PELÍCULAS DE VERANO

OLEAJE CINEMATOGRÁFICO
El verano es la época del año que con bastante diferencia absorbo la menor cantidad de celuloide. Mis quince días de vacaciones son genuinamente playeros. De relax y descanso. La lectura ocupa un espacio importante. Todos los días el periódico y por las tardes, los libros. “Una verdad delicada”, de John Le Carre, que no me ha entusiasmado, y “Hasta el último aliento”, de José Giovanni, excelente y briosa novela, además de lecturas cinematográficas, han sido los libros elegidos para esta canícula.
Pero no me olvido de los estrenos. Me suelo escapar a Valencia, a veinte minutos del Mareyn de Barraquetes (Sueca), lugar que elijo para disfrutar del período vacacional, y tratar de encontrar, entre tanto programa comercial, alguna película que me satisfaga y que rompa con una cierta rutina de producto veraniego. Y qué duda cabe que entre tanto material de saldo siempre hay en la cartelera un par de obras que hagan que el desplazamiento valga la pena.

MÚSICA Y SENTIMIENTOS

No desaproveché la tarde viendo y disfrutando, “Begin again”, una estupenda, entretenida, emotiva y moralista fábula en clave musical dirigida por John Carney, el mismo cineasta de la apreciable, “Once”.
Muy bien interpretada en su elenco actoral por la estrella, Keira Knightley y el siempre resuelto e interesante, Mark Ruffalo. Ni que decir tiene que a éste último habría que empezar a tenerlo muy en cuenta porque a parte de elegir muy bien los proyectos es un hombre fascinante, completo, que se atreve con todo y rara vez desbarra.
La pinta que tiene, a mi juicio, la producción es de las que te enganchan desde los primeros fotogramas. Se trata de una cinta con todas las características, para lo bueno y lo regular, del cine independiente. Historia de medio perdedores (me encanta, me fascina, esa semblanza muy enraizada en la cultura norteamericana), de sueños, frustraciones, alegrías y pequeños triunfos. Sus diez minutos iniciales son bellísimos y colosales: un puñado de personajes, de linaje diverso, se reúnen en un garito de copas y el guión relata los pasos que cada uno ha dado hasta llegar al bar y conocerse gracias a la música. Los derroteros siguientes por lo que se desarrolla la historia tiene de todo un poco, desde su lado condescendiente en la observación de las dificultades para criar a los hijos adolescentes y conciliar esa lucha entre padres separados, con la visión, no sin ironía, del actual negocio discográfico, prefabricado y sin fantasía y riesgo.
A mi me parece que “Begin again” es un largometraje muy digno, que toca temas de interés, que retrata con gusto lugares de Nueva York y que no cae en la tentación del cuento baboso y melindroso. Salvando las distancias, se parece, se acerca o son de idéntica estirpe a “Francis Ha”, otro filme de patrones similares. Si todavía no han visto el último trabajo de John Carney, háganme caso, vayan a verla y disfruten de una velada romántica (en el mejor sentido de la palabra) y paladeen su frescura y entusiasmo.

FRITANGA CUBANA

Convencional y sosa anoté en mi inseparable libreta cuando salí de visionar, “Chef”, escrita, interpretada y dirigida por Jon Favreau. No me hizo falta más adjetivos. Tampoco me propuse calentarme la sesera para calificar esta película como predecible y aburrida. Si en un periódico tuviera que coronar mi reseña con una numeración o ristra de símbolos, como estrellas, no pasaría del 1. Más sería traicionarme y estafar al lector. Y la verdad es que la gente, es decir, el público, disfrutó bastante con las tribulaciones de un cocinero experimental que se larga del restaurante en el que trabaja porque su jefe, el siempre magnífico, Dustin Hoffman, le exige que se ciña al menú tradicional y se deje de experimentos. A parte de este conflicto, su enfrentamiento con un famoso e icónico crítico gastronómico le empuja a replantearse un nuevo giro en su cocina. Tanto es así que cambia el lujo por una camioneta donde sirve bocatas de origen cubano. El asunto se convierte en un éxito y además logra empatizar con su hijo y que su ex le tenga en cuenta por si existe la posibilidad de un arreglo. John Leguizano hace de pinche de confianza y Robert Downey Jr se gana con creces el cocido. Poca cosa.

HORROR A TRAVÉS DEL OBJETIVO

Me gustó bastante, “Mil veces buenas noches”, un duro y escalofriante relato dirigido por el noruego, Erik Poppe. Una obra, para nada cómoda, que abre un áspero y espinoso debate en torno a lo que capta el objetivo de una reportera gráfica en lugares conflictivos y arriesgados.
Cine moral a la hora de medir el horror de la guerra y la vida. Sus secuelas y consecuencias. Reflexión sobre periodismo y encrucijada del testigo que ve desfilar acontecimientos que te repelen pero tienes que fotografiarlos o contarlos.
El personaje central se llama Rebeca, interpretada por Juliett Binoche. Fotógrafa experta y con instinto. Veterana y aguerrida. Meticulosa y apasionada. No deja rescoldos por recoger con su herramienta. En Afganistán asiste a los preparativos de una mujer bomba. Su entereza, pulso y sangre fría no la conmueven. Pero cuando estalla el artefacto y su honda expansiva le alcanza, queda dañada. Entonces se replantea asuntos de calado humano y profesional. Porque es una deflagración que te indica que este mundo, de la que ella es testigo privilegiada, es una locura, una aterradora tragedia imparable. Ella observa que todo está dividido y podrido. Que entre todos nos estamos cargando la belleza de la vida. Y Rebeca tiene un marido, y dos hijas. Y esta gente también opina. Y tienen sus sentimientos y posicionamiento acerca de lo que hace y a lo que se dedica Rebeca. Cuando regresa a casa, es testigo de otro conflicto, en este caso, familiar; y muy grave. Tiene que saber vivir sin la cámara…pero cuesta tanto.
Todavía está en cartel este filme muy recomendable que no habría que perder de vista porque plantea y sugiere temas llamativos y que no dejan a nadie indiferentes.

COLOSOS DEL SEXO

BUENA CARTELERA PARA LA SEMANA ENTRANTE
Nunca es tarde si la dicha es buena. Esta frase hecha viene a colación por la inesperada aunque satisfactoria entrada en la cartelera comercial riojana de un par de títulos fechados en meses anteriores y que ahora al calor del verano sofocante encuentran un hueco en la programación.
Siempre es refrescante y valioso tomar posición ante la llegada de material que sabes avalado por su paso por los festivales de cine o juzgado y recomendado con cariño por los profesionales de la información cinematográfica que han tenido la oportunidad de valorar sus imágenes anticipadamente.
En esa misma línea me sitio para llamar la atención del posible lector y espectador y subrayar la emoción que me produce que dos películas que ya he tenido ocasión de ver con antelación lleguen a las pantallas de Logroño. Me refiero a los largometrajes, “Las vidas de Grace”, que la vi en la prestigiosa Seminci vallisoletana; está dirigida por, Destin Daniel Cratton; y la otra es “Stockholm”, una producción española, de notable aceptación, realizada por Rodrigo Sorogoyen e interpretada por los actores, Javier Pereira y Aura Garrido. Si que es verdad que ésta última ya tuvo un pase en el Teatro Bretón a propósito de su elección para ilustrar el ciclo de proyecciones especiales los domingos a las 19.30. En cualquier caso, y a rebufo de las temperaturas calentitas de estos días, no está de más volver sobre ella para llenar cualquier hueco que en su momento no se llenó, recuperarla si nos dejó KO en su primer pase o acudir sin más a disfrutar de una cinta que ha cosechado encendidos entusiasmos.
Estas dos obras gozan, además, de estar enfocadas y planteadas con mimbres exigentes. Tocan temas de interés y sus propuestas son apetecibles y rigurosas. Te invitan a contemplar situaciones cotidianas y universales en la vida laboral y afectiva. Por lo tanto, sus puntos de vista, nada frágiles y baladís, apuntan, y es de destacar, hacia personajes y entornos de gente más o menos joven, con su problemas, alegrías y fracasos.
“Las dos vidas de Grace”, es un drama que resulta más lógico apuntarlo por su título original, “Short Term 12”, que hace referencia a un centro de acogida de adolescentes especiales en el que el foco principal se pone narrativamente desde los sentimientos y emociones que transforman a una de sus entregadas monitoras, Grace (Brie Larson) cuando se interesa por una nueva paciente que padece traumas afilados (abusos sexuales por parte de su padre) y que le arrebata la estabilidad.
Más evanescente resulta, “Stockholm”, otra prueba del aguerrido e intrépido cine español, rodada en un impecable blanco y negro, cuya acción transcurre durante una noche y la mañana siguiente, que comienza como una comedia típica y tópica de chico busca chica, chico encuentra chica, chico y chica se acuestan, y chico y chica…bueno aquí mejor no escribir nada más, dejar un poso de suspense (sí, ya sé, un suspense de escasa enjundia y originalidad; pero no sé hacerlo mejor) y que sea el espectador el que tropieze y se desconcierte con la parte final de la película, quizás uno de sus pilares más sólido, por lo menos, para mí. Por cierto, tanto Javier Pereria como Aura Garrido están maravillosos; con una gran química entre ellos y muy convincentes en sus respectivos roles. Gracias a su trabajo interpretativo consiguen meterse al público en el bolsillo. Pocas situaciones y diálogos muy elaborados y espontáneos refuerzan una comedia romántica con tintes trágicos que gana con el paso de su metraje.

–———————————-COLOSOS DEL SEXO——————————————————

Mañana llega a la cartelera, “Sex tape: algo pasa la nube”, de Jake Kasdan, con Cameron Diaz y Jason Segel, componiendo un matrimonio fogoso y al que le gusta divertirse fornicando. Sus ganas e ímpetus son irrefrenables y para poner a prueba su osadía y atrevimiento acuerdan darse un homenaje en su estabilidad sexual que organizan una orgía sin tapujos filmándose en sus circenses posturas coitales. Ni que decir tiene que la juerga es todo un éxito pero la grabación en vez de quedarse en el disco duro o ir a parar a la papelera como un desecho queda divulgado en el nuevo espacio virtual conocido como “la nube” al que tiene acceso todo el que esté interesado. Abochornados y desquiciados emprenden contra reloj la tarea de evitar que el lujurioso contenido llegue a los ojos de su entorno familiar y profesional. Sin más. Puede estar graciosa. Me la apunto para este fin de semana. Tiene algo de friki y tontorrona que es necesario descubrir. Ya veré.
“Vampire Academy”, de Mark Waters y “Llenar el vacío”, codirigida por Rama Burshtein y Yigal Bursztyn, amplían las posibilidades de ver cine diferente y de variado pelaje.

CANTA A LA VIDA

Aunque no lo parece, estamos en verano, y como es costumbre en estas fechas, las distribuidoras de cine reservan para la canícula sus lotes de películas de saldo. Es decir, un puñado de títulos que salvo honrosas excepciones carecen de atractivo hechizante y fulminante.
Aún así siempre es menester estar alerta y detectar oportunidades. No bajar la guardia y pese a la temporada vacacional es preferible seguir coqueteando con la afición al séptimo arte por si entre tanto descarte se cuela alguna obra que merezca la pena repasar.

TESTOSTERONA

Este no es el caso de, “Sabotaje”, título que ya he tenido la ocasión de ver y, a mi juicio, sólo recomendable para los tronados incondicionales de los filmes de persecuciones y mamporros. Está dirigida por el realizador norteamericano, David Ayer (1968), responsable, entre otros trabajos, de producciones como, “Sin tregua”, “Dueños de la calle y “Vidas al límite”.
Todas ellas relacionadas con el thriller, el cine policíaco y la trama criminal. Tienen un poso de amargura y tragedia. Están armadas con fiereza y componen miradas escépticas sobre el mundo de la ley. En sus discursos se pueden detectar denuncias y corrupciones de variado pelaje. Unido todo forman un relato áspero y vibrante.
De este perfil se descuelga, “Sabotaje”, simple e iracunda, con toques gore (cadáver atornillado al techo y cuerpos humanos despanzurrados que una cámara morbosa no duda en filmar tripas e intestinos), sobre un grupo especial de agentes de la DEA, encabezado por John Breacher (Arnold Schwarzenegger), que tras una misión desastrosa contra un cartel de narcotraficanes en la que asuntos internos sospecha que se quedaron con el botín, son apartados del trabajo y cuando se les vuelve a entregar las credenciales y armas, alguien, sólo o acompañado, está eliminando, de una forma salvaje y cruel, a los miembros del grupo.
Venganza y traición, lealtades y renuncias, son algunos de los temas que se cruzan por su agitada historia, algo previsible, que llama la atención porque los componentes son casi todo hombres y la única mujer, Lizzy, encarnada por la actriz, Mereille Enos, rezuma una ansiedad varonil que sus reuniones y ejercicios se convierte en un canto a la testosterona. El poco toque femenino lo pone, Olivia Williams, que interpreta a la agente federal, Caroline, encargada de investigar de cerca a los sospechosos de haberse apropiado 10 millones de dólares.

LAS CANCIONES COMO TERAPIA

Otra cinta que ya he tenido ocasión de disfrutar es, “Amanece en Edimburgo”, que entra mañana en la cartelera y además lo hace en su versión doblada al castellano y subtitulada. Ni que decir tiene que recomiendo encarecidamente la VO. Está dirigida por, Dexter Fletcher (“Wild Bill”) y se trata de un melodrama musical que toca varías vías aunque siempre se impone la sentimental.
Dos jóvenes soldados que han intervenido en una trágica operación en Afganistán, regresan a su ciudad, Edimburgo. Aquí, en medio de una ciudad preciosa y captada en tono festivo, se reencuentran con la familia, los amigos y las novias. Todos los conflictos se plantean, se desarrollan y se resuelven con la interpretación de las canciones del grupo, The Proclaimers.
El espectador asiste a una serie de situaciones cotidianas y universales. Los hogares, las calles escocesas y los pubs son los escenarios en los que acontece la acción. Entre lo más destacado del filme está la poderosa interpretación del actor, Peter Mullan. Sobre él y su mujer recae la diáspora más incisiva, aunque se corrige con un tono demasiado melindroso.
La película es agradable y muy agradecida. Disfrutas observando las veleidades de los sentimientos y las emociones de los jóvenes, su presente y su futuro, sus momentos dulces y sus insignificantes rifirrafes. Y, sobre todo, es la frescura que aporta un musical que aunque intrascendente y algo melifluo, logra contagiarte la pasión por la música y las soluciones a los problemas resueltos en medio de la calle con la solidaridad de los traseúntes que se unen al jolgorio interpretando los populares temas del repertorio de los The Proclaimers.

EL CINE QUE NO LLEGA

Ojeando la cartelera comercial de mañana observo la creciente dificultad para encontrar en los locales de exhibición cinematográfica de la comunidad ese título destellante que un servidor ha tenido ocasión de apreciar en los festivales de cine que visita y que permanece ausente, una semana más, de nuestras pantallas.
En esta ocasión me estoy refiriendo al curioso, sorprendente y simpático filme, “El extraordinario viaje de T.S. Spivet”, escrito entre Jean-Pierre Jeunet y Guillaume Laurant, y dirigido por el primero.
El autor de “Delicatessen”, fiel a su proverbial y polivalente estilo visual, pleno de recursos narrativos y de cuidada estética visual, propone, una vez más, una imaginativa fantasía, mezcla de aventura y road movie, en el que un despierto chaval de 12 años, que vive con sus padres en una granja de Montana, emprende en solitario un viaje hasta Chicago para recoger un premio otorgado por una prestigiosa institución científica.
La película, rodada con mucho gusto y poseedora de una fotografía muy elaborada, está dividida en capítulos. La primera hora es fascinante y rica en matices y descripciones. Dibuja con gracia e ironía a la familia de granjeros, en el que vemos al padre perfilado como un genuino y tosco cowboy y una madre obsesionada con meticulosidad por los insectos. En este ambiente y con una educación en la que se juntan dos ADN poco ortodoxos, el inteligente chaval logra despertar un interés por materias de variada índole, mostrándose en la pantalla a modo de gráficos y fórmulas sus extraordinarias dotes para los cálculos y su capacidad creativa para la investigación y los experimentos.
Con este alucinante bajage, de indudable precocidad, y sin el consentimiento de sus extrovertidos padres, el inquieto e intrépido muchacho se lanza a recorrer de Oeste a Este una larga travesía, entre emocional y sentimental, utilizando varios medios de transporte, para llegar a un foro de sesudos científicos en los que impartirá una conferencia sentando las bases de sus razonadas teorías.
El filme, pese a su extravagante naturaleza, tiene toque y aroma muy americana, de aventura iniciática, algo disparatada y rocambolesca, pero subrayando los elementos icónicos, ambientes, postulados desde hace años por el cine norteamericano, entre la idealización y la desmitificación. Inclusive, en su tramo final, el bautizado como “el Este”, Jean Pierre Jeunet aprovecha la ironía y la mala leche que le caracteriza para criticar y denunciar a personajes como el interpretado por Judy Davis, una oportunista que quiere aprovecharse de T.S. Spivet y lanzarlo a la fama a través de un apestoso programa de televisión.
Confío que el día de mañana este apreciable título pueda verse en la obligada VO en el Teatro Bretón o en la Filmoteca Rafael Azcona.

–————————————————-CASINO JACK————————————————-

De los estrenos de la semana pasada, de esos que pasan sin dejar huella y como una exhalación, me llamó la atención la cinta, “Corrupción en el poder”, dirigida por, George Hickenlooper. Se trata de una producción del año 2010, estrenada ahora de tapadillo, sin apenas publicidad e inspirada en hechor reales. Curiosamente, tras finalizar el rodaje, su director falleció con apenas 47 años.
La película, intepretada con un cinismo galopante por el actor, Kevin Spacey, es una furibunda diatriba contra los aledaños del poder, es decir, los famosos y corruptos, lobbys. Al inicio del filme te explican el significado de la palabra, bastante utilizada hoy en día por los picajosos medios de comunicación. Al escuchar su definición, sientes miedo y asco a la vez. Se trata de grupos poderosos que con una maestría marrullera influyen en personas con mucha pasta para favorecer determinados intereses y obtener pingües beneficios.
Kevin Spacey encarna al lobbista, Jack Abramoff, un tipo inmoral y sin escrúpulos, cercano a la administración republicana (son los años de George Bush Jr como Presidente) que maneja un sucio e ilegal tinglado supuestamente para favorecer a una minoría india ante el Congreso que esconde y oculta una torticera maniobra para hacer negocio en Florida con unos barcos convertidos en casinos flotantes.
Entre los temas que aborda el largometraje hay uno que me atrae bastante. Y es la forma en la que actúa la justicia en los EE.UU. No hay esos aforamientos que rompen el equilibrio de igualdades y que si cometes delito te juzgan y te meten en la cárcel. Conviene ver la cinta hasta los títulos de créditos finales porque se ven imágenes del verdadero Jack Abramoff en actos políticos republicanos hablando bondades de sus líderes.

ALTA COSTURA

A MODA ESTÁ DE MODA

Cuando estas líneas las derive al blog, por fortuna, y si no pasa nada, me encontraré instalado en un piso de alquiler que comparto con otros colegas enviados especiales a San Sebastián para informar de todo cuanto acontezca en la 62 edición de Zinemaldia.
Lástima que este año las crónicas no las publicaré en las páginas del Diario La Rioja como venía haciendo hasta ahora; y por propia voluntad tengo la intención de comentar las películas de la sección oficial a concurso valorando su programación en mi blog de cine del citado periódico.
Mientras tanto, aprovecho mi momento vacacional y antes de ser engullido entero por el frenesí festivalero para hacer hincapie en una de las películas que este fin de semana entra en la cartelera comercial riojana.
Me refiero a la cinta de producción francesa, “Yves Saint Laurent”, ópera prima del realizador galo, Jalil Lespert. El largometraje, que ha levantado escasa polvareda, se presentó, sin grandes entusiasmos, en el certamen de Cannes. Allí fue visto, escasamente ovacionado y despachado con un runrún poco halagador.
No hace mucho tuve ocasión de visionar el largometraje en su versión original y salí convencido de haber visto una obra neutra, impersonal, fría y sin mucho interés. Tampoco ayuda mucho mi escasa admiración más allá de su talento artístico y creativo sobre los diseñadores de moda y que marcan tendencias en el vestir de las mujeres.
Una película biográfica, como es el caso del título que me ocupa, su empatía y fuerza tienen que residir, a mi juicio, a parte de un guión sólido y sorprendente, en proponer al espectador episodios de la persona retratada que aporten un valor emocional añadido al consabido cliché de exponer los hechos relevantes pero de sobra conocidos a poco que uno muestre algo de aprecio por el biografiado.
El celuloide filmado por el novel Jalil Lespert se acomoda y se aviene a perdurar un modelo de relato poco original y nulo en su faceta controvertida. Es posible que la persona y el techo conseguido por Yves Saint Laurent en el mundo de la alta costura merezcan una película. Ahora bien, que descubra o indage en sus contradicciones y claros y oscuros pasajes de su vida ofreciendo un punto de vista polémico o que suscite escándalo o morbo, desde luego están ausentes en toda la trama. Prevaleciendo, en una estructura fiel a las fechas históricas y memorables que auparon a este maníaco/depresivo diseñador, sus gestas más triviales y monótonas.
Queda, eso sí, una interpretación de Pierre Niney, que encarna a Saint Laurent, mimética y en consonancia con los resultados buscados y conseguidos, que no son otros que un actor, de parecido físico más que evidente con la figura retratada, que aporta, con mucha solvencia, un estudio cuidadoso y muy riguroso de su tímida manera de comportarse y desenvolverse ante el público y en los vestuarios.
El intérprete, Guillaume Gallienne encarna a Pierre Bergé, amante y cofundador de la firma de moda, cuya serena y, a veces, rabioso temperamento, sirvió para domar y prestar apoyo emocional a Yves, gestionando tanto su empresa como cambiante carácter.
La acción arranca en 1957, en Argelia, en un momento muy conflictivo para el país que busca su independencia y que se enfrentará en una guerra civil a sus colonos. Yves es joven y empieza a dibujar diseños de vestidos para su madre. Se traslada a París y entra en la casa Dior. A la muerte del mecenas, es nombrado director artístico. Es movilizado para la guerra pero se niega a ser militarizado. Encerrado en una psiquiátrico no descuida su gran afición. Más tarde creará su firma y se convertirá en uno de los modistas más influyentes. Además, el filme lo dibuja como fumador empedernido, bebedor, nervioso, inseguro, introvertido, con estallidos de ofuscación que entre otras lo paga su maniquí preferida, Victoria, interpretada por la actriz, Charlotte Le Bon, a la que termina despidiendo por cortarse el pelo e ir a su bola.

PERIODISTAS Y ESPÍAS

Toda espera tiene su recompensa. Hace apenas unos minutos llegaba a mi correo personal la programación cinematográfica de la empresa de exhibición de Logroño que me faltaba por conocer. Y la verdad es que me ha sorprendido con mucha satisfacción. Entre otras buenas razones, además de coincidir con títulos excelentes propuestos por otros multicines, la de proyectar, a la vez que en otras salas de las principales ciudades de España, dos películas que están llamadas, si no a convertirse en grandes hitos, sí al menos, o por lo menos así lo entiendo, en dos producciones muy concretas dispuestas a ser la revelación de este inicio de temporada.
Una de ellas está siendo publicitada con énfasis por varias cadenas de televisión. Me refiero al filme de nacionalidad argentina, “Betibú”, dirigida por Miguel Cohan e interpretada por Mercedes Morán, José Coronado y Alberto Amman. Un excelente reparto para una cinta inspirada en la novela homónima de Claudia Piñeiro, autora, entre otras obras, de la aclamada y convertida también en película, “La viuda de los jueves”.
Se trata de una cinta de corte policíaco. Un thriller serio y apasionante, en el estilo de “El secreto de sus ojos”, que fusiona periodismo y trama criminal, y que cuenta, con mirada ácida y cínica, los insondables tejemanejes del poder, que esconde sus aviesas formas de alterar un cierto orden establecido puesto en solfa con la aparición de un cadáver degollado con toda la apariencia de tratarse de un suicidio.
Pero para una escritora avezada, con olfato, meticulosa y experta en los bajos fondos de la ciudad y en los instintos depredadores del ser humano más caín y cruel, esa muerte sólo tiene pinta de una verdad irrefutable: es un homicidio y detrás hay alguien poderoso. Ella, junto a un inexperto periodista del tabloide más vendido de Buenos Aires y la colaboración de un proscrito en la sección de sucesos unen sus miradas y observaciones para aclarar el enigma.
La otra joya de la corona, por así llamarla, es “Boyhood”, escrita y dirigida por el norteamericano, “Richard Linklater (“Antes, durante y después del amanecer”). El filme estuvo presente en la sección oficial de la 64 edición del festival de Berlín. Allí, y con todo merecimiento, el realizador yanki obtuvo el codiciado galardón del Oso de Plata a la mejor dirección. El premio, por lo que he leído, no sólo está avalado, y no se trata de una componenda, si no otorga valor añadido a un director experimental y atrevido, inquieto e iluminado, que propone, con mucho riesgo, una historia que dura casi 170 minutos y que dibuja, con un punto de vista casi documental, la trayectoria de una familia filmada una semana al año durante doce años manteniendo el mismo elenco actoral, Etan Hawke, Patricia Arquette y Ellar Coltrane.
Amigos residentes en Barcelona y colaboradores de medios de comunicación asistieron al pase de prensa y a través de las redes sociales, facebook, lanzaron mensajes y comentarios más que laudatorios acerca de “Boyhood”. Por lo tanto habrá que estar al tanto sobre sus pases.

PHILIP SEYMOUR HOFFMAN
El fallecimiento del talentoso actor norteamericano, Philip Seymour Hoffman nos dejó como huérfanos, como si hubiéramos perdido, en mi caso, un hermano pequeño; para otros una figura mayor, que representaba, a mi modo de ver, un tipo de actores temperamentales y viscerales, nerviosos e iracundos, también románticos, que siempre encandilaban por su portentosa y volátil creación de personajes, desde el más sencillo al más turbio y viscoso. Y porque representó como nadie al ídolo caído, al perdedor, al desesperado, al feo de la cuadrilla al que le costaba ligar.
Llega a la pantalla uno de sus testamentos, “El hombre más buscado”, una cinta de espías dirigida por Anton Corbjin y que está basada en uno de los últimos éxitos del escritor ingles, John Le Carre. Mucho hay que esperar de este filme que mañana mismo habrá que verlo.

PAREJAS

Para endulzar algo el paladar nada como asistir a los vaivenes y rifirafes sentimentales de una pareja de recién casados. “Les doy un año”, está dirigida por el debutante, Dan Mazer, que se atreve con una comedia con algo de vitriolo sobre un matrimonio que tras los primeros compases y una vez desvanecida el hechizo y el encanto se plantean si son la pareja perfecta e ideal.
Como el filme ya he tenido ocasión de ver, escribo con juicio sano y personal, y puedo escribir que es una comedia para nada rompedora, que se mueve en las reglas previstas, que presenta una tipología de hombres y mujeres previsibles, que sus andanzas son convencionales y tópicas, debaten temas relacionados con los sentimientos y poco mas. Es graciosa, bien interpretada y tiene a mi juicio una secuencia digna de elogio: la pareja enseña el reportaje fotográfico y entre las fotos turísticas y tontorronas se cuelan sus numeritos circenses para hacer el amor.

CALENTANDO MOTORES

COMIENZO del curso escolar y también de la nueva temporada cinematográfica. Es el momento, septiembre, en el que todo, incluído, la política, arranca para bien o para mal.
En cuestión de celuloide o formato digital (táchese lo que no proceda), el pistoletazo de salida, bien mirado y analizado, presenta, a mi modo de ver, un inicio prometedor y fulgurante.
Para romper el hielo o derretirlo, la primera semana del mes que me ocupa, se define, entre otros pellizcos cinematográficos, por el estreno de la última película dirigida por el veterano e incombustible, Clint Eastwood. A sus magníficos y bien llevados 84 años y en clave de comedia, ha filmado, “Jersey Boys”, una cinta, de carácter nostálgico e inspirada en hechos reales, que lleva a la pantalla la vida de cuatro muchachos, los Four Season, que en la década de los 50 y 60 se convirtieron en unas celebridades y conquistaron a miles de fans con sus pegadizas y melindrosas canciones de corte romántico.
Sin duda, la sensibilidad, destreza y conocimiento que Eastwood ha demostrado en el apartado musical, unido a su exquisito y elegante buen hacer detrás de la cámara, con un estilo clásico y transparente, son pilares más que evidentes para acercarse a su pase con todas las garantías, asumiendo, por lógica contrastada, que el producto es infalible y que se trata, casi seguro, de una obra más que recomendable.
De la misma manera, y volviendo a la etiqueta de incunable, se recupera para el gran público y en copia totalmente resmasterizada, un viejo e inolvidable título, “Cinema Paradiso”, la deliciosa y entrañable película dirigida por Giuseppe Tornatore, con una impagable partitura del maestro compositor, Ennio Morricone, que en 1988, aunque lejano, cercano en el recuerdo, se apoderaba con mucha facilidad de nuestros corazones al describir, de forma sencilla, amena y cariñosa la relación entre un niño y un proyeccionista de cine, interpretado por un inconmensurable, Philippe Noiret.
Su eco e influencia jamás se marchitaron y queda guardado en la memoria algunos de sus instantes más logrados. La tierna y feliz relación entre el hombre y el niño, en los difíciles tiempos de la posguerra, unido, como no podía ser de otra manera, a su herencia del mejor cine neorrealista italiano, conformaron, con un guión medido en sus elementos sentimentales, una pieza que entre otros valores de su contenido y sugestivos pormenores argumentales, se hace grande por ese mágico y vibrante amor que se hace al CINE como instrumento y herramienta de conocimiento y cultura, sólo vapuleado, con mucha ironía pero con amor y humor, a los futiles y patibularios censores que tijera en mano ningunearon algunas escenas y planos de indudable pegada.

EXORCISMOS

Si el universo turbio y malsano de los zombis está de moda, tanto en la pequeña y gran pantalla, no menos de actualidad está el asunto demoníaco del más terrible e ignominioso enemigo del bien, el todopoderoso maligno, en su acepción más amplia y demoledora. Y es que puede haber entes feroces y rabiosos que vestidos de demonios causen todo el mal que puedan como otros, igual de catastróficos, que sólo residen en nuestra traumatizada mente y que nos hagan obedecer aviesas órdenes y actuemos como tipos perturbados. Cualquier señal o inspiración es válida para escribir partiendo de innumerables textos o experiencias más o menos “reales” (no exentas de cierta mixtificación) para elaborar un guión con los ingredientes tópicos y novedosos y construir un tenebroso relato suficiente para asustar al espectador ávido de impactos y sobresaltos.
Un cineasta que se ha apuntado a esta tendencia es, Scott Derrickson, habilidoso exponente de un tipo de filmes que giran en torno a lo extraño e inexplicable. “Sinister” y “The exorcism of Emily Roso” son sus acreditadas credenciales. Con “Lïbranos del mal” intenta volvernos a meter el miedo del cuerpo. Para la ocasión se vale del actor, Eric Bana, y de los supuestos hechos reales padecidos por el agente Sarchie, para armar una inquietante intriga, con numerosos crímenes, en cuya afilada trama la clave será un viejo cura, experto en exorcismo, que aportará sus dotes de lucha contra el demonio. Así planteada parece una más de la serie. Pero algo me dice que esta cinta, de casi dos horas de duracción, deparará alguna que otra sorpresa. Por si esto fuera cierto, mañana mismo, viernes, día del estreno, estaré en una sala para comprobarlo in situ.

EL SOLITARIO

Este mes de agosto, en cuanto a estrenos de películas cargadas con aspectos de bastantes quilates (más de los esperados), continúa, ya en su recta final, con otra porción de producciones que convendría marcarlas y no dejarlas escapar.
Mañana viernes, día de entrada de nuevo material, llama la atención la presencia en la cartelera de la empresa “7 infantes”, de una modesta pero aguerrida obra titulada “Locke”, que ya he tenido el placer de verla, que está escrita y dirigida por Steven Knight, guionista reputado responsable de los libretos de “Asuntos sucios” y “Promesas del este”. Casi nada.

DRIVER

La película es una historia minimalista. Interpretada por un solo actor, Tom Hardy (“El caballero oscuro: la leyenda renace”). Los otros protagonistas son físicos: el coche, el teléfono y la carretera. Toda la acción se desarrolla en el interior del vehículo. La cámara no se mueve apenas del habítáculo del auto. Siempre vemos a su personaje central, Iván, en varios tamaños de plano. Otro recurso técnico y narrativo empleado con bastante frecuencia es el plano subjetivo, concretado en tomas de la autopista y del salpicadero lleno de lucecitas del coche. La trama es sencilla y agobiante. Al tratarse de una cinta en clave intimista y psicológica, el espectador, en 85 minutos, asiste, no sin la complicidad con Iván, a su tortura y dilema, expresado en tiempo real, tangible, cercana y humana.
El largometraje, de una belleza visual desbordante (¡qué bien está fotografiada la noche con su inmensa y aterradora oscuridad!), arranca, como no podía ser de otra manera y de forma estilística muy coherente con el resto del metraje, con planos hermosos de una mastodóntica construcción en las afueras de Londres y vemos como los pies de un hombre entran en su automóvil, lo pone en marcha, descubrimos su rostro y en cuanto escuchamos el ruido del motor, como le ocurriera al solitario personaje de Dennis Weaver en la fantástica, “El diablo sobre ruedas” (“Duel”), de Steven Spielberg, una serie de hechos cotidianos y rutinarios expresados a través de las múltiples conversaciones telefónicas que Iván mantiene con varios interlocutores, averiguamos, con una tensión in crescendo, de los agudos y afilados problemas que asolan al atribulado personaje.
Conflictos de orden laboral (debe ausentarse cuando en unas horas el mayor envío de hormigón de la historia está a punto de llegar a su obra justo cuando el no podrá estar presente para organizar el espectacular volcado del armazón) y afectivo (una amiga esporádica se ha quedado embarazada, él es el padre, y debe llegar al hospital para presenciar el parto, además de comunicarle a su mujer el motivo de su ausencia) son los que nutren un guión pletórico y fascinante, de una fuerza y realismo bestial, que te deja sin resuello y te invita a seguir, no sin una cierta lástima, la difícil y moral papeleta que se le presenta a un valiente y decidido Iván. Sin duda, por este papel, pelearían cualquier actor. Es de una complejidad enorme. Su dilema y decisiones, pueden ser polémicas y contradictorias. Su canallesco pasado, descrito como una infidelidad circunstancial, es asumido por Iván con todas las consecuencias, sabiendo que su posicionamiento deja en el camino, y nunca mejor dicho, toda un pilar fundamental de la sociedad, la familia.
El trabajo detrás de la cámara de Steven Knight, puede parecer simplón y poco elaborado. Pues a mí me parece todo lo contrario. Opino que es una realización soberana, muy bien modulada, haciendo avanzar la trama con el recurso de la conversación telefónica, para nada sencillo, y la magistral entereza de Tom Hardy como único actor de la función.
No se la pierdan y vayan a verla a partir de mañana. Si se agotan las localidades, esperen, tengan paciencia, que hay más sesiones para dejarse hechizar por esta formidable road movie.

ASESINA

El otro estreno de la semana con cierto empaque es “Lucy”, de Luc Besson, donde la actriz norteamericana, Scarlett Johansson encarna a una fascinante y arrolladora mujer, de armas tomar, con un cerebro hiperdesarrollado que tras beber un extraño bebedizo se convierte en una despiadada y cruel profesional del asesinato que no se le resiste nadie. Puede resultar. La veré.

ARMAS DE MUJER

Algunos aficionados y amigos íntimos me preguntan si tengo intención de ver en una pantalla grande tres de los grandes y publicitados blockbusters del verano 2014, “Transformes: la era de la extinción”, “Guardianes de la galaxia” y “Mercenarios 3”. Obras pensadas y producidas para romper taquillas que a este cronista todavía no le seducen de forma hechizante como para moverme a visionarlas.

LAS MUJERES SON LAS REINAS
Y la culpa, parte, no toda, la tiene, sin duda, algunos títulos alojados en la cartelera comercial que me han provocado una expectación inaudita. Me estoy refiriendo en concreto a dos películas cuyo denominador común es el importante peso que en su argumento ostenta el increíble y siempre fascinante universo femenino.
Tanto “Belle”, dirigida por Amme Asante, como, “Viajo Sola”, realizada por María Sole Tognazzi, representan y defienden, a su manera, dos modelos de mujer, separadas por varios siglos, que ubicadas en tiempos para nada similares, intentan, con más o menos obstáculos, adaptarse a su entorno y pelear por ideales que definen su carácter y fortaleza.

MIRANDO CON LUPA

Me ha sorprendido gratamente el filme italiano, “Viajo sola”, una simpática y sugerente cinta, en clave intimista e introspectiva, en torno a un personaje tan curioso y coqueto como Irene, interpretado con mucha solvencia por la actriz, Margherita Buy (premio Donatello por este trabajo), cuya labor profesional me ha impactado: meticulosa y quisquillosa inspectora de hoteles de lujo.
No había visto o no recuerdo haber visto este rol en el cine. Al observalo en la cinta de Tognazzi me he encontrado con una mujer guapa y atractiva, pero también, altiva y algo soberbia que a sus 40 años y sin vida familiar y afectiva que la ate va y viene de un sitio a otro modulando su carácter y temperamento en función de una serie de situaciones entre laborales y cotidianas que provocan que sientas un cariño muy amistoso hacia Irene. Terminas haciéndote amiga de esta chica. La sigues con interés, te preocupas por sus emociones y sentimientos. Envidias su libertad y la claridad que posee sobre los asuntos más triviales y rutinarios. No te compadeces de algunos de sus esquinazos. La admiras y aplaudes sus decisiones, tanto en sus obsesivos y recalcitrantes análisis del lujo de las hospederías de 5 estrellas a las que le tiene que poner nota como en los pequeños detalles o anécdotas que nos enseña de su vida privada.
Irene es una mujer independiente. Tiene una hermana descuidada y frustrada y un examante, Andrea (Stefano Accorsi, un actor fijo en el cine italiano) indeciso y aturullado por una serie de inconvenientes de pareja. Ella es testigo, confidente y asesora. Y mientras ve la amargura y tribulaciones de su círculo más cercano viaja de un sitio a otro intentando hacer un viaje interior y encontrarse a sí misma, calificarse y encontrar la justa medida en este mundo para ser feliz sin exigirle nada a la vida y no depender de tipos de cualquier pelaje que sin duda jamás conquistarán su formidable y exquisito corazón.
Esta pequeña película todavía está en cartel. Ni que decir tiene que si mis párrafos han sido lo suficientes expectantes para generar un deseo de ver su historia, no lo duden, vayan a la sala más cercana y disfruten con un relato minimalista que habla de la gente y de nosotros mismos. Muy recomendable.

ORGULLO DE RAZA

Menos interés y pegada posee, “Belle”, escrita por Misan Sagay y puesta en escena por Amme Asante. Inspirada en hechos reales. Pese al empleo del formato panorámico, por cierto, muy bien utilizado, la materia prima de la que se nutre y sus soluciones formales, remiten, a mi modesto entender, a un típico y simplón relato televisivo servido a las 16.00 horas por cualquier cadena privada o pública.
Sin embargo, contradictoriamente, opino que su tema, tratamiento visual y punto de vista adoptado por la realizadora, además de un gusto elegante en la planificación bien asumido por el espectador, favorecen su lectura y el seguimiento de la intrépida y valiente épica propuesta por su heroína, Dayton, interpretada por la actriz, Gugu Mbatha-Raw, que encarna a una joven mulata a finales del siglo XVIII que abandonada por su padre la deja a cargo de sus abuelos, Tom Wilkinson, que encarna al Presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra y Emily Watson.
La niña vive rodeada de lujos y privilegios. Pero es vista por los nobles como alguien inferior y sin categoría. Cuando se convierte en una joven guapa, recibe una dote de 2.000 libras anuales, suficiente para valerse por sí sola. Pero las costumbres anticuadas y tradicionalistas de la sociedad aristrocrática se burlan del color de su piel y de su ilegitimidad.
Dayton se hará fuerte y con su generosidad y resistencia, poco a poco se irá ganando el respeto de aquellos que la ningunean y menosprecian. Un asunto político, el caso del barco negrero Zong (un cargero cuyo capitán lanzó por la borda a todos los esclavos que viajaban hacinados en sus bodegas), le sirve para posicionarse y comprometerse con la corriente progresista para reclamar que el tema sea considerado como una barbarie humana. Un poco de amor, crítica y denuncias de calado social y moral animan una amena trama a la que le falta ardor y combate y le sobre convencionalismo a raudales. Aún así, y como escribía más arriba, “Belle” tiene todos los ingredientes para gustar; y mucho.

A TIROS CON LOS RUSOS

SIEMPRE es gratificante y digno de elogio encontrar el nombre y apellido de un cineasta español en una producción norteamericana. Demuestra, sin entrar en la envergadura del proyecto, el acomodo de nuestros realizadores en una industria no sólo poderosa sino exigente.
Ahora le ha tocado el turno al director andaluz, Paco Cabezas, autor, entre otros trabajos, de títulos como, “Aparecidos” (2007) y “Carne de neón” (2010). Dos referencias, plausibles ambas, que se mueven en dos territorios de gran pegada hoy en día, el fantástico y el thriller de acción.
Con estos mimbres, de suficiente bagaje y avalado por una narrativa fuerte y agitada, Cabezas se lanza al mejor mercado mundial, el estadounidense, demostrando, por lo menos, buenas maneras, habilidad, funcional manejo de los recursos expresivos, y demuestra, a mi modo de ver, ser un entregado entusiasta del género de tramas criminales. Sus virtudes técnicas, correctas y si alardes de autor, se acomodan como anillo al dedo a los deseos que una producción de este tipo necesita, en espera, ojalá, de mejores resultados y calidad estilística para futuros proyectos, que se traduce, por ahora, en un disparatado y enérgico filme, “Tokarev”, que entra el próximo viernes en la cartelera comercial.

MAFIA RUSA
Tuve ocasión de ver la película hace unos meses y me sorprendió la determinación y garra en las convulsas imágenes que filma Cabezas para dotar de fiereza un relato oscuro y sombrío, de amistades y traiciones, de venganzas y redenciones, que a falta de un guión más sólido e imaginativo apuesta por ofrecer un espectáculo visual entretenido y cargado de adrenalina.
Para redondear la función, es decir, para catapultarla a una audiencia mayoritaria y arrimar a los espectadores que se dejan arrastrar por los intérpretes que componen el elenco actoral, se contrata a un actor, Nicholas Cage (sobrino de Francis Ford Coppola), que no sé si en estos momentos está en una etapa decadente, que dura ya unos cuantos filmes, o, simplemente, no descarta ningún papel, por egoísmo o lucrativo, independientemente de su composición técnica/artística. El caso es que Cage acepta el reto y se mete en la piel de Paul McGuire, un poderoso constructor, con excelentes contactos en la política local (alcalde), casado con una rubia despampanante, algunos años más joven que él y con una hija adolescente que es su debilidad.
Todo en la vida, tanto en el plano afectivo como profesional, funciona a los acordes de su ambición y conquistas sociales. Sin embargo la placidez y triunfos en los negocios se resquebraja cuando su hija es secuestrada. Unos leves flashes del pasado nos sitúan e informan que “algo” oculto y bajo secreto de los testigos puede ser el motivo de su desgracia. El punto álgido se alcanza cuando la chica aparece muerta. Una investigación policial se abre conducida por el detective interpretado por el actor afroamericano, Danny Glover (“Arma letal”). Como prueba del asesinato se encuentra una pistola de la marca Tokarev, arma utilizada por la mafia rusa. Por este indicio, Paul, y sus colegas de siempre, Dany y Kane, emprenden una espiral vengativa y repleta de violencia desatada que tiene como objeto eliminar a todos los sospechosos de origen ruso.
El líder ruso, Chernov, está atónito y sorprendido por los acontecimientos y furioso por la aniquilación de sus huestes. Fiel a sus formas gangsteriles, emprende una cruzada, una guerra, contra Paul. Mientras tanto la policía está perpleja por la enconada rivalidad de las bandas y sin entender bien por qué los rusos han entrado a degüello y utilizando una violencia imparable.
Nada cuanto acontece en el largometraje denota brillantez. Más bien, un servilismo furibundo y atronador, que anuncie que detrás de la cámara hay un cineasta firme y riguroso para atender con oficio los encargos. Que llame la atención y que se lo rifen los productores. Que estos confíen en él, le proporcionen curro; y que Paco Cabezas esté en la agenda de los mandamases del negocio. Ya llegarán, espero, mejores ocasiones para demostrar el verdadero talento y la chispa exquisita.

La Rioja

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