Manuel Camblor
En torno a la historia del ojo (1)
La vida se me ha puesto complicada. Poquísimos son los raticos que me sobran para descansar, mucho menos para labores no remuneradas, por lo que,
Es el problema de los blogs. Dependen del deseo que un individuo tenga de comunicar sin mayor motivo que el propio deseo de cualquier cosa menos lucro. Los blogueros no ganamos nada en esto más que la atención y quizás el afecto de quienes nos hacen el favor de leernos. Así proveemos gratuitamente una cantidad tremenda de contenido para esta gran comunidad que es la red. El problema es que, con la antedicha complicación de la vida, a veces se te reorganizan las prioridades de formas que no dejan mucho espacio para la expresión personal. Es más, les confieso ahora mismo que en muchísimas ocasiones en las que me he llevado una copa—fuere de vino o de mero tecnoenoproducto—a la napia no ha sido ni cerca de alguna de aquellas libretitas negras de Clairefontaine (siempre me encontré muy bonito ese eslogan que traen de “Douceur de l’écriture”, muy barthesiano) que antes llenaba de a seis por mes.
Escribí recientemente hablándoles de “un hombre nuevo”. Y es que ya no soy el mismo. La falta de tiempo para dedicarlo a introspecciones, a pensar el vino más profundamente, me está privando
¿Puedo solucionar la situación, o estaré condenado, hasta que un buen día a la página le dé un patatús, a escribir entradas justificando lo poco que escribo?
Bueno, pero a lo que venía, que era a contarles de ciertas experiencias de mi última escapada a Nueva York, capital universal de la enochaladura…
O no. Un momento. Primero, un anuncio: Felicitaciones a mi amigo Julio Sáenz,
Y después de esta breve pausa, a lo que iba.
Llegué casi de noche aquel domingo y automáticamente pensé que para mi próximo viaje médico o de negocios tenía que mejorar inmensamente la calidad
Pero nada, que todo ese poder adquisitivo de las masas europeas que caen por Manhattan a gringuificarse lo más posible a precios de remate contribuye a sacar a mi más querida ciudad del hoyo económico en que se ve sumida la nación estadounidense, por lo que, en el fondo—muy en el fondo—lo aprecio y agradezco.
Y bueno, quizás no me hubiese dado con la fina ironía de las starbuckeras italianas si, siguiendo mejores instintos, le hubiese hecho un “upgrade” al hotel y pasado la cosa a gastos en el
Pues, que estaba yo frente a Carnegie Hall, domingo en la tarde, sin perspectiva de jeebus y con una cita médica muy temprano en la mañana del día siguiente. Tenía que ir a la Apple Store de la Quinta Avenida a comprar un ratón inalámbrico para mi computadora de casa. Resulta que pagué por una mudanza de guante blanco cuando me fuí de Nueva York y la verdad es que el trabajo fue excepcional. Primeros mudanceros que veo que no rompieron nada, ni me “perdieron” nada. O casi nada, porque éstas son las horas a las que aún no aparece el ratón de mi Mac. Comprar otro era la más fácil solución.
Llegué a la tienda y me sorprendí de encontrarme una cola inmensa delante. Daba la vuelta a la cuadra. El siquiatra me ha dicho que controle mis exabruptos verbales como modo de evitar precipitarme el infarto que me enviará—de eso estoy seguro—al anteriormente mencionado infierno (¿les conté que me han anticipado que, además de chiquillas italianas britneyspearizadas voy a escuchar por toda la eternidad la “música” de Luis Miguel, Laura Pausini y David Bisbal y el sonido de chancletas de goma?
Le expliqué que lo único que necesitaba era comprar el ya discutido ratón blanco y me franqueó la entrada. Antes de bajar al recinto principal de la tienda le dije: “Por lo menos, trabajando aquí a tí no te harán hacer cola para comprar ese chisme, ¿no?”
Se sonrió, arqueando una ceja y mirando la cola de gente. Esperaba que se sacase
¿Les conté que en Nueva York esa semana hacía un calor
Blog de vinos, blog de vinos… Es que ando de temática juguetona hoy. Perdón por la digresión.
Y nada, que después de la Apple Store ya tocaba la hora de la cena y andaba yo en ese semierial gastronómico que es la zona de Times Square, buscando en vano en la Virgin Megastó discos de un soberbio grupo de soul llamado Tok Tok Tok. Porquería de tienda corporativa. ¿Les he mencionado alguna vez que si hay una industria más puteada que la
Les digo, hoy estoy raro. El punto de todo esto me elude y me enfrasco en anécdotas que… Bueno, ya. Lo
Y así puedo contarles algo de vino. Me pedí de entrante el pulpo a la parrilla con tomate, alcaparras y bulbo de anís, que es algo que siempre pido cuando voy a Molyvos, y luego una caldereta de cordero. Creo que sorprendí un poco al camarero, pues me dediqué a pedir una copa tras otra. Mucho más de lo que, de seguro, normalmente le pide el público turístico
Buscando algo un poquito más serio para el pulpo, pedí el Sillogi, Assyrtiko-Malagoussia, Moratis, Paros 2007: Juguetón y especiado, con aromas y sabores de pera fresca enmarcados en una agradable salinidad. Pero a esto decididamente le falta la profundidad mineral de los mejroes assyrtikos, que para mí siempre lo han sido los de Santorini. Un blanquito moderno, limpio y olvidable.
Habiendo recordado
Piel de manzana, limón y pera con un deje de toronja
Sospecho que no me entendió…
Quizás era buen vendedor, porque su entusiasmo al declarar que quería reivindicarse recomendándome un tinto para el cordero me hizo aceptar. Me trajo un Tsantalis, Xinomavro “Reserve”, Naoussa 1999 que iba más o menos en la misma onda que el roditis anterior. Con lo que quiero decir que parecía español, en el peor sentido de la palabra, es decir, que parecía uno de esos horrores buscapuntos de la España obsesivo-modernista más acérrima. Tablonazo achocolatado seguido por glóbulos de ciruela pasa y compota de cereza negra. Acidez marginal. Irónicamente, es tan cortito
Le dije al camarero, quien muy diligente se acercaba cada dos por tres, que en realidad lo que necesitaba era un vino vivo, que me realzara la sabrosa comida, no que me la opacara. Y le pedí que se llevara lo que quedaba del Tsantalis, que era bastante. “¿No tienes algo más tradicional?”, le pregunté. Me dijo que el mismo productor hacía algo distinto que quizás me gustaría más y yo, porque estaba ya en las de jugar, le dije que me lo trajera. Era el Tsantalis, Xinomavro-Krasato, Stavroto, Rapsani 2005. Este huele dulce,
Aunque los vinos no estuvieron a la altura de la comida por mucho, no puedo quejarme. Creo que el amable camarero no me los cobró todos. Aunque va y sí me los cobró. Pero no importa. Aprendí alguito.
A la mañana siguiente me levanté bien temprano. Emprendí la marcha hacia Mager & Gougelmann, la famosa firma de ocularistas donde tendría la primera de dos citas de finalización de mi nueva prótesis ocular. Claro, me dejé suficiente tiempo para desayunar bien, por si la cosa era para largo. Con un excelente bagel al queso crema y salmón ahumado y tres cafés grandotes entre pecho y espalda me sometí a todo el proceso que envuelve crear una de estas cubiertas escleroidales. Resulta que son pintadas a mano y envuelven verdadero arte. Te las tienen que poner y quitar un montón de veces, comparando colores, patrones de vascularidad, posición de los elementos

-Uno es muchas cosas en esta vida; aquí, Hombre X...-
Pero,
Pero no, basta con las digresiones. Saliendo de la barbería,
Al final acabamos cenando solamente SFJoe, Brad y yo en un viejo sitio que se reencarnaba. Eso pasa mucho en Nueva York. Un restaurante cierra de repente para reabrir de nuevo tras unos meses, completamente rediseñado e, incluso, hasta con un nuevo nombre. Tal fue el caso de L’Impero, una institución
La champaña en cuestión fue la Diebolt-Vallois, Brut,
Comenzamos la bebienda en serio ordenando de la carta el fenomenal Roagna, “Solea”, Langhe 2001, un blanco elaborado con 95% de chardonnay y 5% de nebbiolo. Anjá, nebbiolo. La vinificación incluye significativo contacto con el hollejo. Lo que resulta en—sorprais—un chardonnay bastante tánico y de un color y profundidad sorprendentes. Un vino sumamente interesante, salino, con aromas y sabores de jalea de membrillo, pera, miel de acacia, piedras trituradas y humo. Provoca a meditar. Tremendo. Brad, siendo
Mi primer plato fue de sardinas rebozadas. Muy bien ejecutado. Ah, y acompañado por un Gulfi, Carjcanti, Sicilia IGT 2005. Hacía tiempo que no probaba este vino de Gulfi, elaborado con caricante, una variedad autóctona de las laderas del Etna. Creo que la última añada que probé fue la 2003. Sigue siendo un vino muy agradable y, sobre todo, fresco, particularmente en comparación con tanto otro blanco que se ufana de su mediterraneidad. Alguna vez llamamos al 2002 un “muscadet casi norafricano” y creo que no nos equivocamos con la descripción. El 2005 se siente distinto a lo que recuerdo, eso sí. Los sabores y la mineralidad me son familiares, pero una cierta cremosidad añadida me hace pensar en que puede haber visto
Todos optamos por el mismo plato principal, cochinillo. El vino para acompañarlo no fue difícil de elegir. Según me explicaron, el elaborador es el padre de Arianna Occhipinti, eternamente admirada de estas páginas por su precioso tinto siciliano, Il Frappato. El Cos, Pithos, Cerasuolo di Vittoria 2005 es, al menos espiritualmente, primo del frappato de Arianna Occhipinti: Ciruela fresca inesperadamente combinada con alcaparras de la más alta calidad, luego rociada con agua de violetas, tierra, rocas trituradas y unas gotitas de sudor. Ligero en boca y algo rústico, pero sumamente sabroso y con mucha profundidad. Encantador vino.
Los quesos los acompañamos con algo que nos había traido SFJoe. Era un regalo
El día siguiente lo tuve “libre” para irme de compras. Más cosas para mi mujer. Más cosas para mis hijos. Y ahora que soy un ejecutivo con oficina y todo, algo de ropa más elegante para mi diario discurrir. Mi ojo nuevo estaba siendo perfeccionado. Yo tenía que ocuparme mientras esperaba, para no impacientarme.
Pasé por
Probé dos vinos, uno con el hamachi (servido con edamame, hojas de guisante y crocantillos de algas) y otro con el cerdo. El primer vino fue un Schiefer, Grüner Veltliner,
El

-Brad Kane, con botella húngara delante-
Seguí en mis compras por la tarde, deteniéndome de vez en cuando meramente a conversar con viejos conocidos que aún regentean tiendas de las que antes fuese yo asiduo. Para la noche había un evento
Sobre este blog
La otra botella
manuel-camblorEducado y sobrediplomado en un montón de disciplinas que no le sirven para nada (o casi nada), hoy día Manuel Camblor se dedica a menesteres para los que nunca estudió formalmente. Tras un par de décadas perdidamente enamorado de la cultura del vino, Manuel se considera a sí mismo más apasionado que nunca y está suficientemente seguro de sus propios gustos vínicos como para poder hablar libre y honestamente de ellos, contando de paso alguna que otra historia que quizás pueda deleitar y edificar a los cuatro gatos que decidan leerle. La Otra Botella es un blog en que Manuel vierte sus opiniones personales sobre vino, vida y cultura. Aquí a veces crea controversias, a veces acuerdos. Aquí se divierte en los gentiles artes de hacer amigos y enemigos.
Actualmente Manuel reside con su esposa Josie y sus hijos Julián y Sabina en Santo Domingo, República Dominicana. En sus ratos libres está reaprendiendo a tocar la guitarra como debe ser y pretende, a sus cuarenta abriles matariles, formar una banda de salsa-punk-funk.
Últimos comentarios
- Mi agosto, casi hecho (2) 9 comentarios manuel-camblor Joan Gómez Pallarès manuel-camblor manuel-camblor Joan Gómez Pallarès
- Mi agosto, casi hecho (1) 16 comentarios manuel-camblor Olaf Anónimo Felipe Méndez R. javier
- Je, je, je... 27 comentarios Javier Jose Maria Rubén Arranz Glez. manuel-camblor
- Para no olvidar: Una de mucho bueno (y 2) 27 comentarios manuel-camblor antonio gomez Jose manuel-camblor manuel-camblor
- De jóvenes, rock alternativo con merlot, vino en la maleta y el verano que hay 13 comentarios manuel-camblor Olaf Letroncio manuel-camblor IGLegorburu
- De vino, esnobismo, trivialidades, y estrellas 10 comentarios Anya Amasova manuel-camblor Anya Amasova manuel-camblor Joe M.
- "Captar nuevos paladares" 6 comentarios manuel-camblor Javier manuel-camblor Jose manuel-camblor
- Números rojos (El remix de la crueldad deliciosa) 10 comentarios manuel-camblor Javier manuel-camblor javier manuel-camblor
- ¿Números rojos? 5 comentarios manuel-camblor IGLegorburu Joan Gómez Pallarès manuel-camblor Joan Gómez Pallarès
- En torno a la historia del ojo (3): Una con pato pekinés 3 comentarios Joe Manekin manuel-camblor Ferrigno
Categorías
Enlaces
- 1 + El blog de Olaf
- Adictos a la Lujuria
- Andrew Jefford
- Baba O'Wines-El blog de Iñaki Gómez Legorburu
- Blame It On Rioja
- CataVino
- DE VINIS CIBISQVE-El blog de J. Gómez Pallarès
- Diario del Gourmet de Provincias
- Drinkrhone.com de John Livingstone-Learmonth
- El blog de Joe Dressner
- El blog de La Guarda de Navarra
- El vino perdido-El blog de J.A. Dianes
- Estintobásico
- Gastrónomo Digital
- Gerry Dawes' Spain - El blog de Gerry Dawes
- La conciencia del catador, de Rubén Arranz
- Lugar del vino
- oenoLogic-El blog de Thor Iversson
- Old World, Old School-El blog de JoeM
- PoLaKia-El blog de Víctor Franco
- Quesos y Vinos
- Rockss & Fruit-El blog de Lyle Fass
- Roco & Wines
- SobreVino
- The Compleat Winegeek-Repositorio de verdaderos clásicos de la literatura contemporánea del vino
- The Picky Eater
- The Pour-El blog de Eric Asimov en el New York Times
- The Vulgar Little Monkey Translucency Report
- Veritas in Vino-El blog de Alice Feiring
- ViniNews-Videoblog desde Francia
- Vinography-A Wine Blog
- Vinos Naturales: El Blog
- Vinos y Bodegas
- Wine Lovers' Page
- Wine Rendez-Vous
- Wine Review Online
- Wine Skewer: Del vino, comedia
- Wine Therapy
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
ONDA dijo
Querido amigo:
Soy Nacho el primo de Basilio Izquierdo. Te cuento que iré a Bostón los dias 1 y 2 de octubre para acompañar a mi mujer a una convención de su empresa Liberty Seguros. Y pensamos estar allí una semana, irnos quizá el 27 y 28 pero no sabemos si conociendo Nueva YorK, estuvimos 10 dias alla por el 93 merecería la pena hacer escala de vuelta a España o quedarnos más tranquilamente en la zona de Boston, que desconocemos por completo quizá una bonita escala desde allí.
Desde que tengo trillizos busco mas la tranquilidad sin moverme tanto.
Y por eso te pido consejo. No te preocupes por tu blog, que está ahí como un auntentico tratado de vinos y de más cosas
Quiero presentarte el mío y te he puesto en enlace. Si puedes comenta algo que será un honor. En principio tienes que tener una cuenta en blogger que es sencillo.
Un fuerte abrazo y espero tus noticias
ONDA dijo
Te pongo ahora bien el enlace:
http://elblogdeonda.blogspot.com
Olaf dijo
Si que están bien los TokTokTok, los descubrí hace unos años que tocaron aqui en Madrid y enseguida me puse a la busca y captura de sus discos. Al principio tampoco fue fácil pero por suerte ahora en Madrid si que se suelen encontrar sin mucha dificultad.
Saludos
Olaf
manuel-camblor dijo
Hombre, Onda, bueno verte por acá de nuevo...
A mí, puestos a escoger entre Boston y Nueva York, mellizos, trillizos u otros múltiples no obstante, siempre me capturará Nueva York. Aún en su actual encarnación, tan saneada y orientada al shopping descerebrado del marquismo puro y duro, es una ciudad fascinante en la que se concentra el mundo entero.
No que Boston deje de encantarme. Es una ciudad muy diferente, menos intensa y, por ende, más fácilmente manejable. Pero siempre tendré que decirte: Nueva York es Nueva York. Dedicarle tiempo siempre es bien recompensado.
En otro orden de ideas: En realidad no quisiera que este blog cayera en la estasis de un "tratado de vinos y otras cosas", o sea, se convierta en un mero documento a consultar. Lo prefiero dinámico, como una conversación constante y repleta de jarana entre amigos que van y vienen a gusto.
En cuanto a tu blog, pues ya comentaré allí. Cuenta en Blogger tengo al tener cuenta en Google. Me parece excelente lo de las fotos antiguas. Y no es por volver a mencionar a Roland Barthes, a quien tanto cito aquí, pero el concepto me hace querer releerme La Chambre Claire, aquel libro sobre la fotografía como texto sentimental que escribiera Barthes al final de sus días. Bello de verdad. Si no lo conoces, te lo recomiendo.
Olaf,
Yo a los Tok Tok Tok los oí por primera vez hace unos años haciendo una versión muy sexy de "Walk on the Wild Side", de Lou Reed, en una excelente recopilación de lounge juguetón titulada "Les Fleurs du Mal". Desde entonces me había topado con una pista aquí y otra allá, pero a escuchar que tenían un nuevo álbum en directo, para conocerles a más profundidad. Aunque fracasara en las tiendas de Manhattan (aún en las pocas tiendas independientes que quedan en el Village, algunas dedicadas específicamente al género de soul-jazz-rare groove que hace Tok Tok Tok, lo que es muuuuuuuucho decir), al final entre Amazon y iTunes me pude hacer con el catálogo completo y, de paso, pedirme el nuevo disco en directo de Raúl Paz. O sea que no hay mal que por bien no venga...
Por cierto, ese clip es uno de como seis que encontré en YouTube de la presentaci´øn de Tok Tok Tok en el Sibiu Jazz Fest hace unos meses. Todos valen la pena.
M.
Escribe tu comentario