El frío y la nieve, habían llegado pronto, anunciando que el invierno haría honor a su nombre. El animo que siempre me hace tirar para el monte, como a las cabras, me llevo aquella mañana a tomar la dirección Soria, en Lugar de la de Burgos para llegar a mi destino. El sol despuntando en el azul del cielo, hacia brillar la nieve que al margen de la carretera todo lo tenia cubierto. Un espectáculo tan bello, difícilmente me permito perdérmelo. Cuando menos hasta aquel día, en lo que algo que no pude evitar, me dejo entristecido y sin ganas de volver por mis pasos en circunstancias semejantes.
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Tras girar en una curva, cuando delante de mi en el otro carril se aproximaba un furgón blanco, y a la zaga un coche con prisas o menos paciencia, permanecía pegado a mi sombra. Un raposo salto desde el talud del monte a la carretera. Me pareció que sus ojos miraban los míos, cuando encogido por el salto con su larga cola mojada y baja, no pude hacer otra cosa que atropellarlo.
No es habitual a esas horas de luz, que los raposos sigan campeando. Otro día sin esa climatología extrema, ya hubiera estado encamado hasta el anochecer. Pero la nieve complica sobremanera la vida salvaje, bastante mas de lo que nos la puede complicar a los humanos.
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Pare en cuanto pude hacerlo, y con la frágil seguridad de enfundarme un chaleco amarillo, regresé pisando nieve y asfalto hasta el lugar de fatal encuentro. Allí pude verificar como el infortunado raposo, con el cráneo roto había perdido la vida. Después de aquello, discusiones de conciencia, si hubiera madrugado mas, si hubiera salido mas tarde, si hubiera tomado la autopista.
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Me ha costado tiempo tratar de olvidarlo, y cuando casi me había acostumbrado a no poder hacerlo, leo en la prensa que en España este pasado día 1 de febrero, en la comarca lucense de Portomarín, se ha organizado el séptimo Concurso Nacional de la Caza del Zorro. -
- Llaman deporte, a matar a indefensos animales.
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Llaman concurso a ver quien es que mas numero de ellos mata.
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Y orgullosos esgrimen su derecho a realizarlo, por que portan licencia, por que la ley lo consiente.
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Todos sabemos que la ley ampara tanto los derechos como las obligaciones, muchas cosas y muy variadas. Pero por mucho que la ley lo consienta, hay cosas sobre las que nadie debería hacer concursos y mucho menos estar orgulloso por participar en ellos.-
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La dantesca exposición con los 95 raposos asesinados por deporte y concurso. Turbadora foto que solo capta la mitad de los cadáveres expuestos.
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Los raposos son animales que no representan peligro o carga económica a ningún ciudadano, por mucho que su oficio sea el de ganadero. Son animales muy beneficiosos para la fauna y el monte, puesto basan fundamentalmente su dieta en ratas y ratones, así como en carroña y pequeños animales enfermos, como por ejemplo los conejos con mixomatosis.
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Los mas de 1.000 escopeteros junto a 200 ganaderos, tras la matanza, alimentaron sus estómagos y escasos escrúpulos, en una carpa junto a las fuerzas policiales y políticas de Lugo.
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Lo único bueno de esta noticia, esta en que unas doscientas conciencias gemelas al grillo, pertenecientes a la Fundación Equanimal y otras organizaciones, allí estuvieron a golpe de silbato avisando a los raposos, de que los montes se habían llenado de zorros con escopeta. -
Pese a todo eran tantos los zorros armados, mas del millar de escopetas agrupadas en 93 equipos, que lograron abatir a 95 raposos, o como eufemísticamente denominan los escopeteros, 95 piezas o trofeos.
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————————————Cazadores y ecologistas mantuvieron enfrentamientos en el campeonato. -
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Desde esta pequeña
ventana, quiero dar un soplo mas de silbato. Avisando a los zorros con escopeta, para que un día de nieve, no salten desde un talud del monte a la carretera, cuando tras girar en una curva por allí deba pasar. -
Por que si por otro inevitable accidente, debo dejar a reparar la chapa y pintura del coche que conduzca.
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No deseo me quede menor remordimiento por ello, que el gran remordimiento que tengo de aquella mañana, en la que no pude evitar atropellar al raposo que me miro a los ojos.
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Agradecido por vuestra lectura y comentarios, nos volveremos a ver, en cuanto al jodido grillo le de por llamar martes al día que amanezca.
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Pedro Crespo.
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