Manuel Camblor
¡Ay, el fregadero! Coda

-Jean-Paul Brun-
Ayer acababa yo de colgar mi post—lamentando la penosa suerte de tantos pobres fregaderos en el mundo y hablando de los peligros
Puede que, dada la nueva normativa de seguridad instituida después de que el foro fuese hackeado y su base de datos borrada, tengan que inscribirse. Háganlo. Vale la pena. Es el mejor lugar de la red para discutir sobre vino. Lo prometo.
El caso es que mi buen amigo e importador estrella de vinos de verdad a EEUU, Joe Dressner, reporta que fue denegada la AOC a más de cinco mil cajas del Beaujolais “L’Ancienne” 2007 de Jean-Paul Brun, una de las indiscutibles luminarias autenticistas de la región. ¿La razón que dió el organismo regulador? Que este vino, siempre tan fiel a su terroir, tradicional, puro, transparente y delicioso sencillamente “no es típico”.
El
Vamos, me encuentro el escenario plausible pues, aunque no viniera la condena y la descalificación de parte de autoridades oficiales (¿o sí?), recuerdo como hace algunos años tuvimos algunos que defender fieramente el honor de marcas como López de Heredia y otras históricas de la Rioja contra modernistas empedernidos que se empecinaban en instituir el mamarracho superalcohólico, megaextraido e hiperebanístico de “alta expresión” como el único estándar a emular, el “eso o nada”. Se instauró un flaz sentido de que los vinos tradicionales sencillamente no debían existir, pues la "alta expresión: era la verdadera expresión de la gloria riojana, etc., etc. Vamos, una imbecilidad total, propagada con toda la insolente arrogancia del farsante, el timador, o el loco perdido.
Y la anécdota aquella del individuo que desechó su cosecha entera pues ésta le parecía “demasiado francesa” y él “quería hacer vino californiano” como que también se siente reverberando.
Joe Dressner achaca responsabilidad por la declasificación
Me gustaría tener mucha ms información antes de llegar a alguna conclusión, pero la verdad es que esto me da mucho que pensar en cuanto al clima actual
Sobre este blog
La otra botella
manuel-camblorEducado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.
Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.
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25 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Jose dijo
En cuanto pueda me paso por el hilo de Wine Therapy, que he visto como 'nuevo' pero no me he leido todavía.
Entre el menda ese de California de mucho terroir y poca fruta y las luminarias de Beaujolais menuda ocasión para repartir el adjetivo ese que te gustó de 'templagaitas'.
Saludos,
Jose
IGLegorburu dijo
¿Expandir y contraer? Manuel, ¿aparecen de nuevo contracciones? :-)
La expansión de Duboeuf sería digno de estudio en alguna Escuela de Administración de empresas. Atila y los hunos ¿Ese es el Beaujolais? Creo que algún año en el Morgon de Lapierre ha ocurrido algo similar, ¿no? O al menos eso le entendí (creo que en su versión sin SO2)
Un saludo
manuel-camblor dijo
He añadido un par de líneas al post original que resultarábn bastante reveladoras. Y sí, lo de Duboeuf es digno de estudio, aunque la verdad es que sus productos me repugnan bastante, con sus pestecillas a chicle de cereza y plátano. Hay un libro de reciente publicación sobre el "fenómeno Duboeuf":
http://www.amazon.co.uk/Ill-Drink-That-Beaujolais-Peasant/dp/1592403204/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1210256742&sr=8-1
Puede que lo lea, a ver como es la hagiografía que le montan...
En efecto, Lapierre, junto a Desvignes y Georges Descombes está en el cuadro de honor de productores de los buenos a los que los enonazis han retirado la AOC.
Ah, y no me consta que lo que dice Dressner sea cierto y Duboeuf esté detrás de los problemas de Brun. En verdad quiero enterarme de más y reportaré según me entere.
M.
Felipe Méndez R. dijo
Después de unos días de vacaciones (tan efímeras...), encantado de leerte de nuevo.
No he entrado al hilo de Wine Therapy pero he leído todo lo que dice Dressner.
Antes que nada, hay que decir que Dressner es el importador de ese vino, por lo que blanca nívea su postura no es. Full disclosure.
Segundo, decir que, si bien me encuentro en la misma vereda de Dressner desde un punto de vista estético, quiero un poco hacer aquí de abogado del diablo.
Se deslizan aquí los temas espinudos en el mundo del vino hoy, que subyacen cualquier conversación o controversia en nuestros días. Las guerras del vino.
Lamentablemente ha pasado esta guerra de una perspectiva estética a otra ideológica, desde donde no puede ya salir una idea sino magullada, pervertida. Deja también, con esto, de estar en primer plano el vino, y queda como una más de las municiones de combate.
¿A qué me refiero?
No he bebido los vinos de Brun, pero muy probablemente pertenecen a uno de los bandos en conflicto.
Cuando Nossiter hace una apología del vino con defectos (porque generan diversidad en un mundo homogéneo), apunta a uno de los centros de la cuestión.
Los vinos naturales (los "defectuosos" para el mainstream) han devenido un poder en la industria y eso mueve el piso a los que antes la regían. Y no son un movimiento bucólico: son de armas tomar. E invierten dinero y propaganda y han generado un "deber ser", o una nueva corrección política, que es tan pervasiva y arbitraria como toda corrección política es. No llega su influencia al nuevo mundo aún, pero a nivel de consumidor educado de primer mundo han generado ya un nuevo paradigma difícil de contrarrestar.
Y más allá del omnipresente dinero cuyos tentáculos sin duda están en la raíz de este y cualquier otro conflicto sobre el vino, más allá de si Duboeuf usó su influencia o no, aparte de si Beaujolais deba saber a esto a aquello, creo que vale la pena la discusión de si con tanto naturalismo no estaremos también perdiendo calidad en aras de una apostura.
Porque hay vinos que huelen a mierda, orina, sobaco y otras corporalidades en medida mucho más allá de a necesaria. Hay turbideces y volatilidades que de frentón molestan. Hay petilancias que hacen parecer espumate a un tranquilo. Hay vino vinagre que no debió estarlo.
Y hay personas que de verdad aman el buen vino, y que no son Parkeristas ni mucho menos, que creen (¿con algo de razón?) que la nueva oleada más quita que deja.
Hay también, lo sé, grandes vinos.
Pero, ¿no se está generando una nueva homogeneidad? ¿No es que el movimiento del péndulo va con demasiada fuerza hacia el otro extremo? ¿Es todo lo que antes se hizo tan descartable? ¿Debemos ser siempre fanáticos de una fe y no simplemente abiertos y escépticos a la vez?
Por supuesto que hay que decir que en esta caso particular, lo del consejo regulador contra Brun se lee por definición inatendible y arbitrario, dado que, según dice Dressner, otras partidas de el mismo vino fueron aprobadas sin problemas. Pero, si no fuera así, yo diría: tengo que probar primero ese vino.
Eso sin desconocer, claro, que el primero en perder la D.O. debió ser Duboeuf y sus siropes fraudulentos.
rp dijo
muy fino felipe, muy fino... me parece una entrada enriquecedora.. creo Manuel que hoy te vamos a dar mucho trabajo...
a mi de echo me parece que meter en el wine terapy un tema como ese, no deja de ser una gran y económica estrategia de marqueting.. recuerde de mi anterior entrada (promoción y venta).. sinceras felicidades a Dressner por detectar, defender y promover un tema sensible y en el que además seguramente tenga razón... ese no deja de ser el canal donde vender ese vino, no?
seguro que este Dressner es un tipo con carisma con pasión, con fe y con inteligencia que además está educado de una manera y tiene un criterio que mucha gente alabamos.. esta es la gente que triunfa.. ya venda Brun o Epoise por su educación... que si fuera otra, vendería un tranchete y un yellow tail también de maravilla..
manuel-camblor dijo
Felipe (y rp),
Me pillan en un día un poco turbulento en la oficina. Pero en los cinco minutos que tengo ahora, aprovecho para dar respuesta preliminar a los comentarios.
(1) Joe Dressner, me parece, hace full disclosure constante. WIne Therapy es un foro donde todo el mundo le conoce por lo que es y le quiere bastante por ello. Su blog explica su único objetivo, si mal no recuerdo, como "blatant self-promotion". Claro, es un hombre de negocios sagaz y aprovecha el medio al máximo. Pero también creo que en este caso su indignación es legítima, si bien quedo yo con el deseo de saber más del trasfondo del lío antes de andar echando culpas tan precisamente como lo hace mi amigo Joe.
(2) Existe siempre el riesgo de sobregeneralizar en una dirección u otra. Yo soy del pensamiento de que el mero hecho de ser "natural" no hace a un vino inherentemente bueno. Puedo mencionarte docenas de porquerías oxidadas, refermentadas, bacterialmente jodidas, pestíferas, de otro modo sucias, inestables, etc., que viajan bajo el estandarte del "vin naturel". Sé reconocerlas por lo que son y créanme que no les adjudico mérito alguno. Las desprecio con igual intensidad que desprecio cualquier tecnopotingue, aunque sea por motivos diferentes.
(3) Yo tuve el placer, antes de mi mudanza, de probar los 2007 de Jean-Paul, de la mano de Jean-Paul, en una cata masiva del portafolio de su distribuidor en Nueva York. Los vinos son ligeros, afrutados, delicados y muy bonitos. No se trata de una gran añada para la historia, pero van a dar mucho placer, con o sin AOC, a quienes pongan fe en ellos. Brun, como los Desvignes, Georges Descombes y un par más de buenos elaboradores artesanales son los responsables de que en mi bodega haya guardado tanto tremendo beaujolais como hay, algo de lo que no me arrepiento. De Duboeuf no se me ocurriría guardar nada. Pero ellos han demostrado, año tras año, la habilidad de hacer grandes vinos que hablan, con auténtica diversidad de voces, de sus terruños y sus ideas como hacedores de vino.
(4) Creo muy injusta la manera que tienen algunos de adjudicar las pestes únicamente a los elaboradores "naturales". Hagan el favor de releer un poco sus tratados de enología, especialmente los capítulos sobre pH, acidez y el efecto de ambos en acciones bacteriolígicas o de levaduras descarriadas. No son pocos los megaenoproductos hipermodernos y supuestamente 100 higiénicos que he tenido que zumbarme que presentaban un bret letal. Y las volátiles, pues, nada, californíquense un poco. Hay mal vino hecho tecnológicamente igual que lo hay hecho en plan "natural y peludo". Lo que pasa es que los modernistas se gastan una millonada en murumacas para que quizás los defectos de sus vinos pasen desapercibidos.
Ahora bien, y ya que estamos en esto... Hay siempre que volver a la posición de que un mal vino es un mal vino, venga como venga disfrazado. Creo que a nivel de estructura insegura y potabilidad quedan tan mal un vino "natural" que refermenta o sencillamente sucumbe a oxidación prematura como uno que carece completamente de estructura al haber sido elaborado con pasas enteramente sin acidez y de taninos más bien dudosos, pero "arreglado" en bodega a base de todo tipo de acciones tecnológicas para dar un producto que cumpla con los del departamento de control de calidad...
Bueno, ya, que tengo trabajo. Otra de las cosas de esta mudanza es que ahora trabajo en un despacho-despacho y la gente no para de requerirme a toda hora, o sea que no tengo tanto tiempo para enrollarme.
M.
jesus dijo
¡Qué bien explicado Felipe! ¿No tiré yo por el fregadero 6 u 8 botellas de un reputado elaborador de "vino natural" para poder tomarme dos o tres verdaderas?
Lo primero que pensé al leer esta entrada es si quienquiera que pretende hacer algo a su manera (que supongamos que es "muy bien", y que ese "muy bien" conlleve además "tipicidad" y "terroir") ¿no debería ese alguien estar más bien preocupado por ser admitido en el envoltorio de un mainstream perfectamente mercadeado que por ser expulsado de él? Y sencillamente por lo fácil que es sacar partido a esta situación. Pues eso es lo que parecería que estamos viendo.
Pero, cuidado Felipe, que yo una vez dije en este blog lo de "hacer de abogado del diablo" y Manuel me salió entonces con un discurso...
jesus dijo
Vaya, se me adelantó Manuel, y sin decir nada a lo del abogado...
Abundando en las pestes, es cierto que empieza a ser casi habitual que el "vino caro" de una bodega modesta tenga más pestes que su "vino sencillo", y es que todo el mundo sabe que cuando se hace un esfuerzo grande resulta más complicado "sujetarse".
Y bueno Manuel, creo que has escrito "que ahora trabajo en un despacho-despacho" y yo he leído "que ahora despacho en un trabajo-trabajo"... :-P
manuel-camblor dijo
Preferí no decir nada de lo del "abogado del diablo", posición que me parece bastante poco interesante. Me pregunto por qué nadie se propone como "abogado de Dios", que sí que necesita un buen abogado, dada su trayectoria profesional...
En cuanto a lo de tirar botellas de vinos naturales defectuosos por el fregadero, me parece que llega el momento en que uno pone las cosas en perspectiva y emite un juicio con respecto a la habilidad del elaborador. Si de una caja me salen malas dos botellas es una cosa. Si me salen seis, es otra enteramente, sea el vino creado como sea.
En cuanto al terroir, pues puede que tengan ustedes razón y el perseguirlo conduzca a un pensamiento único bastante parecido a los del bando globalista. Pero en el caso de Jean-Paul Brun detecto una cierta arbitrariedad en el juicio dictado por las autoridades. Hay que pensar que lo de "tipicidad", como todo, es un epistema generado por el hombre a partir de una realidad política. De ahí que "tipicidad" sea lo que le dé la gana a quien está en el poder en este momento, independientemente de si los vinos de Jean-Paul Brun lleva o no décadas haciendo vinos a un modo que es posible verificar como ancestral y típico de su región a través de generaciones.
Me encanta como se acusa de cinismo a todo el mundo en este patio, directa o indirectamente. Es que el mundo no está para menos. Pero insisto en que la indignación de Joe Dressner y Jean-Paul Brun puede ser genuina y con base en una injusticia real. Les conozco a ambos y puedo afirmar que, aunque haya algo de dar un cierto cachet alternativo a este "refusenik" vínico en los pronunciamientos de Joe, al final la cuestión es del amor propio de alguien que se siente muy del Beaujolais, a quien ha venido un comemierda con titulillo a decirle que sus vinos no son "típicos".
Pero claro, ya me acusarán de defender a la gente que quiero bien. Y estarán en lo cierto.
M.
manuel-camblor dijo
Digamos que antes, trabajando desde casa, tenía más tiempo para estas cosas. Ahora o tecleo como alma que lleva aquel de los abogados no particularmente necesarios (pues los autoproclamados impartidores de justicia le declaran "malo" y "culpable" a priori), o no hay más blog. Los últimos tres mensajes los he escrito en menos de tres minutos cada uno, sin emoticones ni abreviaturas.
M.
Anónimo dijo
abogado de dios, eso que dices me ha recordado este poema:
"la condición"
Creo que no me van a renovar
el contrato, pues no cumplí mi parte.
Me entretuve, entregué mi tiempo al arte
del disimulo –y a prevaricar–.
Por tanto,
no volveré a ser dios. Por fin humano,
que se preocupe otro; y garantice
–si puede– que hará bien aquello que hice
mal o no supe hacer mejor. Mi mano,
(cualquiera de las cuatro) aunque larga
nunca debió aceptar tamaña carga.
manuel-camblor dijo
Clásico. Admisión de incapacidad para rendir los servicios pactados, pretendiendo que ésta absuelva de responsabilidad a una de las partes contratantes. Un litigio facilísimo. Por eso te digo que la tal deidad debería tener muy buenos abogados...
M.
Laureano Serres dijo
No es necesario que me hagáis mucho caso,pero pienso que es bueno ( al menos para mí-que si callo ...reviento?) que de mi, más que nunca, humilde, opinión. Como productor de vinos naturales (sin comillas).
Yo, una vez, a mí, me descalificaron una partida de vinos de la ‘denominación de orígen’, después de mucho pensarlo, decidí darme de baja; ahora produzco bajo el nombre de ‘vino de mesa’. Es como un matrimonio, si va mal avenido, mejor separarse, y cuanto antes mejor, para no perder tiempo inútil, el empleado en pequeñas disputas de pueblo(en este caso ya de planeta). Y así, puedeo decir qaue por la puerta grande me gradué como productor de esos. Crénme que los intereses comerciales para hacer una cosa de éstas no existen para mí, ni pueden existir para nadie que ame el vino por encima del dinero (en eso no estamos de acuerdo rp), y yo, por supuesto tambén tengoique comer, aunque esté en el orden 3 o cuatro dentrode mi casa. O sea que hay más también. Tampoco pueden existir porque cuando vas a una feria como la de Ca’Scapin o Banyuls, donde todos los elaboradores hacen vinos naturales, ahí no hay argumento de venta diferenciador. O sea que no me meto en Alimentaria, y digo ¡aquí el vino es natural! ¡compren!.
Bueno, pues al grano, la varita mágica del vino perfecto no la tengo ni yoni nadie(bueno-algunos lo parece J)). Yo solamente tengo la varita del trabajo.Iba a poner más cosas, pero esa es la única que vale de verdad. Después uno trabaja el campo, elvino,y a veces...te sale demasiado ‘delgado’, otras te sorprende,supera tus espectativas por el contrario, otras te las confirma; en otras ocasiones deberías haber esperado más o demaisdo esperaste para embotellar. Esos vinos están vivos; necesitan un ser realmente vivo para poder comunicarse. Y, a veces, no sale, claro, eso siempre hay que admitirlo, aunque cueste. Tengo dos palets de un vino en el que puse muchas esperanzas y se me vino abajo, hubo un error, admitir una pequeña partida que no estaba en condiciones. Esté retirado del mercado, esas me las como yo. Podríamos hacer un libro sobre los posibles defectos del vino, hablaríamos sobre mi umbral de permisividad a la volátil. Mil cosas. He visto poco, aún muy poco, y deseo tener salud para ver más, para aprender más de lo errores, para comprender más lo que ocurre y cómo hay que trabajar. Al tiempo.
Pero, no hay nada como los vinos naturales, y también he probado de algunos de ellos en los que se comprende lo que decís(por supuesto pongo los míos por ejemplo) cuando se habla mal de estos vinos. De donde no hay no se puede sacar, por muy natural que sea la cosa. Pero ya ahora, hay una respetable cantidad de exponentes de la elaboración de vinos naturales muy pero que muy buenos (a todos ellos les dedico mi homenaje como personas y vinateros). Es una historia diferente, y hace falta mucho tiempo para aprender otra vez cosas que no se nos deberían de haber olvidado. No olavidemos que el vino, en realidad es ‘zumo de uva fermentado’.
Salut.
manuel-camblor dijo
Excelentes apuntes, Laureano, y necesarios, pues creo que ya teníamos suficientes apologistas del enocorporativismos en acción y hacía falta alguien que explicara otra visión de las cosas.
Y gracias por recordarme una palabra que antes usaba mucho porque me gustaba, pero que misteriosamente he dejado en un injusto olvido: Vinatero. Eso a diferencia de "enólogo", una palabra que siempre me apesta, porque hoy por hoy muchos niñatos que conozco que presumen de ser tal cosa, ni de "eno" ni de "logos" andan muy surtidos. Esos tienden a ser los que tienen la varita del vino perfecto...
M.
Rubén Arranz Glez. dijo
Suscribo tu comentario sobre lo de los enólogos. En mi corta experiencia, ya he asistido a unas pocas catas con enólogos. Y me he encontrado de todo. Menos mal que he topado con algunos que retienen el alma de vinatero que al final son los que, por suerte, me vienen primero a la memoria. Yo mismo reconozco que eso de sumiller o sommelier me viene grande, por lo que prefiero considerarme tabernero (y de pueblo). Creo que ambos conceptos, que añaden rusticidad y tradición al invento, pueden ser formas alternativas de marketing.
Podríamos considerar que un enólogo o un sumiller defiende su producto-criterio mejor apoyándose en el título que les confiere una aurora de autoridad. El fracaso de su elaboración o elección derrumbaría todo ese castillo de naipes que cuelga del pendón que ondea en lo alto. Lo lógico es emprender una huída hacia adelante que demore el desastre.
En el caso del vinatero o tabernero primero se vende él, como persona, y luego intenta colar su producto-criterio con más o menos gracia, humildad, picaresca o llámelo X. Si éste finalmete se cae, pues la hemos jodido y punto. Pa' eso somos personas, coño!... Ejem, perdón por la vena rústica.
La moraleja es que nadie es perfecto, que los fracasos también tienen su gracia, como el patetismo y que tener únicamente éxito es como vivir muy poco.
Laureano, me has conquistado. A ver cuando convidas a un chato en una feria de esas, pero no te vayas muy lejos .
Intentaré aprovechar ésto para mi blog. A esto se le llama economizar materia gris.
manuel-camblor dijo
Rubén,
Para mí es una cuestión de pasión y autenticidad aplicadas a un métier. Se puede ser vinatero con o sin alma, igual que enólogo con o sin alma, igual que tabernero, sumiller, maestro de escuela, pianista, limpiabotas... Los problemas vienen en el mundo actual cuando se instauran factorías de diplomados que salen al mercado a propagar lo adquirido durante una putativa "educación" sin examinar nada, sin analizar apasionadamente la compatibilidad de lo que les fue metido entre oreja y oreja a manera de dogma.
Así nos vemos ante mucho "enólogo" que en realidad no entiende nada de vino que no sean las fórmulas para vinos técnicamente "perfectos" que le enseñaron en la facultad. También vemos mucho sumiller que, por lo de asegurarse el chequecito a fin de mes, en realidad no está en su profesión por el vino y se convierte en una herramienta más de marketing corporativo. Miles de ellos me he encontrado: Los que están en un restaurante, incluso con un ridículo tastevin colgando del pescuezo, que vienen a traerte una carta de vinos... La abres y te encuentras con que la selección ha sido dictada por la influencia del distribuidor X o Y, que "generosamente" provee la impresión de dicha carta de vinos, además de copas, sacacorchos, toallas, un par de neveras y algún viajecito a Argentina para el sumiller en cuestión + 1. Siempre tiendo a caerles mal a esos individuos, pues soy el que les pregunta por qué todos los vinos que presenta (ostensiblemente es su labor ser el "curador" de la carta) son de un mismo distribuidor y parecen estar orientados a relevar a dicho distribuidor de inventario más que a compaginar con el menú; de hecho, va y hasta le pregunto si no se siente un tanto redundante, pues en realidad es poco lo que hace y un tastevin en el cuello no se le ve bien a nadie en estos tiempos...
Es que tengo mucho talento para hacer enemigos.
Claro, por cada docena de esos--y de los dizque "enólogos" de formulita y tabal de aditivos, o los "Masters of Wine" que andan malaconsejando al mundo para ventaja de las megamultinacionales de las bebidas--te encuentras otros que de verdad le entran al asunto con pasiónm que aplican el intelecto a la realidad y no a mamonerías marketinianas, que son los nuevos dogmas de fe de nuestro absurdo momento histórico (bueno, ¿cuándo no ha sido la fe cuestión de buen marketing? Pero eso es asunto de otro blog...). Muchos amigos tengo, vinateros o enólogos, sumilleres o meros vendedores de vino, jovencísimos y veteranos, que hacen las cosas con la diferencia que hace el interrogar constantemente las propias motivaciones y preferencias. Esos son los valiosos.
Oye, por cierto, cojonudo blog, hombre... La semana que viene te hago una reseña en condiciones aquí, porque me encanta lo que estás haciendo. Y en Valladolid hace falta un poco de insurrección...:-)
M.
Felipe Méndez R. dijo
Si entre los "apologistas del enocorporativismo" me tienes a mi, Manuel, simplemente por poner un punto de duda sobre el real aporte del vino natural, te equivocas medio a medio.
Pongamos las cosas en perspectiva: creo que lo de "vino natural", en el mundo del deber ser, es una redundancia. El vino debiera ser natural. Todos. Variadas faramallas históricas lo han desviado de ese camino.
Mi duda (y lo pongo así, que certeza no es) aparece cuando la postura se transforma en movimiento, el movimiento en militancia y la creencia en fe.
Conozco devotos del vino natural. Para ellos, vino natural = bueno. Los "otros" = malo.
La opinión basada en posturas estéticas se transforma en postura moral. Lo "rico" deviene el "bien", y viceversa.
¿Me doy a entender?
No creo en autos de fe. No milito, por convicción y doctrina.
Y no me gustan los pestazos de vinos defectuosos, los fabrique el gurí que sea.
manuel-camblor dijo
Felipe, Felipe, no te piques, que era joda lo de los "apologistas..." Como de repente estabas llamando a contar a Dressner, decidí que podía virarte esa particular tortilla de modo lúdico.
Yo sí milito, porque no me queda más remedio. Ante un mundo del vino menos repugnante que el que ahora nos ocupa, sería mucho más manso. Pero, lamentablemente, siento una obligación igual a la que debe sentir Batman cuando se levanta sin ganas de ser superhéroe y, encima, con gripe.
Hablas de "pestazos de vinos defectuosos" y me hace gracia, pues es una categoría general de la que gustan muchos abogados del vino moderno, supuestamente "sanitario" y tecnificado. El discurso de los "defectos" lo ha instituido alguien y hoy día el mercado lo acepta sin cuestionarlo demasiado. Pero hemos de pensar que los "defectos", mal definidos y completamente arbitrarios, siempre son señalados para la conveniencia de alguien que, generalmente, no es el pobre consumidor.
Ya dije alguito sobre lo igualmente objecionable que me resulta el vino defectuoso, venga de quien venga. El problema es que, en el medio actual, la mierda de los spoofulistas parece no apestar, mientras que los hacedores de vino natural están condenados a que se sospeche de ellos--a priori y aunque los vinos no tengan notables defectos--que no son capaces de hacer vino bien hecho.
Utilicé la palabra "mierda" adrede. No me canso de pensar en la cantidad de botellas con peste a culo que he encontrado que proceden de flamantes y modernísimas bodegas y del "buen hacer" de consultores "top". Unidas a la peste a madera nueva y a ciruela pasa, a otros problemas bacteriales diversos desarrollados aún en ambiente supuestamente "higiénico", porque la naturaleza es como es, estas pestes me hablan de verdaderos defectos en vinos no hechos naturalmente. ¿Deberé hacerme de la vista gorda sencillamente porque sus productores declaran cada dos por tres que "cuidan mucho esto o aquello"? Y deberé obviar el hecho de que los vinos en cuestión vienen sin estructura o identidad algunas, lo que considero un defecto fundamental peor que cualquier problema sanitario?
Ese criterio, como aclaro más arriba, vale para todo vino que se me cruce enfrente, sea hecho bajo el régimen que sea. Nada es implícitamente "bueno" por el mero hecho de llamarse esto o aquello. Y tengo que tener muy claro lo que para mí constituye un defecto y hasta qué punto estoy dispuesto a tolerarlo.
Creo que estamos de acuerdo en que el pensamiento único y los paradigmas fijos no son buenos para nada. Uno tiene que tener una cierta latitud para realizar juicios estéticos y, con suerte, no encontrarse con débiles mentales que vengan a exigirle "objetividad". Yo milito porque no se me venga a fastidiar con paradigmas fijos. Prefiero lo que prefiero y no aspiro a imponérselo a nadie. Pongo por delante todos mis elementos de juicio, que son mis prejuicios, thank you very much, y me divierto.
M.
Rubén Arranz Glez. dijo
Estimado Manuel:
Me alegra mucho que te haya gustado mi blog. Y, por supuesto, agradezco que pienses en dedicarme una reseña. Pero, humildemente creo que va a ser complicado que pueda suscitar por estos lares un conato de sublevación popular. En primer lugar porque como mucho me leen mis amigos y algún imsomne aburrido, con una taza de earl grey frío. Y en segundo lugar, porque no creo que tenga los cojones para decirle a algún insigne bodeguero que antes prefiero masticar nerviosamente palillos que beber su vino.
Respecto a lo primero, aunque tu reseña popularice un poco por aquí el blog de la conciencia, no creo que me convenga ser el nuevo Padilla, Bravo o Maldonado, más que nada, por como acabó todo eso en Villalar. (Ver guerra de las Comunidades en la wikipedia)
Además, aunque sea difícil de creer, ese acontecimiento histórico de hace casi 500 años, aún forma parte de la condición humana de sus habitantes. El conformismo.
Respecto a lo segundo. Lo más diplomáticamente incorrecto que he sido con un elaborador ocurrió en la fiesta 25 años de la Ribera de Duero. Concretamente en el guateque que se celebró tras la calificación de la añada (sin comentarios). Nos presentaron, estaba con Conrado, a Peter Sisseck. Y a mi sólo se me ocurrió darle la enhorabuena por su trabajo. Claro, yo sólo puedo evaluar el trabajo pues evidentemente tendrá que hacerlo bien para estar donde está. Y como no podía opinar de sus vinos, pues no los he probado, rápidamente aludí a la fiesta tan fabulosa que me habían montado y que no merecía tanto. El estupendo Sisseck asintió sonriente y cómplice con nosotros y más tarde le tuve que confesar que en realidad nos habíamos colado. Entre medias le pregunté que para cuando su Pingus en chatos y en nuestras tabernas a lo que respondió muy amablemente y con una flema castellana que me sorprendió de forma agradable. Me encontraba ante un hombre inteligente que se había adaptado, incluso humorísticamente, al terruño.
Un saludo.
Jose dijo
El insomne aburrido que dice Rubén debo ser yo ;) No obstante soy más de café que de té, para qué mentir... bueno, qué narices, no soporto el té y bebo café como si lo fueran a prohibir mañana! Saludos. Jose.
manuel-camblor dijo
Bueno, pos 'tá bien, Rubén. No hago reseña y sencillamente te pongo en la columna de los blogs obligatorios que tengo ahí a mano derecha. Pero me ha parecido muy bueno tu blog, reitero. Me he divertido. Vamos, y si el "ass in th glass" tiene la deliciosa pinta de la foto que has puesto, que cada copa que huela me salga con bret.
En cuanto a decir a elaboradores que uno no se tomaría sus vinos ni con el gaznate de su peor enemigo prestado, pues, existen locuciones y locuciones. Uno busca maneras diplomáticas de hacerles saber mis objeciones.
CLaro, si te animas a la insurgencia, considero que tu región está en desesperada necesidad, para citar al Guasón interpretado por Jack Nicholson, "de un enema". No sé si te he comentado que aquí en Santo Domingo en realidad se ve como sinónimo de tinto español no al rioja, sino al ribera. Cosas que uno se encuentra...
Jose,
Yo soy cafetero empedernido, como buen cubano-dominicano. Ahora bien, me encanta también un buen té. Eso sí, admito no ser muy de Earl Grey, si no más bien de tés chinos y japoneses verdes y blancos. De hecho, ahora mismo me están entrando ganas de una teterita de buen sencha.
En mi oficina aquí en Santo Domingo se hace uno de los mejores espressos de la isla, que no del Caribe, por cierto. La chica que se encarga de esos menesteres tiene mucho arte y mantiene su máquina (La Cimbali) en óptimas condiciones.
M.
Rubén Arranz Glez. dijo
Otro imsomne aburrido soy yo, aunque ya he apurado la taza de te y le doy a la botella de Vichy. Un cordial saludo, Jose.
Rubén Arranz Glez. dijo
Manuel. Me descubro la cabeza con gusto. Mi chica, Rebeca también se ríe. Gracias por ubicarme a la derecha del Padre. Por aquello del ayllú andino hago lo mismo y te coloco a la derecha de La Conciencia.
Respecto a la rebelión, creo que ya me has inspirado. Hoy mismo hemos tenido una cata con la recién constituida D.O. Arlanza, una región que promete ser interesante cuando se quite la leñamanía por eso de ser vecina de la D.O. Ribera del Duero. En los tintos ha habido mucha controversia. Mis compañeros me leen. Es lo que tiene ser pesado. Mucho murmullo y comentarios referentes al exceso de madera y de su innecesidad. Réplicas argumentando que es lo que gusta al consumidor. Mas murmullos, que si falta de acidez, astrigencia, alcohol. El rosado 2007 ha sido bien acogido, típico chicle, algo de licor de sandía, intensidad por encima de lo medio. En boca sabroso, fresco y con un amargor agradable, se agradece la persistencia. Se nos comenta que el mosto para rosado se extrae para mejorar los tintos. Como ésto sucedió antes de los tintos, durante las murmuraciones me aventuré a cuestionar ésta afirmación, comentando que a mí me parecía durante el sangrado el rosado se llevaba lo mejor del tinto
Un saludo.
manuel-camblor dijo
Rubén,
Lo de que el mejor tinto se fue en el sangrado para el rosado es algo que he dicho alguna que otra vez aquí en cuanto a dos o tres vinos de Navarra y otras zonas. En esos casos, el rosado de una bodega me ha parecido, dada igual composición varietal, infinitamente má excitante que X número de tintos.
Claro, el campeón de soltarla en medio de las murmuraciones ésas es mi gran amigo Gerry Dawes. Al lado de él yo soy el proverbial niño de teta. Si lo ves durante la presentación de Peñín de la que conté hace un mes... Era como ver un bombardeo con napalm. Hasta me dió un poco de pena con Peñín, Miller y Cía (broma, claro) ante los cataclísmicos fogonazos que tuvieron que esquivar.
Yo ese día estaba misteriosamente manso. Sería la mudanza.
En cuanto a lo del "Padre", pues no sé. Mira que ateo y semianarquista tiendo a sentir ciertos temblorcillos ante semenjantes símiles...:-)
A esta industria del vino hay que decirle la verdad de vez en cuando, por lo de mantener la perspectiva. Yo sencillamente soy uno más en un batallón que parece estar creciendo a diario.
M.
Rubén Arranz Glez. dijo
Estimado Manuel.
Eres el mejor. Sin connotaciones sexuales. Porque con tu prosa dices más de lo que escribes. Y eso me gusta. Deja que te valore porque eres fuente de inspiración. Prometo no alimentar tu ego más. Palabra de monaguillo.
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