Manuel Camblor
Piedras versus tanques: Una idea
Ayer fueron las elecciones presidenciales en la República Dominicana y se llevaron a cabo de forma admirable. No hubo violencia, ni
Eso sí, los días de elecciones
Algunos llamarían a eso aburrimiento, pero a mí me da para dos entradas de blog. La primera es ésta, que sigue el tema de la anterior y viene con música.
Hace un ratico le escribí a Felipe Méndez, en respuesta a un comentario muy certero y con enlace que me hizo en el post anterior, que “Al paso al que se mueve la industria [la Gran Industria Global del Enoproducto y el Enomarketing, quiero decir] vamos a tener que ser muy, muy polimorfamente perversos y perversamente subversivos para retener un mínimo de autenticidad y hacer la diferencilla uqe mantiene vivo al vino de verdad.” Somos individuos que creemos en ciertos valores, enfrentándonos a un nivel muy personal contra un complejo mercadológico mundializado, poderosísimo en recursos y capacidad de difusión de su agenda. Aunque algunos de nosotros podamos contemplar un mundo en el que coexista lo que nosotros entendemos
Resulta que esta mañana oía en los altoparlantes que el alma caritativa que viviera anteriormente mi departamento temporero instaló nada más y nada menos que en mi ducha (así puedo afeitarme la cabeza con banda
Les regalo un video
Sobre este blog
La otra botella
manuel-camblorEducado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.
Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.
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15 comentarios · Escribe aquí tu comentario
ignorante dijo
Sr. Camblor, este es el primer blog suyo que leo y le prometo que no voy a leer ninguno más.
Por escribir como lo hace y sobre lo que lo hace, le puede salir una hernia cerebral. No haga esos tan tremendos esfuerzos mentales o va a acabar con un infarto de cabeza, ade´más dado el interés de lo que escribe, sus lectores acabarán con diarrea mental, sin saber cómo la han adquirido.
Sea inteligente y disfrute de los encantos que esa isla le ofrece.
Sabio consejo.
manuel-camblor dijo
Me encanta. Hace tiempo que no venía nadie afiliado a la megaindustria global de los enoproductos (o ningún peculiarmente desubicado "defensor de su virtud" de esos que aparecen entre los consumidores) al blog con una de éstas.
El mundo está lleno de gente que asume cosas sobre el disfrute que uno deriva de X o Y circunstancia o el esfuerzo que requiere hacer tal o cual cosa (¿estarán proyectándose, estableciendo su propia debilidad mental como estándar fijo para todos?). Cuando esos mismos se dedican a impartir cosas que ellos mismos declaran "sabio consejo", hay que hacer lo posible por no partirse de la risa.
Bueno, bienvenido/a por entrar y adiós por salir cual flato con premio. Esperemos que, efectivamente, sea la última vez que me lee y que viene a embarrar mi pantalla.
M.
Felipe Méndez R. dijo
Ja! Recién unas semanas de vuelta en el caribe y ya pones "ratico". Funny.
Esta respuesta viene a propósito de lo de "vamos a tener que ser muy, muy polimorfamente perversos y perversamente subversivos para retener un mínimo de autenticidad y hacer la diferencilla que mantiene vivo al vino de verdad.”
¿Cómo podemos "hacer la diferencilla", por muy "illa" que sea?
En lo que a mi respecta, como consumidor chileno cada vez más asqueado del vino al que normalmente tengo acceso, me siento una hoja de otoño flotando en la corriente. La autenticidad la puede retener uno, pero eso nada importa si a la hora de comprar vino no hay nada auténtico donde elegir.
Y ahora lo vives un poco más en carne propia. Porque viviendo en NYC o Londres u otra capital con oferta vinícola variada, puede uno lanzar diatribas contra el estado actual de las cosas mientras en el refrigerador se enfría un Dauvissat. Pero ir a una tienda o un restaurante y (lo juro) no hallar nada bebible, eso cabrea.
Mi autenticidad, integridad o cualquier vestigio de cultura vínica que me quede se transforma en pieza de museo frente a esa realidad.
Lo que me lleva a la cada vez más acuciante pregunta: ¿cómo mierda consigo en forma confiable y permanente vino de verdad en Santiago de Chile? (se reciben sugerencias)
manuel-camblor dijo
Siempre he dicho "ratico", Felipe, lo que pasa es que no se me ocurría escribirlo. Ahora no sé. como que me he desinhibido...:-)
En cuanto a tu predicamento, que ahora es el mío a medias (digo "a medias" porque como quiera que sea, Nueva York me queda a escasas tres horas de vuelo, por lo que si me desespero con la oferta local en Santo Domingo, puedo darme una escapadita y volver cargado...), creo que la clave está en concientizar a la gente que compone "el mercado" de que existen otras opciones. Mientras más seamos los que demandamos vino de verdad, en vez de enoproducto con más cuidado en el brand management que en lo que pueda de verdad decir un vino, más poderoso se hará nuestro atractivo como nicho. Ahí, quien tenga ojos e importe vino, sabrá que hacer. O quien tenga ojos y espíritu emprendedor sabrá qué negocio iniciar.
Claro, automáticamente protestarás que lo estoy poniendo todo demasiado a nivel de negocio y, encima, convirtiéndonos a los apasionados del vino de verdad en meras cifras. Y tendrás razón. Y también se sorprenderá mucho mi amigo el RP al leerme esto, pues no imagina que pueda yo ver las cosas en términos de billete y reconciliarlas con el romance. Pero semejante cosa es posible. Creo que ya importadores de vino de verdad como mi amigo Joe Dressner, Neal Rosenthal o Kermit Lynch han demostrado abundantemente que es posible hacer un buen negocio y ganar muy buen dinero sin andar demandando que te hagan vino a la medida sugerida por un departamento de marketing. Se limitan a buscar, encontrar, importar y ofrecer producto artesanal (como debe serlo el vino) tal y como es, cosa que debiera tener un gran atractivo para verdaderos amantes del vino.
Peligra el vino de verdad en el sentido en que el paradigma de lo que uno debe amar como amante del vino es dictado por el mínimo común denominador cultural. Nada más sabroso a nivel corporativo que un producto perfectamente constante partida tras partida, con un consumidor endoctrinado por la industria sobre lo que deben ser las prestaciones de dicho producto, consumidor que, a la vez, pierde toda noción de que el producto tenga un nexo con tierra, gente, clima y otras boberías de ésas, dizque "naturales". Claro, y como son las grandes corporaciones--o aquellas que quisieran serlo, o al menos estar al amparo de una--, nunca te dirán su verdadera motivación, por obvia que sea; pero sobre todo, nunca admitirán que su estrategia puede bien no ser lo mejor para ti, aunque sea excelente en términos de "bottom line".
Está en nosotros seguir repiqueteando, seguir abriendo ojos, seguir jodiendo... Tú que vives en un país productor, seguro que de vez en cuando compartirás con gente igual de hastiada que tú con el enocorporativismo. La unión hace la fuerza. Incluso, si te encuentras a alguno que, de repente, considere que lo de "enólogo" no es una pose, sino un verdadero métier de artesano que ama su tierra, va y le convences y te hace un vino bueno.
Porque no es que en Chile no pueda hacerse buen vino. O en Brasil. O en Uruguay. O en Argentina. O en México. O en California. O en Oregon. O en Washington. O en Nueva York. O en donde sea... Gente defensora de la industria globalista a cada rato me acusa de aspirar a que todo el vino sea "europeo" o, al menos, "europeizado". Yo nunca he sabido lo que eso significa. Y nunca he dicho que una región es incapaz de producir buen vino: Bebible, disfrutable y, sobre todo, fiel a su origen. De todas las regiones que menciono arriba a cada rato me encuentro cosas deliciosas que--¡sorprais!--van contra la corriente dogmática del marketing del enoproducto global. ¿Por qué existen esas cosas de las que hablo? Pues porque alguien siente la necesidad de hacerlas, igual que yo siento placer en consumirlas. Apoyarlo es lo menos que puedo hacer...
Y ya, hasta aquí la diatriba por la tarde de hoy. Me está cayendo gripe y, la verdad, debo descansar.
M.
Laureano Serres dijo
Pues precisamente hace menos de media hora andaba catando yo una de las barricas, y aunque todavía no canta como él grupo que has puesto (ya quisiera ella, y yo!!!) sí que claro que hay algo auténtico allí, deberé tener muy abiertos los ojos (de brujo) para comprender, esperar, trabajar el vino; siempre que hay vida, hay esperanza.
Pero bueno, aparte de esto, lo que quería comentar el el post es quelos primeros, acordes, compases, ritmos de la canción(y los siguientes también claro) me han recordado directamente al sonido del vino en fermentación, cunado metes el oído dentro del agujero de la barrica, y oyes con satisfacción la 'marcha' que lleva el vino. Es algo parecido, a otro volumen quizás y en diferente tempo, pero llega igual.
Y es que claroque hay una conexión entre la música y el vino, y es el corazón. Pues bueno, abundando con los mensajes ya voy a decir algo que no sési he dicho todavía. Y es que stefano bellotti, de la 'cascina degli ulivi'(de quien por supuesto recomiendo todos sus vinos, aún sinhaberlos probado-porque con un 'venta quemada' del 2005 aluciné- y con otros también) decía la noche que estuvimos juntos que era posible un cambio, vamos que más que posible, necesario; y aunque se le llame revolución u otro sustantivo más o menos adecuado, éste pasará por la tierra, tendrá en su base la tierra; y, como productores de vinos natuales da igual que seamos cien que doscientos, el vino se nos va a acabar. La demanda será muy superior a la oferta(he aquí otra ley de mercado), hemos de ser más produciendo y por supuesto seremos más bebiendo(espero no se consider esto apología de nada malo). ;-)
En fin que a seguir, hacen falta muchas gotas de agua para que este río suene.
Salut.
manuel-camblor dijo
Bonita analogía la del murmullo con síncopas caprichosas del vino que se fermenta. No lo había pensado, pero verdad es...
En cuanto a Cascina degli Ulivi, yo sí que he bebido los vinos de Bellotti, incluso con él delante al menos en una ocasión (no recuerdo si en Chambers Street Wines o en Crush) y puedo dar fe de que son deliciosos. El gavi "Filagnotti" (el de la etiqueta con el perro durmiente) era de los frecuentes en mi mesa neoyorquina. Ahí tienes, recomendación avalada.
M.
Coralo dijo
A mi también me pasa lo que le pasa a Felipe. Ya prácticamente no hay nada nuevo ni bueno que probar acá en Santiago. Nada original, nada que te haga repensar, escribir. Pero también como dices tu Manuel, a alguien se le tiene que pasar por la cabeza hacer algo distinto o distintivo, una vuelta de tuerca. Hace algunos minutos atrás terminaba de leer una entrevista que le hizo Patricio Tapia (un periodista de vinos chileno) a un enólogo nacional, que lo calificaba como el enólogo más innovador de estas latitudes. Marcelo Retamal afirmaba que ya habían pasado los tiempos de aquellos vinos pesados, sobreextraidos y sobrecardados de madera. ¿Será que ahora sí? ¿Será el comienzo de las buenas nuevas? No lo se. Quien sabe. El negocio por acá anda muy mal. De todas las viñas chilenas que existen actualmente sólo 4 ó 5, no más que eso de más de 450 bodegas obtienen números azules. O sea, nadie gana plata con este asunto. Por eso es que me queda la duda si estamos ad-portas del inicio de un cambio hacia algo más honesto de parte de nuestros viñedos, de parte de nuestros vinos y como no, de parte de nuestros enólogos. Yo estuve en esa entrevista que se le hizo a Retamal, el enólogo en cuestión y la sensación que me queda es que hay buenas intenciones. El tema es que si sus jefes están perdiendo dinero, cómo o hacia dónde debería ir el vino para poder lograr un equilibrio entre negocio y sentido de origen. Vaya asunto ese.
¿Y qué hacemos por mientras? ¿Dónde compramos vinos? Yo fui algunos días a Sao Paulo a una Feria de Vinos Biodinámicos y allá la oferta es 1000 veces más grande que acá, pero los impuestos que tienen los brasileros sobre los vinos importados son altísimos. Me traje algunas botellas, pero con ese mismo dinero me podría haber comprado 3 botellas de cada uno de los que me traje, si hubiese comprado en NYC o que se yo, en Canadá o en París, el asunto es que acá en el culo del mundo estamos lejos de todo: 14 horas a Europa; 10 horas a NYC; 8 horas a Miami, uffff!!!
El tema da para muchas líneas más. Yo creo que el asunto es no perder esa emoción por encontrar lo que nos gusta, lo que hemos aprendido a descartar probando y probando y lo que hemos descubierto en todo ese largo viaje. Muchas botellas y muchas copas.
De las cosas que me traje de Sao Paulo, un Puzelat, un Cheverny, una mezcla de gamay con pinot. ¿Te acuerdas algo de eso, Manuel? ¿Alguna pequeña referencia?
Un abrazo
Coralo
Ricardo Chávez dijo
En Santiago de Chile encontrar Vino decente ya es parte del pasado, hasta hace un par de años en una reconocida tienda santiaguina encontrábamos una buena variedad importada, pero eso cambió, ahora la cantidad es mínima y pienso que ha sido porque aqui a demanda no es generosa como en otras grandes capitales.. en mi caso recurro a un par de grandes amigos que viajan al menos 2 veces al año a españa y algo consigo.
Como no hay mucho qué comprar.. para no perder mi espíritu ahora me dedico a visitar todas las botillerías y boliches, pijas o humildes da lo mismo... es casi una terapia.
En la entrevista a Retamal en el diario el mercurio, me quedé con una frase que no me pareció tan a azar... y es que quería "volver al pasado".. eso me coincide (pueden ser ideas mías solamente..) con algunas otras botellas que he visto "bajar" de los 14 o 13.5º a los 12º de alcohol.. yo creo que ya el bichito se está contagiando.. hay que esperar atentamente.. aunque el problema sea qué cresta descorcho ahora. Salud!
manuel-camblor dijo
Coralo,
Para mí lo triste de ver en nuestros países es al enófilo de factura reciente, cuya noción de lo que es y puede ser el vino viene dictada corporativamente. Va en el interés de los mercantes de vin de cépage formulaico con todo el maquillaje, marca global y dibujito en la etiqueta el propiciar una cierta estrechez en cuanto a dicha noción en sus nuevos clientes: Lo logran convirtiendo en criterios de deseabilidad una paleta limitada de aromas y sabores que poco tienen que ver con la tierra y la fruta y que resultan fÏcilmente manipulables. Remachan el asunto pudiendo respaldar la presencia de los elementos de dicha paleta con puntuaciones de "críticos" que juegan tan bien el juego como el que más.
Al final es sorprendente lo poco que en verdad hay que entender de vino para "saber de vino" hoy por hoy.
Pero bueno, ésa es una conclusión bastante obvia... Corro peligro de que alguien--probablemente desde dentro de alguna corporación--se ponga a mandarme e-mails diciéndome hasta del mal de que voy a morir, acusándome de elitista, antidemocrático y retrógrado por pretender realzar la verdadera diversidad del mundo del vino y dificultar un poco el aprender del tema. Pero es que lo creo sumamente necesario. La pasión por el vino deberá hacerlo a uno desear un tema infinito, inexhaustible, del cual no podamos parar de descubrir cosas nuevas. Pero la mentalidad actual en una gran parte del negocio parece orientada a lo contrario. ¿Cómo introducir el cambio? Ahí es que se complica la cosa. Quizás esto ante lo que nos vemos no sea más que una prueba que debemos superar, avanzando así a un entendimiento más profundo. Y si, de paso, concientizamos a dos o tres, mejor que mejor.
En cuanto a la cuvée de pinot y gamay que mencionas: ¿Era de Thierry Puzelat solo, o de Clos du Tue-Boeuf? Si de la última etiqueta, podía ser el La Caillère o, si mal no recuerdo, el Rouillon. Ambos los he reseñado en este espacio en más de una ocasión, creo.
En cuanto a la entrevista de Retamal: Me parece que hay cada día más enólogos (y elaboradores que no se ponen tanto título, sin dejar por ello de lado nada de conocimiento y destreza) mirando en direcciones más allá del formulismo y la manipulación dictadas por el departamento de marketing. Me parecería inevitable, si uno aspira a ser enólogo en base a una auténtica pasión por el vino, el considerar que lo que nos ha ocupado en los últimos veinte años quizás no haya sido lo mejor para el vino mismo. Es de gente sabia reexaminar lo que se hace con humildad. Más productivo aún es pensar en aquella famosa cita de Roland Barthes: "Interrogo mi deseo; es el único estándar para el trabajo". Creo que en esa sentencia está la clave que lleva a la honestidad y la autenticidad que tanto hacen falta en el mundo del vino hoy día.
M.
Coralo dijo
Manuel:
Es Clos du Tue-Bouef, Rouillon, Cheverny 2005. Ayer encontré en la búsqueda de tu blog una referencia, pero es la añada 2006. De todas maneras no debería alejarse mucho de la descripción que reseñas. Pero que va. Ya lo probaremos. Quiero encargar el pineu d'aunis a un amigo que viaja en una semana a París.
También tengo dando vueltas por ahí un Chinon, Les Roches, 2000 de una familia productora, Leroy. Ambos, padre e hijo, siguen produciendo vinos como lo hizo la generación anterior desde principios del siglo XX. En wineterroirs hay una muy buena referencia de ellos. La botella en la viña vale 8 euros y en la tienda Lavinia de París 10 euros. Vamos a encargar un par de ellas.
En cuanto al tema que se discutía o de lo que hablamos, escribí yo en un pequeño blog que estoy armando y subiéndole información sobre aquellos que beben y que son poco críticos con eso que beben. Es muy fácil dejarse llevar por los rankings y los puntos. Tienen el tema del vino como un modus operandi de sus estilos de vida pomposos, snobistas y el mercado dice que es el tipo de producto que se demanda y que tiene éxito, tornándose todo en un infame círculo vicioso del que ya hemos hablado latamente en este pequeño oasis, como es tu blog.
Ojalá pueda subirme a algún viaje por las revistas del periódico donde trabajo y pasar a saludarte en Santo Domingo. Sería muy bueno. Espero que la gripe no te haya dejado K.O.
Un abrazo
Coralo
javier dijo
Felipe, pedias sugerencias sobre formas de conseguir 'vinos de calidad' en Chile y asumo te referias a vinos extranjeros. No se si tienes interes en hacerlo o si tu situacion (laboral/familiar/economica) te lo permite, etc, pero tal vez seria interesante explorar la posibilidad de importar estos vinos a Chile, ya sea para consumo personal (amigos, etc) o tambien para comercializarlos. Hay seguramente infinitas y diversas formas de encarar el tema y tal vez una sea posible, viable e interesante. Saludos.
manuel-camblor dijo
A los que piensen que la idea de Javier no es descabellada, mándenme un e-mail. Puede que tenga un par de cositas que decir y hasta un plan de negocios o dos...:-)
M.
Felipe Méndez R. dijo
Yo pienso que la idea de Javier no es descabellada...
¿O si?
La cosa de importar vinos comercialmente es inviable. En Chile hay un par de importadores y la verdad es que sus ventas no dan para llamar a la cosa "negocio". De más está decir que yo de negocios no entiendo una palabra y soy bastante cobardón si se trata de "invertir". No creo que de verdad se pueda meter vino de calidad en este país, al menos no sin una máquina publicitaria poderosa que de todas maneras yo no poseo. Esto no es Brasil ni Argentina. Este es un país chico, pobre y culturalmente limitado ¿O los vinos que producimos no les dicen algo?
Lo de importar para consumo personal es algo que me interesa muchísimo y que, de hecho, hago. Por los más variados canales. Viajes míos o de conocidos de confianza al primer mundo son fuente de buen vino, pero muy limitada y agotable. También remato en eBay alemana, pero vía un amigo que conoce al par de oferentes de confianza que regularmente venden vino ahí, y que se dan el trabajo de enviar vino a este rinconcito. De nuevo, la oferta es inconstante y se restringe en un 90% a (muy buen) vino alemán.
Y no hay más. Si alguien tiene una buena idea, estaremos un buen grupo de chilenos ávidos de oírla.
Felipe Méndez R. dijo
Yo pienso que la idea de Javier no es descabellada...
¿O si?
La cosa de importar vinos comercialmente es inviable. En Chile hay un par de importadores y la verdad es que sus ventas no dan para llamar a la cosa "negocio". De más está decir que yo de negocios no entiendo una palabra y soy bastante cobardón si se trata de "invertir". No creo que de verdad se pueda meter vino de calidad en este país, al menos no sin una máquina publicitaria poderosa que de todas maneras yo no poseo. Esto no es Brasil ni Argentina. Este es un país chico, pobre y culturalmente limitado ¿O los vinos que producimos no les dicen algo?
Lo de importar para consumo personal es algo que me interesa muchísimo y que, de hecho, hago. Por los más variados canales. Viajes míos o de conocidos de confianza al primer mundo son fuente de buen vino, pero muy limitada y agotable. En un reciente viaje a París me traje 24 botellas en maletas, pero la cara de póker que tuve que poner en el counter de AirFrance cuando me pesaron las maletas merecería un Oscar. Y cada vez lo mismo. También remato en eBay alemana, pero vía un amigo que conoce al par de oferentes de confianza que regularmente venden vino ahí, y que se dan el trabajo de enviar vino a este rinconcito. De nuevo, la oferta es inconstante y se restringe en un 90% a (muy buen) vino alemán.
Y no hay más. Si alguien tiene una buena idea, estaremos un buen grupo de chilenos ávidos de oírla.
Además, Manuel, creo que ya no tengo tu email.
manuel-camblor dijo
Mi e-mail de nyc.rr.com murió, Felipe, cuando cancelé el cable en mi apartamento neoyorquino. Ahora uso mi dirección de Gmail. Si no la tienes, mándame un mensaje de contacto en el enlace de la derecha arriba y lo resolvemos. Creo que tengo una idea que te puede gustar.
M.
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