Calma de mañana de sábado. Puedo dedicarle un ratico a bloguear. Un lujo que hoy por hoy raras veces puedo darme.
Algunos preguntaron lo que había abierto yo para celebrar el cambio que dió mi vida con la nueva prótesis ocular que ahora llevo. La respuesta quizás sea un gran desencanto.
No abrí nada en particular.
¿Por qué? Pues sencillo. Aunque tengo bien claro que la ocasión lo ameritaba, esa noche de miércoles ninguno de mis amigos estaba disponible para compartir alguna botella importante conmigo. Encima, tras que me instalaran la cubierta escleroidal tenía yo toda una tarde por delante. Me entregué a pasear de una punta a la otra de
Era tardecito ya cuando decidí que tenía hambre y debía cenar. Sin embargo, me dolían bastante los pies por las intensas caminatas
Comencé con el mismo pulpo a la parrilla de siempre, entrante obligado en ese restaurante, y una copa del Gaia, Assyrtiko “Thalassitis”, Santorini 2007. Aquí la fruta es limpia, de hecho, casi demasiado limpia… Aromas y sabores de manzana y limón nítidamente expresados, pero que no pueden competir con el verdadero atractivo
Quería seguir en esta onda con el filete de lubina que me trajeron. Pedí la más reciente versión de un viejo conocido, el Abelones Kotsoyanopoulos, Assyrtiko, Santorini 2007. Este tiene la mineralidad mucho más por delante que el Gaia y resulta más angular de primera impresión. Los tonos anisados también están ahí, pero menos dulces, más discretos. Firme, térreo y bien seco. Toronja y limón con volcán. Persistente. Mucho nervio. Al vaciarse la copa no dudé, pedí otra.
Pero bueno, no que viniera yo hoy a contarles de más griegos. Este breve interludio sirve únicamente para sacar de dudas a los curiosos. A veces el cuerpo no pide más celebración que una cenita en solitario con tres copitas, un libro, y a la cama.
Lo que sí venía a contarles es de la bebienda
Las llamadas se sucedieron durante el día. El plan original era reunirnos en el Café Cortadito a comer cubano y beber de todas partes,
”Nos” era Brad Kane, el hombre más retratado de mis últimas crónicas, Jorge Henríquez, Jeff Grossman, Greg del Piaz, el verdadero Jay Miller, SFJoe y un servidor. Pequeña peña, pero de armas tomar.
Les contaba yo a los amigos los pormenores de la instalación
El vino es de un dorado intermedio, con buen brillo. La nariz, después que se le pasa un poco la caramelez caldodepóllica que se traía, revela galletas de almendra, flan, jengibre, durazno desecado y limón. En boca es carnoso y sorprendentemente seco, considerando su amplitud. Buen enfoque cítrico-mineral en un posgusto donde surgen acentos de grano de café. Interesante meursault.
Seguimos con algo que aportara yo, más que nada porque tenía muchas ganas de probarlo, el Quinta do Feital, “Auratus” Alvarinho-Treijadura, Vinho Regional do Minho 2007. Extremadamente fresco y puro. Deliciosamente mineral. Te agarra la nariz con unos aromas muy high definition y te la despierta. Lo mismo la boca. Lo llamé “cafeina para la noche”. Uno que podr7a beber y beber.
No pude evitar reirme ante la casualidad. Ultimamente en
Otra botella traida por mí era del Movia, Ribolla Gialla, Brda, Gorincka, Eslovenia 2005. Obviamente, quería probar la añada más reciente después de que el 2004 se comportase tan espectacularmente
Comenzamos los tintos con un A. & P. de Villaine,
¿Les he contado lo mucho que me encantan los vinos de
Tomen ustedes el caso del Caymus, Zinfandel,

-Caymus, Zinfandel, Napa Valley 1987-
”Esto es lo que perdimos”, declaró Greg. Y todos asentimos, sabiendo que
Caymus, dicho sea de paso, hace años que dejó de elaborar zinfandel. Hasta podría decirse que dejaron de elaborar vino, optando hoy día por abominables tisanas de roble nuevo que etiquetan
Seguimos con un Franco Fiorina, Barolo Riserva 1978 que no comenzó nada bien. Caramelo, salsa de soya, caldo de carne, sirop de maple y rosas marchitas. En boca es de cuerpo medio y tiene bastante sustancia todavía. Lo curioso es que con el aire el aspecto de maple se hace cada vez más pronunciado. Otra experiencia interesante, pero nada
Pero este 71 fue toda una revelación. Preciosa nariz de barolo clásico. Tierra, rosas secas, arbusto, carne curada, canela y anís, con un toquecito muy sutil de caballo sudado. Firme en boca y todavía con fruta roja fresca notablemente presente. Largo y complejo. Toda una vindicación de Fontanafredda, a mi ver.
No sé si les conté, pero es que me fascinan los vinos de
Tomen el caso
”Esto es lo que perdimos”, dijimos todos a

-La faena con el pato, al lado de nuestra mesa-
Entrados ya en el furor del pato pekinés, desmenuzada ave tras ave al lado de nuestra mesa por un risueño chef chino, nos lanzamos a otra onda vínica con una aportación mía, que compré esa misma mañana en Chambers Street Wines a recomendación encarecida de mi amigo Lyle Fass, que me dijo que el vino, contra todo lo que yo pudiera sospechar en términos de su evolución, estaba espectacular ahora mismo. Se trataba del Fourrier, “Clos Solon” Vieille Vigne, Morey-St. Denis 2005.
Quizás Lyle exageró un poco con lo de “espectacular”. En realidad es un vino jovencísimo que comienza a cerrarse, pero sin prisa. Precioso perfume de frutas rojas bien maduras con acentos de tónico de pelo de ése que usaban en las barberías antiguas, de especias, de violetas y de una mineralidad tremenda. Vivísimo, suculento y palpitante en boca. Un borgoña que estará fenomenal cuando despierte
Otro vino que había traido para esta velada, al no poder haberlo aportado a otra y tenerlo “huérfano” en mi cuarto del hotel, era el F.lli Brovia, “Villero”, Barolo 1991. Esperaba yo en esto algo del etéreo placer del Cannubi 1993 de Rinaldi—ya saben, añada de ésas que disgustan a la “crítica” puntífera internacional, pero que pueden dar vinos excelentes para consumo a corto o mediano plazo, al menos en manos de productores que saben lo que hacen, como es el caso de Giacinto Brovia… Y sí, este Villero es un excelente barolo. El problema es que no está ni remotamente cerca de su punto óptimo de consumo (aquel Rinaldi del 93 estaba delicadamente delicioso ya). Magro y muy tánico, pero desbordante de personalidad, presenta aromas de cuero, rosas, violetas, ciruela fresca y ceniza. En boca, más allá de la potente garra tánica, da los mismos elementos con excelente persistencia. Pero está cerradón; los sabores se presentan en un nudo apretado que se queda ahí buen rato, pero no se suelta. Con el pato pekinés se relaja un poquitico, pero no mucho.

-Llega un momento en cada bebienda cuando la cámara está ebria-
Otro borgoña cayó, aporte de Jorge, de un productor al que no prestaba atención desde hacía mucho. De hecho, existe una marcada posibilidad de que este mismo vino haya sido el último que probara yo de la casa (en algún difunto restaurante en el
Se me hab7a olvidado decirles, mientras pasaba la lista de los asistentes, que SFJoe se nos unió tarde. Vino directamente,

-Al final de la noche, queda sobre la mesa…-
Considerándola retrospectivamente de manera cuidadosa, la noche

-”La siempre juguetona forma de los buenos amigos…” En primicia para La otra botella, como se concluye cada uno de los jeebuses manhattanianos: El ritual ataque de cosquillas a Kane.-
Para lo que queda

