«Ornamento y delito», de Adolf Loos
El embrión humano pasa, en el claustro materno, por todas las fases evolutivas del reino animal. Cuando nace un ser humano, sus impresiones sensoriales son iguales a las de un perro recién nacido. Su infancia pasa por todas las transformaciones que corresponden a aquellas por las que pasó la historia del género humano. A los dos años, lo ve todo como si fuera un papúa. A los cuatro, como un germano. A los seis, como Sócrates y a los ocho como Voltaire. Cuando tiene ocho años, percibe el violeta, color que fue descubierto en el siglo XVIII, pues antes el violeta era azul y el púrpura era rojo. El físico señala que hay otros colores, en el espectro solar, que ya tienen nombres, pero el comprenderlo se reserva al hombre del futuro.
El niño es amoral. El papúa también lo es para nosotros. El papúa despedaza a sus enemigos y los devora. No es un delincuente, pero cuando el hombre moderno despedaza y devora a alguien entonces es un delincuente o un degenerado. El papúa se hace tatuajes en la piel, en el bote que emplea, en los remos, en fin, en todo lo que tiene a su alcance. No es un delincuente. El hombre moderno que se tatúa es un delincuente o un degenerado. Hay cárceles donde un 80 % de los detenidos presentan tatuajes. Los tatuados que no están detenidos son criminales latentes o aristócratas degenerados. Si un tatuado muere en libertad, esto quiere decir que ha muerto unos años antes de cometer un asesinato.
El impulso de ornamentarse el rostro y cuanto se halle alcance es el primer origen de las artes plásticas. Es el primer balbuceo de la pintura. Todo arte es erótico.
El primer ornamento que surgió, la cruz, es de origen erótico. La primera obra de arte, la primera actividad artística que el artista pintarrajeó en la pared, fue para despojarse de sus excesos. Una raya horizontal: la mujer yacente. Una raya vertical: el hombre que la penetra. El que creó esta imagen sintió el mismo impulso que Beethoven, estuvo en el mismo cielo en el que Beethoven creó la Novena Sinfonía.
Pero el hombre de nuestro tiempo que, a causa de un impulso interior, pintarrajea las paredes con símbolos eróticos, es un delincuente o un degenerado. Obvio es decir que en los retretes es donde este impulso invade del modo más impetuoso a las personas con tales manifestaciones de degeneración. Se puede medir el grado de civilización de un país atendiendo a la cantidad de garabatos que aparezcan en las paredes de sus retretes.
En el niño, garabatear es un fenómeno natural; su primera manifestación artística es llenar las paredes con símbolos eróticos. Pero lo que es natural en el papúa y en el niño resulta en el hombre moderno un fenómeno de degeneración. Descubrí lo siguiente y lo comuniqué al mundo: La evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto usual. Creí con ello proporcionar a la humanidad algo nuevo con lo que alegrarse, pero la humanidad no me lo ha agradecido. Se pusieron tristes y su ánimo decayó. Lo que les preocupaba era saber que no se podía producir un ornamento nuevo. ¿Cómo, lo que cada negro sabe, lo que todos los pueblos y épocas anteriores a nosotros han sabido, no sería posible para nosotros, hombres del siglo XIX? Lo que el género humano había creado miles de años atrás sin ornamentos fue despreciado y se destruyó.
No poseemos bancos de carpintería de la época carolingia, pero el menor objeto carente de valor que estuviera ornamentado se conservó, se limpió cuidadosamente y se edificaron pomposos palacios para albergarlo. Los hombres pasean entristecidos ante las vitrinas, avergonzándose de su actual impotencia. Cada época tiene su estilo, ¿carecerá la nuestra de uno que le sea propio? Con estilo, se quería significar ornamento. Por tanto, dije: ¡No lloréis! Lo que constituye la grandeza de nuestra época es que es incapaz de realizar un ornamento nuevo. Hemos vencido al ornamento. Nos hemos dominado hasta el punto de que ya no hay ornamentos. Ved, está cercano el tiempo, la meta nos espera. Dentro de poco las calles de las ciudades brillarán como muros blancos. Como Sión, la ciudad santa, la capital del cielo. Entonces lo habremos conseguido.
Pero existen los malos espíritus incapaces de tolerarlo. A su juicio, la humanidad debería seguir jadeando en la esclavitud del ornamento. Los hombres estaban lo bastante adelantados como para que el ornamento no les deleitara, como para que un rostro tatuado no aumentara la sensación estética, cual en los papúas, sino que la disminuyera. Lo bastante adelantados como para alegrarse por una pitillera no ornamentada y comprarse aquélla pudiendo, por el mismo precio, conseguir otra con adornos. Eran felices con sus vestidos y estaban contentos de no tener que ir de feria en feria como los monos llevando pantalones de terciopelo con tiras doradas. Y dije: Fijaros: la habitación en que murió Goethe es más fantástica que toda pompa renacentista y un mueble liso es más bonito que todas las piezas de museo incrustadas y esculpidas. El lenguaje de Goethe es mucho más bonito que todos los ornamentos de los pastores del Pegnitz.
Los malos espíritus lo oyeron con desagrado, y el Estado, cuya misión es retrasar a los pueblos en su evolución cultural, consideró como suya la cuestión de la evolución y reanudación del ornamento. ¡Pobre del Estado, cuyas revoluciones las dirijan los consejeros! Pronto pudo verse en el Museo de Artes Decorativas de Viena un bufet con el nombre La rica pesca; hubo armarios que se llamaron La princesa encantada o algo por el estilo, cosa que se refería a los ornamentos con que estaban decorados esos desgraciados muebles. El estado austríaco se tomó tan en serio su trabajo que se preocupó de que las polainas de paño no desapareciesen de las fronteras de la monarquía austro-húngara. Obligó a todo hombre culto que tuviera veinte años a llevar durante tres años polainas en lugar de calzado eficiente. Ya que todo Estado parte de la suposición de que un pueblo que esté en baja forma es más fácil de gobernar.
Bien, la epidemia ornamental está reconocida estatalmente y se subvenciona con dinero del Estado. Sin embargo, veo en ello un retroceso. No puedo admitir la objeción de que el ornamento aumenta la alegría de vivir de un hombre culto, no puedo admitir tampoco la que se disfraza con estas palabras: «¡Pero cuándo el ornamento es bonito...! » A mí y a todos los hombres cultos, el ornamento no nos aumenta la alegría de vivir. Si quiero comer un trozo de alujú escojo uno que sea completamente liso y no uno que esté recargado de ornamentos, que represente un corazón, un niño en mantillas o un jinete. El hombre del siglo xv no me entendería; pero sí podrían hacerlo todos los hombres modernos. El defensor del ornamento cree que mi impulso hacia la sencillez equivale a una mortificación. ¡ No, estimado señor profesor de la Escuela de Artes Decorativas, no me mortifico! Lo prefiero así. Los platos de siglos pasados, que presentan ornamentos con objeto de hacer aparecer más apetitosos los pavos, faisanes y langostas a mí me producen el efecto contrario. Voy con repugnancia a una exposición de arte culinario, sobre todo si pienso que tendría que comer estos cadáveres de animales rellenos. roastbeef.
El enorme daño y las devastaciones que ocasiona el redespertar del ornamento en la evolución estética, podrían olvidarse con facilidad ya que nadie, ni siquiera ninguna fuerza estatal puede detener la evolución de la humanidad. Sólo es posible retrasaría. Podemos esperar. Pero es un delito respecto a la economía del pueblo el que, a través de ello, se pierda el trabajo, el dinero y el material humanos. El tiempo no puede compensar estos daños.
El ritmo de la evolución cultural sufre a causa de los rezagados. Yo quizá vivo en 1908; mi vecino, sin embargo, hacia 1900; y el de más allá, en 1880. Es una desgracia para un Estado el que la cultura de sus habitantes abarque un período de tiempo tan amplio. El campesino de regiones apartadas vive en el siglo XIX. Y en la procesión de la fiesta de jubileo tomaron parte gentes, que ya en la época de las grandes migraciones de los pueblos se hubieran encontrado retrasadas. Feliz el país que no tenga este tipo de rezagados y merodeadores. ¡Feliz América! Entre nosotros mismos hay en las ciudades hombres que no son nada modernos, rezagados del siglo XVIII que se horrorizan ante un cuadro con sombras violetas, porque aún no saben ver el violeta. Les gusta el faisán si el cocinero se ha pasado todo un día para prepararlo y la pitillera con ornamentos renacentistas les gusta mucho más que la lisa. ¿Y qué pasa en el campo? Los vestidos y aderezos son de siglos anteriores. El campesino no es cristiano, todavía es pagano.
Los rezagados retrasan la evolución cultural de los pueblos y de la humanidad, ya que el ornamento no está engendrado sólo por delincuentes, sino que comete un delito en tanto que perjudica enormemente a los hombres atentando a la salud, al patrimonio nacional y por eso a la evolución cultural. Cuando dos hombres viven cerca y tienen unas mismas exigencias, las mismas pretensiones y los mismos ingresos, pero no obstante pertenecen a distintas civilizaciones, se puede observar lo siguiente, desde el punto de vista económico de un pueblo: el hombre del siglo xx será cada vez más rico, el del siglo xviii cada vez más pobre. Supongamos que los dos viven según sus inclinaciones. El hombre del siglo xx puede cubrir sus exigencias con un capital mucho más pequeño y por ello puede ahorrar. La verdura que le gusta está simplemente hervida en agua y condimentada con mantequilla. Al otro hombre le gusta más cuando se le añade miel y nueces y cuando sabe que otra persona ha pasado horas para cocinaría. Los platos ornamentados son muy caros, mientras que la vajilla blanca que le gusta al hombre es barata. Éste ahorra mientras que el otro se endeuda. Así ocurre con naciones enteras. ¡Pobre del pueblo que se quede rezagado en la evolución cultural! Los ingleses seran cada vez mas ricos y nosotros cada vez más pobres...
Sin embargo, es mucho mayor el daño que padece el pueblo productor a causa del ornamento, ya que el ornamento no es un producto natural de nuestra civilización, es decir, que representa un retroceso o una degeneración; el trabajo del ornamentista ya no se paga como es debido.
Es conocida la situación en los oficios de talla y adorno, los sueldos criminalmente bajos que se pagan a las bordadoras y encajeras. El ornamentista ha de trabajar veinte horas para lograr los mismos ingresos de un obrero moderno que trabaje ocho horas. El ornamento encarece, por regla general, el objeto; sin embargo, se da la paradoja de que una pieza ornamentada con igual coste material que el de un objeto liso, y que necesita el triple de horas de trabajo para su realización, cuando se vende, se paga por el ornamentado la mitad que por el otro. La carencia de ornamento tiene como consecuencia una reducción de las horas de trabajo y un aumento de sueldo. El tallista chino trabaja dieciséis horas, el americano sólo ocho. Si por una caja lisa se paga lo mismo que por otra ornamentada, la diferencia, en cuanto a horas de trabajo, beneficia al obrero. Si no hubiera ningún tipo de ornamento —situación que a lo mejor se dará dentro de miles de años— el hombre, en vez de tener que trabajar ocho horas, podría trabajar sólo cuatro, ya que la mitad del trabajo se va, aún hoy en día, en realizar ornamentos.
Ornamento es fuerza de trabajo desperdiciada y por ello salud desperdiciada. Así fue siempre. Hoy significa, además, material desperdiciado y ambas cosas significan capital desperdiciado.
Como el ornamento ya no pertenece a nuestra civilización desde el punto de vista orgánico, tampoco es ya expresión de ella. El ornamento que se crea en el presente ya no tiene ninguna relación con nosotros ni con nada humano; es decir, no tiene relación alguna con la actual ordenación del mundo. No es capaz de evolucionar. ¿Qué ha sucedido con la ornamentación de Otto Eckmann, con la de Van de Velde? Siempre estuvo el artista sano y vigoroso en las cumbres de la humanidad. El ornamentista moderno es un retrasado o una aparición patológica. Reniega de sus productos una vez transcurridos tres años. Las personas cultas los consideran insoportables de inmediato; los otros, sólo se dan cuenta de esto al cabo de años. ¿Dónde se hallan hoy las obras de Otto Eckmann? ¿Dónde estarán las obras de Olbrich dentro de diez años? El ornamento moderno no tiene padres ni descendientes, no tiene pasado ni futuro. Sólo es saludado con alegria por personas incultas, para quienes la grandeza de nuestra época es un libro con siete sellos, y, al cabo de un tiempo, reniegan de él.
En la actualidad, la humanidad es más sana que antes; sólo están enfermos unos pocos. Estos pocos, sin embargo, tiranizan al obrero, que está tan sano que no puede inventar ornamento alguno. Le obligan a realizar, en diversos materiales, los ornamentos inventados por ellos.
El cambio del ornamento trae como consecuencia una pronta desvaloración del producto del trabajo. El tiempo del trabajador, el material empleado, son capitales que se derrochan. He enunciado la siguiente idea: La forma de un objeto debe ser tolerable el tiempo que dure físicamente. Trataré de explicarlo: Un traje cambiará muchas más veces su forma que una valiosa piel. El traje de baile creado para una sola noche, cambiará de forma mucho más deprisa que un escritorio. Qué malo seria, sin embargo, si tuviera que cambiarse el escritorio tan rápidamente como un traje de baile por el hecho de que a alguien le pareciera su forma insoportable; entonces se perdería el dinero gastado en ese escritorio.
Esto lo sabe bien el ornamentista y los ornamentistas austríacos intentan resolver este problema. Dicen: «Preferimos al consumidor que tiene un mobiliario que, pasados diez años, le resulta inaguantable, y que, por ello, se ve obligado a adquirir muebles nuevos cada década, al que se compra objetos sólo cuando ha de substituir los gastados. La industria lo requiere. Millones de hombres tienen trabajo gracias al cambio rápido». Parece que éste es el misterio de la economía nacional austríaca; cuantas veces, al producirse un incendio, se oyen las palabras: «¡Gracias a Dios, ahora la gente ya tendrá algo que hacer!» Propongo un buen sistema: Se incendia una ciudad, se incendia un imperio, y entonces todo nada en bienestar y en la abundancia. Que se fabriquen muebles que, al cabo de tres años, puedan quemarse; que se hagan guarniciones que puedan ser fundidas al cabo de cuatro años, ya que en las subastas no se logra ni la décima parte de lo que costó la mano de obra y el material, y así nos haremos ricos y más ricos.
La pérdida no sólo afecta a los consumidores, sino, sobre todo, a los productores. Hoy en día, el ornamento, en aquellas cosas que gracias a la evolución pueden privarse de él, significa fuerza de trabajo desperdiciada y material profanado. Si todos los objetos pudieran durar tanto desde el ángulo estético como desde el físico, el consumidor podría pagar un precio que posibilitara que el trabajador ganara más dinero y tuviera que trabajar menos. Por un objeto del cual esté seguro que voy a utilizar y obtener el máximo rendimiento pago con gusto cuatro veces más que por otro que tenga menos valor a causa de su forma o material. Por mis botas pago gustoso 40 coronas, a pesar de que en otra tienda encontraría botas por 10 coronas. Pero, en aquellos oficios que languidecen bajo la tiranía de los ornamentistas, no se valora el trabajo bueno o malo. El trabajo sufre a causa de que nadie está dispuesto a pagar su verdadero valor.
Y esto no deja de estar bien así, ya que tales objetos ornamentados sólo resultan tolerables en su ejecución más mísera.
Puedo soportar un incendio más fácilmente si oigo decir que sólo se han quemado cosas sin valor. Puedo alegrarme de las absurdas y ridículas decoraciones montadas con motivo del baile de disfraces de los artistas, porque sé que lo han montado en pocos días y que lo derribarán en un momento. Pero tirar monedas de oro en vez de guijarros, encender un cigarrillo con un billete de banco, pulverizar y beberse una perla es algo antiestético.
Verdaderamente los objetos ornamentados producen un efecto antiestético, sobre todo cuando se realizaron en el mejor material y con el máximo cuidado, requiriendo mucho tiempo de trabajo. Yo no puedo dejar de exigir ante todo trabajo de calidad, pero desde luego no para cosas de este tipo.
El hombre moderno, que considera sagrado el ornamento, como signo de superioridad artística de las épocas pasadas, reconocerá de inmediato, en los ornamentos modernos, lo torturado, lo penoso y lo enfermizo de los mismos. Alguien que viva en nuestro nivel cultural no puede crear ningún ornamento.
Ocurre de distinta manera con los hombres y pueblos que no han alcanzado este grado.
Predico para el aristócrata. Me refiero al hombre que se halla en la cima de la humanidad y que, sin embargo, comprende profundamente los ruegos y exigencias del inferior. Comprende muy bien al cafre, que entreteje ornamentos en la tela según un ritmo determinado, que sólo se descubre al deshacerla; al persa que anuda sus alfombras; a la campesina eslovaca que borda su encaje; a la anciana señora que realiza objetos maravillosos en cuentas de cristal y seda. El aristócrata les deja hacer, sabe que, para ellos, las horas de trabajo son sagradas.
El revolucionario diría: «Todo esto carece de sentido». Lo mismo que apartaría a una ancianita de la vecindad de una imagen sagrada y le diría: «No hay Dios». Sin embargo, el ateo —entre los aristócratas— al pasar por delante de una iglesia se quita el sombrero.
Mis zapatos están llenos de ornamentos por todas partes, constituidos por pintas y agujeros, trabajo que ha ejecutado el zapatero y no le ha sido pagado. Voy al zapatero y le digo: «Usted pide por un par de zapatos 30 coronas. Yo le pagaré 40». Con esto he elevado el estado anímico de este hombre, cosa que me agradecerá con trabajo y material, que, en cuanto a calidad, no están en modo alguno relacionados con la sobreabundancia. Es feliz. Raras veces llega la felicidad a su casa. Ante él hay un hombre que le entiende, que aprecia su trabajo y no duda de su honradez. En sueños ya ve los zapatos terminados delante suyo. Sabe dónde puede encontrar la mejor piel, sabe a qué trabajador debe confiar los zapatos y éstos tendrán tantas pintas y agujeros como los que sólo aparecen en los zapatos más elegantes. Entonces le digo: «Pero impongo una condición. Los zapatos tienen que ser enteramente lisos». Ahora es cuando le he lanzado desde las alturas más espirituales al Tártaro. Tendrá menos trabajo, pero le he arrebatado toda la alegría.
Predico para los aristócratas. Soporto los ornamentos en mi propio cuerpo si éstos constituyen la felicidad de mi prójimo. En este caso también llegan a ser, para mí, motivo de contento. Soporto los ornamentos del cafre, del persa, de la campesina eslovaca, los de mi zapatero, ya que todos ellos no tienen otro medio para alcanzar el punto culminante de su existencia. Tenemos el arte que ha borrado el ornamento. Después del trabajo del día vamos al encuentro de Beethoven o de Tristán. Esto no lo puede hacer mi zapatero. No puedo arrebatarle su alegría, ya que no tengo nada que ofrecerle a cambio. El que, en cambio, va a escuchar la Novena Sinfonía y luego se sienta a dibujar una muestra de tapete es un hipócrita o un degenerado.
La carencia de ornamento ha conducido a las demás artes a una altura imprevista. Las sinfonías de Beethoven no hubieran sido escritas nunca por un hombre que fuera vestido de seda, terciopelos y encajes. El que hoy en día lleva una americana de terciopelo no es un artista, sino un payaso o un pintor de brocha gorda. Nos hemos vuelto más refinados, más sutiles. Los greganos se tenían que diferenciar por colores distintos, el hombre moderno necesita su vestido impersonal como máscara. Su individualidad es tan monstruosamente vigorosa que ya no la puede expresar en prendas de vestir. La falta de ornamentos es un signo de fuerza espiritual. El hombre moderno utiliza los ornamentos de civilizaciones anteriores y extrañas a su antojo. Su propia invención la concentra en otros objetos.
Dirigida a los chistosos con motivo de haberse reído del artículo Ornamento y delito (1910):
Queridos chistosos:
Y yo os digo que llegará el tiempo en que la decoración de una celda hecha por el tapicero de palacio Schulze o por el catedrático Van de Velde servirá como agravante de castigo.
Sobre este blog
Pequeña posibilidad de honestidad
enriquekbEnrique Cabezón nació en Logroño en 1976. Ha publicado los libros de poemas "Territorio de Ceniza" (Logroño, Kabemayor ediciones , 2003), "El lenguaje de las serpientes" (Logroño, Ediciones del 4 de Agosto, 2005; junto al poeta José Luis Pérez Pastor), "Dios cabalga los lomos de las muchachas" (Béjar, LF Ediciones, 2005) y "No busques lágrimas en el ojo del muerto" (Alzira, Germanía, 2006). Además del e-libro "La traición en los colores" (Nausícaa , 2001). Además tiene una dilatada carrera como ilustrador e historietista, de su obra gráfica cabría destacar "Cementerio de las horas" (Onil, Ediciones de Ponent , 2004) o la adaptación de la novela picaresca de 1.604, original de Gregorio González, "El guitón Honofre" (Logroño, Kabemayor ediciones , 2005) con guiones de su hermano Luis Alberto Cabezón. Ha grabado un disco ("fracaso, etcétera") con su banda de rock: enBlanco, que ha recibido excelentes críticas desde los medios especializados. Además colabora habitualmente en prensa y es uno de los integrantes del proyecto Ediciones del 4 de Agosto. Desde hace siete años desarrolla su trabajo de diseñador gráfico desde su propia empresa, kbcreativos, desde la que ha trabajado para Warner Music, Dro Atlantic, EDG Music, Grupo Profisegur, Greenpeace entre otras, también para prácticamente todas las instituciones de La Rioja.
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17 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Sebastián dijo
Este año el artículo que propones cumple 100 años, leí hace poco una reflexión de nuestro amigo común Enrique Aparisi al respecto. Estoy de acuerdo con él en que merece la pena releer estas palabras ya que muchos de los puntos propuestos mantienen su vigencia hoy en día.
A tenor del artículo que tan amablemente recatas para nosotros: si la evolución del hombre implica el rechazo hacia lo ornamental y la búsqueda de la "ciudad blanca" (él escribió el artículo pensando en clave de arquitectura), ¿no sería lo mismo que nosotros buscásemos una "palabra blanca" en poesía? Mi pregunta es: ¿La afectación y la métrica serían ornamento y por tanto delito? Conozco la calidad literaria de muchos de los escritores que leéis este blog y me encantaría conocer vuestra opinión.
azureus dijo
Muy interesante, desconocía lo de los colores.
un saludo
Yin dijo
Mirada turbia la de ese señor pardiez.
Lujo dijo
Demasiado nivel Maribel para las lumbres que pululan y polucionan por este blog.
Lástima. Es un debate interesante.
Markan dijo
¡Y la altura que va cogiendo poco a poco!
Janario dijo
La lectura de este artículo me ha hecho acordarme de Francis. A él le encantaba el cine de kiarostami porque estaba despojado de todo lo accesorio. Retrataba la vida sin intermediarios, la esencia de la vida.
Lujoso dijo
Lujo, soplapollas, si el artículo lo han puesto para ti, no para todos los demás tontos que campamos por aquí. Serás imbécil...
Ya ves que vocabulario empleo, como para entender todo lo que dice ese largo artículo.
Ya te digo Markan, esto está cogiendo una altura vertiginosa, demasié pal body ignorante del populacho.
Jiojano dijo
No sufras Lujoso, releyendo se entiende bien, y si no siempre puedes tirar de un diccionario, que seguro que sabes lo que es.
eroski dijo
señor Cabe deje de dar la tabarra por todos los pos y afeitese y bengase a eskape que me acaban de llegar cinco trailers de donuts
Jeroski dijo
Eso KB, han venido sin bujero y hay que hacérselo a todos!!!
Markan dijo
yo a José Luis lo encuentro un poco afectado, pero no sé si llegará a que deba ser considerado delito... en lo de la métrica sí que tiene delito, desde luego, no en vano lo han apuntado muchos, pero por fortuna las cosas estan cambiando y una nueva y pujante generación apunta en el horizonte de esta tierra de grandes poetas que escriben con las tripas
Maceo dijo
Los que han criticado a José Luis lo han hecho cegados por la furia que les produce sus logros y excelencia a pesar de su juventud, eso es un hecho. Luego están los gustos, y a mí personalmente no me va demasiado su estilo, una cosa es una cosa y dos son dos, la envidia jamás puede ser una razón de juicio válida, querido Markan.
enriquekb dijo
Queridos amigos,
voy a pegar este mensaje en los diferentes post en los que pretendéis imponer vuestra basura.
Siento no ser la persona que deseáis que sea, si acertaseis de una vez seguramente dejaríais en paz a las personas que por aquí disfrutamos de la buena Literatura y de la amistad que hemos cultivado con mimo. No creo que sepáis mucho de Literatura, pero sé que nada sabéis de lo que es la amistad así que, simplemente, os invito a no faltar al respeto y mucho menos nombrando a terceros que o nada saben de vosotros (y, seguramente, nada quieren saber...) , personas que además no vienen a cuento.
Creo que esos insultos os describen mejor que cualquier adjetivo que pueda aplicar a vuestro comportamiento.
¿No habrá otra cosa mejor que hacer en el mundo que perder el tiempo aquí donde se desprecian tan claramente esos signos de envidia y torpeza notable?
Vamos a tratar de parecer normales, si os parece.
txom dijo
Uno de los mejores proyectos de Adolf (Loos) aunque no sea de los más conocidos es el American Bar. Pero en él se demuestra que no consiguió liberarse por completo de sus ataduras "culturales-ornamentísticas". Cosa que por otro lado me parece totalmente reivindicable en estos tiempos en los que hemos llegado a una fase manierista del racionalismo. Para mí el ornamento no es delito cuando se utiliza en su justa medida, como él lo hacía.
Maria dijo
A mi me gustan mucho los griegos de José Luis, hablan con una naturalidad y una cosa más que turbadora, sin ornamentos ni nada, a pelo, vamos.
-Edipo: Tus palabras demuestran tu gran amabilidad, y yo te agradezco tus desvelos, mi amada reina. Quiera Zeus que sobrevengan tiempos mejores en que disfrutar de todo esto. Mas... ¡un momento! Me parece escuchar voces que anuncian la llegada de Tiresias. Ven, Yocasta, y veamos que fin ha de tener el problema que nos crispa.
-Yocasta: Te sigo.
Rex dijo
Es el mejor.
Apuntador Literario dijo
Adolf Loos
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Adolf Loos
Adolf Loos
Adolf Loos (Brno, Moravia, Imperio Austrohúngaro 10 de diciembre de 1870 - Kalksburg, Viena, República de Austria 23 de agosto de 1933) fue un arquitecto austriaco nacionalizado checoslovaco. Tras finalizar sus estudios vivió en Estados Unidos durante tres años (1893 - 1896). Polemizó con los modernistas y se le considera uno de los precursores del racionalismo arquitectónico. Estuvo en contacto con las vanguardias artísticas europeas de su época, como Schonberg, Kokoschka y Tristan Tzara.
Es un personaje que se mueve en el mismo entorno que la Secesión, pero no le dejan participar por tener ideas distintas; será el adversario de esta. Es el pionero del movimiento moderno: desornamentación, ruptura con el historicismo. Escribe artículos de opinión (era muy duro con sus críticas): “Ornamento y delito”(1908) y “Arquitectura” (1910).
Su arquitectura es funcional, tiene en cuenta las calidades de los nuevos materiales (sacó su "Teoría del revestimiento"). Para Loos, la arquitectura es distinta de las artes aplicadas, es la madre de todas ellas, y solo incluye en estas últimas a los cementerios y a los monumentos conmemorativos. El resto de las tipologías arquitectónicas deberán ser funcionales, eliminando el ornamento. Él mismo financió una revista: “Das Andere” (“lo Otro”),en la que exponía sus ideas.
Introdujo un nuevo concepto en sus obras, el "Raumplan". El concepto del Raumplan consiste en que Loos adjudicaba a cada una de las habitaciones, a cada uno de los espacios, una importancia distinta. Afirmaba que un dormitorio, por ejemplo, no tiene la misma importancia que una sala de estar, que es un espacio de representación. De la importancia de las habitaciones dependía su tamaño o la altura del techo. Loos situó los cuartos a lo largo de un eje imaginario en la casa como si rodaran en una espiral. Cada habitación correspondía a los fines a los que debía servir. Así, la sala de estar, donde tienen lugar las actividades sociales, es un inmenso y precioso espacio. Al contrario, el dormitorio de los niños pertenece a la parte privada de la casa, y por lo tanto no necesita unos techos de dos metros.
Tras la I Guerra Mundial fue arquitecto jefe de la ciudad de Viena (1920 - 1922).
Tabla de contenidos
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* 1 Obras
* 2 Lista de obras (cronológicamente)
o 2.1 Antes de 1900
o 2.2 1900 a 1905
o 2.3 1906 a 1910
o 2.4 1911 a 1914
o 2.5 1915 a 1920
o 2.6 1921 a 1925
o 2.7 1926 a 1933
* 3 Referencias
* 4 Enlaces externos
Obras [editar]
Entre sus obras, totalmente vanguardistas y tendentes a la eliminación ornamental, se encuentran:
* Sastrería Goldman&Salatsch (Viena, 1910): Edificio situado enfrente del Palacio de los Habsburgo (barroco), por lo que establece una lucha visual. Este edificio es uno de los exponentes del modernismo. Los tres primeros pisos están recubiertos con mármol – sastrería-, y en los siguientes se da una fachada completamente lisa. Es un buen ejemplo de desornamentación. En el interior del edificio, Loos intenta una flexibilidad en el espacio; tiene desniveles; el contorno y las formas vienen determinados por el espacio –funcionalismo-. En sus obras suele utilizar los espejos como forma de ampliar el espacio. Fue un edificio muy criticado; Loos tuvo que dar una conferencia explicando su obra porque la sociedad del momento no la aceptaba.
* Su intervención en el Café Museum de Viena (1899)
* Villa Karma en Montreux (Suiza, 1903-1906): Esta villa es un ejemplo excepcional de su “Teoría del Revestimiento”, utilizando abundante mármol para revestir suelos y paredes, madera para paredes y techos, así como láminas de cobre para el techo del comedor. El contraste de materiales queda realzado por el diseño de las distintas habitaciones. Desornamentación. Planta cuadrangular con torre en esquina. Posee una logia o galería acristalada.
* Las casas Steiner y en Michaerlerplatz de 1910, ambas en Viena: En la casa Steiner, se da un importante juego geométrico (virtuosismo), con terrazas escalonadas. (Le Corbusier se interesará por las obras de Loos). Completa desornamentación exterior. La cubierta es un cuarto de circunferencia. Asimetría y frecuentes desniveles (en fachada se ven nivel y medio, pero por detrás hay tres). La desnudez de la fachada se cubre con vegetación.
* Proyecto Chicago Tribune Column (1922): El diseño es un retroceso, ya que se trata de una columna dórica “habitable”. Es un proyecto muy irónico, en este proyecto intenta dar una idea de lo que la arquitectura americana del momento estaba haciendo. Reduccionismo.
* Casa Tristan Tzara (1926.
Fue diseñada para un escritor frances . Fachada de 5 pisos, esta dividida en dos partes simetricas, la inferior acabada en piedra, y la superior revocada. Grandes muros con ventanas relativamente pequeñas, le dan una presencia casi cultural. Concepto de Raumplan. Se limita solo al revestimiento de los pilares con planchas atornilladas de madera contrachapada.
* Casa Josephine Baker (1927): No se construyó. Casa en esquina para Joséphine Baker, recubierta de tiras de mármol negro y blanco (Teoría del revestimiento).
* Casa Moller (Viena, 1927-1928). Fachada aparentemente desordenada. Se da una simetría bilateral. Interior laberíntico. Hay desniveles: escaleras.
* Casa Müller (Praga, 1930). No hay orden ni simetría. Influirá mucho en Le Corbusier. Empleo de la cubierta plana y del cromatismo en las cristaleras. Sobresale la caja del ascensor. En el interior, importancia de los materiales (madera, mármoles, espejos, etc), paramentos lisos, bancos adosados (mobiliario anglosajón).
Lista de obras (cronológicamente) [editar]
Antes de 1900 [editar]
* 1897 Sastrería Ebenstein, Viena, Austria.
* 1898 Proyecto de un teatro de 4.000 plazas, Viena, Austria.
* 1898 Diseño de una tumba.
* 1898 Tienda de ropa masculina Goldman & Salatsch, Viena, Austria.
* 1899 Café Museum, Viena, Austria.
* 1899 Piso de Hugo Haberfeld, Viena, Austria.
* 1899 Piso de Eugen Stoessler, Viena, Austria.
* 1899 Bocetos de interiores.
* 1899 Proyecto de iglesia conmemorativa del jubileo del káiser Francisco José, Viena, Austria.
1900 a 1905 [editar]
* 1900 Vivienda de los Turnowsky, Viena, Austria.
* 1900 Boceto de un teatro con tímpano.
* 1900 Replanteamiento de la fachada de un edificio, Brno, República Checa.
* 1900 Decoración de las salas del Frauenklub, Viena, Austria.
* 1900 Piso de Otto Stoessl, Viena, Austria.
* 1900 Piso de Hugo Steiner, Viena, Austria.
* 1901-1903 Piso de Leopold Langer, Viena, Austria.
* 1902 Piso de Alfred Sobotka, Viena, Austria.
* 1903 Piso de Ferdinand Reiner, Viena, Austria.
* 1903 Casa de cambio de Leopold Langer, Viena, Austria.
* 1903 Vivienda de Adolf Loos, Viena, Austria.
* 1903 Piso de Gustav Rosenberg, Viena, Austria.
* 1903 Piso de Jakob Langer, Viena, Austria.
* 1903 Piso de Reitler, Viena, Austria.
* 1903 Piso de Clothilde Brill, Hinterbrühl, Austria.
* 1903 Piso de Michael Leiss, Viena, Austria.
* 1903-1906 Villa Karma, Clarens, Suiza.
* 1904 Piso de Wagner-Wünsch, Viena, Austria.
* 1904 Piso de Georg Weiss, Viena, Austria.
* 1904 Banco en la Mariahilferstrasse, Viena, Austria.
* 1904 Tienda Steiner, Viena, Austria.
* 1904 Piso de Elsa Gall, Viena, Austria.
* 1904-1905 Piso de Emmanuel Aufricht, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Hedwig Kanner, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Alfred Kraus, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Josef Wertheimer, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Carl Reininghaus, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Hermann Schwarzwald, Viena, Austria.
* 1905 Piso de Ludwig Schweiger, Viena, Austria.
1906 a 1910 [editar]
* 1906 Piso de V. Groser, Viena, Austria.
* 1906 Piso de Emmy Piringer, Viena, Austria.
* 1906 Piso de Rudolf Türkel, Viena, Austria.
* 1906 Oficina de Arthur Friedmann, Viena, Austria.
* 1906 Pabellón de exposiciones de la empresa Siemens, Reichenberg, Alemania.
* 1906-1907 Piso de Arthur Friedmann, Viena, Austria.
* 1907 Tienda de plumas y adornos Sigmund Steiner, Viena, Austria.
* 1907 Bocetos de un edificio con torre, Viena, Austria.
* 1907 Proyecto para el Ministerio de la Guerra, Viena, Austria.
* 1907 Piso para Willy Hirsch, Pilsen, República Checa.
* 1907 Piso para Rudolf Kraus, Viena, Austria.
* 1907 Piso para Paul Khuner, Viena, Austria.
* 1908 Kärntner Bar, Viena, Austria.
* 1908 Piso de Arthur Friedmann, Mähren, Alemania.
* 1908-1909 Piso de R. Fischl, Viena, Austria.
* 1908-1909 Bocetos para el Museo Técnico, Viena, Austria.
* 1908-1909 Piso de Otto Beck, Pilsen, República Checa.
* 1909 Proyecto para un hotel, Viena, Austria.
* 1909 Proyecto de un barrio de casas con terrazas, Viena, Austria.
* 1909 Bocetos para la remodelación de la Karlsplatz, Viena, Austria.
* 1909-1911 Casa en Michaelerplatz (Looshaus), Viena, Austria.
* 1909-1913 Sastrería Knize, Viena, Austria.
* 1909-1913 Piso de Julius Bellak, Viena, Austria.
* 1910 Casa Steiner, Viena, Austria.
* 19130 Proyecto de unos grandes almacenes, Alejandría, Egipto.
* 19130 Reforma de la casa Epstein, Viena, Austria.
* 19130 Piso de Armin Horowitz, Viena, Austria.
* 19130-1911 Reforma de la casa Goldman, Viena, Austria.
1911 a 1914 [editar]
* 1911-1912 Reforma de la villa Stoessl, Viena, Austria.
* 1912 Librería Manz, Viena, Austria.
* 1912 Piso de Valentin Rosenfeld, Viena, Austria.
* 1912 Proyectos de chalets en la montaña.
* 1912 Proyecto de la escuela Schwarzwald, Viena, Austria.
* 1912 Boceto de un teatro, Viena, Austria.
* 1912 Proyecto de actuación sobre la ciudad histórica, Viena, Austria.
* 1912-1913 Casa Scheu, Viena, Austria.
* 1913 Piso de Robert Stein, Viena, Austria.
* 1913 Proyecto de reforma del Anglo-Österreichische Bank, Viena, Austria.
* 1913 Piso de Josef Halban-Selma Kurz, Viena, Austria.
* 1913 Proyecto de la casa del guarda de la escuela Schwarzwald, Semmering, Austria.
* 1913 Proyecto para un Gran Hotel, Semmering, Austria.
* 1913 Café Capua, Viena, Austria.
* 1913 Casa Horner, Viena, Austria.
* 1913 Proyecto de la escuela Schwarzwald, Semmering, Austria.
* 1914 Remodelación de la Zentralsparkasse, Viena, Austria.
* 1914 Piso de Paul Mayer, Viena, Austria.
* 1914 Piso y obrador de la sastrería G. Hentschel, Viena, Austria.
* 1914 Piso de Emil Löwenbach, Viena, Austria.
1915 a 1920 [editar]
* 1915 Gimnasio de la escuela Schwarzwald, Viena, Austria.
* 1915-1916 Reforma de la villa Duschnitz, Viena, Austria.
* 1916 Reforma de la villa Mandl, Viena, Austria.
* 1916-1919 Refinería de azúcar, Rohrbach, República Checa.
* 1917 Proyecto del monumento a Francisco José, Viena, Austria.
* 1918 Cantina de la Alt-Brünner Zuckerfabrik, Brno, República Checa.
* 1918 Proyecto de adaptación y reforma del palacio Krasicyn, Przemysl, Polonia.
* 1918 Fachada del comercio de Hugo & Alfred Spitz, Viena, Austria.
* 1918 Proyecto de una casa de campo para Leo Sapieha.
* 1918-1919 Chalet del director de la refinería de azúcar, Rohrbach, República Checa.
* 1919 Reforma de villa Strasser, Viena, Austria.
* 1919 Tumba de Peter Altenberg, Viena, Austria.
* 1919 Diseño para una reforma del Banco Nacional, Viena, Austria.
* 1919 Proyecto de villa Konstandt, Olomuc, República Checa.
* 1920 Cocina comunitaria de la Lainzer-Siedlung.
1921 a 1925 [editar]
* 1921 Casas de la colonia Lainz, Viena, Austria.
* 1921 Proyecto del mausoleo de Max Dvorák, Viena, Austria.
* 1921 Proyecto de villa Bronner, Viena, Austria.
* 1921 Patente de un Esquema de construcción.
* 1922 Reforma de villa Reitler, Viena, Austria.
* 1922 Proyecto de villa Stross, Viena, Austria.
* 1922 Reforma del Arbeiterbank, Viena, Austria.
* 1922 Reforma del Merkurbank, Viena, Austria.
* 1922 Piso de Hugo Kallberg, Viena, Austria.
* 1922 Reforma de casa Steiner, Viena, Austria.
* 1922 Proyecto de la casa de campo Haberfeld, Gastein, Austria.
* 1922 Proyecto de edificios con patio junto a los Modena-Gründe, Viena, Austria.
* 1922 Proyecto Columna del Chicago Tribune, Chicago, EE UU.
* 1922 Villa Rufer, Viena, Austria.
* 1922 Diseño de un edificio multifuncional.
* 1922-1923 Proyecto de la Siedlung Südost, Viena, Austria.
* 1923 Proyecto de un núcleo de veinte chalets con terrazas, Costa Azul, Francia.
* 1923 Proyecto de la villa Moissi, Venecia, Italia.
* 1923 Proyecto de una casa con patio.
* 1923 Proyecto del Sport Hotel, París, Francia.
* 1923 Proyecto de la villa Verdier, Le Lavandou, Francia.
* 1923 Decoración de la empresa Erich Mandl, Viena, Austria.
* 1923 Proyecto de la villa Simon, Viena, Austria.
* 1923 Proyecto del Grand Hotel Babylon, Niza, Francia.
* 1923 Unidad de viviendas, Viena, Austria.
* 1923 Casa de campo Spanner, Gumpoldskirchen, Austria.
* 1923 Proyecto de un edificio municipal, Ciudad de México, México.
* 1923-1924 Salón de moda masculina P.C. Leschka & C., Viena, Austria.
* 1924 Tienda Knize, Berlín, Alemania.
* 1924 Proyecto de casa Rubinstein, París, Francia.
* 1924 Proyecto de villa Flesch, Seine-et-Marne, Francia.
* 1924 Proyecto de un hotel, París, Francia.
* 1924 Otto Haas-Hof, Viena, Austria.
* 1924 Proyecto de un pabellón de exposiciones, París, Francia.
* 1924 Proyecto de las cuadras del conde de SanguskoSudáfrica.
* 1925 Proyecto de un palacio de exposiciones, Tientsin, China.
* 1925 Proyecto de un edificio de oficinas, París, Francia.
* 1925 Decoración del comedor de von Bauer, Brno, República Checa.
* 1925-1926 Proyecto de un piso de Adolf Loos, París, Francia.
1926 a 1933 [editar]
* 1926 Montaje de una ópera para Arnold Schönberg, París, Francia.
* 1926-1927 Casa de Tristan Tzara, París, Francia.
* 1927 Tienda Knize, París, Francia.
* 1927 Proyecto Casa de Josephine Baker, París, Francia.
* 1927-1928 Casa Moller, Viena, Austria.
* 1928 Casa Hans Brummel, Pilsen, República Checa.
* 1928 Reforma de la casa comercial Zelenka, Viena, Austria.
* 1928-1930 Villa Müller, Praga, República Checa.
* 1929 Piso para Josef Vogl, Pilsen, República Checa.
* 1929 Reforma de la villa Kapsa, Praga, República Checa.
* 1929 Piso de Willy Hirsch, Pilsen, República Checa.
* 1929 Piso de Leopold Eisner, Pilsen, República Checa.
* 1929 Piso de Leo Brummel, Pilsen, República Checa.
* 1929-1930 Entrada de la industria textil Albert Matzner, Viena, Austria.
* 1929-1930 Casa de campo Khuner, Kreuzberg, Austria.
* 1930 Piso de Victor von Bauer, Brno, República Checa.
* 1930 Proyecto de reforma de unos grandes almacenes.
* 1930 Proyecto del salón de baile del Automóvil Club, Pilsen, República Checa.
* 1930 Proyecto de casa unifamiliar, París, Francia.
* 1930 Vivienda del guarda de la casa Khuner, Kreuzberg, Austria.
* 1930 Piso de Willy Kraus, Pilsen, República Checa.
* 1930 Decoración de la consulta del doctor Teichner, Pilsen, República Checa.
* 1931 Pisos piloto del Werkbund, Viena, Austria.
* 1931 Siedlung Babí, Náchod, República Checa.
* 1931 Diseño de su propia tumba, Viena, Austria.
* 1931 Proyecto de villa Fleischner, Haifa, Israel.
* 1931 Juego de vasos.
* 1931 Proyecto de un hotel, Juan-les-Pins, Francia.
* 1931 Proyecto de reforma de casa Jordan, Brno, República Checa.
* 1931 Reforma de la clínica Esplanade, Karlsbad, Alemania.
* 1931 Comedor en la exposición de Colonia, Colonia, Alemania.
* 1931 Proyecto de un edificio de miniviviendas, Praga, República Checa.
* 1931 Proyecto de adaptación de la villa Mercedes-Jellinek, Niza, Francia.
* 1931-1932 Piso de Olly Naschauer, Pilsen, República Checa.
* 1931-1932 Piso de Hugo Semmler, Pilsen, República Checa.
* 1931-1932 Villa Winternitz, Praga, República Checa.
* 1931-1933 Casa unifamiliar de Mitzi Schnabl, Viena, Austria.
* 1932 Proyecto de la casa de campo Klein, Marienbad, Alemania.
* 1933 La última casa, Praga, República Checa.
Referencias [editar]
* Adolf Loos, "Ornamento y Delito" en *1908, en el que defiende apasionadamente las formas bellas y útiles.
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