Mugrón

Publicado en Diario La Rioja el 13/06/08

No me ha resultado fácil encabezar este artículo con la forma mugrón, por ser la más usual y documentada, ya que yo siempre había escuchado en mi pueblo Badarán murgón y, además, más de una vez me había tocado echar algún murgón. Muy a mi pesar, lo afectivo ha tenido que ceder ante lo objetivo.

La forma más generalizada en la Rioja Alta es murgón. No sé si también lo es en la Rioja Baja o, por el contrario, se dice mugrón o tal vez hay otra forma distinta. Sé que en Ausejo se dice morgón y en Alfaro mugrón. Seguro que Gonzalo Martínez, que me lee desde el Villar de Arnedo y que me manda comentarios a mis artículos, nos lo puede explicar. Por cierto, que sepa que no he olvidado el tomapán pendiente en la bodega y de paso me explicará esta curiosa palabra.

Fuera de La Rioja, en Castilla y León las formas más documentadas son mugrón y murgón; pero también se conocen otras como: mogrón, murón, rastra, acodo, rabo, terreno y hurón. La rastra se llama así, porque va por encima de la tierra, no se entierra, luego no es propiamente un mugrón. En Jerez de la Frontera se dice mugrón y para explicar la acción se utiliza mugronear. También a un tipo particular se le conoce con la denominación de mugrón de cabestrillo. En la comarca de Requena-Utiel se le llama caminante porque al crecer el sarmiento parece como si caminara. En el municipio de Sinarcas se le llama sarmiento hurtao y en Villagordo hurón (el sarmiento, al igual que este animal, se introduce con facilidad por la tierra). En la región del Condado (Huelva) se dice echar una boga, echar un mugrón, echar rastra, hacer un puente, hundir, hacer una tinajuela, echar o dejar cabestro, echar un hundido, etc. En Canarias se prefiere para el nombre: murgullón y murgullía y para el verbo: murgullar y murgullir. Como en otros muchos casos, la riqueza de formas distintas en función de la región, comarca o incluso municipio es impresionante.

La etimología hay que buscarla en el verbo latino mergere, que significa ‘sumergir’. De mergo, derivado de mergus, viene murgón y mergoro, derivado de mergora, da mugrón.

El mugrón (murgón en La Rioja Alta) es un sarmiento que, sin cortarlo de la cepa, se entierra parcialmente en el lugar próximo a la misma en el que hay una marra o falta, doblándolo de manera que quede la punta con un par de yemas al aire, con el fin de que arraigue y dé origen a una nueva cepa. Una vez que ya tiene raíces el sarmiento enterrado, se puede destetar o cortar. Amugronar o mugronear será pues la acción de poner mugrones, labor que conviene hacer al final del invierno. El refranero no da como muy aconsejable esta técnica de multiplicación de la vid: “¿De que sirven mugrones habiendo barbados plantones?” o “Para una marra o dos, echa mugrón; para muchas marras trae nuevas plantas”. El viticultor sabe que no conviene realizar el destete. Las raíces que se forman en la parte enterrada del sarmiento pueden acabar destruidas por la filoxera. Nótese que la reproducción se hace con madera de la parte aérea de la cepa, con la Vitis vinifera, y no con portainjerto.

En los tratados de viticultura las voces mugrón y amugroñar, hoy caídas en desuso y ya arcaísmos, no se se usan y se prefiere acodo y acodar. El acodo (fr: marcotte, it: margotta, de: Einleger, en: layer) es una técnica de multiplicación de la vid (L. Hidalgo, 2002), que puede ser de distintos tipos: acodo simple, acodo invertido, acodo serpentario o acodo múltiple, acodo en zanja o acodo chino, etc.

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