LA JUEZA EMBARAZADA

A VER LO QUE PASA

A falta de conocer la programación del complejo de cines “7 infantes” de Logroño, la cartelera prevista para este fin de semana denota, una vez más, importantes ausencias, respecto a los estrenos de otras capitales (también es verdad, que más potentes en cuanto a su número de espectadores), que limita, y bastante, el visionado de un material, a veces importante y destacado, que sería muy recomendable que espectador riojano conociese a la mayor brevedad posible.

Sí es verdad que de vez en cuando, y de forma inesperada, entran títulos de los considerados raros, muy de festival, recomendables, sin descartar a nadie ni categorizar su presencia, para un público atento a un tipo de historias contundentes y más exigentes. De esta catadura, por ejemplo, sitúo, por su extremismo estético y narrativo, la película polaca, “Ida”, de Pawel Pawlikowski, estrenada por los “Moderno”, y que me recordó, salvando las distancias, a los legendarios y míticos títulos de la cinematografía polaca que solía ver en los inolvidables cineclubs de la década de los 70 y 80. Ni que decir tiene que la sesión que elegí el viernes pasado para disfrutar este filme estaba rodeado de apenas siete espectadores.

En cualquier caso, todas las semanas se quedan largometrajes sin estrenar, que se pueden repescar, con el tiempo, de alguna manera, bien en sus formatos domésticos o aprovechando la amabilidad de algún amiguete latinoamericano que te envía la película descargada por internet. Aunque me gustaría o desearía ver los trabajos a la mayor prontitud posible.

EL BANDIDO EN MIS ENTRAÑAS

Una de las curiosidades cinematográficas que se podrá ver a partir del viernes en los “Moderno”, es la cinta de nacionalidad francesa, “9 meses de condena”, una disparatada y tronada farsa dirigida por el también actor, Albert Dupontel.

Si alguien tiene alguna duda sobre el excelente cine que realizan nuestros vecinos franceses, debe asumir el reto y dejarse arrastrar por uno de los géneros que los galos están abordando con éxito y frescura, la comedia. Por no citar, que no viene al caso, otros modelos, como el thriller o “noir” y el tema político, al que dotan de suficientes capas de interés.

“9 meses de condena” es un relato, a priori, chispeante y cínico. Fíjense ustedes: una de las jueces de la Corte Suprema de París más severas e irreductibles en su profesión y que aman con un placer inclasificable la libertad que proporciona la soltería, se queda momificada, por decirlo de una manera amable, cuando en una revisión médica le anuncian que está embarazada. En su agenda anota sus aventuras sexuales y deduce, no sin estupor y casi indignación, que el padre de la criatura no es otro que un delincuente de medio pelo, interpretado por el propio, Dupontel, que la sumirá en una montaña rusa de dudas y vacilaciones. ¿Qué hacer?

Con estos mimbres, que no están nada mal, se pergeña, a mi modo de ver, una historieta sentimental, en plan de coña, que cuando te fijas y atiendes a sus pormenores argumentales, me asalta a la cabeza, como un resorte al que no puedo despachar, la imagen estricta e inclemente, de la Juez de Sevilla, Alaya, con su troley y rostro impávido. ¿A qué si?

EL BANCARIO ATORMENTADO

Otro de los largometrajes que se podrán visionar estos días es, “Inevitable”, una película dirigida por, Jorge Algora, de nacionalidad argentina, inspirada en el texto, “Cita a ciegas”, de Mario Diament, e intepretada, entre otros, por Dario Grandinetti, Federico Luppi y Mabel Rivera.

El punto de partida tiene que ver con la presión y estrés que sufren los empleados de banca. Uno de ellos, en pleno trabajo, rodeado de compañeros, sufre un infarto y cae fulminado al suelo. Grandinetti es un directivo bancario que ante la situación que sufre el gremio decide poner sus atormentados criterios en conocimiento de una psicóloga. En uno de los encuentros conoce a una joven de la que se enamora y viven una relación tórrida y pasional.

El tema, por lo que toca, me atrae y el viernes descubriré cuáles son sus mejores secretos y apuntes.

REMANDO HACIA MIAMI

EL ARCA DE NOÉ

Mucha de la atención que el habitual espectador de cine semanal presta a los estrenos programada, recaerá, sin duda, en la entrada en la cartelera comercial del filme de producción norteamericana, “Noé”, dirigida por el controvertido realizador, Darren Aronofsky.

En los países en los que ya se ha visto la película, parece ser, por los crónicas leídas y escuchadas, que además del diluvio universal de ficción que desata el argumento, su mensaje, discurso, enfoque, punto de vista o tratamiento de la cita bíblica, según el creador de, “Réquiem por un sueño” (uno de sus mejores trabajos, a mi juicio), ha levantado ampollas y polémicas entre los ortodoxos religiosos, de distintas creencias, que ha acelerado, si cabe, cierto tufillo morboso que siempre anima al público a pasar por taquilla y averiguar por sí solo el origen de la provocación, si la hubiere, claro.

En cualquier caso, las imágenes de la cinta que he visto, en formato trailer, apuntan, todo parece indicar, a un espectáculo memorable, de aventuras, con efectos especiales de última generación, que en plan epopeya grandiosa girará en torno al hombre elegido por Dios para preservar la vida humana y animal del aniquilamiento total.

Del reparto destaco, a parte del recio, Russell Crowe, a mi chica favorita, Jennifer Connelly, por cuya sola presencia soy capaz de digerir cualquier astracanada. Aunque esta no lo va a ser. Emma Watson y el siempre incontestable, Ray Winstone, completan el reparto.

TRAVESÍA HACIA MIAMI

La inclusión de la película, “Una noche”, inspirada en hechos reales y dirigida por la británica, Lucy Mulloy, como uno de los largometrajes que los riojanos van a tener el placer de visionar, me ha llenado de alegría y satisfacción. Muchos de los que me conocen y alguno de los que me leen, saben o intuyen mi querencia por relatos minimalistas y de perdedores.

Se trata de una cinta pequeña, que ha recorrido infinidad de festivales y que ha emocionado a espectadores de toda índole. Tuve ocasión de verla y salí enganchado a una historia de valor y coraje. LLena de rabia y dolor. De angustia y desesperación. Elementos emocionales muy vinculados al cine latinoamericano y, en este caso, caribeño.

“Una noche” está interpretada por tres actores no profesionales. Dariel Arrechega interpreta a Raúl, un joven pinche de cocina de un hotel de La Habana, con una vida infeliz y perseguido por la policía que no tiene otro plan que escapar de Cuba. Javier Núñez Florián encarna a Elio, otro muchacho, también pinche de cocina, menos necesitado que su amigo, pero que se deja influir por Raúl para preparar la fuga de la isla. Y el tercer personaje es Eli, encarnada por Anailín de la Rúa de la Torre, a través de su mirada se cuenta en off la historia.

El nombre de Spike Lee está vinculado a la producción. Lo que realmente me ha sorprendido de esta película es la sinuosa y afilada descripción de tipos y ambientes. Por cierto, nada turísticos. Si no más bien, todo lo contrario. De tal modo, y sin blandir el aspecto dramático, la cámara de la realizadora, muy inquieta y atrevida, nos sumerge, a modo de documental o crónica realista, en los aspectos, entre siniestros y decadentes, de hogares y calles, retratando un mundo sin esperanza y futuro, abundando en planos de basuras, perros y animales destripados, sin omitir determinadas escenas de carácter simbólico (bichos enjaulados), que sin llegar al tono de denuncia sí parece justificar el deseo de crucar en una chalupa las 90 millas que separan La Habana de Florida.

La película está dividida en dos partes muy reconocibles. La primera se desarrolla en escenarios naturales, algunos, diría, que por su escasa claridad y urgencia, que son furtivos, captados a ras de suelo. La segunda parte, ya en el mar, remando hacia Miami, en una embarcación muy precaria, define a Elio como un ser sensible, necesitado de expresar sus verdaderos sentimientos, mientras luchan por aguantar una travesía tan animosa como peligrosa.

Filme de alto valor, que merece la pena ver; y que nos acerca a una realidad, en este caso, La Habana, tan alegre, con música rap, y, a la vez, triste por las carencias que envuelven a su gente joven.

SITUACIÓN EXTREMA

Estos días estamos conociendo el espectacular e inabarcable éxito de público y taquilla de la película, “8 apellidos vascos”, dirigida por el veterano y curtido, Emilio Martínez Lázaro.

Nada que objetar. Mientras la gente se lo pase bien y disfrute me parece un plan muy necesario para activar un sector con una producción muy comprometida. Títulos de esta índole, planteadas como comedias sentimentales acerca de los prejuicios e idiosincrasias regionales, sin ser una idea estimulante, fomenta, al menos, la capacidad de atracción, con su retahíla de chistes, y genera, en el mejor de los escenarios, escenas tan genuinas de otros tiempos, como las inmensas colas delante de las taquillas para conseguir una entrada.

Ayer mismo se conoció el palmarés del festival de cine español de Málaga. Los enviados especiales e informadores que han tenido el privilegio de visionar el material que ojalá tengamos la ocasión de verlo a lo largo del año, escribían y comentaban “que algo se mueve en el gremio”. Que a pesar de la crisis y las malas sinergias, y con un futuro poco esperanzador, en líneas generales, el nivel ha sido más optimista que el esperado. Sin duda, se trata de una buena noticia.

Mientras estas producciones lucharán, a buen seguro, por encontrar un hueco respetable en las carteleras monopolizadas por el cine norteamericano, el aficionado se tiene que conformar, que no es poco, con los largometrajes que se van estrenando y que sirven para conocer a fondo el tipo de producciones que se hacen en nuestro país.

El viernes pasado, día 28, llegó a las salas de exhibición una cinta que sobre la sipnosis prometía momentos y situaciones extremas. Me refiero al filme, “Kamikaze”, escrito por el tándem, Iván Escobar y Álex Pina, y realizado por éste último.

Sobre el papel y sin haber visto ningún avance de “Kamikaze”, su argumento, resumido en un individuo de la exrepública soviética de Karadjistán quiere inmolarse en el despegue del vuelo Moscú/Madrid como venganza a la represalia que el ejército ruso está llevando a cabo en su país. Sobre estos mimbres e imaginando un montón de escenas dramáticas que conducen al personaje de Slatan a tomar semejante decisión, pensaba que por esos derroteros iba a girar el guión de la película.

Estaba muy equivocado. Nada de nada. Todo lo contrario. Los primeros minutos sí apuntan en esa dirección. Pero el resto, desde que el fulano llega al aeropuerto y observa a sus compañeros de pasaje, quienes de todas las maneras imaginables van a ser seres muy importantes en los seis días que van a convivir por razones metereológicas: el avión no puede viajar porque una nevada tremenda lo impide y la compañía aérea los realoja en un hotel a las afueras rodeados de un paisaje encantador.

Slatan quiere ser invisible. Esconder su secreto. Permanecer oculto; como un extraño, sin dar pistas de su personalidad e intenciones. Pero ese hermetismo se desmorona ante la espontaneidad de la gente, que con sus problemas y frustraciones a cuestas, intentan vivir felices, ajenos a las grandes tragedias de la humanidad.

El grave problema que le veo a “Kamikaze”, es el tono de fábula enternecedora que Álex Pina imprime al desarrollo del guión. Este se hace previsible y tontorrón. Más si cabe cuando en los albores del drama radical sobre un terrorista se asoma para quedarse, Verónica Echegui, con sus traumas e infelicidades, que se enamora del opaco muchacho. Tal para cual. Y lo mismo se puede decir del resto de personajes (Eduardo Blanco, Carmen Machi, Leticia Dolera, Héctor Alterio), que conforman una tropa de ángeles de la guarda que con su buena concordia y excelente rollito pretenden curar sus problemas y los de los demás.

Situaciones moneseadas y recursos de telefilme ensombrecen y ridiculizan un punto de partida con unas expectativas fulminantes. Es una pena que Álex Pina se haga el Hara Kiri y busque en el tono más bobalicón respuestas a un tema o asunto para tomárselo en serio.

VAMOS A NECESITAR UN BARCO MÁS GRANDE

VAMOS A NECESITAR UN BARCO MÁS GRANDE

Me gustaría mantener una regularidad de entradas en este blog más habitual de las que escribo, que me parece y son pocas. Debería encontrar más ratos para sentarme ante el ordenador y escribir los comentarios de las películas que se estrenan en La Rioja como de aquellas cintas que tengo el placer de ver anticipadamente. Incluso atreverme con otras opiniones y digresiones de calado cinematográfico que alentaran la controversia y el debate y me permitieran tener el blog lo más actualizado posible. Algún día lo conseguiré. Mi trabajo de empleado de banca pensaba que iba a flojear. Me equivoqué. Más bien está ocurriendo todo lo contrario. No hay tregua y cuando he terminado una campaña comercial inicio inmediatamente otra recibiendo las instrucciones y objetivos on line y su correspondiente cursillo, también, on line, que no sólo me atrapan y me hacen dedicar muchas horas, sino que me desgastan la mente y me deterioran la frescura y agilidad de mis “propias ideas”.

Una de las modificaciones que he introducido en el blog es su nombre. He sustituido “VENTANA DE CINE“, que lo titulé en su día en la redacción del periódico La Rioja de modo precipitado mientras aprendía cómo se hace un blog y cómo se consigue mantenerlo en activo, por otro que leído deprisa y corriendo hace suponer al lector que está leyendo el cuaderno de bitácora de un apasionado de la navegación. Nada más lejos de la realidad. “VAMOS A NECESITAR UN BARCO MÁS GRANDE“, es una frase de una exitosa y archi popular película de los años 70 que el buen cinéfilo habrá reconocido como parte del diálogo que el capitán de la policía de la isla de Amity, Brody (Roy Scheider) le dice al veterano y curtido pescador Quinn (Robert Shaw) al ver por primera vez el tamaño gigantesco que tiene el escualo que está devorando a lugareños y turistas de la isla en la célebre película, “Tiburón”, de Steven Spielberg.

Como el irrepetible y extraordinario filme me causó un impacto tan fulminante cuando lo vi por primera vez en la desaparecida sala de exhibición, “Tyris Vistarama” de Valencia, siempre he querido identificar la emoción de la película con algunos detalles y merchandasing decorativos alusivos al filme y hacerlos cercanos y presentes a mi alrededor. De tal manera que la habitación-estudio donde paso horas y horas trabajando, leyendo y, sobre todo, viendo películas y series de ficción, no puede faltar, en sus estanterías, unos cuantos tiburones de goma y de madera que hacen visible mi obsesión por estos bichos. De igual manera, en la pared, tengo colgado uno de los carteles de la película, bellamente enmarcado, que para mi es como un tesoro. Cartel que tiene su historia. Lo conseguí en Cullera (Valencia), al lado de mi pueblo, Sueca, una noche de verano, cuando el largometraje se proyectaba en un cine al aire libre. Tuve que esperar hasta la una de la mañana a que terminara la proyección y la zona quedara despejada de transeuntes para encaramarme a la cartelera, abrir el habitáculo, descolgar con mucho cuidado el cartel para que no se estropeara (estaba clavado con chinchetas), enrollarlo con cariño, sujetarlo en el soboca sudoroso por los nervios y, con la mano libre, cerrar la vitrina y descender a la acera para salir corriendo con el botín. Ni que decir tiene que volví a la noche siguiente, en horario de proyección, y contemplé, feliz, que el cartel de propaganda había sido sustituido por otro. Fue un alivio.

Cuando mi madre y mi padre me anunciaron que abandonábamos, momentáneamente (por un año) Valencia para trasladarnos a Calahorra, por entonces, Logroño, ahora, La Rioja, a vivir por motivos laborales de mi padre (trabajaba en Vitoria y Miranda de Ebro), a Calahorra, uno de los objetos que añadí al exiguo equipaje, fue el cartel de “Tiburón”, aunque pensaba que en un año lo tenía que regresar de nuevo al piso de Benimaclet, al lado de Valencia y Alboraia. Me equivoqué o erraron mis padres que pronosticaron un año de destierro y si no me fallan las cuentas voy a hacer en la ciudad de los Mártires, 33 años. Casi nada.

LOS HOMBRES QUE SALVARON EL ARTE

A PROPÓSITO DE “NEBRASKA”
El mes de febrero está siendo generoso y prolífico en lo que se refiere a estrenos candidatos a los próximos premios Oscar de la Academia de cine norteamericana.
Hace siete días, todos los aficionados deseosos de visionar, “Nebraska”, tuvieron la gozosa oportunidad de quedar deslumbrados por el templado y admirable trabajo de Alexander Payne en una propuesta serena e irónica que rezumaba clasicismo en todos sus maravillosos fotogramas. En ese título también se comprobó la fortaleza de un actor vetereano, como es, Bruce Dern, que compone un personaje patético y a la vez muy humano. Su encarnación de Woody, ese abuelete convencido y persuadido que le ha tocado una fortuna en forma de reclamo comercial, es un papel para gozarlo y darlo todo para que el incondicional se quede atónito por su composición. Woody es sencillo y superficial. Su meta, una prolongación del sueño americano en forma de señuelo para un ingenuo y decrépito hombre de la América profunda. La verdad es que la película, en clave de road movie, y de una mirada ácida y ridícula sobre la gente del medio oeste, me ha parecido, contra todo pronóstico, una de mis filmes favoritos para conquistar el Oscar a la mejor producción del año pasado. Ojalá tenga suerte porque la competencia es dura y de muchos quilates.
———————————-INTELIGENCIA ARTIFICIAL———————–
Otra de las cintas que me ha emocionado y gustado a rabiar es, “Her”, escrita y dirigida por, Spike Jonze, autor, entre otras, de la rompedora, “Cómo ser John Malkovich. En esta ocasión, y sujeto, a mi parecer, a unos parámetros independientes, propone una fábula situada en un futuro no muy lejano acerca de los métodos de comunicación de los seres humanos.
El personaje central responde al nombre de Teodoro, está interpretado, con su habitual gesto melancólico, por Joaquín Phoenix (“The master”, “Gladiator”) y es un hombre que vive una situación convulsa y amarga: está a punto de firmar los papeles de su divorcio. Trabaja en una empresa de servicios de comunicación. Ni que decir tiene que el tipo es retraído, introvertido y solitario. Para paliar su soledad, se descarga una aplicación informática en forma de voz femenina que responde a Samantha con la que se relaciona constantemente, generando una dependencia tan apegada que cuando el sistema operativo se actualiza y deja de funcionar por unos momentos Teodoro se ofusca.
A mi juicio, el largometraje tiene una idea excelente y sensual, no exenta de crítica; y el trabajo de puesta en escena de Spike Jonze es elegante y ameno. Además de Joaquín Phoenix aparece Amy Adams, Rooney Mara y Scarlett Johansson como la virtual, Samantha. Creo, además, que la cinta, original y atrevida en su propuesta, lanza, con mucho pesimismo, una mirada severa hacia el mundo de la alta tecnología sofisticada capaz de conectarnos con mundos imaginarios que nos aportan “entretenimiento” pero cuando se “cuelgan” nos dejan huérfanos y el hombre se vuelve hosco e iracundo.
——————————SALVEMOS EL ARTE—————————————————-
A George Clooney no hay quien le discuta su capacidad de atraer a espectadores variopintos a las diversas hazañas de todo tipo que acostumbra a trasladar a la pantalla.
Sus devaneos políticos reflejados en forma de agudo y cínico thriller en “Los idus de Marzo” se transoforman con la sobriedad y glamour que le caracteriza en una operación de rescate de obras de arte en su última producción que se estrena este fin de semana, “The monuments men”, que inspirada en hechos reales y ubicando la acción en 1944, en las postrimerías de la II Guerra Mundial, nos ofrece el ahínco e inusitado esfuerzo de un grupo de valerosos “intelectuales” de diversas ramas artísticas por encontrar y poner a buen recaudo las obras de arte que los nazis se estaban incautando de todos los museos de la Europa ocupada por sus fuerzas.
El programa real se llamó “Monumentos, Bellas Artes y Archivos”, propuesto por el gobierno norteamericano, sirvió, gracias a la nómina de unos 400 especialistas, a la conservación de un incalculable vestigio cultural de tal magnitud que su propeza, primero ensalzada en un libro y ahora en una película en formato gran producción, procura hacer justicia y honor a esa pléyade de mujeres y hombres entregados con pasión y amor a una causa para nada baladí y frívola.
La película cuenta con un reparto formidable que a buen seguro arrastrará a todo tipo de públicos a gozar con otro punto de vista sobre las muchas tramas e historias que escribió la II Guerra Mundial. George Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray y Jean Dujardin (“The artist”), son algunos de los célebres intérpretes que aparecen en “The monuments men”.

EL GOLPE

 

Este próximo fin de semana es lo más parecido a una plaga: se prevé la devastadora entrada de un puñado de películas que deberían arrastar al espectador a las diferentes salas de proyección. Y si este comentario fuera el del inefable “Hombre del tiempo”, anunciaría con alborozo y alegría la fulminante entrada de un frente, más bien borrascoso, que va a dejar en la zona una lluvia de imágenes irresistible. Pero, paradójicamente, no se queden en casa, no se oculten; busquen el torrente y déjense mojar.

La emoción está justificada. A partir del próximo viernes, día 31, día de paga (para algunos), la cartelera de la región se engalana con algunos de los títulos más mediáticos de la temporada. Ocasión válida y sin excusas para que el buen aficionado al Séptimo Arte se deje hipnotizar por las diversas propuestas que caracterizan los estrenos para este fin de semana.

——————————————-LOS TIMADORES——————————————–

Con bastante antelación he tenido ocasión de disfrutar de, “La gran estafa americana” (“American Bullshit”), escrita y dirigida por el realizador, David O. Russell, uno de los cineastas más en forma del actual cine norteamericano. Tiene, y se aprovecha de ello, como no podía ser de otra manera, de un reparto de lujo, impresionante. Encabezado por el camaleónico, Christian Bale, que encarna a Irving, un simpático y encantador bribón, capaz, por ejemplo, de venderle frigoríficos a los esquimales. Le acompaña el guaperas, Bradley Cooper, que se mete en la piel de un agente federal, Richie, obstinado en echarle el guante a Irving y a su banda. Los roles femeninos están ocupados por dos actrices emergentes. Por una parte, Amy Adams, ahora mismo, en la cresta de la ola, que encandila al espectador en su papel de Sidney, una chica sin escrúpulos, sexy y embaucadora, que sabe utilizar sus armas (cuerpo y mente) con una fiabilidad letal. En una aparición secundaria, Jennifer Lawrence (esta chica me suele dejar sin adjetivos; pues eso; califíquenla ustedes), un bombón llamado, Rosalyn, que cada vez que aparece en pantalla como esposa de Irving se los merienda a todos.

Irving (Bale) es un tipejo tragicómico, excéntrico y patético. A la vez humano, delicado, sentimental y ortodoxo en su negocio de timos. Su primera aparición, colocándose con pegamento su destartalado cabello, pertenece al Olimpo de los momentos magistrales de la Historia del Cine. El relato tiene su parecido y conmomitancia, salvando las distancias, con la formidable película de George Roy Hill, “El golpe”, que estaba interpretada por el añorado Paul Newman y un magnífico, Robert Redford. “La gran estafa americana”, es una farsa memorable. Brillante y cínica. Inspirada en hechos reales que ocurrieron en los años 70. Policía y estafadores unen sus tretas y equipos para con la ayuda de un enigmático jeque árabe forrado de petrodólares invertir en la reconstrucción de la ciudad de Atlantic City para intentar legalizar el juego. En medio del tinglado se encuentra, como no podía ser de otra manera, un político corrupto, Carmine, encarnado por el actor, Jeremy Renner. Defensores de la ley, chorizos y mafiosos pululan en un ir y venir contado con ritmo y chispa, con inteligentes flahs backs para completar un argumento que no tiene tregua.

————————————-CÓMO SE HIZO “MARY POPPINS”——————————

Se ha puesto de moda en Hollywood recurrir a curiosas anécdotas que surgieron en los rodajes de algunos filmes enblemáticos, “Los pájaros”, “El príncipe y la corista”, “Psicosis”, para armar guiones en los que se pone de manifiesto tanto la tensión entre los actores y sus directores como los caminos creativos y artísticos elegidos por los realizadores para conceder a sus obras el “toque” o el recurso narrativo o visual maestro que alimente el ego del cineasta de turno.

En el caso de “Al encuentro de Mr. Banks”, dirigida por John Lee Hancock (“Un sueño posible”), ligera traducción de, “Saving Mr. Banks”, es decir, salvando al señor Banks (cuando vean la cinta comprenderán la dimensión de “salvar” al susodicho), cuenta el esfuerzo y tenacidad desplegado por Walt Disney (Tom Hanks) para convencer a la escritora, P.L. Travers (Emma Thompson), autora de, “Mary Poppins”, para que permitiera cederle los derechos para una adaptación cinematográfica.

La película, interesante desde el punto de vista de la emoción y el sentimiento, narra los prejuicios de la escritora al oropel de Hollywood, su negativa a convertir su novela en un musical en la pantalla, su rechazo a la fantasía de la animación y su aborrecimiento a la elección de Dick Van Dyke, como deshollinador principal. Todos estos obstáculos y reticencias no eran más que una coraza de protección, un filtro, que ocultaba un tormento más hondo, íntimo, desgarrador, que Walt Disney, con mucha delicadeza y tacto descubrió, se lo hizo saber y la ayudó para animarla a firmar el contrato.

De esta película me gustan dos actuaciones que me han robado el corazón. La propia Emma Thompson, que ingnoro por qué no está candidata al Oscar a la mejor interpretación femenina; y el gran e inconmensurable, Paul Giamatti, en otra de sus insignes interpretaciones secundarias, dando vida al chófer que la productora Disney le pone a la escritora para desplazarse por Los Angeles.

———————————————LA FIESTA QUE NO FUE———————————–

En el festival de cine de San Sebastián tuve ocasión de ver, “Pensé que iba a haber fiesta”, escrita y dirigida por Victoria Galardi, e interpretada por, Elena Anaya y Valeria Bertuccelli.

Historia sencilla y minimalista, con muy pocos actores, que cuenta cómo Ana, una actriz de TV, comienza una relación con el ex marido de su íntima amiga mientras le cuida su casa y su hija. Una película sobre la búsqueda del amor, la amistad, la soledad, los miedos, la culpa y el universo femenino.

Merece la pena verla y disfrutarla.

RELACIÓN ENQUISTADA

Poster SEMINCI Presentimientos     Mañana entra en la cartelera de Logroño la película escrita y dirigida por el periodista y cineasta riojano, Santiago Tabernero, “Presentimientos”. El filme se pudo ver en la programación cinematográfica de Actual 2014. Y unos meses antes, a finales de octubre, la cinta se exhibía a competición en el veterano festival de cine de Valladolid. En esta ciudad y tras su pase en la sesión reservada a la prensa, tuve ocasión de charlar y entrevistar a un nervioso y emocionado Santiago Tabernero. La crónica de esa jornada y la entrevista se publicó el día 21 de octubre en el Diario La Rioja. En ella, el que fuera durante algunos años crítico de cine del periódico La Rioja, comentaba los esfuerzos para sacar adelante una producción de registro inquietante y turbador y que maneja formas ambiciosas que coquetean con el cine de género.

     Tres meses después de aquel contacto con, “Presentimientos”, todavía veo muy claro su planteamiento y discurso. No es fácil olvidarla. Tiene sus riesgos por apostar por una trama vestida de complejidad y mensaje terapéutico. Armando la historia desde el drama íntimo y apostando por el declive en la relación de pareja para construir un relato de personajes atormentados y frustrados que buscan soluciones a sus grietas emocionales. Mimbres muchas veces toquiteados por los guionistas que en el caso de Santiago Tabernero se concentra en dos niveles difíciles de equilibrar, como son el sueño y la realidad.

     La película está inspirada en la novela homónima de Clara Sánchez. La adaptación a la pantalla grande la han llevado a cabo el propio realizador y el actor principal, Eduardo Noriega, que se involucra en este interesante campo por primera vez en su carrera profesional. El reparto, opino, que es de lujo. Marta Etura, interpreta a Julia, una mujer a la que se le encienden todas las alarmas preocupantes sobre la indudable crisis de su matrimonio. Noriega encarna al marido, Félix, un típico macho alpha arrollador y simpático cuando se trata de cortejar pero que no asume con garantías de compromiso su labor de padre y responsable de una familia. Tiene esa actitud y personalidad inmadura y complejo de Peter Pan que tanto está frecuentando los últimos títulos de cine español que he tenido ocasión de visionar. Completan el reparto actores como Alfonso Bassave, Irene Escolar y el mítico e inmarchitable, Jack Taylor.

     Otro de los denominadores comunes que también se prodiga con bastante asiduidad en los guiones es el tema de las segundas oportunidades. “Presentimientos” abunda en esa veta aunque después de asistir al tormento y poca pasión de la pareja protagonista no diría que las heridas han cauterizado. Pero para llegar a esta conclusión antes hay que asistir al descenso a los infiernos de Julia y Félix.

     Tanto el uno como la otra quieren salvar su situación. Su amor se desinfla y el encanto se desvanece en la rutina más cotidiana. Ambos proponen una tregua en forma de vacaciones en el mediterráneo. En las soleadas playas del mediterráneo y con la hija recién nacida como coartada para evitar el precipicio, se conjuran para que el buen rollito prevalezca y salgan de allí fortalecidos y más enamorados que nunca.

     Sin embargo, la primera noche y tras la inicial disputa por la negligencia de Félix al preparar algunas necesidades básicas de la niña, Julia, encabronada, se dirige en coche a una farmacia, le pilla en el camino una tormenta de verano y tiene un accidente. Queda ingresada en un hospital en estado de coma mientras Félix se muestra incapaz de controlar la ausencia de Julia.

     El accidente, el coma, en pocas palabras, el trastorno, los vericuetos de la mente, los sueños, ese fantástico e inabarcable mundo de posibilidades es utilizado por Tabernero y Noriega para adentrar a Julia en una serie de aventuras y desventuras, fingidas, provocadas por el shock, incontroladas, en las que participa en un juego de misterio y ardor sexual en el que el subconsciente planea sobre el filo de la navaja para enfocar sentimientos frustrados, algo artificiales, en una coqueta y arriesgada puesta en escena. Mientras, Félix, se enmarrona con los grotescos sucesos, digamos, normales, la suegra, la amiguita de la piscina, etcétera.

      “Presentimientos”, además, es una cinta muy cinéfila en el que se cita y como solución a todos los males, a Stanley Kubrick y su película póstuma, “Eyes wide side”, que venía a sentenciar que para salvar una pareja lo mejor es ponerse a follar cuanto antes. Pues eso. Aunque el plano final de Julia me dice que no está por la labor.

EL NUEVO AMANTE DEL AMOR

Mi presencia en el festival de cine de Valladolid ha significado que sólo pusiera el foco de atención en todo lo que aconteció en la 58 edición de la popular, Seminci.

     Allí se me notificó por correo electrónico que el viernes día 25 de octubre, el nuevo complejo de salas de cine recientemente inaguradas en Logroño, “7 Infantes”, antiguos Golem, iban a proyectar la formidable película escrita y dirigida por, Abdellatif Kechiche, “La vida de Adèle”, triunfadora de la Palma de Oro en el último festival de Cannes.

     Tuve la ocasión de ver el citado filme en el pasado festival de cine de San Sebastián. La cinta se exhibió en un solo pase, el primer día y a partir de las 23.30. Huelga decir que la sala 2 del Kursal estaba a reventar, a pesar de la incomodidad del horario elegido y su extensión, 180 minutos.

     Mi deseo, ya incumplido, era redactar unos cuantos párrafos escribiendo acerca de la extraordinaria impresión que la película del autor de, “La escuridiza”, me había causado.

     Cuando “La vida de Adèle” lleva una semana en cartel y desconociendo cuál es la acogida que este largometraje de casi 3 horas de duración ha provocado en el espectador, quiero, a modo de advertencia, postularme de cara a un trabajo que reconozco y me parece, si no el mejor de la temporada, sí uno de los grandes e incuestionables títulos del año.

     Interpretada por Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, en los principales roles, cuenta, con un estilo entre el naturalismo más sencillo y el románticismo más sutil, la apasionada y dolorosa relación entre dos mujeres. Una relación lésbica de alcance vital que está contada de manera humana, reflexionando y penetrando en los sentimientos y observando comportamientos tan entregados como enfrentados.

     Es una película de defensa a ultranza de la libertad y de los deseos más recónditos y palpables. Una cinta que abre una brecha de notable calado por el rigor de su puesta en escena y por la hermosura de las secuencias de sexo.

      Me gustaría que el público acudiera en masa a ver este filme sin prejuicios e informaciones equivocadas. Y una vez que la vean estoy fuertemente persuadido que sus imágenes dejaran una huella indeleble en su memoria, sin abundar en sus momentos más íntimos y morbosos, que están tratados, a mi juicio, con una franqueza y cercanía como no había visto antes en una pantalla de cine.

     Aprovechen este fin de semana largo y festivo para visionar, “La vida de Adèle” y entrégense con ardor y entusiasmo a una película que por su temática y contenido no dejará a nadie indiferene. No desaprovechen el tiempo…vayan a verla y enamórense de sus dos impresionantes actrices. Jamás, salvo honrosas excepciones, habrán visto tanta verdad y vida en una película.

                                    ———————–EL NUEVO DON JUAN————————-

     Del cine nuevo y que entra en la cartelera comercial, cabe destacar el producto norteamericano, “Don Jon”, escrito y dirigido por el joven, Joseph Gordon Levitt, que también se dirige como actor, para relatarnos una historia que también tiene el sexo como centro de atención en su guión.

     La película tiene un reparto de lujo. Aparte del mencionado Gordon Levitt tiene dos de las mujeres y actrices más fantásticas del cine de Hollywood, la glamurosa Scarlett Johanson, y la imperecedera, Juliane Moore.

     La historia tiene su punto atractivo y disparatado. Me recuerda, salvando las distancias, a una de las cintas menos conocidas del desaparecido cinasta francés, Francois Truffaut, “El amante del amor”, que con el correr de los años llegó a conocer una versión americana dirigida por, Blake Edwards,  e interpretada por el galán maduro venido a menos, Burt Reynolds. En esta ocasión, el protagonista, un muchacho fogoso y conquistador, se lanza como poseído por el diablo a encamarse con cualquier chica que se ponga tiro. Este frenesí sexual está motivado por unas ganas incontenibles de explotar y conocer todas las experiencias posibles. Y para redondear su apetito de conocimiento carnal, como experimento, y con el fin de obtener sus conclusiones más acertadas, se consuela elegiendo dos mujeres de características y madurez diferentes. El muy pillín selecciona a Scarlett Johanson y Julian Moore. Vamos, que lelo y tonto no es…y tara tampoco tiene. Y de sus asiduos contactos el pipiolo y adán enamorado tiene artillería de sobra para escribir un tratado más profundo que el de la doctora Hite.

     Como digo, “Don Jon”, tiene un punto de partida que promete, sobre todo si además de comedia el asunto se lo toma en serio. Porque si opta por la chirigotada y los lugares comunes…apaga y vámonos. A esperar.

UNA DECADENTE EDICIÓN DE LA SEMINCI

MUCHAS DUDAS SOBRE LA SEMINCI ACTUAL

LLevo muchos años acudiendo a este pequeño pero entrañable y cariñoso festival. Ni que decir tiene que a través de mis crónicas he querido transmitir el aprecio que siento por la Seminci.

En ellas escribía sobre el placer que extraía de sus indiscutibles programaciones, siempre,  y salvo honrosas excepciones, conformadas con un acertado criterio. Era un certamen de “autor”, con las ventajas y desventajas que tiene esta etiqueta. Por las pantallas vallisoletanas aparecieron firmas que con el correr de los tiempos desarrollaron intachables filmografías. Atom Egoyam, Abbas Kiarostami, los hermanos Dardene o Robert Guédigian son cineastas, hoy muy reconocidos y discutibles, que al inicio de su trayectoria confiaron en la Seminci como plataforma para lanzar sus propuestas. Lo mismo le ocurrió a Ken Loach.

La época dorada coincidió bajo el mandato de su director más longevo, Fernando Lara, que le dio identidad y posición. Muchos realizadores a una invitación de Fernando no negaban su concurso.

Desde su marcha, el festival vallisoletano ha continuado su trayectoria, con directores como el malogrado, Juan Carlos Frugone, y el actual, Javier Ángulo. Los dos, a mi juicio, quisieron y quieren continuar con el legado esculpido. Los recortes presupuestarios y el abandono de una entidad financieran, provocaron el adelgazamiento en su oferta.

Hasta la fecha, el reclamo cinematográfico, más bien que mal, ha mantenido un nivel suficientemente atractivo como para seguir confiando en visitarlo.

Pero esta suerte, infalible como definición, se ha desmoronado y venido abajo en esta 58 edición. No recuerdo una sección oficial tan lamentablemente floja y descarrilada. Y unas secciones paralelas, como punto de encuentro, de una endeblez y fofez preocupantes. Por no opinar de un ciclo, como el marroquí, feo y mamarracho.

El cine español ha cumplido con su objetivo. Mar Coll ha realizado un drama íntimo y desgarrador con “Todos queremos lo mejor para ella”, con una formidable y portentosa Nora Navas. Santiago Tabernero filma un inquietante relato, “Presentimientos”, de alambicada estructura y ambiciosa factura, centrándose en un thriller con ecos kubrickiano, “Eyes wide shut”, cuya particularidad y valentía reside en tener dos puntos de vista enfrentados, el real, vivido por el actor, Eduardo Noriega, y el figurado, representado por Julia, Marta Etura, que se encuentra en coma, tras un accidente, y en su onirismo recluta algunos personajes que ha conocido para integrarlos en los laberinto de su mente. “El miedo”, de Jordi Cadena, me parece de lo mejor que se ha pasado. La violencia de género, la violencia machista, las agresiones a las mujeres encuentran el tono y tacto precisos en la rigurosa dirección de Cadena para contarnos una historia cruel y salvaje, expresada con imágenes y silencios elocuentes, y que refleja como hace tiempo no veía en una pantalla el verdadero miedo que sienten los personajes de la ficción cuando por la casa merodea y se pasea a sus anchas el padre de la familia, un monstruo doméstico, aparantemente banal, que esconde una ferocidad incontenible.

“Una familia de Tokio”, de Yoji Yamada y “Night moves”, de Kelly Reichard, son otros títulos que han mantenido con brillantez que la cosecha no fuera un rotundo fiasco.

CORREGIR DEFECTOS VIAJANDO EN EL TIEMPO

Más carnaza y batería de propuestas para el fin de semana que viene. El viernes, las múltiples pantallas logroñesas y comarcales presentaran los nuevos estrenos, que a fecha de hoy (miércoles) son suficientemente atractivos e interesantes como para volver a llamar la atención de los espectadores.

Estos, en los últimos días, no tienen motivo para quejarse. A falta de algún título destacado y perteneciente a una filmografía a seguir, como es el caso de la norteamericana, Sofia Coppola, hija de Francis (“El padrino”) y responsable de la hermosa, “Lost in translesion”, cuya última obra, “The bling ring”, no ha encontrado hueco en La Rioja, el resto de producciones, más o menos ponderables, se han presentado a los ojos del público para recibir su aprobación o rechazo.

La semana pasada fue una jornada, a mi juicio, esplendorosa. Eso sí, ninguna obra maestra, pero sí un cine comercial más que correcto. Y en esa caja de pandora cupieron celuloide con garras más que afiladas para romper alguna taquilla, y me estoy refiriendo a dos largometrajes muy distintos, como, “Prisioneros”, del canadiense, Denis Villeneuve (“Incendios”), que tuve ocasión de ver en San Sebastián y que se proyectó como homenaje al premio Donostia al actor, Hugh Jackaman. Una historia cruel de rapto de niñas y la reacción del padre ante lo que él considera una negligencia de la policía y la justicia. Una trama bien armada que a lo largo de dos horas y media mantiene en tensión a los butaqueros atraídos por las anomalías de una sociedad neurótica y psicótica. Me parece un buen trabajo y su realizador se ajusta como anillo al dedo a las exigencias industriales y temáticas de Hollywood.

La otra cinta que prometía y que al final me decepcionó una barbaridad fue, “El mayordomo”, una muy publicitada cinta dirigida por Lee Daniels ( “El chico del periódico”), que contando con una magistral y emotiva interpretación del actor, Forest Whitaker, establece, a modo de telefilme río, la postura discreta y complaciente de “un negro doméstico” (mayordomo) en la Casa Blanca que llegó a conocer a cinco presidentes de los Estados Unidos y ser testigo de algunas conversaciones de estado. Una mirada hacia la labor de los afroamericanos, tanto en su papel de trabajadores de raza como aquellos que lucharon con ahínco y agallas por los derechos civiles. Un melodrama, inspirado en hechos reales, fortalecido por un recorrido por la historia más reciente de los USA que sin embargo a este cronista, salvo alguna anécdota, me ha parecido una película sin brío y acomodaticia.

Permanece en cártel la estupenda, “Caníbal”, de Manuel Martín Cuenca. Formó parte de la sección oficial a concurso del recientemente finalizado festival de San Sebastián. Se apoya en una metódica y exigente interpretación de Antonio de la Torre, que encarna a Carlos, un puntilloso sastre en una atemporal Granada que encuentra en el asesinato, descuartizamiento y antropofagia la forma de poseer el cuerpo de las mujeres. Eros y tanatos en una bella historia de amor difícil de olvidar.

Por cierto, también es muy aconsejable acudir a una sala de exhibición para avalar la gran interpretación de Miriám Alvárez (Concha de Plata a la mejor actriz) en la controvertida(“La herida”, de Fernando Franco, presente, igualmente, en la sección a concurso en Zinemaldia 2013. Un drama sin contemplaciones acerca de los incontrolables estados emocionales de una joven que padece Trastorno Límite de la personalidad. Cine severo y contundente, con imágenes de autolesiones que no dejaran indiferente a nadie.

———————————–TOM HANKS EN APUROS—————————————–

No resulta baladí el conflicto que aborda la película de Paul Greengrass (“Bloody Sunday”) en “Capitán Phillips”, sobre el abordaje y secuestro de un carguero norteamericano por parte de piratas del mar somalíes. Una historia real, interpretada por Tom Hanks, que encarna al personaje central, para exponer, según el estilo directo y efectivo de Greengrass, las consecuencias políticas y, sobre todo, humanas que se vivieron en el barco y la aterrorizadora experiencia sufrida por los tripulantes del navío para sobrevivir en una situación extrema y angustiosa, además de incierta. Por lo tanto, oportunidad para ver uno de los títulos más llamativos y sugestivos de la temporada. Hay que tener en cuenta las siempre satisfactorias recetas y recursos narrativos que emplea el autor de “El mito de Bourne” en sus obras de acción.

El guionista de títulos tan emblemáticos como, “Cuatro bodas y un funeral”, “Notting Hill” y “Love actually”, Richard Curtis, se pone detrás de la cámara y rueda, según un libreto suyo, “About the time”, aquí bautizada como, “Una cuestión de tiempo”. Se pasó en el festival de cine de Locarno y de ahí se rebotó al Zinemaldia, proyectándose en la obligada sección de “Perlas de otros festivales”. Se trata de una comedia algo tontorrona protagonizada por un joven de 21 años que descubre que puede viajar en el tiempo. Esta particularidad fantasiosa y sorprendente le sirve, principalmente, para garantizarse el sueño imposible: que la chica que le gusta (Rachel McAdams) se enamore de él. ¿Y cómo se consigue semejante triunfo? Pues muy fácil. Metiendo la pata tantas veces como la necesidad del petimetre chaval de meterse en un armario, viajar en el tiempo y corregir el desatino. Aunque el invento que sólo es atribuible a los varones de la estirpe familiar sirve también para otros menesteres sentimentales y familiares. Película pues con cierto encanto, recorrida por un sin parar de temas musicales y salpicada de algunas pinceladas de humor que hacen soportable la sesión. Además de la guapísima y sexy McAdams están en el reparto, Domhnall Gleeson, Bill Nighy y Lindsay Duncan.

Y para redondear los frentes abiertos sería una buena manera de invertir un pequeño puñado de euros acudiendo al estreno de, “El quinto poder”, dirigida por Bill Condom, que se centra, en clave de thriller de espías de última generación, en el controvertido asunto de Julian Assange y su compañía de conocimiento de datos, Wikileaks, en todo el embrollo de la difusión de información secreta perteneciente a los servicios secretos de inteligencia de los Estados Unidos. Beneditc Cumberbatch y Daniel Brühl dan vida a Assange y Berg.

Como digo, una semana más que interesante y, en caso contrario, oportunidad de repescar algún título de semanas anteriores. Disfruten del cine…no se arrepentirán.