005/02/riedelagain.html
http://zinquisition.blogspot.com/2007/02/more-reidel-nonsense.html
Ya sé, mucha lectura… Pero el tipo es más breve que yo.Y creo que da en el clavo, iluminando los problemas de lógica y de práctica de
Claro, yo podía haberme quedado mucho antes. Es que en realidad—para aquellos que gustan de señalarme mis inconsistencias, aquí tienen una de las gordas—compré muchas copas “varietalmente óptimas” sobre las que tenía serias dudas a nivel filosófico. Es auténtico poderío mercadológico cuando logras que una persona cierre las válvulas de sus mejores instintos intelectuales y se diga: “¡Mira, una Riedel para romorantin/gros manseng! ¡Justo lo que necesitaba!”
Con el capirote puesto, sigo…
Consideremos esa frase: “Varietalmente óptimas”. Admito que la he aportado yo y, a la vez, admito que su contenido sarcástico no es pequeño. Supongamos que tenemos en la mano una copa Riedel Vinum Pinot Noir: ¿Acaso valdrá igual para resaltar igualmente los atributos aromático-gustatorios de un volnay tradicional con cierta edad, los de un musigny, los de un vosne-romanée un poquito pasado de madera y los de un “pinot noir” californicado, con gran extracción, acidificado y con 15% de alcohol? ¿No son productos vínicos con cualidades completamente distintas? ¿Exactamente qué es lo que va a enfocar esa copa, a la vez tan especializada y capaz de recooger todas las posibles expresiones de una variedad? ¿No harían falta copas distintas para cada posible expresión de cada variedad de uva?

-Más cristal del gabinete: Riedel Vinum “Riesling/Sauvignon Blanc”, Riedel Vinum “Tempranillo (centro, detrás) y Riedel Vinum “Sherry”-
Igual, otra de las que tengo, la de “tempranillo”: No sé lo que les habrá dado esta idea, pues, por ejemplo, los riojas clásicos siempre han sido cuvées de tempranillo con otras variedades, cada una jugando un rol importantísimo. Es cosa relativamente reciente el enfoque obsesivo en hacer vino “importante” de 100% tempranillo, por lo que no sé… También hay que considerar, si estamos en alguno de esos vinos tan alegadamente tempranillistas
Otra cosa que me ha llevado a despreciar esa obsesión de énfasis varietal en las copas de Riedel es la experiencia “callejera”. Porque a casi todas esas bebiendas de las que cuento en este espacio llevo mis propias copas. Tengo un maletín de lo más simpático, con compartimientos de gomaespuma, que me permite cargar con cuatro copas. Viene muy bien en muchos restaurantes, cuando tengo deseos de beber de cristal bueno y no me lo ponen.
Pues, en un jeebus neoyorquino promedio se sirven muchos tipos de vinos distintos. Pensemos, sin ir muy lejos, en el que le dedicamos a mi amigo Iñaki Gómez Legorburu hace un par de semanas: Comenzamos con un vino de groslot, côt y cabernet franc (¡toma castaña varietal!), luego seguimos con uno de melon de bourgogne, luego un riesling, luego un ribolla gialla, luego otro melon, luego un tempranillo-graciano, luego un cabernet franc-côt-merlot (creo), pinot noir, luego un syrah, luego un cabernet sauvignon, luego dos nebbiolos, un savagnin y un grüner veltliner. El maletincito no me hubiera dado para la cantidad de copas que Riedel hubiese recomendado como “necesarias” para el goce en una bebienda de tal calibre…
Y, sin embargo, considero mi experiencia perfectamente válida habiéndome valido solamente de un par de tipos de copa. Creo que los escritos de The Zinquisition están
Ya ven, no es que me ensañe contra Riedel en cuanto al cristal (aunque es concebible que
Antes de dejarlos por hoy, creo que debo mencionar que no solamente Riedel mercadea copas en base a “avances de diseño y tecnología”. Recientemente me encontré con algo muy curioso, un “Breathable Glass™” de la firma alemana Eisch Glaskultur. Se trata de una “copa respirable” que permite—supuestamente, aunque en mis poco científicas pruebas preliminares no he podido determinar que lo haga—la aireación

¿Jugo de frutas? ¿Agua mineral? ¿No les parece justo y sano un poco de escepticismo?
Pero entre tanto “mejorador
Resulta que me han estado mandando ofertas de unas nuevas copas en las que el cristal, en vez de contener plomo, contiene titanio, un material que, aparentemente, las hace infinitamente más resistentes a la rotura (vean, por ejemplo: http://www.schott-zwiesel.com/html/tritan1_e.htm) y no afecta la salud
Pues, ya ves, Sebastián, tardío pero seguro.
No puedo quedarme sin mencionar, aunque este artículo haya ido en un plan más bien alegre, que hoy La otra botella se encuentra de luto (particularmente ese miembro tan crucial de nuestro elenco que es mi esposa, una gran admiradora del bel canto) por el fallecimiento de Luciano Pavarotti. Descanse en paz, maestro.
Posdata: A manera de extraña unión de hecho y pensamiento, Josie, que en realidad ha sentido el fallecimiento de Pavarotti, me envía algo que me recuerda la pérdida de alguien que me marcó tanto a mí, musicalmente, como el gran tenor a ella. Así, juntos, les damos dos grandes que se nos han ido, pero, no obstante, quedan… Juntos:

