de Miguel Ibáñez
Majuelo
Publicado en Diario La Rioja el 16/05/08
En el artículo que dedicamos a parral, anotábamos que en la documentación medieval de San Millán se diferenciaba entre majuelo y viña. Los majuelos (malliolo, malleolo, maiuelos en la documentación) eran las viñas jóvenes, quedando el término viña para aquéllas ya criadas y viejas. En un documento de 1024 se señala la compra de una tierra y de cómo su comprador puso, con la ayuda de su mujer, un majuelo que se había hecho viña: "et creavi eam cum mea uxore malleolum, et facta est vinea". En ocasiones, se habla también de malliolo vetero, es decir de majuelo viejo, para referirse al que teniendo cierta edad aún no había llegado a ser viña.
Entonces, cuando en diciembre de 2005, escribí el artículo dedicado a parral, no sabía con exactitud cómo se había llegado a asignar el nombre de majuelo a la viña joven. Por cierto, encuentro que estamos ante una palabra, por qué no decirlo, con encanto y entrañable.
La etimología de majuelo es la palabra latina malleolus que significa ‘martillito’ y es el diminutivo de malleus ‘martillo’, ‘mazo’. En su origen el majuelo era cada uno de los sarmientos de vid cortados en forma de martillo o muleta para ser plantados. De ahí pasó a denominar a la parcela de vid plantada con dichos sarmientos. Alonso de Herrera (1513) habla en el capítulo VI de su tratado, dedicado a las maneras y tiempos de poner las viñas y escoger los sarmientos, de los cabezudos y maleolos: “y por eso los antiguos agricultores procuraron de los cabezudos, que ellos llaman maleolos…”. Una vez plantado el sarmiento, se le curvaba la cabeza, explica Alonso de Herrera, en el siguiente capítulo.
El Drae explica que majuelo es un tipo de injerto. No es cierto, pues entonces y hasta la llegada de la filoxera la plantación se realizada con un sarmiento bien escogido, al que se le dejaba que echara barbas (raíces) antes de plantarlo. Por ello, se les llama también barbados, barbaos. No se utilizaba por lo general la planta madre injertada como hoy día.
Majuelo también es el nombre de un tipo de espino con un fruto rojo y dulce, aunque esta circunstancia no interviene en el hecho de que se aplique dicho nombre al sarmiento para plantar y luego a la viña.
En cuanto al significado exacto de majuelo, se trata en rigor de una viña joven o nueva que ya da fruto. Este era su significado, ya documentado en los textos medievales y que así pervive en el siglo XVIII, pues Esteban de Terreros y Pando lo recoge en su diccionario. Con el tiempo, la palabra majuelo va dejando de tener este significado específico y pasa a designar cualquier viña, sin que sea necesariamente joven. En la actualidad el uso de majuelo aplicado a una viña joven tiene un uso limitado. Se mantiene, por ejemplo, en la zona de Covarrubias. Hoy día el viticultor utiliza indistintamente majuelo y viña; funcionan como palabras sinónimas. Es cierto, de todas formas, que majuelo se usa menos, casi siempre en boca de personas mayores, y se siente como palabra antigua.
Hay refranes en los que se ve claramente como la voz majuelo significa viña joven: “Majuelo y potro primero de otro”, “El buen majuelo en cuatro años está hecho”, “Al majuelo nuevo hazle sendero” o “Reniego de la viña que vuelve a hacerse majuelo”. En otros refranes no está tan claro, pues se podía también haber empleado viña: “Buenos majuelos dan buenas uvas y buenos yernos”, “Plantar majuelos es dar uvas y vino a los nietos”, “El majuelo para el nieto, plántelo el abuelo”.
Sobre este blog
Las palabras de la vid y el vino
mibanezMiguel Ibáñez Rodríguez es doctor en filología, profesor titular de universidad y decano de la Facultad de Traducción e Interpretación en Soria- de la Universidad de Valladolid. Ha sido profesor en la Universidad de La Rioja y en la del País Vasco (campus de Vitoria). También es profesor del Máster Oficial conjunto entre la Universidad de Salamanca y la de Universidad de Valladolid: Traducción y Mediación Intercultural en Entornos Profesionales. Ha impartido clases y cursos en diferentes universidades francesas, belgas e italianas.
Sus líneas de investigación han girado en torno a la literatura medieval francesa, a la literatura comparada francesa-española en la Edad Media y a la traducción. Es experto en San Millán de la Cogolla y sus dos monasterios (Suso y Yuso). Desde 1996 se viene interesando más intensamente por el estudio de la lengua de la vid y el vino y su traducción. Dirige un grupo de investigación sobre el tema (GIRTraduvino) y también imparte un curso de doctorado sobre dicha temática en el marco del cual se han desarrollado y se están desarrollando varios trabajos de investigación y hay varias tesis en curso.
Ha publicado varios libros y más de una veintena de artículos en diferentes revistas científicas del ámbito de la filología y de la traducción. Sobre la lengua de la vid y el vino, entre otras cosas, ha editado un libro con su colega María Teresa Sánchez Nieto, fruto del I Congreso Internacional sobre la Lengua de la Vid y el Vino y su Traducción del que fue promotor y organizador.
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