La educación sentimental del enófilo principiante: Una canción triste

La sección de comentarios de este blog pare cositas muy interesantes. Ha surgido, entre las respuestas a mi entrega anterior, un hilo discursivo acerca de expertos de marketing y la necesidad o no de “educación del consumidor de vino”. Debo a la respuesta de Jose en esa breve conversación la introducción a mi vida de un vocablo que sólo pudo ocurrir en España: “Templagaitas”. Es uno que tendré que usar pronto. Si este post guarda algún parecido con uno de los primeros que colgué en este blog es que la situación que lo provoca es una que afronto casi a diario.


Ayer hablaba con un señor que acababa de conocer. Se anunció cuando nos conocimos como “neófito en esto del vino, pero con muchas ganas de aprender”. Me preguntó sobre como había aprendido yo. Una pregunta que oigo frecuentemente y a la cual respondo casi siempre que mi aprendizaje, tras un par de décadas, apenas comienca. Me siento igual de reciénvenido que aquella primera vez, al final de los ochentas, que hice un curso “serio” sobre vino en la universidad.


Insatisfecho ante una respuesta tan poco decisiva, que en realidad equivale a un “se hace camino al andar, así que patas, pa’ qué las quiero...”, el caballero, sagazmente, agarró otro ángulo: “Pero seguro que en un principio comenzaste por conocer algunas regiones ‘esenciales’, ¿no? Me imagino que lo primero fue Burdeos...”


Un postulado difícil para mí. En efecto, lo primero fue Burdeos. A Burdeos pudiera cantarle aquel precioso bolero de Manzanero tan bastardeado por cantantejos de pacotilla (los Luis Miguel y Alejandro Fernández de este mundo, tomen nota) hoy día, “Contigo aprendí”. Pudiera cantárselo con el corazón roto, porque aquello de lo que tanto aprendí hoy día, aunque se proclama “muy mejorado”, no es ni sombra de la gloria que era. Lo de hoy es para mí un Burdeos banalizado y venalizado al extremo, una fábrica grande de marcas de estatus y comemierdería absoluta. Son tan pocos los vinos de añadas recientes verdaderamente valiosos que he probado (y tantos los putísticos, puntilistas y californicados, hipertecnificados, anónimos, sin alma) que me cuesta trabajo tan siquiera considerar al grueso del Burdeos actual como una opción legítima a la hora de seleccionar un vino para mi goce.


Veo esta mañana la portada de mi fuente chismográfica favorita sobre la industria del vino, Decanter.com, y me topo nada más y nada menos que con seis de diez historias que hacen referencia a Burdeos directamente, o a la vida y milagros de influyentes personajes bordeleses. La última “noticia” va de que los “mercados emergentes” pueden provocar un alza en los precios de los burdeos del 2007. Ya saben, neófitos acudiendo a la región que se les ha vendido como “esencial” para convertirse en conocedores.


Puede que sea verdad. Lo de ser o proclamarse “enófilo” está de moda y, necesariamente, los que llegan sucumben a los mitos, particularmente si tienen un agresivo aparato de marketing detrás. Yo, por mi parte, a este potencial amigo que me interrogaba con aparente honestidad, no lo iba a engañar. Le dije claramente que sí, que Burdeos fue la región que me dió a entender lo que era un gran vino, cuando apenas era yo un chico. Imposible olvidar la profundidad de aquellos primeros sorbitos de Château Lafite, Château Margaux o Château Latour de los cincuentas y sesentas probados en los ochentas.


El problema fundamental es que aquellas experiencias ocurrieron para mí en un medio vínico mucho más inocente, menos envolvente e hiperventilante que el de ahora. Aprendías sobre vino recibiendo información y experiencia útil con referentes claros, en dosis manejables. Podías entender la influencia del terruño, el vinatero y la cultura de una forma más lineal. Hoy día te ves ante una cantidad de datos espeluznante por lo inmensa; galaxias enteras de “estrellas del vino” aparecen y tienes no solamente que desear conocerlas todas, sino que tragarte toda la plepla y los clichés en que tienden a basar sus estrategias de mercadeo. Digo “plepla y clichés” porque en la gran industria del vino eso es lo que más hay. Se habla mucho de “tradición”, de “respeto a la tierra y a la vid”, de “labores de amor” e incluso de terroir. De la etiqueta pa’ fuera, digo yo. Lo que hay en la botella raras veces corresponde con nada que no sea una perversa noción de “lo que pide el mercado”, un producto creado a base de “focus groups” y los deseos de ciertos creadores de opinión. Sumidos en ese pantano, los neófitos se aturden. Cuando uno les habla de “vino de verdad” se sienten desorientados, pues comenzaron, por necesidad más que nada, a absorber el doxa de los vendebotellas de hoy y no entienden de “realidad” más que eso.


Cuando yo comencé a enterarme de a qué debía saber un gran vino de Burdeos, la verdad es que no había ni tanto crítico dando puntos, ni tanto parloteo de “el enólogo esto o el consultor aquello”, ni tantas “presiones del mercado”, ni nada por el estilo. Ah, y sobre todo, aquellas botellas de Lafite no requerían sacarle una segunda hipoteca a la casa por culpa de los precios a los que ha llevado el especulatorio clima actual de insoportable pretenciosidad.


Pero no es que sea yo un reaccionario añorante que desee ver volver aquellos tiempos dorados, etc. Desear una versión de aquella educación relajada y amable dentro de la baraunta mercadológica que nos ocupa ahora es desear un imposible. El mundo se ha vuelto lo que es y el vino actualmente es una megaindustria global con pocas verdades más allá del “bottom line”. Incluso en la esfera de los productores artesanales que quedan, los que funcionan en los márgenes de la gran industria intentando verdaderamente mantener vivas ciertas tradiciones ancestrales se sienten las repercusiones del sistema globalista. Se ven obligados a convertir sus ideas en estrategias de marketing para apelar a segmentos de mercado determinados. El sistema es poderoso, mentaliza, corrompe precisamente por hacerte usar un cierto lenguaje, participar de un cierto discurso.


¿Cómo acercarse a Burdeos, o, para los efectos, a cualquier otra región del mundo que haga vinos hoy día sin que la máquina mercadológica se interponga, viciándolo todo con sus baboserías bucólicas de contraetiqueta y puntos? ¿Cómo educarse bebiendo a amar el vino, ante todo, por el vino mismo?


Me parece muy significativo que los mejores vinos que me encuentro hoy día, los auténticos, los que me hablan, los que bebo con placer y guardo en mi cava, casi ninguno lleva en la contraetiqueta nada más allá de los mensajes de rigor sobre el importador, los avisos de salud y, quizás, la pegatina de su denominación de origen. Nada de parrafadas bucólicas profesando “tradición”, “dedicación absoluta a la tierra y a la vid”, “compromiso con la calidad”, etc. A veces ni siquera te dicen la variedad de uva utilizada. Y sin embargo, dentro de la botella hay algo mágico, realmente especial, que te mueve los sentidos y el intelecto, que te suelta la lengua para hablar de la experiencia con una voz que sólo puede ser tuya.


A nuestros estimados neófitos, que tengan en cuenta que ése es el verdadero punto de entrada, donde se hace el amor al vino. Tristemente, hoy Burdeos es muy raro que ofrezca semejante cosa. Y muchas regiones más que alguna vez gozaran de gran fama están igual. Mucha bulla, pero el vino en sí dice bien poco. Los ídolos ya no son más que monigotes vacíos, llenos del aire caliente y pestífero que genera tanto marketing. Recuerda, principiante amigo, que hoy día no se pretende educarte, sino endoctrinarte. Hazle un “reverse-engineering” a aquello de “dale un pescado a un hombre y satisfarás su hambre por un rato, enséñale a pescar y saciarás su hambre de por vida” y analiza lo que en realidad quieres recibir.


A mi recién conocido neófito le respondí la pregunta. Sospecho que la respuesta no fue la que él quería escuchar. Le dije que si bien alguna vez habían existido para mí regiones esenciales como Burdeos, Rioja, Borgoña o Piamonte, cada día las sentía más lejos de mí, más ajenas. ¿Que qué región consideraría yo digna de aprenderme ahora? Pues aquella donde no han llegado los puntos, de la que no me haya hablado nadie. Cuando aprendí las primeras nociones sobre Burdeos o Rioja, alguien em dió aquel primer empujoncito, ofreciéndome una copa. Pero después de ahí mi guía fuí yo en el sentido de que la información la cazaba, capturaba, ingería y digería a mi propio aire, sin que me la estuvieran empujando individuos muy pagados de sí mismos y de su industria que insistían en subestimar patológicamente la inteligencia de aquellos que comprarían eventualmente sus productos.


No sé, pero no me imagino ser un principiante en esto del vino hoy día. No me lo quiero imaginar.

Escrito por: manuel-camblor 18 comentarios 04 Abr 2008 URL Permanente

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Benjamín B.

Benjamín B. dijo

La primera experiencia de un neófito en el mundo del vino, es muy probable que sea con los vinos de "Parker", ya lo decía Nossiter en "Mondo Vino". Así cualquier otro parámetro queda enterrado y cuando prueben un Bosconia o un Domaine Chevalier o qué sé yo. Dirán que es un vino que le falta estructura, porque no les arranca la lengua o les quema el alcohol la garganta. Es una pena, cuida a ese neófito y aconséjale sobre algunos vinos que valgan la pena, me vino a la memoria aquel Carema de Ferrando por 20 dólares, una maravilla.

Jose

Jose dijo

Me alegro de haberte servido de algo Manuel. Tengo que admitir, que cuando comencé a beber vino, allá por el 2001, me "tropecé" contigo en El Mundo Vino y no te conocía de nada, pero por fin leía alguien que se expresaba de forma distinta en esto del vino. Decía las cosas claras y se dejaba de... ¡pendejadas! como creo que tú dirías ;)
Sí, es complicadilla la vida del principiante, pero a nada que uno pase de opiniones y se intente formar la suya propia la cosa va mejorcilla. Cuestión aparte es que la gente hoy en día es de un vago que tira de espaldas. En el vino, como en la música o cualquier arte "el mercado" quiere que le digan qué les ha de gustar y cuánto. Decepcionante (in)civilización esta.
En suma, que también (muchas) gracias a ti me quedé en este mundo del vino en mis inicios y no tenía muy claro por dónde comenzar.
Saludos. Jose.

Sebastián

Sebastián dijo

Te comento Manuel que esa avidez de aprender creo la tenemos todos, para el que verdaderamente ama al vino, pero las perspectivas son distintas, yo por acá debo de "aprender" con cosas muchas veces intomables o algunas otras decentes pero que no te dicen mucho, es como si la vara la pusiera un vino que por decirte fuera un "gran Reserva" español de La Rioja o de la Ribera del Duero, el mercado limita esa conocer más del vino, obviamente que no hay fronteras y que el que cuenta con un dinerillo a conocer cosas nuevas lo puede hacer.

Lo del "Real wine" es para mi como otro paradigama, como hacerle entender a l mundo lo que es, lo que significa y que no se dejen llevar que por el megamarketing, "que el vino cual ganó nosecuantos puntos" que tiene "no se cuanto de barrica".

Por ejemplo hoy justamente alguien me decía algo, "ten en cuenta Sebastián lo que este vino es ya que tiene barricas de primer uso" y este de menor categoría por ser de barricas de segundo uso" y el vino en si, era CARO ( y tambien CARO por su precio INFAME) (el blend de Catena Zapata y El grupo Rothschild del lado de Lafite) , entonces yo me digo "MEGAMARKETING INFERNAL" y entonces donde queda el viñedo, la fruta, el hacer el vino de una manera honesta, pero noooooo, aquÍ lo que importa es de que bodegas viene, de los nombres, de la pomposidad, del no se que, realmente una trajedia para mi, como tratar contra eso??

Sabes muchas veces puedo imaginarme lo que vas a tener en Santo Domingo ya que es trópico como acá en mi país Ecuador, clima casi caribeño, y lo que viene acá debe ser muy similar como lo que se vende allá, aquí no hay importadores de Real Wine, acá hay importadores de "puntos" y para de contar, por eso siempre trato de prolijamente elegir lo que bebo, así que la situación para mi tiene opticas distintas de donde se lo mire.

En fin, un gusto Manuel.

Sebastián.

Dani

Dani dijo

Ciertamente difícil Manuel esto de empezar hoy en el mundo del vino. Demasiado sesgo en la información que llega a la persona de a pie que es más fácilmente influenciable por una arquitectura impactante de la bodega, la acumulación de puntos de nosequé guía (la última de Parker ya me la mandaron en Excel, con los filtros para ordenar por precio, puntuación, bodega...), información sobre demiurgos (no seré yo quien los llamaré dioses) enológicos, magos que con su barita hacen vinos maravillosos o animadversión por el merlot al visualizar Entre Copas (Sideways).

Y todo esto se sabe sin entrar en la red de redes, porque como te metas a husmear en internet sin ningún tipo de filtro... no me quiero imáginar a un neófito leyendo sobre vino con ese arma de doble filo que se llama Google.

Desde septiembre de 2007 me ofrecieron la posibilidad de dar cursos de cata, mi jornada de trabajo me lo permite y me dije que sería una buena experiencia, además de que este modo el mundo del vino me da por fin un mínimo de dinero en vez de sacármelo a manos llenas. Los cursos de iniciación, sencillos pero bastante completos (EMHO). Al final de los cursos siempre hay alguien que me pregunta sobre BUENOS VINOS, entonces todos sacan sus libretitas y sus afilado lápices y se preparan para recibir mi lista Cervera (apellido de un servidor) sobre vinos. Se quedan algo defraudados cuando a duras penas me sacan un marca y poco más. Siempre aconsejo que comiencen por zonas clásicas y sin demasiado inversión y luego se dejen apabullar por las bombas frutales y todas esas cosas...

Otra cosa curiosa y saliendo del tema pero volviendo a otro que planteaste hace ya bastante tiempo, es lo que nos gustan los accesorios del vino, casi más que el propio vino. ¿Qué copas compro? ¿Qué decantadores? ¿Sacacorchos de láminas, Screwpull....? ¿Peñín, Parker? Al final mi frase es la misma: gastad dinero en beber vino.

Vamos que sin llevar mucho en esto del vino (alrededor de 5 años) a mis 28 años ya hay algunas cosas que empiezan a agobiarme de todo este amasijo de sobreinfirmación y marketing. A veces tengo la sensación de que un día sin revisar mi Feedback Reader o las webs que consulto a menudo me deja atrás en las últimas novedades. Otras me encerraría en una bodega a cuatro metros bajo tierra y solo bebería vino.

Saludos
Dani

manuel-camblor dijo

Jose,

Recuerdo haberle citado a alguien en Elmundovino una canción de aquel gran grupito de los ochentas, Danny Wilson. Decía: "My advice to you would be/To listen to nobody, including me..." Creo que hemos llegado a un punto muy raro en la historia de la cultura del vino, en el que imperan varias vertientes fetichistas a la hora de adjudicar valor al vino. Es vital que quien se inicia ahora entienda en lo que se está metiendo. De romance nada. De verdadera cultura nada.

Benjamín,

Precisamente por lo que dices es que hablo de "endoctrinamiento" en vez de "educación".

Dani,

Lo de la "Lista Cervera" suena bien. Debieras considerar entrar en el mercado del guruismo...:-)

Sebastián,

No, si ya sé que me jodí. No sé como sobreviviré. Ese CARO lo probé una vez, allá por los tiempos de aquel tristemente célebre viaje a Buenos Aires. Una vez fue todo lo que hizo falta...

M.

Gabriel Haro

Gabriel Haro dijo

Manuel, me han gustado mucho tus palabras, has explicado muy bien una serie de conceptos, que estos días discutiamos Iñaqui y yo. No se si estamos equivocados, pero hay un sector importante de aficionado que bebe marca, puntos, etc, y quizas el vino sea un elemento decorativo. Pienso firmemente que el vino nos debemos educar en la emocion del vino, un buen vino, nos debe decir muchas cosas. No soy una persona religiosa, pero debe haber cierto misticismo en el, y ciertos aires de espiritualidad. No se si he usado las palabras correctamente, pero creo firmemente que el vino debe ser ms que una nota de cata, o unas referencias de un critico.

Gabriel Haro

manuel-camblor dijo

Gabriel,

Bueno verte por acá, amigo... Yo, como persona profundamente arreligiosa, puedo decirte que un gran vino--verdaderamente grande, transcendental, conmovedor, inolvidable--es una de las poquísimas cosas inefables y hasta milagrosas que existen en nuestro mundo.

El problema es que en el culto del vino hay, como en todo, los que tienden a rezarle a la parafernalia en vez de al santo.

Mi pregunta a todo el que se inicia va siempre directamente a lo que lo motiva a interesarse en el vino. En los últimos veinte años se ha fomentado un interés frívolo y completamente ahistórico, o hasta antihistórico que roba el alma al vino. Una de las cosas que dije en la más reciente versión de aquel manifiersto mío tan trillado ya es que resulta una sandez pretender "simplificar" el vino. No hay atajos. Quien te diga que los hay, te engaña y, encima, insulta a un tema admirable y deliciosamente complejo.

M.

Felipe Méndez R.

Felipe Méndez R. dijo

Para "aprender" de vino, creo, y pasar de ser un neófito a un verdadero connoiseur, se requieren un conjunto de cosas, todas ellas más o menos difíciles:

1º Contar con acceso fácil a vinos de todo el mundo, todos los días, a buenos precios.

2º Encontrar algunas guías, maestros, profesores, etc., que lentamente te vayan transmitiendo un par de conocimientos, miles de dudas y la inefable pasión.

3º Dinero. Un buen poco de dinero

4º Paciencia. Asistir a mil ferias, seiscientas degustaciones, ochenta lanzamientos, hasta teñirse el esmalte dental y aburrirse y filtrar un poco una cosa de otra.

5º Conversar cientos de veces una y otra vez sobre todos los aspectos del vino. Conocer productores, enólogos, especialistas, de cualquier tendencia, y voler una y otra vez sobre cualquier punto oscuro que requiera de luz

6º Hacerse de un grupito, amistoso y curioso, para catar con periodicidad y discutir sobre lo que se bebe.

7º Tener suficientes pelotas para comerse las críticas por la cantidad de botellas en la bodega (hay un auto ahí!), las juntas con los amigotes, el dinero gastado, lo de borrachito...

8º Viajar. Conocer. Ver con los ojos.

9º Pasión. Muuuucha pasión.

manuel-camblor dijo

Re. Necesidad #1

¿Seguro que hace falta acceso a vinos "de todo el mundo"? ¿No es mejor ir más modestamente, no pretender abarcar el globo entero? ¿Y no estás arriesgándote asumiendo algo tan incierto como que en "todo el mundo" se hace vino que valga la pena beber?:-)

El problema de la industria globalista es que pretende robarte tu capacidad de descartar. Hay que dar oportunidades a tantas cosas, claro, y pagando uno...

M.

www.ino

www.ino dijo

La industria, quizás debiera dedicar buenas partidas a investigar las causas que llevan a media humanidad a este asalto al conocimiento compulsivo del vino y su entorno. Así al menos, como fenómeno social se podrían diferenciar grupos y las ansias individuales podrían canalizarse mejor.
El comportamiento social tiene esos caprichos. Ahora le da por el vino y luego a lo mejor por la arquitectura.
La forma de estudiar, de comprender o simplemente de relacionarse con el objeto de estudio, a menudo y en gran parte está definida por el carácter individual. Luego ya viene la manipulación y esas cosas.
Yo, llegué al vino por simple observación del entorno. Disfrutaba a la par que iba conociendo. De otra manera hubiera sido imposible. Mi forma de ser y estar me impide dedicaciones intensas a menesteres que no me producen determinado nivel de satisfacción.
Y sí. Hay periodos de ansiedad de conocimiento, pero son precisamente los que difuminan el verdadero placer de disfrutar y conocer a fondo lo que tienes al alcance.
Yo lo que veo es excesiva competitividad absurda por catar, ennumerar marcas, patrioterismo, lorismo, puntadas... Mucho exhibicionismo superficial y como dicen en mi pueblo , poco chirimindingui.(de chicha)
Con el condicionamiento de que todo esto sea bueno para el mundo del vino y vengan adeptos con los que ganemos mucho dinero.

Jose

Jose dijo

Me temo que en los días que corren esto de la cultura del vino no es más que una moda. Está muy acertado www.ino en su penúltimo párrafo (el del chirimindingui ;). Actualmente está tan de moda que me recuerda algo que lei dijo Frank Zappa, o bien le atribuyen a él este asunto. Le preguntaba un periodista cómo se sentía siendo un claro representante de la contracultura en U$A. El indicó (más o menos) que no podía representar la contracultura en un lugar en el que no había cultura. Pues más o menos así anda la cultura del vino actualmente. Coleccionistas bebepuntos/bebe-etiquetas, hay que probarlo todo-todo-todo para estar en la onda de lo que se mueve, etc. Complicado comenzar ahora en esto del mundo del vino. Como orden de magnitud, es comparable a comenzar a escuchar música y hacerlo con la MTV o Viva Zwei o Los 40 Principales... Saludos. Jose.

manuel-camblor dijo

No niego que hay un cierto aire de autoprotección en tanto llover sobre el tema del neófito actual y su aprendizaje. Es que a veces pienso en gente que se acerque a este espacio buscando respaldo para sus hábitos achirimindingueros y me da cosa. Vendrán buscando algo más, pero viciados por el endoctrinamiento del aparato mercadológico. Me hablarán de "enólogos" y de "grandes vinos de X o Y zona, establecida o emergente" y yo apareceré como quien rompe con todo. Tendré que decir, como siempre digo, frases del orden de "bájate de esa nube" o, en un peor caso, "deja de comer de la que pica el pollo". Esfuerzo didáctico. Incomodidad. Porque la labor remedial que implica la basura que "enseña" el marketing actual requiere una labor remedial del tamaño de una casasi lo que uno quiere es orientar buenos aficionados a largo plazo. Dime tú si no vale la pena ese tipo de negocio, Juan Carlos. Yo, que no me gano ni un centavo en esta vaina, como que a veces tengo mis reparos...

M.

Javier

Javier dijo

Interesante siempre esto de 'aprender' sobre el vino, donde a veces el aprender parece disociado del disfrutar el vino, de aprender a conocer lo que a uno lo gusta, independientemente del contexto y de toda la informacion externa, el puntaje, las modas, hasta la propia vitivinicultura por detras de lo que estamos tomando. Siempre me es refrescante "desintelectualizar" un poco la cosa y disfrutar de un vaso de vino y que si me gusta, me gusta. Aprender sobre el contendio y aprender a disfrutar no son y no deberian ser mutuamente excluyentes, pero no seamos los 'aprendidos' que solo decimos disfrutar lo que 'aprendimos' como buen vino. Sinceramente, siempre me lo digo a mi mismo. Saludos.

Jose

Jose dijo

Javier, dentro de este contexto de enogeeks el disfruta está intimamente ligado al disfrute del vino. De un modo u otro, al final siempre hay una componente de aprendizaje, de camino que se anda sabiendo que no tiene fin y de un camino del que se disfruta cada paso. Bueno, se intenta disfrutar cada paso, que algún tropezón siempre hay en ese camino. Saludos. Jose.

rp

rp dijo

hola mr.m,

hola a todos los que me propusieron hace algunas semanas un montón de nombres para visitar en borgoña... acabo de llegar hace unas horas y todavía estoy emocionado... en fin, ahora entiendo porque surgieron tantos nombres...

para ir cerrando las cositas.. si alguien quier aprender de vino, indudablemente que vaya a borgoña. alli posiblemente encontrará el misterio que le pudo hacer creer que el vino era algo mágico..

si la persona que quiere aprender de vino, sólo quiere poder hablar en publico cuando ser reune con sus colegas, da igual a donde vaya, porque nunca será capaz de percibir esa magia...

3 dias de vacaciones y emociones que me vuelven a inspirar como lo hizo el monfortino y el señor rinaldi en mi último viaje..

el día antes de salir cate 0 vinos y bebi dos botellas..un calagraño sin etiqueta con un corcho reciclado y un ramonet les caillerets 2002...

los dos igualmente satisfactorios e infinitamente diferentes.. porque no decirlo, también cualitativamente...

a veces pienso que catar es como oir los 30 segundos de una canción antes de comprar en el itunes.. juzgas y olvidas; un poco triste, no?

a mi me gustan tus opiniones porque tus botellas se acaban cuando las fotografias y quiero pensar que no serás capaz de tirarlas por la fregadera... creo que incluso en los entornos más puristas existe un exceso de interés y a veces me temo de si no será que hay algo de exhibicionismo en el tema..

lo bueno del calagraño fue que después de 5 minutos de conversación sobre cada vino, tuvimos una noche de 3 horas de diversion con un buen amigo. dormí como un bendito y mi amigo se tuvo que quedar a dormir en casa porque nos dieron las tantas..

una sonrisa el día siguiente y otro día en que dar gracias a Dios por que el vinos exista... digamos que saber de vino no es un fin en si mismo, sino que puede ser un medio para disfrutar de comida, amigos, vida.. ese es el milagro, no?

todos los que preguntan como se puede saber más de vino, están atajando e indudablemente en todas las ocasiones, serán gente que nunca llegará a saber...

regards,

manuel-camblor dijo

RP.

Muchas veces le he dicho a quienes me han preguntado que si quieren entender lo que es complejidad en vino y en el discurrir de una región vinícola, Borgoña es lo que hay que beber por el resto de la vida. Me alegro que te sea una revelación. Ya contarás los detalles.

Excelente analogía lo de la cata "sistematizada" en plan profesional y lo de iTunes. A mí eso de los treinta segundos siempre me ha jodido bastante, pues me parece mezquino. Si algo tienen de bueno tiendotas como la Virgin es que puedes ir a un aparato, pasas el código de barra del CD y te lo puedes oir entero antes de comprar. Hasta Borders tiene aparatos que te dejan oir el disco entero, siu bien no es todo lo que hay en la tienda, sino CDs seleccionados por el personal (qe muchas veces me han dado gratas sorpresas como The Kooks, The Bird and the Bee, Habib Koité, el "Into the Blues" de Joan Armatrading, Iron and Wine, o lo nuevo de Ween). Así tu juicio está mucho mejor fundamentado. Porque mira que he comprado basura en iTunes por 30 segundos que luego resultó... Bueno, eso.

Saber es algo que ocurre. Uno puede buscarlo más o menos, pero concentrarse en la búsqueda es robarle dimensiones a la experiencia.

En cuanto a las botellas vacías de las fotos: En realidad algunas sí se van por el fregadero. No todas son dignas de ser consumidas hasta abajo. Es inevitable, aún en este mejor de los mundos enológicos posibles, donde todo es para bien y ya la naturaleza bien podría jubilarse y comprarse un chalecito en Mallorca.

Claro, aún con las que se van por el sumidero me paso mucho más que treinta segundos. Les dedico tiempo. Mira por ejemplo lo que pasó hace un par de días con un riesling 2001 de Gunderloch de "cierre alternativo". Salió con un pestazo acojonante a ajo pasado y huevo podrido. Yo, pensando que podía meramente ser sulfuroso que se fuera con aire y, contra mis mejores instintos, caté un par de sorbos. Le endilgué un corcho a la botella y la dejé en la nevera 48 horas, a ver. A las 24 nada de disminuir la peste. Le saqué el corcho a la botella y la dejé así mismo, abierta en la nevera. 48 horas y el mismo pestazo, aunque se discernía una fruta preciosa y muy buena mineralidad detrás. Pero se fue por el fregadero.

En el sur de este país me encontraría letreros de los que dicen: "What Would Jesus Do?" Y seguro que lo ponderaría un rato.

¿Ya viste lo que me pasó con el Finca Sandoval?

M.

rp

rp dijo

me encanta que acabes siendo el traductor de mis palabras o el sobredimensionador de las mismas.. mis letras ultimamente siempre en minusculas y mal puntuadas, pasan por encima de las cosas sin que quede del todo claro lo que digo esperando que asi todas chiquitas y amontonadas pasen desapercibidas..

lo digo a propósito de tu magnánima frase:

Saber es algo que ocurre. Uno puede buscarlo más o menos, pero concentrarse en la búsqueda es robarle dimensiones a la experiencia (mr.m dixit)... no se si es toda tuya o sólo un trozo, pero la voy a mandar a alguna edición de esas de libros de frases célebres...

y por fundamentar con detalle la completa experiencia itune..

te honra el tema sandoval, ya que yo no sabía que tuviste un altercado con el señor de la serna.. me ahorraré aquí una experiencia profesional que nos rozo y de la que salimos un poco malparados... te honra la capacidad de ver por encima de las cosas... aunque creo que de vez en cuando haces estas cosas para ganar nuestra credibilidad jeje ;-) (a esto no hace falta que contestes)...

de borgoña sólo puedo decir que ha sido como volver al sitio donde nunca había estado... algo que esperas con tantas ganas que sólo en contadas ocasiones no defrauda.. han sido sólo unas horas allí, pero ya tengo planeada la vuelta en Junio para hacer algo más largo..

además de algunos vinos muy ricos que nos bebimos en cada comida (por cierto un montille volnay taillapieds 2000 que nosotros tuvimos que decantar pero que se mostró divino cuando acabamos los escargots y la andouillet) lo que me ha sobrecogido especialmente es lo de Ponsot... los chambolle, pero sobre todo el clos de la roche!! dios mio!!... me parecio una pasada sin sulfuroso y envejecido en barricas de entre 8 y 45 años.. su visión me parece extraordinaria y los vinos en este momento son increibles.. me han comentado que luego pueden caer algo en botella, pero lo que yo me bebí allí fue secillamente increible...

los Dujac incluido un 90 clos de la roche también muy buenos y alguna cosa más mediocre en mersault...

paradita en selosse y philiponnat.. clos de goisses fantástico..

como ibamos con otras dos personas, no pude elegir las bodegas, pero no pretendo justificar nada... lo que vimos me gustó y algunos no tanto, pero todo formo parte de un maravilloso cuadro que me fascinó...

saludos

manuel-camblor dijo

RP,

Las líneas en torno a "Saber es algo que ocurre" fueron improvisadas por mí en torno a un tema muy familiar. Porque al fin y al cabo no son más que una variación de "Caminante, no hay camino; se hace camino al andar...", ¿no?

Lo de Víctor y yo no lo llamaría un "altercado". Fue algo mucho peor, pues nuestro contacto era mucho más que intercambios "virtuales" en foros. En repetidas ocasiones compartimos mesa y ratos muy amenos. Lo consideré alguna vez un buen amigo. Pero, por motivos que sólo él conoce, mi posición de favorecer ciertos vinos por encima de otros más "modernos" provocó que me atacara de forma completamente injustificada en varias ocasiones, lo que mató rápidamente la amistad y nos ha convertido en antagonistas de la red del vino. Desde que comercializa sus vinos de Finca Sandoval, Víctor no es la misma persona que yo conocí y de cuya compañía disfrutaba. Pero bueno, la vida es así. El Sandoval 2002 está bueno. Me parece un vino muy bien integrado y exitoso en su modelo. No aspiro a beneficiarme en nada por esta opinión, meramente opino honestamente tras haber consumido esa botella que me quedaba.

La "experiencia iTunes" es uno de los más claros ejemplos de algo contra lo que me rebelo muy fundamentalmente, particularmente por haber caido en el círculo vicioso que crea y haber podido constatar en carne y mente propias lo patológica que es. "Tentaciones" de 30 segundos. Luego compras. Lo que está únicamente en el fine print es que lo que compras lo puedes usar solamente en aparatejos que se entiendan con el formato propietario de Mac, etc. No es más que una reinvención de la hegemonía corporativa.

Ah, Ponsot... Ahora que me lo recuerdas, la verdad es que hace tiempo...

M.

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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