CONTINÚA EL BUEN CINE EN LOGROÑO

A finales de agosto, la cartalera de los cines Moderno de Logroño, asumió, casi en plan Kamikaze, la responsabilidad, de altura cinéfila, de ofrecer al público en general y al incondicional de séptimo arte en particular, una singular y destacada muestra del mejor cine realizado en Europa en estos momentos. La osadía de su propuesta, a mi juicio, alcanzó la cota más alta al programar, en el intervalo de dos semanas, una de las trilogías más valientes y decididas que se hayan filmado nunca. Me estoy refiriendo a los tres capítulos  escritos y dirigidos por el cineasta austríaco, Ulrich Seidl; y que bajo el título irónico de “Paraíso”, y parcelado con los determinantes subtítulos de, “Amor”, “Fe” y “Esperanza”, recogía, con una mirada personal y enfocada con sarcasmo, pedazos emocionales y sentimentales en la baqueteada vida de tres mujeres.

Cine de rigor; se llama de autor; insolente y audaz, que como un mazazo, y abierto a varias lecturas, se instaló, como digo, en la cartelera de los Moderno, dando la posibilidad, sobre todo a los más exigentes, de disfrutar de una obra poderosa, de temática incómoda y contumaz, que deseo haya enganchado a quienes osaron conocerla.

Pero lo bueno es que el buen cine, el que a mí me gusta, el que considero de visión poco menos que obligada, y del que estoy fuertemente persuadido que puede encajar en un público abierto a “otras expectativas”, no abandona la capital de La Rioja sino que acrecienta y reafirma su excelente agenda con la entrada de un pequeño montón de largometrajes recientes que, estoy convencido, van a tener una respuesta aceptable e importante.

Además, dos de los títulos, “Una casa en Córcega” y “Cruce de caminos”, ya he tenido ocasión de verlos, con lo cual dispongo de argumentos para valorarlos y avalar su visión. Para rematar el encomiable comienzo de temporada, se añade otra cinta, de procedencia foránea, pero con trayectoria más que respetable, “La piedra de la paciencia”, que conforma, con las antes aludidas, un extraordinario e ineludible compromiso que distingue el esfuerzo y el amor al riesgo que asume una empresa de exhibición, Moderno, con su amplia clientela, sea del signo que sea, o, independientemente, de sus preferencias.

———————————–LAS CASUALIDADES DEL DESTINO———————————————–

“Cruce de caminos” es una elaborada y excitante fábula escrita y dirigida por, Derek Cianfrance. Este director es poco o nada conocido en nuestro país. Su anterior filme, “Blue Valentine”, llegó a estrenarse con casi dos años de retraso. Su actriz principal, Michelle Williams, estuvo nominada al Oscar como mejor actriz principal. También coincidía en el reparto con Ryan Gosling, una de las figuras destacadas del nuevo trabajo de Cianfrance; y que prolonga, con su personaje de díscolo motero de atracción de feria, el carácter y personalidad atormentada que exhibía en “Blue Valentine”. Su imagen y look rebelde y airado marcará el rumbo del relato, estructurado en tres partes unidas por los rescoldos que algunos personajes van diseminando en su deambular por la pantalla. De tal manera que los hechos del pasado, gracias al destino más caprichoso, se juntan más adelante dando al filme una dimensión casi circular.

De Bélgica procede, “Una casa en Córcega”, de Pierre Duculot, que transporta a su personaje central, Christina, al culo del mundo, a una zona montañosa de Córcega, donde la muchacha ha heredado una destartalada casa. En esta zona, en medio de la nada, sin más ayuda y apoyo que un par de lugareños, la chica, harta del muermo y convencionalidad que le ofrece su pueblo, sus padres y novio, se entrega a la aventura decidida a dar un giro a su aburrida vida. Cine pequeño, minimalista, que saca partido de su sencilla anécdota para construir, con el entusiasmo y  entrega de su actriz principal, un ameno y cálido torbellino de sensaciones, todas muy agradables, que te hacen seguir con interés las variopintas situaciones que va a experimentar Christina, desde la reforma (la suya propia) de la vivienda como las nuevas amistades que entablará.

Y la otra cinta que entra llamando la atención es, “La piedra de la paciencia”, de Atiq Rahimi, que adapta su propia novela, para trasladarnos hasta Afganistán y centrando el guión en la historia de una mujer, luchadora a más no poder, que ve como su incapacitado marido, herido de bala en el cuello, es poco menos que un vegetal. Sin embargo ella no pierde la esperanza y entabla una imaginaria conversación con él, expresándole todo lo que se le ocurre por la cabeza. Hasta que un día decide abrazarlo y le da un beso.  Este cariñoso gesto es insólito. Su iniciativa, tildada de grosera por las autoridades morales afganas, se traduce en una dimensión espiritual, convirtiéndose el hombre en una especie de piedra que acoge todo tipo de problemas para luego liberarlos.

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La Rioja

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