Oídio

LAS PALABRAS DE LA VID Y EL VINO

Oídio

Miguel Ibáñez

Decano. Facultad de Traducción en Soria.

Universidad de Valladolid
Publicado en Diario La Rioja el 03/08/07

Las noches de verano frescas acompañadas de rocíos o incluso de neblinas por la mañana favorecen el desarrollo de la ceniza. Este es el nombre popular de otra de las enfermedades de la vid. Su denominación culta es oídio, procedente del latín oidium.

¿Cómo se ha llegado al nombre ceniza? Sin duda, esta etimología popular se debe al aspecto cenizoso (de ceniza) que adquieren tanto las hojas como los granos de uva afectados por la enfermedad, como se puede apreciar en la foto.

La forma popular más generalizada es ceniza, aunque se utilizan otras como: polvo, polvillo, blanqueta, cenizo, cenicilla, cendrada, malura, peste blanca, roña, roya, sendreta. Estas son las que conocemos nosotros, pero seguramente hay más.

En La Rioja la forma más habitual ceniza convive con otras de uso más restringido como roña, denominación propia de Ausejo. En el occidente asturiano, a esta enfermedad, además de ceniza, le llaman peste blanca. Roya es la forma utilizada en algunos municipios (Torralba y Ayódar) de Castellón. En la región del Condado (Huelva), así como en Jerez de la Frontera, la denominación utilizada es cenizo. En la región valenciana de Requena-Utiel, por su parte, se dice cenicilla o polvillo.

El oídio es una enfermedad de origen americano que se debe a un hongo microscópico llamado Uncinula necator y que se desarrolla en la superficie de los órganos verdes con tiempo caluroso y atmósfera húmeda.

En las hojas se manifiesta mediante manchas difusas constituidas por un polvo grisáceo a las que sucede un ligero rizado del borde de las mismas. En los pámpanos aparecen manchas pardo-rojizas y en los racimos, si son atacados antes de la floración, las flores se caen y, si ya ha tenido lugar el cuajado, los granos contaminados se cubren de un polvo fino y grisáceo que provoca necrosis negra que favorece la penetración de la podredumbre gris.

La enfermedad se combate mediante el azufrado preventivo. El número de tratamientos dependerá de la región, siendo mayor en las regiones húmedas obviamente, y de las circunstancias climáticas del año.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Enrri

Enrri dijo

Don Miguel, buscando pruebas o vínculos que me confirmaran el nexo simbólico entre vino-uva y ceniza he llegado hasta aquí.
Solo deseo comentar que creo saber porque la ceniza está vinculada al vino. No es solamente como usted comenta, una cuestión de semejanza con el color enfermo de la uva. He descubierto que seguiría la misma lógica que la popular frase "como un huevo a la castaña". Próximamente lo publicaré en mi blog, en el capítulo que estoy dedicando al kermes dentro de mi tratado de Agallalogía.

Miguel

Miguel dijo

Trataré de buscar y leer su trabajo. Gracias por el comentario.

Saludos,

Miguel

ignacio

ignacio dijo

en nuestra zona se le llama a oidio, mal del plomo

Miguel Ibáñez

Miguel Ibáñez dijo

No conocía esa denominación "mal del plomo" para el oídio. ¿Cuál es tu zona?

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Sobre este blog

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Las palabras de la vid y el vino

Miguel Ibáñez Rodríguez es doctor en filología, profesor titular de universidad y decano de la Facultad de Traducción e Interpretación –en Soria- de la Universidad de Valladolid. Ha sido profesor en la Universidad de La Rioja y en la del País Vasco (campus de Vitoria). También es profesor del Máster Oficial conjunto entre la Universidad de Salamanca y la de Universidad de Valladolid: “Traducción y Mediación Intercultural en Entornos Profesionales”. Ha impartido clases y cursos en diferentes universidades francesas, belgas e italianas.
Sus líneas de investigación han girado en torno a la literatura medieval francesa, a la literatura comparada francesa-española en la Edad Media y a la traducción. Es experto en San Millán de la Cogolla y sus dos monasterios (Suso y Yuso). Desde 1996 se viene interesando más intensamente por el estudio de la lengua de la vid y el vino y su traducción. Dirige un grupo de investigación sobre el tema (GIRTraduvino) y también imparte un curso de doctorado sobre dicha temática en el marco del cual se han desarrollado y se están desarrollando varios trabajos de investigación y hay varias tesis en curso.
Ha publicado varios libros y más de una veintena de artículos en diferentes revistas científicas del ámbito de la filología y de la traducción. Sobre la lengua de la vid y el vino, entre otras cosas, ha editado un libro con su colega María Teresa Sánchez Nieto, fruto del “I Congreso Internacional sobre la Lengua de la Vid y el Vino y su Traducción” del que fue promotor y organizador.

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