Una semana movidita 1: En casa...

Otra semana ha pasado. Me quedan dos semanas más en Nueva York y pienso aprovecharlas. Tengo muchas cosas que contar ya y tendré muchas más… Comencemos por vino:


Domaine de Bellivière, “Vieilles Vignes Éparsées”, Coteaux du Loir 2000
: Están los 2000 que hacen orilla en La otra botella en los últimos tiempos. Lo accesibles que han estado los vinos de regiones diversas que he probado me han generado la hipótesis de que va y la añada es, en general, de disfrute a corto plazo. Y voy probando de todas partes cositas... En este caso hablamos de un melocotón perfecto con alma de granito puro. Pero lo bonito es que en la boca ese melocotón granítico explora con reverberaciones de toronja y naranja. Compacto, concentrado, muy bien delineado en lo que muestra en boca, aunque en realidad por el momento eso no es tanto. Aprieta fuerte en el paladar medio, dejando un nervio pulsante de cítricos y mineralidad a manera de final.


François Chidaine, “Les Bournais”, Montlouis-sur-Loir 2004
: Otras añadas de este vino me han enseñado a esperarlo mucho más dulce, pero el 2004 es casi enteramente seco. Tremendo ataque frutal de melocotón, albaricoque y naranja que se manifiestan opulentos, pero con dulzor solamente marginal. Luego viene la onda calcárea, que hace vibrar la superficie. Es un vino que se siente aterciopelado y mullido al paladar, pero en cuyo centro hay una estructura firme, apretada, de pura piedra. Excelente acidez. Jugoso, profundo, larguísimo. Sorprende que esté tan accesible ahora mismo.


Boyer-Martenont, “Charmes”, Meursault 1er Cru 2000
: Siguen sorprendiendo los borgoñas del 2000 por lo accesibles. Esto es positivo si uno es de los de placeres instantáneos y negativo si uno quiere vinos que evolucionen bellamente con la guarda. Aromas de avellana, crema, pepas de girasol, cera, piña verde, jazmín, limón, toronja, caliza... Una nariz nicialmente un tanto frívola, pero que luego muestra cierta complejidad y se va haciendo más firme. Cremoso en boca, con piña justita de madurez, kumquat, vainilla, toronja y una profunda mineralidad. Aprieta un poco en el posgusto. Notas de nueces tostadas. Muy largo, con excelente acidez.


Müller-Catoir, Riesling Kabinett “Haardter Burgergarten”, Pfalz 2000
: Dominado por una mineralidad muy poderosa ahora mismo. Huele a rocas mojadas con musgo encima. Por momentos esto me hace pensar que la botella pudiese estar muy, muy, muy, muy sutilmente corchada. Pero no. Hay detrás de ese aspecto de musgo mucha fruta sin complejos, pura y dulce. Un golpecito de hidrocarburo, luego pino, luego piña madura, albaricoque y toronja blanca. Todavía primario. Al paladar, abocadito, con fruta opulenta y acidez cortante. Largo, se va revelando capa por capa frutal y mineral.


Clos Roche Blanche, “La Closerie”, Touraine 2001
: Un coupage de cabernet franc, côt y gamay criado en barricas pequeñas (que asumo son de roble bastante neutro, pues no se le nota particularmente madera) durante dos años, según me informa Joe Dressner, su importador a estas partes. Comienza engannoso, de hilvane suave, térreo en la nariz, con notitas de caballo sudado y algún aspecto herbáceo sobre sobre cereza y arándano. Pero la nariz con el aire va haciéndose más y más austera, en vez de soltarse. Muy puro en boca. También tánico de forma bastante radical. Compacto, vital, con excelente fruta. Muy apretado. Entre los taninazos del posgusto hay considerable mineralidad.


Clos du Tue-Boeuf, “Le Brin de Chèvre”, Touraine 2002
: A ver en qué está después de dos o tres añitos guardado este blanco de menu pineau de los hermanos Puzelat... Bonita nariz, muy mineral, con elementos de gardenia y pera y un peculiar subtexto de piña verde y cardamomo. Jugoso en boca, con la mineralidad caliza posándosete en el centro de la lengua suavemente y dejándote caer pera dulce y cítricos exóticos por los lados. Sabrosas notas salinas y un cierto aspecto de savia entre fruta dulce y suculenta en un posgusto largo y firme.


Château d’Oupia, Minervois 2000
: Este espacio hace honor a sus ídolos, y el gran André Iché definitivamente era y seguirá siempre siendo uno de ellos. Saco una botella del lotecito que me queda de su Oupia 2000 (comprado por siete dólares) y está maravilloso. Una nariz térrea, cárnica, especiada, con fruta muy pura. Ciruela roja, cereza, frambuesa negra, con notas de rosa desecada y lavanda, jengibre y salsa shoyu. En boca tiene muy buen cuerpo, pero sin ser pesado. Es un buen tinto provenzal con fruta madura y mucho terruño, que prescinde de las banalidades bombásticas que impresionan a los críticos de hoy. Carnoso, redondeado, pero con un corazón tánico poderoso. Posgusto largo, frutal y térreo. Un placer verdadero.


Raymond Quénard, Mondeuse, Chignin, Vin de Savoie 2004
: Botella abierta por error para una pasta a la crema con salmón ahumado. Sin fijarme, lo agarré de la Eurocave, donde estaba entre un hatajo de blancos del mismo productor. Ya le había sacado el corcho cuando ví en la etiqueta lo de “Mondeuse”. Pasa cuando uno anda estresado y hace las cosas volando. En fin, que la combinación no era la mejor, pero tampoco estuvo tan mal. Un tinto ligero, grácil y perfumado, con frutas rojas frescas y puras de entre las que salen notas de sotobosque, turba y especias. Limpio y apretadito en boca, con mucha frescura. Jugoso y sabroso. Largo, con dejes de violetas y pimienta en el posgusto mineralísimo.


Nicolas Joly, “Clos de la Coulée de Serrant”, Savennières-Coulée de Serrant 1996
: Tenía de visita a un buen amigo con una cierta obsesión por la fama de los vinos que bebe. Llevo años tratando de disuadirlo de esta proclividad a valorar el que el nombre de un vino se asocie a puntos, prestigio artificial de arrivistas y “rebeldes” ficticios, etc. Pero nada, que soy así de complaciente y siempre le sirvo cosas en sus meteóricas visitas cuya etiqueta, historia o puntaje pueda reconocer. Esto a veces me brinda ocasión de salir de un poco de inventario... En fin, que se me antojó, por haber tenido una experiencia sumamente grata con un savennières 96 un par de noches antes, abrir esto del mismísimo “Mister Biodinámico”, como hubiese dicho aquel pintoresco abuelo mío, “pa joé...” Se trata de otro desencanto más de chez Joly. Tengo en cuenta que se trata de un vino joven y bastante cerrado, pero a decir verdad, su sustancia no acaba de convencerme. No es que le falte alguno de los elementos aromáticos que espero en un buen savennières. Hay frutas de hueso, limón en conserva, flores secas y una mineralidad bastante pronunciada. Lo que pasa es que no hay una buena armonía entre los elementos y, aunque un gran savennières es casi siempre eso, un vino grande y muy potente, aquí el contexto levemente oleaginoso y un cierto calor etílico final me molestan. Quizás lo pillamos en un momento torpe. Pero he tenido en los últimos cinco años unos cuantos vinos de esta casa que no me dijeron nada. Sigo esperando ser impresionado.


Finca Sandoval, La Manchuela 2002
: Anjá, leyeron bien. Quien haya pululado por esta internet del vino--en sus vertientes anglo o hispánica, no importa--sabrá que la historia de la relación del productor de este vino y un servidor no es feliz. Víctor de la Serna y yo fuimos amigos alguna vez. Digamos que tuvimos una divergencia de ideas que llevó al quebrantamiento violento de esa amistad (recordarán los aprticipantes en el primer año de Elmundovino lo feo que fue aquello). No hubo marcha atrás, pues la verdad (o al menos mi verdad) es que el antiguo amigo desapareció, siendo reemplazado por una persona excesivamente prepotente y agresiva que me resultaba completamente ajena. Pero bueno, hasta aquí ese rollo, que todo el mundo ha continuado viviendo. Les hago el bosquejo por lo de la full disclosure que es mi política, y porque a algunos les hará un tanto sorprendente lo que diré a continuación.


Ante la perspectiva de mi inminente mudanza estoy abriendo muchas botellas que no tengo interés en acarrear a Santo Domingo o almacenar aquí en Manhattan, ambos carísimos cursos de acción que he de pensarme muy bien. El amigo puntero me pareció un excelente destinatario para este Sandoval, así que no le dí mente y abrí. Creo que aún Don Víctor y yo de vez en cuando nos dirigíamos la palabra cuando compré esta botella. No sé.


Recién abierta la botella debo decir que es perfectamente identificable como syrah, aunque con un cierto maquillaje y sobrepulido que me recuerdan a Ribera del Duero más que a Hermitage... Es 91% syrah, según la contraetiqueta, con el resto de mourvèdre, que aparentemente es como le decían a la monastrell en La Manchuela en el 2002. La identificabilidad varietal, en este caso, es un plus. Y no es el único. Notas de carne curada, especias chinas, cereza, cassis y frambuesa negra. La fruta resulta cálida y bastante expresiva y la madera no molesta particularmente en la nariz. Hasta podríamos acusar a este Sandoval de una cierta elegancia. En boca es grande y graso, pero enérgico. La fruta es aterciopelada y globular, pero coquetez con uno, mostrando ciertas sutilezas que atraen. La acidez es suficiente. El agarre tánico no es severo, si bien resulta un tanto calloso al final. Muy buena persistencia y un admirable equilibrio. Con hora y media de aire en realidad no cambia mucho. Se hacen más patentes las notas cárnicas y aparecen interesantes notas minerales en la nariz. En el posgusto comenza a notarse un toquecito de calor alcohólico, pero nada particularmente molesto, considerando los tiempos que corren. Entre las cuvées españolas de syrah que he podido probar en la última década, definitivamente este Finca Sandoval es la más interesante.


Un ejercicio en la cata menos ciega posible, con un montón de prejuicios y vainas, pero que resulta en una lección.


La semana ha sido movidita. Les acabo de presentar algunos—no todos, pues algunos otros han sido repeticiones de buenas experiencias como el Orbello 2004 de Sella, o de experiencias dudosas como el casi siempre corchado I Clivi 1999 de Ferdinando Zanusso—los vinos consumidos en casa en estos días, aunque la acción de verdad ocurriera fuera. Ya les contaré. Aunque hace poco visualizaba el fin de este blog con mi mudanza, ahora comprendo que los temas casi que vienen solitos, la energía siempre está y uno brega. O sea que seguimos.


Eso me recuerda hace un par de años. Josie me llamó para decirme que tenía boletos para un concierto de una banda española que iba a tocar por primera vez en EEUU, en un bar-club-restaurante de Times Square llamado Noche. A pesar de la alergia que me produce Times Square en su lumínica, megacorporativa y ultrakitschificada realidad actual, la cosa me tentó. Encima íbamos de VIP, por lo de que mi esposa era una distinguida periodista del mundo del espectáculo, etc.


La banda fue una increíble revelación. Flamenco mezclado con hip hop, techno, funk, jazz, salsa, instrumentos hindúes y todo lo que se puedan imaginar. La originalidad del sonido era, si posible, superada por la habilidad y la energía aparentemente inexhaustible de los músicos. Llevaban casi tres horas tocando y el público estaba electrizado. Yo sudaba los chorros de lo mucho que había bailado y estaba afónico de gritar. El líder de la banda anunció que a un guitarrista le quedaban dos cuerdas en su guitarra y al otro tres, pero que seguirían tocando mientras pudieran, con la venia de la sala. Y siguieron. Y a nadie que los oía le hubiese pasado por la mente desear que pararan. Aquello era como una fuerza de la naturaleza, desatada. Te daba ganas de vivir y nunca parar de sentir hasta la última vibración.


Era Ojos de Brujo. En directo. Si yo pudiese mostrar aquí una fracción pequeñita de la creatividad y la vitalidad que ese colectivo barcelonés suelta cada vez que se pone a tocar, me bastaría para pegarle a La otra botella no durante una, sino durante tres o cuatro vidas más.


Algo del trabajo más reciente de Ojos de Brujo, el directo Techarí Live, que tengo sonando ahora mismo mientras escribo. Porque la rumba...

Escrito por: manuel-camblor 14 comentarios 07 Abr 2008 URL Permanente

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose Ramon

Jose Ramon dijo

Manuel, me has despertado la curiosidad y acabo de pedir Château d’Oupia 2006 a 5,90 eur......y la rumbita de Ojos de brujo también estupenda.

Jose Ramon

manuel-camblor dijo

José Ramón,

El Oupia 2006 lo reseñé en el blog hace unos meses. Es un modelito bastante apretado ahora mismo, pero recompensará tres o cuatro añitos de botella. En mi experiencia, un lustrito guardados pone a los Oupia en un punto de consumo delicioso. Encontrarás también un in memoriam mío de André Iché, el maestro creador de estos maravillosos vinitos, que falleció hace poco y nos ha dejado tremendo hueco. Era un tipo adorable, gregario, risueño, que hablaba excelente español aprendido de sus obreros de vendimia en los setentas.

Ojos de Brujo: ¿Qué más decir? "Tesoro de rumba y fuego..."

Los preparatibvos de la mudanza me tienen loco. Estoy confrontando una cantidad espectacular de vino en mi casa que he de empacar y enviar a almacén. Mucho Oupia de diversas añadas. Y muchísimas otras cosas...

Joan Gómez Pallarès

Joan Gómez Pallarès dijo

Ojos de Brujo es lo más reciente y mejor que ha parido Barcelona y me recuerda montones a los gitanos del barrio de Gràcia, a Peret, a los que tocaban y desaparecieron ya de la Barceloneta, del barrio de can Tunis (ahora en la Zona Franca)...una Barcelona que desaparece pero que se resiste a hacerlo. Sobrevive, claor está, a través de la mezcla y de la fusión. Gran grupo, sí señor, sangre fresca y alegre. No es del mismo tipo que la de Finca Sandoval, más "vieja", más reposada, más "burguesa". Pero, aunque no las mezclaría (Ojos de Brujo me lo tomaría con un buen cava rosado, fresco, sin mayores crianzas, alegre, como el A Posteriori de Sergi Colet!), tanto la syrah de Sandoval como Ojos de Brujo, dan buenos / grandes momentos de placer.
Deja algo en NYC, amigo, que si no, ya te veo entrando en tu nueva casa, previo lavado de estómago!!!
Un abrazo
Joan

manuel-camblor dijo

En efecto, Ojos de Brujo son todo lo que dices y mucho más. Una banda que te recuerda lo que hace una gran ciudad, variopinta, inesperada y, sobre todo, intensa.

Eso sí, jamás establecería un nexo de comparación entre las emociones que me hace sentir Ojos de Brujo y lo del Finca Sandoval. Ojos de Brujo los disfruto inmensamente y con todo mi ser. El Finca Sandoval me sorprendió por ser potable y hasta poseer un toquecito de elegancia, lo que es inequiparable con hacerme vibrar e inspirarme.

La misma Josie, al enterarse de lo que era el vino, nos declaró a todos: "Está bebible, no me ofende". Y procedió a explicar como hacer la mera potabilidad el destino final era algo peligroso, pues trivializaría a los verdaderos grandes vinos de una forma irreparable e imperdonable. Yo estoy de acuerdo con Josie. Este Sandoval, si bien me agradó, no es un vino que te transporte a planos de placer y estímulo intelectual muy elevados. No me lo esperaba bebible y lo es. Grata sorpresita. Ahora bien, Ojos de Brujo... Ahí estamos en otro plano completamente.

En cuanto a lo que beber mientras uno los oye o los ve en concierto, pues, no sé, creo que optaría por algo igual de refrescante, pero con un poquito más de garra que el cava. Yo quizás me iría con el maravilloso Frappatto de la Occhipinti, o con un buen lambrusco sequecito y térreo, servido fresco.

Pero bueno, el cava de Colet me vale también...:-)

M.

Joan Gómez Pallarès

Joan Gómez Pallarès dijo

Hace tanto que no pruebo un lambrusco digno, ni me acuerdo vaya. A lo del frappato, en cambio, me apuntaría rápido!!!
Aquí ni llega, por lo demás, y mucho menos el de Occhipinti.
Saludos
Joan

Patin

Patin dijo

"Aunque hace poco visualizaba el fin de este blog con mi mudanza, ahora comprendo que los temas casi que vienen solitos, la energía siempre está y uno brega. O sea que seguimos."
Esta frase me ha gustado tanto como un buen vino, los enopatas necesitamos gentes como vosotros.
Sigue Manuel, en NYC ó donde bebas.

NEM

NEM dijo

Acabo de leer en los anteriores posts que te mudas a Santo Domingo, nosotros tenemos un cliente alli en punta cana, así que no sufras mucho porque podras seguir disfrutando de buenos vinos. Aunque no puedas comentar muchos vinos puedes seguir hablando de buena música y de todos los aspectos de éste mundo tan querido y odioso como es el del XXXX vino.
Suerte con la mudanza y no dejes nada que no puedas comprar en tu nuevo hogar.

manuel-camblor dijo

Patín y NEM,

Pueden quedar seguros de que intentaré continuar el blog, aunque ya no pueda brinadarles tantos "descubrimientos" de buenos vinos de verdad y me encuentre desconectado de la acción. El panorma de Santo Domingo encuanto a vinos se me presenta francamente deprimente y, al no poder mudar mi bodega inmediatamente, pasaré unos meses muy duros. Aunque seguro muchos buenos amigos que viven allá me dirán que no es tan deprimente nada y que hay un mercado en plena ebullición, viniendo de donde vengo me sentiré muy privado en cuanto a variedad y originalidad de la oferta.

Pero bueno, mejor callo con este tema, que me deprimo. Me deprimo mucho.

Gracias por todos los buenos deseos.

Ah, y NEM, aunque pronto vamos a abrir una tienda grande (de mobiliario, que es lo que vendemos) en Punta Cana, me late que yo pasaré la vasta mayoría de mi tiempo en la capital. Pero ya me dirás quien es tu cliente y podré localizarle cuando esté por aquellos bonitos rumbos.

M.

LuisMix

LuisMix dijo

Hace unos meses tuve la oportunidad de probar el Les Barons 02 de Oupia, y a pesar de ser una añada menor me gusto muchísimo la fruta, la carnosidad, un magnífico fondo terroso así como una buena acidez. Un vino de trago largo para disfrutar y dejar la botella temblando.

Saludos.

LuisMi

Jose

Jose dijo

Manuel, mira el punto positivo vinícola que tiene tu cambio de localización: Tendrás frente a ti un enorme margen de mejora. Saludos. Jose.

manuel-camblor dijo

Famosa incursión en la salsa de un gran merenguero dominicano:

"Cerveza, cerveza, sem me va pa' la cabeza/Cerveza, se me va por el cocote, glu, glu..."

Creo que en esas sabias palabras estará la luz cuando toque fondo.

M.

Sobre Vino

Sobre Vino dijo

Manuel,

Ese Vieilles Vignes éparses ¿recuerdas con qué lo tomaste? Tengo una botella a la que preveo dar pasaporte en los próximos días.

Saludos.

manuel-camblor dijo

Si mal no recuerdo, fue con una tablita de quesos para una cenita ligera y había en juego Humboldt Fog, cabecou y un par más... Perdón por no salirte con un maridaje estrambótico, pero es que en estos días en mi casa para exotismos hay que hacer el pedido con mucha anticipación. El chef se está dejando el cuerpo en otros menesteres.:-)

M.

Sobre Vino

Sobre Vino dijo

Jajaja. Gracias, Manuel. Por cierto, buscando veo que la bodega propone "maridajes" en su propia web, una iniciativa que me encantaría ver en las webs de más productores.

Saludos.

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Sobre este blog

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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