Me empiezo a cansar de ver a diario vídeos de policías agrediendo a ciudadanos.
No voy a caer en reduccionismos del tipo “Todos los maderos son unos hijos de p.” o “Algo habrán hecho los manifestantes”. En los vídeos no se ve a personas arrojando piedras, cócteles, mobiliario, etc. a las fuerzas del orden. Y aunque así fuera un miembro de la policía no puede responder con la misma moneda. En estos vídeos se ve abuso de poder y se ve a unos funcionarios públicos al servicio del ciudadano totalmente enajenados, fuera de sí y usando la violencia como arma.
En el primer vídeo podemos escuchar (ya que no se ven más que unos píes) como un policía esta identificando a una supuesta periodista y como en pocos segundos el señor agente pierde los nervios, amenaza verbalmente y parace que acaba por esposar a la ciudadana. He leído el relato de la chica en cuestión y simplemente no me lo voy a creer para ser más ecuánime, pero las imagenes son las que son:
Hoy salta a nuestras pantallas un vídeo titulado “La policía pega a una niña”. Hay que decir, que viendo el vídeo no parece que sea una chica de menos de 12 años, que es lo que entendemos por niña. Así que el título busca el sensacionalismo (MAL) pero viendo las imágenes se ve a un policía nacional dando una señora hostia a mano abierta y eso es injustificable. Y también vemos como el agente agresor se percata de que ha sido fotografiado y corre hacia el fotógrafo que se lleva un par de porrazos y se queda en el suelo mientras los agentes de la ley le dan la espalda y lo abandonan. La cara de pavor de este chico en los instantes finales es algo sobrecogedor, más si pensamos que es producto de aquellos quienes están llamados a protegernos o lo que quiera que juren en su cargo.
En el blog de este chico que se queda en el suelo y que vemos como huye aparece una foto muy nítida del policía agresor. Por lo tanto si no se toman medidas contra él será simple y llanamente porque no se quiere. Y eso es lo que más me cabrea.
El responsable último, el Ministro del Interior solo ha dicho en otras palabras “bueno si eso, , ya os lo miraré”, los sindicatos de policía permanecen callados y en las imágenes no se ve a ningún compañero reprochando a los policías que se exceden.
Yo soy psicólogo y si me entero que un psicólogo en mi ciudad cobra por curar la homosexualidad imponiendo las manos y sacrificando animales y a eso le llama terapia psicológica, soy el primero que lo denuncia porque no quiero que se ensucie el nombre de mi profesión. Cosa que parece que a otros gremios no les interesa tanto.
Mientras prime el corporativismo y la protección del compañero (por muy mal que lo haga) tendremos un cuerpo de policía vergonzoso porque aunque sólo uno sea el que agreda, el silencio de todos los demás los convierte en cómplices, que es casi peor que ser el propio agresor.
Avisados quedáis.




