Batallitas del abuelo 1: Improvisaciones con Montsant

Inicio aquí una serie de entregas retrospectivas que tratan sobre las últimas semanas de mi residencia en Nueva York. Algunos podrán argumentar que bebí suficiente como para mantenerme blogueando y sin mono de vino de verdad durante meses. Ojalá así sea.

Por lo de mantener los pies, por virtuales que sean, sobre la tierra, intercalaré entre estos posts otros referentes al presente, quizáscomparando mis situaciones de entonces y ahora para entretenerme un poquito, quizás buscando comprender mejor lo que voy observando en Santo Domingo.

Pero remontémonos a la Gran Ciudad…

Lo bueno de las presentaciones de la Peñín Guide en Nueva York—o al menos lo bueno cuando podía asistir a ellas con tan solo un breve recorrido en un taxi amarillo desde el Upper East Side hasta Union Square—es que siempre traen cola. Llega algún elaborador que conozco, u otro que muestra interés en conocerme y que promete en cuanto a estar abierto a ideas diferentes sobre lo que constituye “vino de calidad…” En fin, que de que ocurren un par de comiditas interesantes en torno a estos eventos, ocurren.

Ya les conté hace unas semanas que mi amigo Alfredo Arribas, célebre arquitecto barcelonés convertido ahora en bodeguero, estaba entre los que presentaban sus vinos como los “Nuevos Valores del Vino Español” según Peñín. Su Santbru blanco está verdaderamente delicioso y merece halagos, ya lo dije: Si más blancos catalanes de garnacha fuesen así, mi canto sería definitivamente distinto en cuanto a sus virtudes.

Pues tenía pendiente hacerle un jeebusito a Alfredo. Durante su anterior visita a Manhattan solamente pudimos almorzar en Trestle on Tenth y, aunque cayeron unas cuantas botellas, en realidad eso no es ni de lejos representativo de las virtudes festivas de mi grupo neoyorquino. Se requería una noche de verdadero exceso.

Nos reunimos, de manera bastante improvisada, en casa de SFJoe, como en tantas ocasiones. Mi gran amigo el superchef acababa de llegar de un viaje de negocios, por lo que no cocinó (mucho), sino que se valió del servicio de entrega a domicilio de Bouley, haciendo él solamente la guarnición. Nuestro grupo era pequeño y no enteramente constituido por enochalados. Pero eso no impidió que nos la pasaramos en grande. A continuación, un recuento de los vinos sobre los cuales apunté algo. Mis apuntes fueron más bien esquemáticos, sin el habitual detalle. Quizás mi estado mental no era el mejor para apuntar minuciosamente, sabiendo que pronto abandonaría la ciudad que tanta calidez humana, diversión y educación me ha dado; me concentré mucho más en la joda y el compartir. ¿Me culpan?

Pero bueno, lo que apunté… Comenzamos con un Luneau-Papin, “L d’Or”, Muscadet de Svre et Maine Sur Lie 1989, vino del que les conté cuando la visita a Nueva York de Iñaki Gómez Legorburu y que, desde entonces, no se ha movido mucho en ninguna dirección. Sigue siendo la más efectiva lección sobre las verdaderas bondades de un gran muscadet, manteniéndose eminentemente fresco y enérgico a sus casi veinte años. Recién abierto muestra una deliciosa redondez frutal, aunque en el paladar medio aprieta y te muestra su verdadera sustancia con un despliegue mineral alucinante. Con aire la redondez comienza a traducirse específicamente en crema de naranja y la mineralidad se traduce en algo deliciosamente marino, entre caracolas y ostras. Largo, profundo y precioso. Un gran vino donde los haya.

Seguimos con un Nigl, Urgesteins-Riesling “Senftenner Hochhacker”, Kremstal, Austria 1995. Me encanta de Nigl la especificidad con la que asocia el lugar a la variedad, entendiendo clarísimamente que no es lo mismo riesling en un sitio que en otro y esa “no-mismez” es crucial para visualizar “calidad”. El vino abre bastante sulfúrico, aunque eso se disipa pronto, dando paso a un golpe de botritis, azahar, pino, melocotón y toronja blanca. Amplio y mullido. Potente, pero suave de textura, lo que lo hace muy fácil de trago. Fruta golosa con buena garra acídica y mineral. Rico ahora mismo.

Yo, en mi espíritu eternamente provocador, había traido un blanco mediterráneo que considero ejemplar, para reforzar a Alfredo en su dirección de crear blancos de Montsant frescos, característicos y de verdadero detalle. Ya, ya… Seguro que adivinaron que le serví el famoso “muscadet del norte de Africa”, como le hemos llamado mis amigos y yo desde hace tiempo al Gulfi, “Carjcanti”, Sicilia IGT 2002. Creo que de esta añada ésta es ya mi antepenúltima botella, tanto le he pegado… Los aromas son deliciosamente distintivos: Manzana dorada, almendra cruda, plátano verde y cáscara de limón enmarcados en esa maravillosa mineralidad volcánica. Tremenda estructura tiene esto entre muy interesantes sabores. Largo y cautivador, pero sobre todo impresionantemente fresco. Una delicia de botella.

Siendo SFJoe SFJoe, no faltó una saludable dosis de Huet con edad. El primero de la velada fue el Huet, “Le Haut Lieu” Sec, Vouvray, Vouvray 1956. En un principio hay un aroma conflictivo de mejillones en conserva que me aturde un poco, pero luego se va, dejando paso a una panoplia de bellezas térreas. Manzanas asadas, especias, rayadura de limón, jengibre en conserva, licor de naranja, yerbabuena… En boca es ligero y muy preciso, con bonita frescura cítrica y un posgusto muy largo.

Un Domaine du Closel, “Clos du Papillon Cuvée Spéciale”, Savennières 1996 estaba muy pulido y redondito de entrada, con aromas y sabores de membrillo, humo y pera. Ligero en boca, considerando… Aprieta de repente en el paladar medio, dejando pulsaciones especiadas, cítricas y minerales en un final ni muy corto, ni muy largo.

No hay que decir que probamos también los Santbru blancos de Alfredo en sus versiones del 2006 y 2007. No tomé notas, pues poco tenía que añadir a mis impresiones de la cata de Peñín un par de días antes (pueden releer lo que dije en http://blogs.larioja.com/otrabotella/2008/4/13/escenas-manhattan-primavera-con-penin-y-2-). Al menos a Joe el vino le gustó mucho y le llevó a declarar que Alfredo y su equipo definitivamente “lo están haciendo bien”.

Pasamos a un par de tintos exóticos salidos de mi haber, botellas únicas de mi cava que ya debían ser consumidas, para bien o para mal. Como un tiempecito atrás Joe nos había presentado un romorantin de cepas prefiloxéricas del mismo productor, había decidido presentarle yo el Henry Marionnet, “Vinifera” Gamay, Touraine 2001, igualmente de vides de pie franco viejísimas. Donde el romorantin había resultado delicioso, este gamay aparecía completamente hueco, con un caparazón de mineralidad y verdores que no funcionaban en lo absoluto. Descarnado y moribundo. Sin encanto alguno.

Continuando, abrí la única botella un pelín más antigua que tenía de un vino que mereció, con su añada 2005, uno de mis premios El Botellazo™ el pasado diciembre. Pero donde brillara el 2005, el Bertalde, “Gorrondona”, Bizkaiko Txakolina 2004 cargaba un nivel de bretanomices más allá de lo tolerable. Demasiado culo en mi copa… Suerte que el 2005 y el 2006 resultaron como resultaron, porque si ésta hubiese sido la única impresión de chacolí tinto que me hubiera quedado, no estaría nada feliz con el género.

Sentados a la mesa y con la comida nos dedicamos a una botella del Ridge, “Monte Bello”, Santa Cruz Mountains, California 1991. Mi única nota sobre él consistía en la exclamación: “¡Coño, cómo me gustaba a mí el vino californiano!”

Y es que es verdad. A principios de los noventas quien me conociera sabe que yo era un gran amante de California y sus caldos y que el Monte Bello siempre ocupó un lugar especial en mi estima. Esta botella estaba perfecta, de maravilla, con amplia fruta, pero también con caracteres térreos secundarios sumamente atractivos. Estructurado, pero generoso. Largo y profundo. Otro gran vino, indiscutiblemente. Lástima que toda California haya dejado, con vinos más recientes, de causarme este tipo de placer.

Alfredo nos había traido también algo de sus tintos. Probamos el Portal del Montsant, Santbru, Montsant 2005 y la verdad es que toda duda que me quedara después de la otra vez en que lo caté, en Trestle on Tenth hace unos meses (me llevé a casa las sobras de una botella, que decayó rápidamente tras 24 horas en mi nevera) se disipó. Un vino moderno muy bonito y sabroso (pace, Beny Moré), aterciopelado de textura y con excelente estructura. Como ejemplo de lo que puede dar su región, me parece magnífico y anuncia a Montsant como posible futura cumplidora de las promesas que, a causa de veleidades enológicas y tonterías puntistas, ha incumplido para mí el Priorato. Aquí hay calidez mediterránea, pero con frescura y viveza, a la vez que una intrigante mineralidad. El tratamiento de madera es felizmente mesurado.

De este punto en adelante en mi libreta todo se vuelve confuso. En algún instante posé una copa de pie mojado sobre la página y lo que escribí se ha vuelto ilegible. Sé que dice algo de que con los quesos (creo) tomamos un Huet, “Le Haut Lieu” Demi-Sec, Vouvray 1971 y que estba divino, etéreo pero con tremenda presencia y persistencia. “Profundamente delicado y delicadamente profundo”, lo llamé.

Claudia, la hija de Alfredo, quien nos acompañó durante una buena parte de esa noche, dice que contó muchas más botellas al final de las que aquí menciono. Es enteramente posible y probable. Yo, al menos, puedo imaginarlas, desfilando sobre la mesa y provocando una de esas conversaciones excelentemente lubricadas por buen (y alguno que otor pintorescamente mal) vino que tanto me deleitan y animan y que ahora mismo, en mi escritorio del Caribe, tanto echo de menos. Por el momento les dejo de nuevo con el clip de una canción que a cada rato les canto a mis bebés, a la hora de dormir. El grupo—o mejor dicho, el duo—es The Weepies y la canción, en mi actual ánimo (de abuelo que cuenta sus batallas y capea con ellas una realidad que le resulta tan tormentosa como ajena), es otra que tiene todo el sentido del universo y un poco más…

Escrito por: manuel-camblor 25 comentarios 01 May 2008 URL Permanente

25 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

El Gorrondona parece que se parecía más a las botellas que yo he probado que a las que nos has referido en anteriores post. El nivel de suciedad que yo encontré era tolerable. Alto, desde luego, pero tolerable. Lo suficiente como para poner una interrogación para futuras añadas, pues creo que todavía no he bebido una botella al 100% de lo que debiera esperar de ella. Saludos. Jose.

manuel-camblor dijo

Tanto SFJoe como yo, los primeros adeptos al Gorrondona en nuestro grupo (Joe fue quien me recomendó el 2005) quedamos muy negativamente impresionados por esa botella del 2004. Pero tanto en el 2005 como en el 2006 ya no me parece que haya significativos problemas bacteriales, o al menos a mi nivel de tolerancia no se notan. El vino es sumamente térreo y muy distintivo en el 2006, firme y con mucha mineralidad. Pero no se me ocurriría jamás en la vida criticar su pulcritud, cosa que si hago con ese ejemplar del 2004.

Claro, celebro la mejoría... Quizás en cuanto a lo que probaste, si fue del 2005 ó 2006, ahí nuestros paladares difieran. Yo tiendo a encontrarme atractivos aspectos térreos y minerales que otros se encuentran desagradables y a apreciar una cierta austeridad que muchos, bueno... Digamos que si por mi fuese, la industria actual haría vinos mucho menos golosos que los que dominan el mercado y marcan las pautas.

M.

Jose

Jose dijo

Hombre Manuel, entre lo desagradable del brett y suciedades varias y lo que a otros puedan desagradar los matices térreos y minerales hay una diferencia notabilisima. Las botellas que yo he probado tenían suciedad más que notable. Saludos. Jose.

manuel-camblor dijo

Jose,

El problema es que no me defines exactamente lo que entiendes por "suciedad" más allá del bretanomices. ¿Otras acciones bacteriales? ¿Algún tipo de turbidez? ¿Piezas de una moto vieja flotando en el vino?

El Gorrondona 2004, como digo arriba, estaba aquejado por una peste fecal más allá de la tolerancia de todos los que esa noche lo probamos. No así el 2005 ni el 2006, que son que en las siete u ocho ocasiones en que los he probado se me han presentado limpios. Aparte de una cierta rusticidad que creo atribuible a la variedad misma y que no me molestó en lo absoluto, y de las notas térreas antes mencionadas, no puedo imaginar nada que hubiese podido ser calificado como "suciedad", al menos en las muestras que yo he podido catar de los dos Gorrondonas más recientes.

Como sé que al menos alguien en la bodega nos lee aquí, va y se aventuran a explicarnos un poco las cosas. Entre tanto, quisiera saber qué otras cosas fueron las que te molestaron. Al menos descríbeme las pestes o los efectos visuales o de sabor que percibiste, a ver si yo logro atar cabos.

M.

Jose

Jose dijo

Ah, ahora ya nos entendemos en el malentendido. Visualmente no había ningún tipo de turbidez. Era únicamente olfativa y era una mezcla entre gallinero y vaquería. En cuanto a la añada, en mi caso, era 2006.
Saludos,
Jose

manuel-camblor dijo

Jose,

En un raro momento de calma aquí ví tu nota sobre el Gorrondona en Wine Therapy. Dices que a un vino de este precio "le pides un poco más", o palabras a tal efecto... Mencionas eso de la "suciedad", pero no eres tan específico como lo acabas de ser aquí, cosa que te agradezco. Indiscutiblemente, lo de vaqueriza mezclada con gallinero ha de ser bretanomices o alguna otra acción bacterial. Lo que me extraña es no haber encontrado yo nada así en las botellas de Gorrondona 2006 que he abierto (3 hasta el momento). Claro, el pestazo del 2004 hace este problema factible y hasta probable en el 2006 y puede sencillamente que mi tolerancia a ese olor sea un poco más alta, o que dejé airearse el vino lo suficiente como para que se disipara la peste.

Esto es, como se dice en aquellos círculos que alguna vez considerase míos, un ejercicio de "palate calibration". Claro, recuerda que luego puede que te salga de abajo de alguna piedra otro ejercicio "en vivo" y te pase como al Gonzalo Lainez con aquel pronunciamiento sobre si algunos vinos tienen "demasiada mineralidad...":-)

HOnestamente, lo que he estado bebiendo aquí en el último par de días me hace hasta desear un poco de bret para romper el aburrimiento...

M.

Jose

Jose dijo

Creo que sí dije algo como que le pido un 'step further' al vino en cuestión. Se me quedó algo corto con la "suciedad" referida como nota alta y razonable fruta por debajo marcando ritmillo, pero no me terminó de hacer el peso. En la botella que decanté bajaba un poco el olor animal, pero seguía estando bien patente. Sin duda, y entre otras cosas, es este un ejercicio de 'palate calibration' como dices ;))
Otro vino que he bebido recientemente con un toque animalesco, aunque muchísimo más suave que el encontrado en el Gorrondona, es el E.Texier Chusclan 2000. La última botella que me quedaba ya de Texier. Vino muy agradable pero a distancia del Les Cadinnieres bebido en los últimos meses.
Saludos.
Jose.

manuel-camblor dijo

Es que el Chusclan 2000 no creo que fuese para tanta guarda, no sé...

Yo seguiré manteniendo que el Gorrondona es un gran vino de terroir español. He encontrado una botella con bret objecionable, pero las otras estaban de lo más sabrosas y muy interesantes en cuanto a la mineralidad que exponían. Claro, tus impresiones me hacen ponerlo "en observación" para el futuro (no que vaya yo a beber mucho de él en este ambiente, pues mi haber quedó con el resto de mi bodega pendiente a envío, en el almacén de Nueva York), a ver si lo del bret es de mayor preocupación en realidad.

M.

lazaro-jesus dijo

(Había olvidado lo ridículo de este login de 4 pasos. Nunca más, a riesgo de colarme como "anónimo")

Era para comentar que yo creo haber probado 2 ó 3 botellas de 2006 y no he notado problema bacteriológico ninguno en el vino en cuestión. Lo curioso es que mis 3 pertenecen al mismo lote que las de Jose. He dejado una para después de unos meses... los problemas bacteriológicos tienden a crecer y hacerse más evidentes si es que lo son... ya lo veremos.

Jose

Jose dijo

Dado lo diverso de las opiniones respecto al 2006 de Gorrondona también tengo yo este vino marcado con una interrogación.
Saludos,
Jose

NEM

NEM dijo

que bueno volver a leerte! espero que vaya todo bien por ahí.

como no tenía ni idea de qué era el brett he investigado un poco por internet y al margen de lo que es, me ha llamado la atención el comentario de un experto que afirma que la enología actual es tendente a producir vinos menos ácidos, con menos antisépticos y con menos graduación alcohólica.o sea que los vinos se fabrican casi a medida y poco tienen que ver con la tierra, el medio y la climatología. en vez de sacar las fotos de las vides en los catálogos tendríamos que sacar las de las pipetas y tubos de ensayo...

manuel-camblor dijo

Jesús,

El login a cuatro pasos es una jodienda, necio e inaceptable. No sé cual será la razón por la que el lado técnico de este portal lo mantiene así, pues francamente creo que afecta ne términos de la inmersión de los visitantes en el portal. Pero bueno, allá ellos. Por lo pronto, yo tiendo a saltarme los pasos, pues al introducir mi contraseña y esperar que salga la segunda pantalla cierro el buscador. Luego reabro y voy al blog y ahí estoy, logged in... Mira a ver si te funciona.

El problema es que, como ya le dije a Jose, aunque ni las botellas que he abierto de Gorrondona 2005 y 2006 me han parecido aquejadas por 4-etilfenol (el compuesto causado por el bret que daría las pestes descritas por Jose, o el "ass in the glass"), el pestazo que tenía le ejemplar del 2004 que abrimos con Alfredo Arribas introduce la duda. Habrá que ver.

NEM,

En realidad no sé si sea correcto afirmar que la enología actual hace vinos "con menos graduación alcohólica", pues la tendencia, casi en todo el mundo, ha sido a graduaciones mucho mayores que las de antaño. Algunos culpan al calentamiento global. Yo tiendo a pensar que puede ser eso, pero que también hay un elemento vitivinicultural a considerar...

En cuanto al bretanomices: Irónicamente, esos vinos tan "higiénicos" y tecnificados que se hacen hoy (ya ves, lo de las pipetas y tubos de ensayo es de lo que me quejo desde hace años) "a la medida" tienden a tener acidez más baja y pH más alto, algo que, si lo que he leido por ahí a través de los años sirve de algo y es verídico, crea un ambiente natural que propicia el desarrollo del bret en el vino. Muchas son las veces que me he encontrado con la afirmación de que un pH bajo ayuda a que el bret no progrese. Otra razón más por la que la acidez acaba siendo buena. Por cierto, las adiciones de tartárico creo que también tienen como efecto evitar el desarrollo del bret en el vino.

Habrá que ver si alguno de nuestros amigos enólogos o de mayor proficiencia técnica-científica que yo puede darnos una de esas bonitas explicaciones con fórmulas y gráficos...:-)

M.

Rubén Arranz Glez.

Rubén Arranz Glez. dijo

Manuel, acabo de descubrir tu blog. He leído tu artículo "¿Ingredientes secretos? ¿Por qué?". Y me pongo de rodillas para luego agacharme y alabarte. No se si tienes el mejor blog sobre el mundo del vino en castellano, pues navego desde hace poco en la blogosfera. Lo que si que tengo claro es que ya se que quiero ser de mayor: quiero ser como tu.
Exagerado pero alagador.

Un saludo.

manuel-camblor dijo

Hombre, Rubén, me sonrojo y la verdad es que no creo merecer ni de lejos tanto halago... Yo, cuando sea mayor, definitivamente no quiero ser como yo, mira que se pasa mucho en este pellejo.

Creo que la blogosfera hispana es rica en excelente material. Verás en el margen derecho de esta página una lista de páginas verdaderamente excepcionales, algunas hechas por individuos que ocnsidero amigos y a la vez fenomenales cronistas de esta extraña locura que es el mundo del vino.

Ultimamente, en mi nueva residencia en Santo Domingo, por cierto, he estado probando toda una caterva de vinos que me parece contienen alguno que otro "ingrediente secreto", o sea que ese tema puede tener secuelas...

Bienvenido.

M.

rp

rp dijo

estimado mr m.. me he acordado unos cuantos días de ti, ahora que el calor aprieta a este lado del caribe...

deja que te de la bienvenida a tu casa...

deja también que te reconozca que te he sido infiel durante estos días en los que cada día que echaba un vistazo con ganas de dar guerra, no estabas...

me duele reconocer que al final he vuelto al origen dispuesto a hacer de la monogamia una ventaja para mi empresa...

yo que no soy más que un profesional de la venta y del negocio del vino, a veces vendería mi alma al diablo y se la compraría a la pfizer para poner mis vinos un poco más "sexys" en el mercado...

espero que esta opinión no conlleve la expulsión inmediata de este tu blog...

bienvenido.. por cierto, por fin me estoy leyendo el libro de le gout et le povoir y se me está haciendo un poco largo...

ánimo, yo se que hay algún vinito bueno por allí...

saludos,

manuel-camblor dijo

HOmbre, RP, con el nombre que llevan los vinos que vendes creo que más "sexys" no se pueden poner. Aquí andan bastante bien representados.

Oye, y eso de la "monogamia" no sé... Mira que yo prefiero expropiarle a don Mario el concepto y declarar este blog una "orgía perpetua".:-)

En cuanto al libro de Nossiter, pues puedo imaginarme como se haría un tanto coñazo. Hay momentos en que yo pensé en saltarme unas cuantas páginas. Incluso me puse a cuestionar la verdadera agenda que pueda tener detrás el autor. Y también tuve momentos de superciliarismo olímpico ante ciertos vinos que ese gran defensor de la autenticidad pone en el lado bueno. Pero al final el libro vale la pena.

Cuando me descorazono ante la oferta de vinos aquí (hay una gran cantidad de marcas y, sin embargo, casi nada de diversidad estilística o verdadera provocación intelectual. Claro, el negocio es el negocio y esta gente vende lo que vende. Sencillamente yo no soy un buen cliente para ellos...) pido una Presidente y el mundo vuelve a girar a una velocidad más placentera.

M.

Joan Gómez Pallarès

Joan Gómez Pallarès dijo

Perdona por haber estado unos días "oscurecido" y desaparecido, amigo Manuel. Es un verdadero placer tenerte de nuevo de vuelta a la enoblogosfera y comentando cosas interesantes!
Yo ya he pasado por una botella del Montbru blanc 2006 de Alfredo Arribas y la verdad, dudaba sobre si escribir un post o no, porque tú lo explicas, ahora y antes, muy bien. Un gran vino, que me hizo pasar horas de placer y que demuestra, cómo no, que el campo para los blancos hispanos y, por supuestom en zonas como las DO Montsan y DOQ Priorat tiene todavía muchísimo horizonte por cubrir.
Igual me decido a publicarla, vaya.
Un abrazo y feliz adaptación al nuevo medio, sobre todo para Josie y los gemelos!
Joan

Olaf

Olaf dijo

Que lio con el Gorrondona. Bueno, yo creo que mi botella estaba completamente limpia, no le vi nada raro (era 06). Un vino con marcada personalidad, que disfrutamos bastante. No tengo la libreta donde lo apunté, pero recuerdo que era bastante vegetal, con unos aromas a suelo de bosque de pinos. La botella entera desapareció durante una comida entre dos, que suele ser un buen medidor de lo disfrutable y bebible que andaba el vino. Yo si que repetiría. Los Santbru... solo conozco los tintos, a ver si consigo cruzarme con el blanco. Los tintos no estan mal, quiza algo alcoholicos, pero con un precio razonable para como anda el patio.
Saludos

Olaf

SFJoe

SFJoe dijo

MC,

It sure was a great break that Claudia was able to get a break from the tedious elders and hang with my niece for a while down at the Knitting Factory.

Anyhow, get back to NYC soonest, dude.

SFJoe

SFJoe dijo

Sorry about the typos above, these pesky blogs don't let you edit.

Anyhow, it was a great night and you're overdue back in NYC.

manuel-camblor dijo

Hey Joe,

Yep, I never thought I'd be so thankful for The Knitting Factory, really...

And I miss you guys immensely. Pretty damn barren down here. I am entangled in the bureaucratix of obtaining my residence papers and getting my move delivered. But I am overdue indeed. Hell, I have a ticket that I could use in the next few weeks. I could expense the trip under "medical" and, particularly, "mental health".

M.

claudia arribas

claudia arribas dijo

yep im pretty glad i got to go to the Knitting Factory...
i actually counted the bottles, and there were 22.
so maybe next time ill get to taste them instead of count them.

it was fun to hang out with Emma, and im still in contact with her!
now its your turn to come to barcelona!

claudia.

rp

rp dijo

buenos días mr.m,

acabo de volver de mi viaje por Italia (11 días ni más ni menos) y he tenido que pagar un poco de sobre peso..(a parte de los 2 kilitos que me habré metido a base de pasta y pizza..) me he traído la gama de vinos de montevertine, algunas cosas de piemonte que conocía y dos añadas de un vino que no conocía y que me ha encantado en su versión 2005... il frapatto de occhipinti.. estuve por sicilia, pero como fue en fin de semana no quise ir a molestar a la jovencísima chica que hace este vino y que me han entrado tantas ganas de conocer.. está en Vittoria en la esquinita del sureste.. seguro que Joan G.Pallares me puede dar algo más de información sobre el vino y sobre la viticultora..

bueno, después de dar un poco de envidia, te muestro mi descontento al volver y contemplar que apenas hay entradas nuevas en tu blog.. que te pasa? estás triste? estás muy ocupado? estás muy entretenido? ya no te dan ganas de beber vino? ya te has bebido todas las referencias de la isla?... vamos Mr.M.enróllate un poquito.. por cierto, recibiste el mail con el link de la receta de vinos de bajo grado?

un saludo

manuel-camblor dijo

RP,

Ya sabes lo vanguardistas que somos en ésta, tu "otra botella". A principios de marzo colgué esto:

http://blogs.larioja.com/otrabotella/2008/3/1/mambo-italiano-1

Il Frappato de Arianna Occhipinti es un vino maravilloso. Por lo de los paralelismos místicos, aunque yo no tuve que pagar exceso de peso cuando volvía de Nueva York el martes, en mi maleta, bien acurrucadita en uno de los portabotellas acolchaditos y herméticos que tengo, venía precisamente una botella de ese Frappato 2005.

Creo que Joan comentó que no lo había probado y a éstas me encantaría que lo hiciese, para leer sus opiniones, que siempre son valiosísimas. Por lo pronto, para más informaciones sobre Occhipinti (el nero d'avola tampoco está nada mal), puedes irte a la página de Louis-Dressner, sus importadores a EEUU.

En cuanto a las pocas entradas, he procurado entregar un par por semana, en la medida de lo posible. De jueves a martes me dí una escapadita a Nueva York por razones médicas (y "médicas" también...:-)) y al regresar me he encontrado ocupadísimo con los planes para la apertura de nuestra neuva tienda en Punta Cana. Pero ya escribiré, lo prometo.

Oye, y de todos modos, mira que esto no es lo que paga por los vinitos, el arroz, los frijoles y el lechón. Aprecio a mis lectores un montón, pero tengo que velar por muchas otras cosas...

M.

rp

rp dijo

estimado amigo del mañana... esto es una coña que siempre dice un amigo mío pero que espero que sea cierta un día..

el caso es que me he metido en el link y claro, me he sentido mal de no poder expresarme tan bien como tú, pero bien de quizás haber sentido lo mismo.. que bonito y delicado es este vino.. que frescura y armonía..

como conocí en piacenza a mi chica hace 8 años comiendo espagueti alio e pepe, aprovechamos para darnos allí el homenaje, cené con este vino y aun nos abrimos una segunda botella de ageno (un vino del que Joan si que ha hablado en su blog) con un un menu degustación a base de lardo, pisarei i fasso, tortelloni y conejito guisado con puntas de esparragos.. menu super colli piacentini en la osteria del teatro (tremendo restaurante) pero tremendo el vino que funciono con cada plato de maravilla (no puedo decir lo mismo de ese ageno 2005)

por si acaso me he traido del occhipinti, también el 2006, ya os contaré cuando lo beba a ver que tal está.

sólo una de las muchas paradas que ha tenido este viaje.. pecado que el día que quede con Martino de Montevertine, cayo la tormenta del siglo y el no me pudo atender aunque fue muy amable.. por si acaso me perdía algo y por no hacer un feo, me he traido los 3.. uno de ellos ya lo he visto en el mismo link...

cuidate mucho y no trabajes tanto..

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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