de Miguel Ibáñez
Tufera
Publicado en Diario La Rioja el 15/02/08
Durante la fermentación, desencadenada por efecto de las levaduras, los azúcares del mosto se transforman en alcohol y se desprende anhídrido carbónico, emanación gaseosa que popularmente es conocida con el nombre de tufo. De este modo lo que era mosto se convierte en vino. Se trata del momento crucial y más delicado de la vinificación.
Las bodegas más tradicionales, las conocidas como calaos o cuevas y excavadas en la tierra y a veces en la misma roca, requerían alguna solución para que el tufo emanado durante la fermentación no se almacenara en el interior de las mismas, pudiendo ocasionar la muerte de los que durante la fermentación se encontraban trabajando en su interior. Siempre había que vigilar el llenado de alguna cuba, dar un agua a otra o recoger el agua sucia del torco, etc.
Podemos definir tufera como el agujero que se abría en el techo de las bodegas tradicionales con el fin de permitir la salida del tufo a través de él. Pero tufera tiene otra segunda acepción o significado, también era el ventilador, por lo general accionada a mano, que facilitaba y aligeraba la salida del tufo a través del orificio mencionado. A falta de tufera, un saco o cualquier otro objeto podían convertirse en improvisado ventilador.
El tufo es fácilmente identificable por su olor; aunque el sistema más utilizado en el pasado para confirmar su presencia, por ser el más eficaz, era el de descender las escaleras de la bodega con una vela encendida y si ésta se apagaba, había que salir rápidamente. Eso quería decir que no había oxígeno, por la presencia del tufo, y que la muerte por asfixia se podía producir en poco tiempo.
No en todos los sitios se conoce con el nombre de tufera al orificio de ventilación de las bodegas tradicionales. En La Rioja, tufera es la voz más generalizada, con excepciones. Cesáreo Goicoechea en su Vocabulario riojano de 1961 anota que en Fuenmayor se le llama zarcera al respiradero de las bodegas y cuevas. También se le llama así en Medrano y en Briñas.
En la zona de Aranda de Duero, se le conoce con el nombre de zarcera. Se llama así en esa zona al orificio que comunica la bodega con el exterior y que permite su ventilación y también a la construcción de piedra con forma de chozo que, en el exterior, cubre dicho orificio. Parece que era costumbre cubrir el orificio con una zarza; de ahí que se llamara zarcera.
En algunas zonas, como en la zona zamorana de Toro, se le llamaba zarcera a la ventana que comunicaba la calle con el lagar y por la que se echaba la uva desde el carro o remolque tirando de horquillo.
En la cata, se dice tufo de reducción para referirse al tono olfativo que aparece en un vino recién descorchado, cuando ha permanecido largo tiempo en la botella. Aquí tufo aparece como sinónimo de olor. Esta es otra de las acepciones que para la voz tufo recoge el Drae, junto a otra tercera: hedor.
Sobre este blog
Las palabras de la vid y el vino
mibanezMiguel Ibáñez Rodríguez es doctor en filología, profesor titular de universidad y decano de la Facultad de Traducción e Interpretación en Soria- de la Universidad de Valladolid. Ha sido profesor en la Universidad de La Rioja y en la del País Vasco (campus de Vitoria). También es profesor del Máster Oficial conjunto entre la Universidad de Salamanca y la de Universidad de Valladolid: Traducción y Mediación Intercultural en Entornos Profesionales. Ha impartido clases y cursos en diferentes universidades francesas, belgas e italianas.
Sus líneas de investigación han girado en torno a la literatura medieval francesa, a la literatura comparada francesa-española en la Edad Media y a la traducción. Es experto en San Millán de la Cogolla y sus dos monasterios (Suso y Yuso). Desde 1996 se viene interesando más intensamente por el estudio de la lengua de la vid y el vino y su traducción. Dirige un grupo de investigación sobre el tema (GIRTraduvino) y también imparte un curso de doctorado sobre dicha temática en el marco del cual se han desarrollado y se están desarrollando varios trabajos de investigación y hay varias tesis en curso.
Ha publicado varios libros y más de una veintena de artículos en diferentes revistas científicas del ámbito de la filología y de la traducción. Sobre la lengua de la vid y el vino, entre otras cosas, ha editado un libro con su colega María Teresa Sánchez Nieto, fruto del I Congreso Internacional sobre la Lengua de la Vid y el Vino y su Traducción del que fue promotor y organizador.
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
miguel dijo
En mi pueblo El Villar de Arnedo TUFERA se llama LUCERA y queda alguna bien
conservada como la de San Esteban de Gormaz
Era para ventilación pero como el TUFO es mas pesado a veces quedaba suspendido
a cierto nivel del suelo y había que bajar con el candil por precaución.
En cuanto a ZARCERA llamamos BOQUÏN a la ventana del LAGO por donde se
vaciaban las camportas de uva
Saludos Gonzalo Martínez
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