TRABAJOS CREATIVOS

¡Qué envidia me dan los que tienen un trabajo creativo! Sí, uno de esos currelos alejados de lo habitual, lo cotidiano, lo repetitivo, los de poner la tuerca en su sitio una y otra vez… Un trabajo de esos que te sorprenden cada mañana con un nuevo reto laboral gratificante.

Por ejemplo, los publicitarios…

¡Eso es vida! Porque lo de hacer anuncios, no me negareis que tiene que ser divertido…

Hoy llega el creativo y le toca un nuevo tipo de patatas fritas con sabor a lentejas. El ejecutivo de la cuenta le dice que el cliente quiere un anuncio de impacto, glamouroso, sugerente…

- Y ya puestos, mira a ver si le pones un nombre a las patatas porque no lo tenemos muy claro. Y es que la mujer del señor Ulpiano (dueño de la patatería) ha propuesto que las llamen patatejas, por aquello del mestizaje entre patata y lentejas, pero a la peña parece que no le va mucho…

Son las 9 y media de la mañana y nuestro creativo se abstrae entre los aromas del café laxante de la máquina y el humo de su noveno cigarrillo. Con la mirada perdida en el vacío suspira mientras repite “patatejas, patatejas, patatejas…”

Mientras tanto, yo que no tengo un trabajo tan emocionante, me sumerjo en los aromas de aceite y grasa de una conocida empresa de patatas para la que curro. Una empresa en la que también hay puestos de carácter creativo, como el director de marketing, un chaval muy majo que tiene cinco masters, habla seis idiomas, viste de diseño y acaba de tener la brillante idea de “crear” unas patatas con sabor a lentejas.

- ¡Qué asco! ¡Esso no se lo come ni mi perro! Y don Ulpiano -el dueño- se creerá que estas patatas la va a vender así, por su cara bonita.

En fin, que son las 9’30, y el único aspecto creativo de mi labor es malear el aceite, lo que hace posible que ya tenga pegado el pestazo a concentrado aromático de lentejas hasta en la goma del calzorrillo.

- “Patatejas, patatejas, patatejas…”, no se, no lo veo.

El creativo sigue a lo suyo -que no sabemos muy bien qué es lo suyo, pero él sigue ahí.

Y es que la creatividad es un ente abstracto. Es una musa que flota alrededor de algunas personas y las ilumina con una aureola de… como diría yo… de… ¿hay algún creativo por ahí? En fin.

Pero creativos hay muchos, Ahí están los abogados, que crear, lo que se dice crear no crean mucho, pero le echan imaginación al asunto.

- Mi cliente fue encontrado en el lugar del crimen con un cuchillo en la mano y la ropa llena de sangre, pero es inocente. Él pasaba por allí porque iba a la ferretería a que le afilaran el cuchillo y resbaló, cayendo sobre el fallecido, con la mala suerte de que, en la caída le clavó el cuchillo. Lo de las sesenta puñaladas restantes es circunstancial. El pobre al intentar levantarse, y con los nervios y la sangre por el suelo, volvía a resbalar una y otra vez y claro…

Los abogados son creativos. Circunstancialmente y con atenuantes, pero creativos.

¿Y los periodistas?

Esos sí que son unos privilegiados. Su trabajo consiste en crearnos una imagen real y fiable de lo que pasa en el mundo. De aquello que es importante que sepamos, y que hará posible que la sociedad se sensibilice e inducen que las cosas cambien a mejor… Noticias que nos impactan a diario y nos hacen ver lo afortunados que somos… Como lo de la Pantoja y el Pachuli, por ejemplo, que a mí me ha ayudado mucho para tener una idea de cómo terminar con el hambre en el mundo.

¿Y los curas?

¡Esos sí que se lo montan bien! Reciben los briefings (ideas sobre las que hacer los sermones) de su jefe – que según parece es el único autorizado para hablar en nombre del Presidente de la Compañía, que a su vez es el rey de los creativos, y que curró seis días y se inventó los domingos (algo bueno tenía que hacer)-, y como no falla porque tiene el don de la infalibilidad, los curas lo “versionan” y nos marcan las pautas de conducta moral sobre la que centrar nuestras vidas. Y de su trabajo han salido “conceptos creativos” magníficos como lo de “no te toques que te quedarás ciego y se te secará la médula”, lo que explica el hecho de que ningún cura sea ciego o lleve gafas…

¿Y los políticos?

Una raza especial. Su capacidad creativa se pone a prueba cada cuatro años. Cuatro años para vendernos la moto, para seducirnos, para darnos… razones para apoyarles. Y da igual que lo que te prometan no lo cumplan después, porque siempre tienen “una razón creativa” como excusa.

- La culpa es de la oposición, que me grita mucho y no me deja concentrarme ¡Jolínes!

¿Y qué me dicen de Príncipe?

Ese sí que es un buen trabajo. La máxima representación de la creatividad laboral. Un trabajo que consiste en procrear para crear una nueva alternativa que mantenga el status procreativo. Hasta tal punto es importante su trabajo, que con sólo anunciar que ha cumplido con sus obligaciones “creativas” todos nos ponemos a cambiar la Constitución, por si acaso. Yo creo, que de todas las profesiones, esta es la única en la que el esfuerzo nunca es estéril.

- “Patatejas, patatejas, patatejas…” ¡Uy! ¡Si ya son las siete. Pues nada, mañana sigo, que hoy no me sale… ¡Qué duro es ser creativo, joder…!

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La Rioja

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