Viviendo bien y bebiendo mal en el Caribe

”Recuerda que vives en Santo Domingo, República Dominicana.”

Esta oración la recito todas las mañanas al levantarme y todas las noches al acostarme. La he escrito en la portada de la libretita negra Clairefontaine que uso para tomar notas de cata. Incluso intenté ponerla en el screensaver de mi computadora, pero era demasiado. Intentaré un día de estos destilarla a un monosílabo para utilizarla como mantra.

Mi realidad personal ha cambiado radicalmente desde que me mudé acá. Es una tierra maravillosa, de gente tan cálida como el clima.Tengo muchísimo trabajo, por lo que mi pensamiento se ve canalizado en nuevas direcciones que antes no consideraba. Mis hijos y mi mujer se van acostumbrando ya, “aplatanándose”, como se dice en dominicano (siendo el plátano, en todas sus guisas, comida nacional por excelencia y especie de emblema popular nacional). Yo voy encontrando un ritmo para mi otredad, un distinto modo de interpretarme que tenga sentido en este entorno. Aquí se vive bien, si uno se adecúa aciertas cosas y aprende a prescindir de otras.

Claro, no puedo evitar a veces irme por la ruta del recuerdo a un pasado reciente. Esto me pasa particularmente cuando voy a buscar en el mercado local vino que beber con mis comidas. Cuando pienso en acusar al mercado local de esto o lo otro, en despotricar por la falta del tipo de vino auténtico, vital y estimulante sensual e intelectualmente que yo favorezco, paro, cuento hasta cuatro y repito, con cualquier tonadita tonta que surque por mi cabeza:

”Recuerda que vives en Santo Domingo, República Dominicana.”

Así he estado perdonando muchas cosas e intentando entender. Así también he estado bebiendo sumamente mal.

No que no haya tenido algún momento de alivio, pero también el alivio hay que contextualizarlo. Está claro que mis décadas de vida cosmopolita me han dañado, que me he vuelto muy exigente y ahora caigo en un medio donde más vale mitigar ese aspecto de mi personalidad.

¿De tripas, corazones? No sé. Les invito a contemplar lo que hace un enómano de mi tipo, transplantado aquí, en su primer mes. Con cierta distancia, es divertido de contemplar como me hago y me deshago.

Lo que he bebido, de un tiempecito a esta parte…

Bodegas de la Marquesa, “Valserrano” Crianza, Rioja 2001: Aunque con bastante madera de frente, no deja de resultarme simpático este crianza que me encontré en casa de mi padre. Simpático, digo, porque la madera no es de la nueva y maquillísticamente superimpuesta, la que usualmente me ofende, sino integradita y respetuosa. Los tonos de anís, cedro, caramelo, cuero y chocolate piden permiso y dan paso a cereza, frambuesa y arándano negro. Sencillo, jugoso y equilibrado. Posgusto medio. Puedo repetir.


Santa Carolina, Sauvignon Blanc, Se-Me-Olvidó-Dónde-en-Chile 2007 y Santa Rita, “120” Sauvignon Blanc, Valle-de-la-Tuya-Por-Si-Acaso-en-Chile 2007: Continuando con mi ejercicio de inmersión en la mediocridad chilena, dos sauvignons más, ambos aniquilables en una sola nota. La misma tontería tropical artificial seguida por verdores desagradables y un paladar completamente hueco. Tratando de determinar, por tenue que fuera, alguna diferencia entre estas dos “santas”, me atrevería a decir que Rita por un nanosegundo ofrece un espejismo gustatorio de carácter, pero se disipa rápidamente. Carolina sí que no deja lugar a dudas. Es vacua y abrupta al punto de resultar imperdonable.

Concha y Toro, “Casillero del Diablo” Sauvignon Blanc Reserva, ¿De verdad importa de dónde es en Chile? 2007: Me hace recordar muchas de esas novelas de la Segunda Guerra Mundial que tanto gustan a mi padre, en las que lees frases como “ersatz coffee”. Pues esto, en su golpecito cítrico inicial trae una fruta de la pasión tan “ersatz” como el café del antihéroe detectivesco que investiga un asesinato en el Tiergarten en 1944. Y después de eso, nada más. Un protovino completamente vacío. Este es el de la botella de tapón de rosca con “descorchador de regalo”.


Norton, Malbec, Mendoza, Argentina 2007 y Norton, Cabernet Sauvignon, Mendoza, Argentina 2007: Puede que se haga hábito esto de las impresiones dadas por parejas. Me parece muy significativo que ambos vinos llevan casi exactamente la misma contraetiqueta, que habla sobre como la vinificación busca “resaltar el carácter frutal de la variedad”, o algo por el estilo. Ambos vinos no aspiran a ser más que tintos modernos de fácil beba, triviales. El malbec acaba por gustarme más, en la medida en que sus aromas y sabores de frutas rojas resultan más nítidos. El cabernet es un poco más recio y presenta un aspecto achocolatado algo desligado del corazón frutal y, por ende, peligrosamente distrayente de lo que, según el propósito preestablecido, debe ser la verdadera acción. Vinitos correctos, pero eso nada más.

Paul Jaboulet Ainé, “Parallèle 45”, Côtes du Rhône 2006: En Manhattan le hubiera pasado por al lado a este Côtes du Rhône genérico de Jaboulet sin ni siquiera percatarme de su presencia y optado por muchas otras cosas más atractivas. Pero en Santo Domingo uno tiene que hacerse menos estricto, tiene que aprender a conformarse, tiene que joderse. Y lo compré. La verdad es que no ofende, como tantos otros vinitos, pero me parte el corazón saber que es el único ejemplar de Côtes du Rhône potable al que tengo acceso. Carnes ahumadas, mermelada de frambuesa, cereza desecada, carbón y canela. Jugoso, redondo, con taninos maduros en un final bastante limpio y largo. Podía haberme ido peor, pero no se imaginan cuanto extraño a Eric Texier…

Cantina Terlan, Lagrein Riserva “Gries”, Alto Adige 2004: En una tienda “gourmet” italianesca cerca de mi lugar de trabajo me encontré con una serie de botellas de Cantina Terlan, aparentemente importadas a pequeña escala por la tienda misma. Aunque no es lo más excitante de su zona, creo que son vinos que puedo respetar, así que eché mano a este lagrein para acompañar un chorizo mexicano a la parrilla. Aromas ahumados, de chocolate amargo, canela, ciruela roja y cereza, con una notilla alzada como de manzana que resulta intrigante. En boca es amplio, afrutado, térreo y rusticón, pero amigable. Buen largo, con un aspecto de amargor medicinal al final que no me desagrada. Probablemente lo vuelva a comprar.

Cantina Terlan, Pinot Nero, Alto Adige 2005: Ya saben, porque estaba ahí… No podía dejar de llevármelo, sin ironía lo digo, porque estaba desesperado por encontrar palo donde ahorcarme. No tenía grandes expectativas y quizás eso lo ayudó, pues me gustó tanto o más que el “Gries”. Color granate-rubí con bonita transparencia, que suscitó un cierto comentario sobre “clarete” por parte del invitado que teníamos esa tarde. Aromas de hojarasca, cuero, ciruela, cereza, fresa y arena caliente. Un toquecito distante de alcaravea, también. En boca es ligero y probablemente muy austero para los gustos locales. La fruta es despiertilla y viva, eso sí, con excelente acidez y taninos de grano fino. No es que sea nada del otro mundo, pero me gana por su frescura y carnes apretaditas.

Trimbach, Riesling, Alsace 2005: Me lo encontré en la misma tienda donde encontré el Côtes du Rhône de Jaboulet y les agoté las existencias inmediatamente. No podía hacer menos. Llevaba demasiado tiempo sin beber nada que me devolviera a la esfera de lo familiar, a esa vida que se me quedó en Nueva York. Nunca imaginé que me pondría tan contento de encontrar el riesling básico de Trimbach, un vino que abundaba tanto en mi antigua ciudad. Pegué un gritico de lo más cursi al ver las botellas y me reía solo cuando declaré que me lo llevaba todo. Esta nota sale de las primeras tres botellas, que consumí en tres noches consecutivas, a manera de limpieza espiritual… Nariz vivamente cítrica con un exótico toque kumquatesco. Se nota una alta madurez en la fruta, pero no demasiada. Pino, flores blancas y pronunciada mineralidad. No lo acusaré de gran complejidad, pero ante la sequía de vino de verdad que he estado viviendo, su frescura, viveza, persistencia y “crunch” mineral eran exactamente lo que me hacía falta.

Ridge, “Geyserville”, Sonoma County, California 2005: Aparentemente conmemorativo de cuarenta años de la bodega, o el viñedo, o algo… En realidad no sé por qué compré esto. Pero bueno, lo hice. Mermelada de cereza-frambuesa, humo, vainilla, romero y cuero en nariz y boca. Corpulento y goloso. Muy primario. Sorprende por presentar buena acidez y taninos finos y vivos en un marco tan confituresco y de tal peso. Aunque tengo severas objeciones a un vino de mesa con 14.6% de alcohol, se siente en un cierto tipo de equilibrio. Pero para la próxima, paso…

Finca Allende, Blanco, Rioja 2004: Ya, ya… Déjense de tanto abucheo. El aburrimiento desesperante me llevó a incluir en una compra este blanco de la House of De Gregorio, de la que, en otras circunstancias, hubiese pasado olímpicamente. Pero estoy en Santo Domingo y hay que apañarse con lo que hay. El notición en este caso es que esto, si me olvido de mis estándares personales para vino blanco y para rioja blanco en particular, al final resulta bebible. De primera intención parecería que se cree primo de un Smith-Haut-Lafitte o algún otro burdeos blanco con demasiada madera. El guantazo vainillesco que pega es de órdago—me recuerda a los peores excesos californianos de los noventas—y casi que me hace retirar mi nariz, horrorizado. Pero le doy su oportunidad y emergen del fondo notas de membrillo, uva, compota de melocotón y dulce de naranja bastante resultonas. Josie me pregunta de qué esta hecho esto y le digo que probablmente de un poco de viura y malvasía, pero mayormente de madera. En boca de compota de melocotón pasamos a melocotones enlatados con buena acidez toronjesca y cantidades de vainilla como para poner en órbita a un volador de esos de Mazatlán… Tratando de ponerme positivo, pienso que al menos hay algo de fruta y un cierto frescor bajo el vainillón. Incluso hasta podría acusarle de persistencia… Pero un toquecito goloso, como de azúcar residual, me molesta y me hace volver a la realidad.

Amistani Guarda Venegazzi, “Raso Chiaro”, Bianco delle Venezie 2005: Cuvée de chardonnay y pinot noir vinificada en blanco, con el chardonnay pasando cuatro meses en barrica. Concepto interesante para un vino quieto. Cremoso, con fruta de hueso, mandarina y una notita peresca. Alguito mineral distante. Un blanquito redondito, sin mucho para provocar la imaginación.

Poggio Gagliardo, Montescudaio DOC 2003: Otro de la tienda italiana anteriormente mencionada. Huele a silla de montar sudada, cocoa, lavanda y ciruela fresca. Lo mismo más o menos en boca. Otro tinto sencillo y rústico. Enel paladar medio aparece una nota que me recuerda a azafrán. Taninos recios en el final. Que es bastante cortito.

Viña San Pedro, “Castillo de Molina” Sauvignon Blanc Fumé, Valle de Casablanca, Chile 2006:Piña verdosa, limón y crema que se va al final a un agrito yoguresco. Se puede beber, pero es de los que me dejan pensando que puede que las unidades alcohólicas deba invertirlas en otra cosa..

Bodegas Artazu, “Artazuri” Garnacha, Navarra 2005: Aunque “sólo” carga 13.5%, la primera impresión es de un incómodo lastre alcohólico que sencillamente no debía estar. Antes de que alguien venga a protestar que estoy sirviendo un tinto con cuerpo en el Caribe, probablemente a temperatura indebida, diré que ocurrió recién salido de mi nueva neverita de vinos y con el acondicionador de aire a toda pastilla. El golpe alcohólico no impide apreciar buena fruta detrás, bastante pura y sin complejos. Aromas y sabores de ciruela roja, cereza, hueso de melocotón y té negro. Acidez justa y taninos bien redondeados. Si bien es bebible, me lo encuentro bastante aburrido.

Villa Giulia, Trebbiano de Romagna 2006: un blanquito sencillo, cítrico, con una textura sutilmente grasa y algo que me recuerda el sabor de los piñones. Perfectamente olvidable. Se deja beber si no hay más nada.

Matua Valley, Sauvignon Blanc, Marlborough, Nueva Zelanda 2006: Este lo compré tras leer una reseña en El enófilo, una revista local de vino. Ponían que “llena la nariz completamente con un sílex complejo” y decidí que tenía que probarlo, para saber como habían logrado en Marlborough una expresión silícea tan dramática… Al final estoy que no sé. Habiendo bebido muchas botellas procedentes de viñedos sobre sílica ludiana que expresaban su mineralidad muy claramente, debo confesar que no había nada semejante a eso aquí. Pero no está mal, para neozelandés, este sauvignon. Más bien había la peste reductiva que traen muchos vinos bajo tapón de rosca, la que por suerte se disipó rápidamente. Luego, un golpe claro de cítricos tropicales que se van por esa ruta pirazínica que me recuerda a jalapeños frescos y que tiendo a asociar con sauvignon industrial neozelandés. Bastante amplitud en boca, con buena mordida acídica y una distante salinidad. Posgusto medio y un tanto simple, pero refrescante en una noche calurosa. No sería mi tipo de sauvignon jamás si tuviera acceso inmediato, digamos, a algo de Thomas Labaille, Lucien Crochet o Gérard Boulay. Pero dadas mis nuevas circunstancias, quizás tenga que hacerlo mi tipo. Aunqueeeeeeeee…

Doña Paula, Sauvignon Blanc, Tupungato, Mendoza, Argentina 2006: Se habrán dado cuenta de que, aquí en Santo Domingo, quien vaya buscando vino blanco tiene la cosa limitadísima. La vastísima mayoría de la oferta consiste en chardonnay y sauvignon blanc. Claro, hay uno que otro albariño aquí y allí, algún verdejo y un par de rieslings. Pero nada que se compare con la proporción de chardonnays y sauvignons. Ah, y no olvidemos que se trata de chardonnays y sauvignons de esos del “Nuevo Mundo”, lo que quiere decir lo que quiere decir… He dado oportunidades a unos cuantos sauvignons, pensándolos el menor de dos males. Me he encontrado vinitos industriales, diluidos, vacíos, todos maquillados de forma idéntica. Es lo que hay en este “mejor momento enológico de la historia”. Claro, alguien como yo no puede menos que preguntarse qué le encuentra la gente vinos así, qué es lo que los hace tan atractivos al comercio…

En fin, que, habiendo pasado por Nueva Zelanda en mi análisis de los sauvignons disponibles localmente, decidí dar una oportunidad a este argentino (aunque entiendo que esta bodega pertenece a un grupo chileno, ¿no?) con una contraetiqueta que habla rimbombantemente de terroir. Al final, resultó ser un vino un tanto incómodo, aunque, hay que decirlo, bastante interesante en comparación con sus primos chilenos. Aromas y sabores de toronja, piña verde, malvavisco y aspirina triturada, con un peculiar eco de alcachofas en conserva. La acidez es cortante y se manifiesta en marcado contraste con una carnosidad frutal muy lisa. Tienta a decir que no hay armonía, pero relajo mis preceptos y me atrevo a decir que en una boca un tanto cacofónica se disciernen interesantes rejuegos tonales. Buen largo. Otro al que, desesperado, podría intentar acostumbrarme.

Valduero, Crianza, Ribera del Duero 2004: En cuanto a este vino y su bodega, debo confesar estar maravillado por un par de cosas. Desde que me mudé a Santo Domingo me lo encuentro en todas partes. Vinoteca, restaurante, supermercado, club de descuentos… Valduero, que era hasta no hace mucho una bodega que mantenía yo como una de las “ joyitas mejor guardadas” de esa región que tan poca alegría me ha dado en los últimos diez años, ahora ha adquirido un perfil mucho más visible—casi tanto como los de las marcas más ineludibles en este medio: Viña Mayor y Protos. Encima, un par de revistas sobre vino que hay en el ambiente tienen una profusión de artículos ampliamente ilustrados sobre las hermanas García Viadero, cabezas aparentes de la operación Valduero. Incluso hasta en una de las revistas sociales de los diarios dominicanos apareció un perfil de una de ellas con su marido, en alguna playa de por acá. En fin, que mucho promo, mucho promo. Un tremendo esfuerzo que me imagino que envuelve, más acá de la bodega, a importadores, distribuidores, publicistas, etc.

En una vinoteca local me encontré en un estante con toda la colección de vinos que elabora la bodega, incluyendo algo extraultrasuperespecial llamado “Una Cepa”. Según reza la literatura, se llama así porque cada botella contiene la producción de una cepa, que fue podada depuradoramente hasta dejar únicamente un kilito de uvas especiales, perfectas.

Pues estaba yo delante de aquella botella y no dejaba de plantearme algun culebrón hollywoodense de distopía eugénica tipo Gattaca. En fin, que cómo no pasar de esa botella, sobre todo porque llevaba un precio muy requetepremium… También había que considerar que Valduero anda muy ufano por noventipico de puntos recibidos del papelucho de Mr. Parker. Pero yo tenía deliciosos recuerdos de un Reserva 1991 (¿o era 1989?) consumido en el Ateneu Gastronomic de Barcelona hace ya casi un lustro. Opté por el crianza, pensando en que, si me desagradaba, sería la menor pérdida monetaria.

Dicho todo esto, que es bastante, debo confesar que últimamente me maravillo ante el marketing latinoamericano de Ribera del Duero y la manera en que han logrado penetrar en la conciencia de la gente acá. Preguntas sobre vino español y, usualmente, el consumidor dizque informadito tiene a los riberas como emblema, en vez de, digamos, a Rioja. Y me maravillo particularmente porque, a decir verdad, Ribera del Duero no es que dé vinos particularmente excitantes. De hecho, el nivel de excitación que me produce un ribera promedio hoy por hoy es casi nulo. Pero vamos, creo que ya he dejado clara mi posición ante cuvées monovarietales de tempranillo forzadamente sobrepulidas y maquilladas con roble nuevo. En los mejores casos, un ribera actual puede resultarme meramente potable y olvidable. Nada más.

Tal es el caso de este Valduero Crianza. Notas de cocoa, regaliz, cuero, polvorones de vainilla y semilla de eneldo llevan por encimita un toque volátil. La madera, a la que en mi mente se adhieren todos los anteriores descriptores, está obviamente presente, pero no es agresiva. Detrás hay cereza y frambuesa negra confitadas que, al menos para mí, tienen toda la dimensionalidad de una mermelada genérico. En boca entra igual de llano. Acidez marginal intenta atarlo en un posgusto medio que te deja más o menos lo mismo que te dejaría una cucharada de helado de Cherry Vanilla. Viendo el lado positivo de las cosas, por lo menos aquí no te vienen taninazos secantes de barrica nueva a fastidiarlo todo al final. Lo que se te queda, aunque no provoque a pensar ni a emocionarse, tampoco ofende texturalmente.

Perdonarán los señores y las señoras que estas canciones desesperadas (con algún asomo peregrino de canción de amor) no incluyan mis habituales fotos de botellas vacías. Todavía no me he figurado como quiero fotografiar lo que bebo en mi nueva residencia. Además, tantas de estas botellas tienen una difusión tan global que a muy pocos de nosotros nos quedarán muchas dudas sobre qué pinta tienen. Si el bloque de texto se ve muy en blanco y negro y deprimente, pues, sorry amigos y amigas, hay que joderse. Ya ven, yo soy enochalado y también me jodo (disculpas por este bastardeo nerudiano que me traigo, pero es que ayer pasé un rato con un elemento muy recitón y se me quedó algún versito que creía olvidado por lo cursi).

Este próximo jueves regreso a Nueva York para atender algunos asuntos médicos y de trabajo. Aprovecharé al máximo para pasar buenos ratos con los viejos amigos y, sobre todo, para recobrar el contacto con esos vinos de verdad que tanto extraño.

Bien saben que ya les contaré…

Escrito por: manuel-camblor 28 comentarios 02 Jun 2008 URL Permanente

28 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Felipe Méndez R.

Felipe Méndez R. dijo

Dices del Casillero Sauvignon: "... en su golpecito cítrico inicial trae una fruta de la pasión tan “ersatz” como el café del antihéroe detectivesco..."
Ese "golpecito cítrico", ¿no te sabe a saborizante de limón? O, mejor dicho, a acidez corregida con tartárico? Vicio tan, TAN!, frecuente por estos lados.

Otra cosa: si la oferta de vinos de Santo Domingo te parece paupérrima, te aseguro que es un paraíso comparada con la mía. De hecho, si yo fuera para allá me traería una maletita con vino. La miseria por estos lados es franciscana.

Que le aproveche el paseo por la gran manzana.

manuel-camblor dijo

Es verdad, quizás no es tan mala la cosa. Además, estoy a tres horas de Nueva York y con prospecto de dar saltos frecuentes, por lo que iré haciéndome de una reserva que minar de vez en cuando.

Disfrutaré, te lo aseguro. Tengo mucha sed.

M.

manuel-camblor dijo

Ah, y lo de la corrección del Casillero, pues, todo es posible. Aunque, francamente, creo que la sustancia original no daba ni para que hubiese que corregir. O, si era fruta muy madura, se la cargaron toda-toda a base de rectificaciones hasta que quedara solamente agua, alcohol, ácido y poco más.

M.

Jorge Henriquez

Jorge Henriquez dijo

Querido amigo, no te envidio tanto. Estuve por Santo Domingo una sola noche hace un poco mas de una semana y le doy gracias al Señor que aun tenia unas cuantas botellas en la U-Line vieja de mi antigua habitación. De lo contrario, me hubiera tenido que tirar por la escotilla un horrible Pinot del Casillero del Demonio (vino de la casa de las amistades que nos estabana anfitrionando). En fin, espero verte con frecuencia por estos lados cuando necesites tu "fix".

Pregunta: Fue en Il Cappucinno que encontraste los Terlan? Claudio tiene unas cuantas cositas interesantes ahi.

Abrazos.

javier

javier dijo

Manuel, es todo relativo, y lo de beber mal tambien. Seguramente recordaras tiempos en Manhattan cuando el camarero te traia una anada 2001 de uno de tus vinos preferidos, cuando tu esperabas un 2000 (que era el que estaba en la carta), y el mundo se venia abajo...!! Mira ahora como han cambiado las cosas. Y de aqui a unos anos tal vez mires con buenos ojos a algunas de las perlitas que mencionas arriba. Y te aseguro que si nos envias a los lectores unas fotos de las estanterias de vinos en tu ciudad, te daremos altas recomendaciones! Y si nos muestras la oferta de ron y puros en la isla, seguramente moriremos de envidia. Un saludo, hermano, y a gozar!

manuel-camblor dijo

Javier,

Que me trajeran el 2001 en vez del 2000 no me parecería tan grave como mi trance actual. Cuando eres enómano perdido con unos gustos muy definidos (y unas aversiones aún más definidas), el verte ante esto resulta sumamente duro. Tienes que realinear todos tus parámetros existenciales.

'Pero ideas tengo sobre como atacar el problema.

En cuanto a tabacos, lamentablemente, por mis problemas de los ojos, me fueron prohibidos ya hace como nueve años, so pena de acabarme de quedar ciego. La nicotina es un vasoconstrictor. Problemas vasculares. Ya sabes, mejor no... Y quisiera ser bebedor de ron, o que el ron fuese buen acompañante para mis comidas.

Jorge,

Los Terlan los encontré en Bengodi, un nuevo deli italiano en la Max Henríquez Ureña que creo que es de la misma gente del Capuccino. Pero no estoy seguro. El viernes pasado estuve, eso sí, y creo que yo me llevé lo último que tenían del Gries y el Pinot Nero, porque nada más ví un Lagrein Rosé 2005.

Las escapadas a Nueva York serán muchas.

M.

Ignacio

Ignacio dijo

Adhiero a lo dicho por el Sr. Méndez: si la oferta de vinos allá es limitada y debo juzgar por la lista que trae esta entrada, aquí en la Argentina es prácticamente inexistente. Sencillamente, el vino importado es una rareza absoluta. Y son carísimos, además.

Los Norton que has tomado son una baratija. No esperaría mucho de ellos.

En cuanto a Doña Paula, se trata de una bodega del Grupo Claro chileno. A mí sus vinos no me gustan, salvo un Pinot Noir bastante bueno que hacen. Ya un Pinot Noir más o menos tomable es un bicho raro acá.

Manuel, recuerda: hay cosas peores. Flaco consuelo, sí, pero consuelo al fin.

Saludos

Ignacio

El Ideólogo

El Ideólogo dijo

Manuel,

¿No puedes comprar vinos en internet? ¿Algún problema para la importación de esos vinos que tanto placer te dan?

Abrazos estacioneros

manuel-camblor dijo

Ignacio,

Gracias por el consuelo. Trato de recordarme eso a mí mismo todos los días.

El sauvignon de Doña Paula fue como lo que dije arriba. Requeriría un relajamiento muy desafortunado de mis criterios. Es algo que quizás deba contemplar si quiero sobrevivir aquí. Pero la idea no me gusta nada.

Gonzalín (si es que eres tú),

Comprar por internet implica enviar los vinos por carga aérea "Next Day" si uno desea que sobrevivan. El problema es que casi ninguna de las compañías de carga de mejor reputación te trae ese tipo de productos. Las compañías que lo hacen cobran un ojo de la cara por esa carga suelta (sabes bien que no estoy yo para andar dando el ojo que me queda) y, encima, creo que el proceso aduanal es bastante enredado. O sea que tendría que ir trayendo yo botellita por botellita de los viajes que haga.

M.

javier

javier dijo

Manuel, frente a todos estos obstaculos tal vez habria que pensar en la construccion de un vinoducto que una a Republica Dominicana con Europa? Imaginate los beneficios para los habitantes de la region!

Jorge H.

Jorge H. dijo

Javier,

Hablo por experiencia: si nuestro querido Manuel hiciera tal acto, te aseguro que una mañana despertaria con la cabeza de un caballo debajo de sus sabanas (o talvez en su caso, la cabeza de uno de sus queridos felinos). Ya que los "Corleones" locales de alla no permitirïan semejante irrespeto dentro de su territorio. ;-)

Olaf

Olaf dijo

Bufff, cuanto SB, que agobio. Yo he bebido algunos también ultimamente y la verdad es que es una uva que acaba agobiando un poco, sobretodo si te sales de los del Loira.
Bueno uno bueno que he bebido es el de Goisot, con una acidez no apta para todos los publicos, pero bien bueno que me esta ese vino por unos 10€.

Bueno, ánimo en las exploraciones, a ver si hay suerte.

Saludos

Olaf

Jose

Jose dijo

Ooooye, pues el SB de Nieva de lo más majete por el precio :)
Saludos,
Jose

Rubén Arranz Glez.

Rubén Arranz Glez. dijo

Hola Manuel.
Por aquí de nuevo. Entre las bodas, comuniones, las clases y el blog la verdad es que no he tenido tiempo para regalar. En definitiva, te he sido algo infiel.
El caso es que ya sabes que últimamente ando con la sensibilidad subida. Y vivo en un continuo tercer estadio de la borrachera etílica, el que sucede a los cantos regionales y te pide que te vengas a vivir conmigo,..., porque tu y yo uña y carne para siempre..., ¡te quiero amigo! ... ... ... Es lo que tiene, esto del mundo del vino.
Al grano. Hoy me han llamado para indicarme que he quedado tercero en el Primer Certamen de Escritores Enológicos Noveles. Suena que te cagas. Como es obvio que el premio no me lo han concedido por mis extensos conocimientos me he acordado de tí. Que nadie me malinterprete. Manuel sabe de lo que le hablo.
En fín Manuel, con la manía que me caracteriza te dedico este premio. Va por ti maestro. Aunque el contenido lo disfrutaré yo con mi Rebe.

Por cierto, me duele que no puedas alimentar tu espíritu con algo decente. Si puedo hacer algo al respecto házmelo saber por mi gmail.

Un abrazo.

javier

javier dijo

Manuel, estas bien?

manuel-camblor dijo

Javier,

Canta conmigo aquel inolvidable clásico reinventado por Los Manolos: "No estaba muerto, estaba de parrandaaaaaa..."

Acabo de regresar de un vigorizante fin de semana largo en Manhattan.

Hay mucho que contar.

A Jorge no le digo nada porque participó en un par de las nochecitas.

Rubén,

Muchísimas felicidades por el premio. Eres una necesarísima bocanada de aire fresco en esta blogosfera. A tu vez, me recuerdas algo que escribí cuando, en mi segundo año de universidad, en una clase titulada "Non-Fiction Writing 2010" nos pidió la profe a la clase que escribiéramos un ensayo autobiográfico que reflejara como nos veíamos a nosotros mismos de "escritores". En la primera página de mi ensayo, el segundo párrafo iba: "No me llamen 'escritor'. Eso de 'escritor' implica un tipo de profesionalidad de la que carezco completamente. Soy tan profesional al escribir como al masturbarme."

No sé por qué, saqué buena nota en esa clase.

Animo y a seguir pa'lante. Luego vengo con los cuentos de Nueva York, que están buenos. Cayó mucho de excelente.

Ah, Olaf,

La sauvignon puede ser tremenda. Si no que me pregunten por el Monts Damnés 89 de F. Cotat y el Clos de la Néore 2006 de Vatan que ocurrieron el sábado... Lo que pasa es que en América la pobrecita anda en muy malas compañias.

M.

Laureano Serres

Laureano Serres dijo

Hola, Manuel
me alegro que estés feliz y que hayas tenido las correpondientes buenas experiencias en NY. Pero a lo que iba, uso, una vez más este blog('pa' que luego se diga que no sirven para nada) para anunciar el

1er Salon de Vinos Naturales que se celebra en la localida de El Toboso, el 23 de Junio de 2008

Unos quijotes del vino, que se juntan en el pueblo de Dulcinea, para debatir, hablar, y disfrutar en torno a la tierra. El 23, Salon, y pos rupuesto, el enlace:

http://vinosnaturales.wordpress.com/2008/06/06/1er-salon-de-vinos-naturales/

Pus eso, saludos y aprovecho esta entrada para anunciarlo, y pedir a los que lean esto y tengan sintonía con el tema de la elaboració natural del vino, la buena voluntad de hacer saber la noticia allá donde estén o donde tengan posibilidad de acceder.

gracias, (lo quería comentar en privado pero no tengo tu cuenta de gmail, mándame un correo si quieres)

laureano Serres

Joe M

Joe M dijo

M -

Que va - hay que existir una seleccion de Rioja que no es tan mala en Santo Domingo, DR, no? Si no, siempre hay Valdepeñas y las otras DO de La Mancha que exportan un monton de vino, verdad? En cuanto a Valduero, que visite hace poco y de que pronto voy a bloguear, creo que por lo general hacen vinos muy buenos...comparado con otros de Ribera del Duero. Es decir, que su materia prima es buena, y su uso de roble frances y americano ayuda a producir vinos que quedan relativamente bien equilibrado (por la DO, si no necesariamente a tu gusto). Ademas, envejecen bien. Me gusta mucho el '98 Reserva y el vino a que me imagino referias, el '91 Gran Reserva.

Un saludo,
Joselito de San Francisco

manuel-camblor dijo

Joe,

La selección de riojas aquí no es muy buena. Tengo a elegir entre La Rioja Alta, S.A. y La Rioja Alta, S.A. si quiero pagar precios más o menos razonables por un vino satisfactorio. También te encuentras algo de CVNE, aunque marcado un poquito más caro. Luego te encuentras Riscal Reserva al equivalente de US$30, lo que no es aceptable, ya que este vino en NY lo pagaba a US$11-13. Ya ahí estamos hablando de un mark-up injustificable, considerando lo que cuesta ese vino salido de bodega y comparándolo con otros vinos que deben pagar impuestos similares y están a precios mucho más ventajosos.

En teoría hay López de Heredia, lo que pasa es que las botellas que se encuentran parecen haber venido al país hace mucho y no han sido, al menos por lo que se ve, guardadas de forma ni remotamente óptima. Ahí los precios no importan, pues no me atrevo a correr el riesgo de comprar una botella que pueda estar cocinada tras largo tiempo en una estantería de supermercado.

Hay también el único moderno que bebo, que es Contino. Luego todo lo otro es impotabilidad con puntos.

Si supieras que en el medio no he visto mucho Valdepeñas, ni tampoco tanto de La Mancha. De todas formas, esas son zonas de las que hay que elegir con mucho cuidado si lo que uno busca es vino honesto. Igual que en el Duero.

Valduero ha sido, desde hace años, una de mis únicas referencias confiables en Ribera del Duero. Creo que el primero que bebí fue un Crianza 91, muchos años atrás, cuando vivía en Puerto Rico. Y el Gran Reserva del Ateneu Gastronomic no me queda claro si era un 91 o un 89, la verdad... Reconozco que la nota que doy arriba es bastante dura y creo que debe ser leida en contexto. Recuerda que he sido arrancado de raiz de Manhattan y replantado aquí. Soy un amante apasionado de un tipo de vinos naturales, palpitantes y para nada maquillados, de los que en mi nueva casa hay muy pocos, si alguno. Tengo que reajustar mis parámetros de exigencia.

M.

Jose

Jose dijo

Joe, ¿cual es tu blog?
Manuel, por si ayuda en algo, cuando hace tiempo me recomendaste un vino de Ribera del Duero que pudiera no resultarme todo lo agresivo que hasta ahora me han resultado, me recomendaste Valduero '91.
Saludos,
Jose

manuel-camblor dijo

Jose,

El blog de Joe aparece en la columna de blogs recomendados, a la derecha de esta página.

El Valduero Reserva 91 fue un vino que me dió unos cuantos buenos ratos. Lástima que mi última botella (compré una caja, o sea que no puedo hablar de que no me gustara) salió brutalmente corchada.

Laureano,

Por casualidad, el otro día pasaban un especial sobre lecturas cabalísticas del Quijote que estaba interesante. La visión que daban del personaje de Dulcinea hace del Toboso un lugar ideal para esa reunión que se traen ustedes. Ya quisiera yo poder estar...

M.

Joe M

Joe M dijo

Riscal Rsva a $30?? No, gracias. A cuantos sale el CVNE? Me sorprende que valen tanto, dado la cantidad de produccion. Igual con Riscal? Es que la marca es tan reconocida y respetado por alli, y de ahi viene el mark-up?

Claro que estoy de acuerdo en cuanto a LdH (o vino cuaquier) que ha sido mal guardado.

A lo mejor tu malcontento con los vinos en la RD puede convertirte en importador de vinos de verdad....

manuel-camblor dijo

Algún día le preguntaré al importador sobre el mark-up del Riscal. Es incomprensible. Los de CVNE dependen. No es lo mismo CVNE Crianza que Imperial Gran Reserva... Pero los precios son comparabels a NY, con algo extra por los costos de acarreo e impuestos de aquí.

Ya me he vuelto un importador, pero a muy pequeña escala. Los vinso que iporto viajan en maleta térmica...:-)

M.

Anónimo

Anónimo dijo

El importador te puede decir a cuanto lo vende él y ahi tendrás la respuesta del mark-up. En los paises de Sudamerica donde conozco el sistema, el gran margen lo concentra el retailer. Oferta y Demanda. No se como sera en RD, pero si fuera asi, la importacion comercial te generaria un margen interesante pero limitado, ahora si tuvieras el control o propiedad de algunos puntos de retail, harias diferencia. Con todos los dolores de cabeza adicionales que el retail conlleva. Saludos.

javier

javier dijo

Manuel, el ultimo email anonimo es mio. Saludos

Anónimo

Anónimo dijo

h

Marcos de León

Marcos de León dijo

No sé, pero como que hemos catado botellas distintas de vinos con el mismo nombre porque mi Parallèke 45 no tiene nada que ver con éste.

manuel-camblor dijo

Marcos,

¿"Tu" Parallèle 45? ¿Y en qué modo no tiene nada que ver? ¿Porque dije que es "potable"? Vamos, que también aclaré que había mochado como por diez metros y medio mis habitualmente estrictísimos estándares para adaptarme a lo disponible localmente. Este no es un vino de la pureza y expresividad que yo espero de un buen côtes du rhône, pero hay que decirlo, se deja beber si uno anda lo suficientemente desesperado. "Beer goggles wine", es como lo llamaría, si vamos a contextualizar.

M.

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La otra botella

Educado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.

Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.

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