06 Ago 2007

Oídio

LAS PALABRAS DE LA VID Y EL VINO

Oídio

Miguel Ibáñez

Decano. Facultad de Traducción en Soria.

Universidad de Valladolid
Publicado en Diario La Rioja el 03/08/07

Las noches de verano frescas acompañadas de rocíos o incluso de neblinas por la mañana favorecen el desarrollo de la ceniza. Este es el nombre popular de otra de las enfermedades de la vid. Su denominación culta es oídio, procedente del latín oidium.

¿Cómo se ha llegado al nombre ceniza? Sin duda, esta etimología popular se debe al aspecto cenizoso (de ceniza) que adquieren tanto las hojas como los granos de uva afectados por la enfermedad, como se puede apreciar en la foto.

La forma popular más generalizada es ceniza, aunque se utilizan otras como: polvo, polvillo, blanqueta, cenizo, cenicilla, cendrada, malura, peste blanca, roña, roya, sendreta. Estas son las que conocemos nosotros, pero seguramente hay más.

En La Rioja la forma más habitual ceniza convive con otras de uso más restringido como roña, denominación propia de Ausejo. En el occidente asturiano, a esta enfermedad, además de ceniza, le llaman peste blanca. Roya es la forma utilizada en algunos municipios (Torralba y Ayódar) de Castellón. En la región del Condado (Huelva), así como en Jerez de la Frontera, la denominación utilizada es cenizo. En la región valenciana de Requena-Utiel, por su parte, se dice cenicilla o polvillo.

El oídio es una enfermedad de origen americano que se debe a un hongo microscópico llamado Uncinula necator y que se desarrolla en la superficie de los órganos verdes con tiempo caluroso y atmósfera húmeda.

En las hojas se manifiesta mediante manchas difusas constituidas por un polvo grisáceo a las que sucede un ligero rizado del borde de las mismas. En los pámpanos aparecen manchas pardo-rojizas y en los racimos, si son atacados antes de la floración, las flores se caen y, si ya ha tenido lugar el cuajado, los granos contaminados se cubren de un polvo fino y grisáceo que provoca necrosis negra que favorece la penetración de la podredumbre gris.

La enfermedad se combate mediante el azufrado preventivo. El número de tratamientos dependerá de la región, siendo mayor en las regiones húmedas obviamente, y de las circunstancias climáticas del año.

12 Jul 2007

Palabras de la vid y el vino

El mes pasado decidí colgar en el blogs los artículos que mensualmente publico en el Diario La Rioja, en la sección "Las palabras de la vid y el vino". Normalmente salen los primeros o segundos viernes de cada mes. La sección comenzó en noviembre de 2005 y a fecha de hoy, con el último artículo dedicado a la palabra "clorosis", son ya veinte los publicados.
Al estar en el blogs mis artículos, se abre la posibilidad de recibir comentarios, sugerencias, opiniones... que puedan contribuir a un mejor conocimiento de las palabras de la vid y el vino. Así que espero todo tipo de comentarios o críticas.

Escrito por: mibanez 2 comentarios 12 Jul 2007 URL Permanente

clorosis

Las lluvias caídas durante la primavera y lo que va de verano, además de provocar varios brotes de mildiu, han propiciado el desarrollo de otra enfermedad de la vid: la clorosis. Este año, con más frecuencia que en otras campañas, se puede escuchar de boca del viticultor que "el amarillo está pegando mucho en los corros frescos y en los hoyos". "El amarillo", así es como se conoce popularmente esta enfermedad de la vid. Se trata de una forma de uso muy generalizado, a la que se ha llegado, sin duda, por el color amarillo que adquieren las vides afectadas por esta enfermedad. El adjetivo "amarillo" se substantiva añadiendo el artículo "el": el amarillo. La forma culta es clorosis. En algunos manuales aparece bajo la denominación de clorosis caliza.
Mi primer conocimiento de esta enfermedad se lo debo a mi tío Jesús, quien a su manera -siendo yo aún niño- me inició en el cuidado de las viñas. Él le llamaba florisis: "Miguel con ese corro no hay nada que hacer, eso lo da la tierra, la caliza, está lleno de florisis". Posiblemente se trate de una deformación de la forma culta clorosis. He indagado sobre el posible uso de la voz florisis y he podido constatar que hoy día no se utiliza, sólo algunas personas mayores parecen recordarla vagamente.
La clorosis o el amarillo (fr: chlorose; en: chlorosis; de: Chlorose, Gelbsucht; it: clorosi) es una alteración fisiológica propia de terrenos calizos, que se manifiesta en la carencia de hierro en las hojas de la vid, lo que impide o reduce la síntesis de la clorofila y hace que éstas amarilleen, conservando sus nervios verdes, pudiendo llegar incluso a secarse. En algunos casos la cepa puede llegar a morir. En francés la forma popular es jaunisse.
La carencia de hierro en las hojas puede deberse a la falta del mismo en el suelo, aunque esto no suele ser lo más frecuente. Lo más habitual es que la presencia de suelos calizos limite la absorción del hierro. También puede deberse a la incapacidad fisiológica de la planta para absorber el hierro. Las primaveras lluviosas favorecen el desarrollo de la enfermedad, como ha ocurrido este año. La lluvia aumenta la disolución de la caliza, lo que reduce la disponibilidad de hierro.
En las vides afectadas disminuye su crecimiento, los pámpanos se reducen y pierden color, los nietos son más numerosos y pueden llegar a morir.
Para controlar la enfermedad, en aquellos suelos que favorecen su desarrollo -los calizos-, debe elegirse un portainjerto resistente y una vez plantada la parcela se deberá hacer aportaciones de hierro bien en el suelo, pulverizado por vía foliar o a través de las heridas de poda.

Escrito por: mibanez 0 comentarios 12 Jul 2007 URL Permanente Tags: , , , , ,

25 Jun 2007

Mildiu

Las lluvias caídas esta primavera en la región han dado lugar a las primeras manchas de mildiu y a las consiguientes preocupaciones del viticultor que, para prevenir la enfermedad, se ha apresurado a "dar una mano de sulfato". Con el nombre de mildiu se denomina a una de las más conocidas y temidas enfermedades de la vid. Éste y los próximos artículos los dedicaremos a los nombres de algunas de las enfermedades de la vid más conocidas.
Mildiu es una palabra de origen inglés, proviene de la forma inglesa mildew, que significa 'moho'. La forma culta es mildiu y también mildiú. El diccionario de la Real Academia recoge ambas formas, aunque la más utilizada en los manuales de viticultura y la más empleada por los técnicos es la primera. La forma popular, la que suele estar en boca del viticultor, es mildeo. Se trata simplemente de una adaptación-acomodación fonética de mildiu. También se puede escuchar mildeu y mildio. Otros le llaman niebla o añublo.
El mildiu, al igual que el oídio y la filoxera, son enfermedades originarias de América. A finales del siglo XVIII hubo brotes de mildiu muy importantes que ocasionaron graves daños en el viñedo europeo. Esta enfermedad fue detectada por primera vez en Francia por Planchon en 1878.
El mildiu (fr: mildiou, mildew; en: mildew; de: Blattfallkrankheit, falscher Mehltau; it: peronospora) es una enfermedad criptogámica de la vid producida por un hongo llamado Plasmopara viticola cuyo desarrollo se ve favorecido por la presencia de humedad y de temperaturas superiores a los 12 º C y que ataca a todos los órganos verdes de la vid.
En las hojas se manifiesta mediante unas manchas traslúcidas de forma por lo general circular o alargada. Si le damos la vuelta a la hoja (por el envés) veremos que la mancha presenta cierta pelusilla blanquecina. Los pámpanos se curvan en sus extremos reproduciendo la forma de un cayado. Si no se consigue controlar, la enfermedad se extiende a los racimos atacando a su pedúnculo y a los granos en los que aparecen manchas blanquecinas que después se oscurecen.
Su control exige tratamientos periódicos mediante sulfatado (pulverizar el sulfato mezclado con agua sobre la vegetación de la planta). Su número dependerá de la climatología del año, de la zona en la que esté ubicado el viñedo. Cuanto más húmeda sea la zona, mayor serán el número de "manos" que habrá que dar. La vegetación densa y baja y el riego favorecen el desarrollo de la enfermedad.
Tradicionalmente la enfermedad se combatía con el famoso caldo bordelés, a base de sulfato de cobre, Hoy día hay productos muy eficaces que aplicados de manera adecuada permiten controlar la enfermedad con bastantes garantías. De las antiguas sulfatadoras de mochila (cargada a las espaldas) se ha pasado hoy día a modernos atomizadores suspendidos y arrastrados que, acoplados al tractor, facilitan mucho el sulfatado reduciendo notablemente las horas de trabajo.

Escrito por: mibanez 0 comentarios 25 Jun 2007 URL Permanente Tags: , , , , ,

Sobre este blog

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Las palabras de la vid y el vino

Miguel Ibáñez Rodríguez es doctor en filología, profesor titular de universidad y decano de la Facultad de Traducción e Interpretación –en Soria- de la Universidad de Valladolid. Ha sido profesor en la Universidad de La Rioja y en la del País Vasco (campus de Vitoria). También es profesor del Máster Oficial conjunto entre la Universidad de Salamanca y la de Universidad de Valladolid: “Traducción y Mediación Intercultural en Entornos Profesionales”. Ha impartido clases y cursos en diferentes universidades francesas, belgas e italianas.
Sus líneas de investigación han girado en torno a la literatura medieval francesa, a la literatura comparada francesa-española en la Edad Media y a la traducción. Es experto en San Millán de la Cogolla y sus dos monasterios (Suso y Yuso). Desde 1996 se viene interesando más intensamente por el estudio de la lengua de la vid y el vino y su traducción. Dirige un grupo de investigación sobre el tema (GIRTraduvino) y también imparte un curso de doctorado sobre dicha temática en el marco del cual se han desarrollado y se están desarrollando varios trabajos de investigación y hay varias tesis en curso.
Ha publicado varios libros y más de una veintena de artículos en diferentes revistas científicas del ámbito de la filología y de la traducción. Sobre la lengua de la vid y el vino, entre otras cosas, ha editado un libro con su colega María Teresa Sánchez Nieto, fruto del “I Congreso Internacional sobre la Lengua de la Vid y el Vino y su Traducción” del que fue promotor y organizador.

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