Falso, de toda falsedad...

Tremendo sábado estoy teniendo... ¡Dos artículos en un día! Así estoy. Pero es que a veces las cosas se me sugieren solitas...

Hace poco más de un año colgué en el blog el siguiente ensayo en tres partes:

http://blogs.larioja.com/otrabotella/2007/2/16/el-panuelo-bolso-gafas-reloj-vino-1-

http://blogs.larioja.com/otrabotella/2007/2/17/el-panuelo-bolso-gafas-reloj-vino-2-

http://blogs.larioja.com/otrabotella/2007/2/19/el-panuelo-bolso-gafas-reloj-vino-3-

Iba sobre la entonces recién surgida ola de escándalos y procesos legales en torno a botellas falsificadas de vinos fetiche. También iba de las implicaciones de tanta falsificación para el mercado y, sobre todo, de en qué queda finalmente el concepto de “vino de verdad”, a todos sus niveles. Desde entonces hasta ahora el asunto de las botellas falsificadas ha ido aumentando de volumen y ya está mal que bien expuesta a la conciencia del gran público. Lo hemos visto en prestigiosos diarios y revistas de noticias, en la tele y hasta en un par de libros que vienen por ahí. Incluso hasta Hollywood anda interesándose en las historias de botellas falsas y los primos que las adquieren, preferiblemente si incluyen litigio transatlántico colorido y la caida de la gloria de algún gran pope del mundo del vino.

Pues hoy veo en el blog de mi buen amigo Lyle Fass y, casi simultáneamente, en mi buzón de correo electrónico, el siguiente enlace a una historia en el Wine Spectator:

http://www.winespectator.com/Wine/Features/0,1197,4383,00.html

En esencia, resulta que la casa de subastas de vino Acker, Merrall & Condit, de Nueva York, se vió obligada a retirar de una subasta 22 lotes de botellas antiguas de vinos etiquetados como de; “Domaine Ponsot”. El retiro ocurrió a instancia del mismísimo Laurant Ponsot, actual propietario de la bodega borgoñona. La razón: Que ni su padre ni su abuelo produjeron los vinos ofertados como suyos en la subasta, o sea que las botellas eran obviamente falsas. El artículo va mucho más lejos. Léanselo. Está sabroso.

Aparte de un buen punto en que retomar una discusión crucial sobre el estado actual del mercado del vino, me parece también excelente para iniciar un saludable debate sobre este fetichismo crónico que hoy día tantos aceptan como “cultura del vino”.

Ya saben, commentez et discutez

Escrito por: manuel-camblor 4 comentarios 17 May 2008 URL Permanente

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

Lógico y normal. El vino, como producto de un mercado afectado, además, de cierta aureola de exclusividad para algunos de sus productos no es ajeno al mercadeo, trapicheo y engaños que suelen aparecer en esos casos. Donde hay mucho dinero metido, siempre hay personal dispuesto a engañar y algunos, en aras de esa exclusividad, presa razonablemente fácil de estos engaños.
Hay coleccionistas que en estas subastas no tienen intención alguna de beberse el vino por el que pujan, si no que "cosifican" el vino y no tienen otra intención que unir esos vinos a su colección. Junto a este grupo hay otros que pretenden comprar un vino por X y revenderlo lo antes posible por X+Y, obteniendo pingües beneficios.
Tampoco es para extrañarse demasiado, pues cada cierto tiempo suelen aparecer empresas que crean productos estructurados basados en la revalorización de vinos de determinadas añadas.
Cuando algo huele a dinero tampoco tarda mucho en oler a podrido (y sin venir de Dinamarca! ;)

Saludos,
Jose

Felipe Méndez R.

Felipe Méndez R. dijo

Ponsot produjo Griottes Chambertin el 92?
Porque si no, me cagaron a mi también

Olaf

Olaf dijo

Pues eso que dice Jose, donde hay pasta, hay gente dispuesta a engañar para ganar mas. Pero en este caso, un poco chapuceros, si falsificas algo, al menos asegúrate que el original existe, porque falsear algo falso ya es la repera.
Con el valor que tienen estas botellas, como para andar tomando muestras, además, muchas no seran consumidas, solo paseadas e intercambiadas como cromos, realmente es un mercado jugoso para el tramposo.
Saludos

Olaf

manuel-camblor dijo

Con lo del "Descorchador Gratis" se me había olvidado responder a estos comentarios, de un tema mucho menos trivial.

(1) Descuida, Felipe, ya Ponsot hacía griottes para el 92.

(2) Mucho nuevorriquismo en juego aquí. Mucha ignorancia. Eso es el vino "de lujo" hoy día, ¿no? Me parecería que a muchos de los que salen engañados en estos timos les está bien empleado.

M.

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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