Señales de vida...

Hace siete días que caí y, al despertar cada mañana, aún me invade esa extrañeza y la pregunta: “¿On toy?”

Sospecho que pasaré así mucho tiempo. Pero bueno, es como todo en la vida: Adaptarse o perecer.

La mañana el jueves 24 de abril me monté en la limosina del hotel donde me hospedaba—ni loco hubiese permanecido yo en el apartamento después de la invasión de los mudanceros, que en un par de días empacaron todo, dejando mi antigua residencia manhattaniana inhabitable. Salí camino al aeropuerto de Kennedy y mi nueva vida con una maleta gigantesca (que no sabía que poseía, pero apareció, así que le dí uso) y media docena de botellas de vino.

El vuelo de Nueva York a Santo Domingo fue rápido y sin incidentes. Para relajarme y a la vez dejarme llevar por nostalgias tontas, me había hecho un playlist en el iPod de temas que me recordaban mis infinitas andanzas por las calles de Manhattan durante la última década. El rap-jazz-soul de The Square Egg, un poquito de Coltrane en el Vanguard, otro poquito de 33Hz, Velvet Underground, Talking Heads, Maya Azucena, Suzanne Vega, Hector Lavoe y Willie Colón… Y tambié alguno autoexilado como yo, que hizo de Nueva York su casa: Francis Dunnery cantando lo de “I look outside to see what’s going on… And there’s only New York going on.”

”Adaptarse o perecer”, dije. La verdad es que aquí me siento como el más desubicado de los alienígenas. Pero quizás algún día entenderé y me acostumbraré.

No sé si se trataba de un peculiar momento de Schadenfreude, pero alguien comentó el otro día que me imaginaba buscando vino en las góndolas de los supermercados. Eso precisamente he hecho ya un par de veces y el panorama es tan deprimente como anticipé. No sólo en vinos, sino también en ingredientes para mi cocina. Pero eso es otra historia…

La primera noche en nuestro espacioso nuevo domicilio Josie y yo decidimos aplazar lo inevitable, bebiendo con la cena ese divino néctar nacional dominicano que es la Cerveza Presidente, Tipo Pilsner, Cervecería Nacional Dominicana NV: Ligera, fresca y con una serie de dejes florales y cítricos que por momentos me recuerdan a un buen riesling QbA seco cruzado con un igualmente buen muscadet.

Con subsecuentes comidas hemos ingerido otras cosas, ya designadas en el lenguaje actual como “vino”. Probamos un Santa Rita, Sauvignon Blanc Reserva, No-Sé-Dónde-en-Chile 2007. Misterioso vinito, éste… Se las arregla para parecer verde y arisco y voluptuosamente tropical al mismo tiempo. Milagros de la enología moderna. Guisantes, una nota de pis de gato y guayaba verde. En boca entra con ese torpicalismo forzado, pero resulta vacío y cortito. Vamos, no que no me lo bebiera, porque bebible estaba. Pero pensando yo en como compara esto con los maravillosos sancerres que bebía rutinariamente sólo hace unas semanas, me dan ganas de…

Pero no. Los chicos no lloran. También, en el espíritu de no someterme innecesariamente a aspiraciones madereras seguí con otro chileno del cual me llevé una impresión mucho más negativa. El Cousiño-Macul, “Sauvignon Blanc “Don Luis”, Creo-que-Maipo, Chile 2007 es imperdonablemente fláccido y raro, con una textura oleaginosa que me resultó tremendamente molesta. Carga 14% de alcohol y se nota demasiado. Fofo, torpe y piadosamente corto, pues el final es meramente calor.

Por lo de no parecer ensañado contra Chile, entre las compras de supermercado incluí un Torres, Gran Viña Sol, Penedès 2006, blanquito catalán de chardonnay del que no recuerdo haber probado una botella como desde como 1996. Huele a almendras ahumadas,manzana asada, miel y jalea de naranja. También una sutil corriente de alcaravea. Ligero, correcto y sin excesos, pero, como es de esperarse de algo así, también patológicamente aburrido. En boca es redondito, cremoso, con notas de compota de manzana y cáscara de naranja; sencillo y corto. Se deja beber, pero cuando te vienen a servir otra copa te preguntas si en realidad necesitas las calorías y las unidades alcohólicas adicionales, porque de excitación, lo que se dice excitación, hay poquito.

Concluyo la secuencia de blancos de precio módico en el supermercado con un Solar de la Vega, Verdejo, Rueda 2006: Un deje volátil, luego lanilool (ese químico del olorcito de los Froot Loops, el cereal gringo para niños con el tucán en la caja) y una tropicalidad maquillística de las que me provocan mi tan habitual mueca superciliar—piñita y fruta de la pasión (chinola, como le dicen aquí en Santo Domingo) en versión vitamina para párvulos (parecería ser tema recurrente lo del infantilismo, ¿no?). Nada más de ahí, me temo. Globular y fofo en boca, con acidez marginal. Anónimo y sin rastro de alma, con un empalagoso aspecto de coctel de frutas enlatado en lo que resultaría un estiramiento imperdonable de la realidad llamar un “posgusto”.

Claro, no podía faltar, en un producto ibérico pos-posmoderno de este género, la contraetiqueta pintoresca. Aquí es donde viene la diversión. Les copio parte del texto, de regalo…


“NOTA DE CATA: Tonos verdosos de múltiples matices, brillante, de fino y delicado perfume, fresco, vivo, sedoso, con amplitud de caracteres sensoriales.

SUGERIMOS servir muy frío, de 4-6 grados C y su atrevida y jovial personalidad hará disfrutar de la espléndida cocina de nuestros mares y campos mediterráneos”.

El derroche adjetival es de pelarse de la risa. Lo de "servir muy frío", pues, lo dejo a la imaginación de cada lector.

Puedo asegurar que el único vino bebido en estos cinco días que llevo aquí dle cual voy a comprar más es el La Rioja Alta S.A,, “Viña Arana” Reserva, Rioja 1997. Abrí esto el lunes y, sonriendo deseé todo lo mejor a mi amigo y cobloguero de Lomejordelvinoderioja.com, Julio Sánz. El vino está bonito y gentil. Tiene aún bastante madera por delante en este momento, pero no ofende particularmente, dando más bien aromas del orden de cuero, eneldo, especias de pastelería y dulce de coco que se integran muy bien con ciruela roja y arándano vivaces y limpios. Hay en el fondo un par de interesantes notitas de brea caliente y rosas desecadas que provocan que tanto Josie como yo comentemos sobre si éste no es un rioja disfrazado de nebbiolo d’Alba. Fruta dulce, alegre y fresca en boca, en un marco ligero y sedoso, pero de acidez marcada, con algún tonito secundario añadiendo interés. Largo y sabroso, te invita a una segunda y una tercera copa. Así sí.

Inspirado porque a alguien se le ha ocurrido traer los vinos de La Rioja Alta acá, abrí anoche una botella de La Rioja Alta S.A., “Viña Ardanza” Reserva, Rioja 1999 de las que sobraron de mi boda hace año y medio. Esta vez acompañaba un improvisado y muy dominicanizado moussaka elaborado por mí ya tardecito en la noche. Un ardanza de tono alto, con mucho nervio, pero perfumado y sabroso. Sorprendentemente achocolatado en estos momentos y con excelente acidez. Otro para repetir.

Ya dirán algunos que la comparación es injusta entre los pobrecitos blancos que probé y estos dos tintos, que debo irme a tiendas “especializadas” en vez de a supermercados y que debo abrir mi mente a otro concepto de “calidad”. Lamentablemente, las primeras impresiones son lo que son y, acabado de llegar, tengo que apañarme con lo que encuentro. Trato de no sacar conclusiones aún y, si los rumores que oigo son correctos, va y hasta más cosas decentes que beber hay. Pero a ellas no he llegado.

Luego les contaré más sobre el inexplicable tintocentrismo en esta calurosa isla del Caribe (en uno de los supermercados que visité había un solo vino blanco entre un montón de tintos) y sobre una multitud de revistas sobre vino de las cuales me esperaba un montón de ejemplares de muestra en mi oficina cuando llegué.

Por lo pronto, seguimos vivos. Los próximos posts me verán en Nueva York, en los últimos días de aquel período de gloria, que ahora parece distante. Se bebió mucho de bueno y no tan bueno. Mis amigos me celebraron y despidieron como no me merezco, en verdad. Hay historias que contar y las contaré. Les dejo un video de los de dar aliento. Sintiéndome como un extraterrestre, me parece apropiado…

Escrito por: manuel-camblor 7 comentarios 30 Abr 2008 URL Permanente

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

Me alegro de leerte Manuel, ya trasplantado a vuestro nuevo hogar. El panorama enológico en los supermercados es otro de esos puntos que suele tener un amplio margen de mejora. Poco a poco, espero y deseo, que vayas encontrando las coordenadas vínicas apropiadas en vuestra nueva situación. Saludotes. Jose

Vins i més

Vins i més dijo

Que bueno poder volverte a leer... No todos los comienzos fueron fáciles jeje seguro que en breve encuentras a algún "camello" que te proporcione "buenas drogas", de todas formas no estés con ese ánimo tan pesimista.

Benjamín Berjón

Benjamín Berjón dijo

Me alegra que todo haya salido sin contratiempos. Me imagino también que hace más calor que en NYC. Hablando de supermercados o tiendas de cadena aquí en México llega a SAM´S López Heredia con Viña Tondonia tinto. Algo que me explicaba Agustín Santolaya (Roda) es que al comercializar la marca en estas tiendas, corres el riesgo de que un día aparezcan a mitad de precio, y esto demerita la percepción de la calidad. Hay cosas interesantes en este tipo de establecimientos, te puedo decir que yo compré varias botellas de Prado Enea 95 en COSTCO al equivalente de 45 dólares.

Saludos

manuel-camblor dijo

Gracias por el aliento. La situación es bastante deprimente si se ve desde mi óptica neoyorquinizada de acceso a absolutamente todo. Aquí el comercio del vino es muy distinto al de Nueva York, se trafica más bien en portafolios de marcas con aparato de marketing por detrás y no en vinos particulares de productores sin recursos corporativos. Digamos que el mercado pertenece a un sector de la industria de las bebidas mucho más trajeado e institucional.

Ojalá aparezca alguien inspirado que importe cosas que me hagan vibrar, pero por lo pronto lo único que encuentro es "el menor de los males", la verdad, al menos en cuanto a lo que desearía para mi mesa. Claro, reitero, yo soy una criatura dañada por el mundo recorrido. Quizás pronto pueda aprender a conformarme, cambie mis estándares, etc. No sé...

Ah, y Benjamín... ¿Sam's? ¿Costco? Ojalá yo... Recuerda que esto es, después de todo, una isla del Caribe que no es Puerto Rico, aunque queda al lado. Esas cadenas no las tenemos aún.

Me hace gracia lo que apunta Agustín sobre los vinos ofertados "a mitad de precio" por esos inmensos almacenes tipo "club". Espero que no se mosquee si me lee, pero muestra los márgenes a los que se opera en el mundo del vino actual y el "valor fetichista" que se añade medalaganariamente a tantos vinos. Si al final, aunque se haya imaginado una demanda para el producto, la demanda no se materializa, no queda más remedio que rebajar para mover y comienza a adivinarse, sobre todo cuando hay comercios dispuestos a operar en un margen de ganancia (o de "antipérdida" mínimo) el verdadero valor de las cosas en el mercado.

Ah, Prado Enea 95... El último que valió la pena. Creo que tengo algunas botellitas guardadas en casa de mi padre. Por lo menos eso puedo beber con gusto.

M.

Sobre Vino

Sobre Vino dijo

Manuel,

Bienvenido de nuevo. Aprovecha los Rioja Alta, que no es mal comienzo.

Un abrazo.

Julio

Julio dijo

Bien hayado Manuel.

te deseo muchisima suerte en tu nuevo hogar. me alegro muchisimo por tus hijos, que disfruten de su nuevo hogar, que crezcan en libertad, en el campo y sin tener que mirar hacia arriba para ver el cielo. Suerte. en cuanto a ti, espero que sigas manteniendo ese espiritu enorebelde, aunque ahora tengas nuevas ocupaciones.
me alegra mucho tus comentarios acerca de los vinos de La Rioja Alta. Por cierto qme gustaria saber si te han llegado ya las botellas del Centenario. hace ya un par de meses que las enviamos. Si no es así comentame para investigar que ha pasado.
Por cierto, para que tengas otra vision de otro Santo Domingo, este fin de semana comienzan las maravillosas Fiestas Civico Religiosas. Busca en Google "Santo Domingo de La Calzada" y disfruta de asombrosas historias sobre el camino de Santiago. No tenemos el Caribe, pero....
Suerte Manuel

manuel-camblor dijo

Julio,

Lo de la mudanza ha sido francamente traumático para mí, con tan pocas buenas copas que llevarme al gaznate... Los vinos de LRA han sido casi lo único de bueno que he encontrado en este medio que parece ser un tanto hostil al vino de verdad. El Ardanza 2000 y el Arana 97 creo que se convertirán en compras de cajas múltiples para la beba doméstica.

Casualmente, el otro día abrí un Barón de Oña 1998 proveniente del mismo sitio donde compré las otras botellas, pero que estaba sobre lo cocinadito. Cosas que pasan aquí.

En cuanto al Centenario, no he recibido noticias de Chus Madrazo sobre si recibió las botellas en Contino, que fue donde quedamos que lo enviarías. Le mandaré un e-mail a ver si ya las tiene.

Por pura coincidencia estuve viendo un video de Santo Domingo de la Calzada hace un par de días. Es que googleée "Santo Domingo" y "vino" y era de esperarse que los diez primeros resultados no fuesen de este barrio donde ahora habito, que como decía San Joaquín, sí que "no es ninguna pradera".

Los bebés se adaptan. Tienen toda una brigada de niñeras diversas para hacerse cargo de ellos, abuelos que los miman, y un piso gigantesco por el que gatear y caminar. Se lo pasan pipa. Yo soy el que no sé lo que voy a hacer...

M.

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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