«Del miedo», un poema de Leopoldo Alas
El miedo es una potencia cómica.
Me hace temblar en un pasillo
por el que voy dichosamente a tientas
para no despertarle,
con gracioso patetismo,
abismado en mi cuerpo.
El miedo es el humor de la carne.
Por dentro es una fiebre
de pesadillas sin cuento,
un terror a la vida.
Por fuera es una broma.
Y es un prodigio haberlo perdido:
por la gracia de sentir
que soy ajeno a mí mismo.
Del poemario Primer concierto del desorden (Ediciones del 4 de Agosto . Colección Planeta Clandestino, nº 35, a gosto 2006).
Sobre este blog
Pequeña posibilidad de honestidad
enriquekbEnrique Cabezón nació en Logroño en 1976. Ha publicado los libros de poemas "Territorio de Ceniza" (Logroño, Kabemayor ediciones , 2003), "El lenguaje de las serpientes" (Logroño, Ediciones del 4 de Agosto, 2005; junto al poeta José Luis Pérez Pastor), "Dios cabalga los lomos de las muchachas" (Béjar, LF Ediciones, 2005) y "No busques lágrimas en el ojo del muerto" (Alzira, Germanía, 2006). Además del e-libro "La traición en los colores" (Nausícaa , 2001). Además tiene una dilatada carrera como ilustrador e historietista, de su obra gráfica cabría destacar "Cementerio de las horas" (Onil, Ediciones de Ponent , 2004) o la adaptación de la novela picaresca de 1.604, original de Gregorio González, "El guitón Honofre" (Logroño, Kabemayor ediciones , 2005) con guiones de su hermano Luis Alberto Cabezón. Ha grabado un disco ("fracaso, etcétera") con su banda de rock: enBlanco, que ha recibido excelentes críticas desde los medios especializados. Además colabora habitualmente en prensa y es uno de los integrantes del proyecto Ediciones del 4 de Agosto. Desde hace siete años desarrolla su trabajo de diseñador gráfico desde su propia empresa, kbcreativos, desde la que ha trabajado para Warner Music, Dro Atlantic, EDG Music, Grupo Profisegur, Greenpeace entre otras, también para prácticamente todas las instituciones de La Rioja.
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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Ressta dijo
Una pérdida enorme de un poeta excelente, sin duda, aquel recital con Falcón fue muy especial, lo recuerdo hoy vivamente. Una pena.
Apuntador Literario dijo
ENCANTADO DE CONOCERME
Leopoldo Alas era –no sobra decirlo– un torbellino de vida y literatura. Conocer en persona a los escritores, normalmente, afea su obra pero, en su caso, mejoraba más aún, si cabe, la suya. Al saber la noticia el escritor José Ángel Mañas exclamó: «Los más majos son los que se van primero»; y es que, por si fuera poco, no hace mucho se fue también el músico y narrador Sergio Algora (El Niño Gusano, La Costa Brava). A Leopoldo Alas no le pesaba la herencia de ser sobrino-biznieto de Clarín, más bien –como decía él siempre, con gracia e ironía–, le aligeraba la existencia, «por las “alas”». Nació en Arnedo en 1962 y, aunque vivió toda su vida en Madrid, volvió en más de una ocasión a La Rioja con, menos pan, todo tipo de cosas bajo el brazo. En 2001 acudió al ciclo Aqueteleo a leer sus poemas en el Parque del Cidacos de su localidad natal, en 2002 vino a Logroño invitado por GYLDA para presentar su ensayo sobre el ambiente gay Ojo de loca no se equivoca, en 2003 le fue concedida la distinción ‘I Virrey del Ajo Asado’ en el festival gastronómico del mismo nombre y que concede el Hotel Virrey (cuyo gerente es su padrino José Luis García-Calvo) y en 2006 tuve el personal honor de publicar su cuaderno de poesía Primer concierto del desorden, cuando pertenecí a Ediciones del 4 de agosto. «Leo estaba ahora amargo, pero como todos. En los 80 fue la gran promesa juvenil, ha sido un todoterreno, hasta estrenó y publicó el libreto de una ópera. Creía en la libertad individual total y, aunque al mismo tiempo se automarginó bastante, últimamente se erigió como un gran defensor de los derechos de los gays», recuerda su amigo Luis Antonio de Villena. Ignacio Elguero, compañero suyo en RNE3, le añora así: «Nos conocimos en 1983 porque recitamos con Cremades, Jimeno, Petisme... en la Universidad. Su primer libro, Los palcos, es muy interesante y siempre fue muy independiente, un buen pensador, una persona muy culta con la que daba gusto hablar. Como escritor era ajeno a modas y un gran manejador del lenguaje, con mucha ironía y crítica social y política». Mañas, que le conoció recientemente, lo dice todo en una frase: «Una voz singular y valientemente discordante dentro del panorama de las letras españolas». Ahora mismo recuerdo una anécdota que te hizo mucha gracia, Leopoldo. Te conté, en Logroño, cuando me dedicabas tu libro, que un poeta (José Luis Piquero) me había escrito dos veces aquello de «Encantado de conocerte» en las dedicatorias de sus libros, como si la segunda hubiera sido, de nuevo, la primera en conocernos. Un error maravilloso con el que te estuviste riendo toda la noche. Tu risa era contagiosa. Para redondear la broma, claro, me escribiste: «A Diego, encantado de haberte conocido en persona. Con un abrazo muy fuerte. Leopoldo Alas. 24/8/06». Y también pienso, Leo, que eras una de las pocas personas que no me importaría conocer de nuevo.
Judá dijo
Ya sabemos qué clase de conocimiento le gusta a ese muchacho que escribe.
Skizoo dijo
Supongo que eso es lo que hizo que no durase mucho este tiparraco en vuestra Asociación, por lo que entiendo, lo veo cuando voy a vuestros actos, en ellos prima el trabajo colectivo y el compañerismo... ¡En esta crónica de ocasión han desaparecido todos los demás en los relacionado con el libro que editasteis a Leopoldo Alas! El arribismo no es ninguna clase de periodismo, ni mucho menos una opinión, las opiniones surgen y debieran surgir siempre de la reflexión y no de la urgencia interesada. Es lamentable. Sólo queda en su manipulación él, su persona, que además asume todos los méritos (si los hay que no está tan claro esto) para su "leyenda" particular de infamias. Arte y parte.
Me parece muy triste ver estos comportamientos en nuestra ciudad.
Rubén dijo
"El periodismo es rápido y está sometido a la actualidad, esa es su función. No es la de la literatura, por eso no me parece bien que se reproche a unos escritores que no escriban sobre este tema u otro. Pero si queremos saber cómo vivían algunas personas en determinado tiempo, podemos recurrir a la historia, que nos proporciona datos, y también tenemos la literatura, que nos proporciona información sobre la vida privada. Esa es la función de la narrativa." Que no te enteras, que la actualidad es siempre Diego Marín.
Mejor escrito dijo
Opinion - Ramón Irigoyen
Fallece Leopoldo Alas
04-08-2008 - Ramón Irigoyen
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Fallece Leopoldo Alas
A las nueve de la noche del pasado viernes entré en un diario digital madrileño con intención de informarme sobre el resultado de un partido de Rafael Nadal en Cincinatti y recibí un impacto terrible por el titular de la primera noticia que vi: “Fallece Leopoldo Alas”. Leí con consternación la información que decía que el escritor había nacido en Arnedo (La Rioja) el 4 de septiembre de 1962. Por tanto, dentro de un mes iba a cumplir 46 años. Poeta, novelista, articulista – yo leía siempre sus magníficos artículos -, dramaturgo, autor de dos libretos de ópera, colaborador de radio y participante en tertulias televisivas, Leopoldo Alas era sobrino biznieto del célebre Leopoldo Alas, el autor de La Regenta y del cuento magistral Adiós, cordera, que, en este momento, podemos leer también en la primera parte de su título – Adiós – como un anticipo de la despedida del autor de los libros de poesía La posesión del miedo (1996), El triunfo del vacío (2004) y Concierto del desorden (2007), el último libro del escritor desaparecido. Su primer libro de poesía, Los palcos, lo publicó en 1988.
Como con modestia nos recuerda en la excelente necrológica que le dedicó Vicente Molina Foix en un diario madrileño, Molina Foix siente el pequeño orgullo – y digo que nos lo recuerda con modestia porque el orgullo lo califica de pequeño - de haber dado a conocer los primeros poemas de Leopoldo Alas, a quien incluyó en una antología de cinco jóvenes inéditos. Aquella antología se publicó en 1982 en la espléndida revista Poesía, a instancias de su director, Gonzalo Armero, también recientemente fallecido. Leopoldo Alas tenía entonces 20 años. A los 19 años ya había publicado el libro de relatos África entera tocando el tam tam.
Luis Antonio de Villena, que también le ha dedicado un excelente artículo en otro diario madrileño, incluyó a Leopoldo Alas en su antología de poesía Postnovísimos. Saludé, el sábado pasado, a las cinco de la tarde, como el célebre verso del Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Lorca, a Luis Antonio de Villena en el crematorio del cementerio madrileño de la Almudena y, junto con la honda tristeza de despedir a un ser tan extraordinariamente vitalista como Leopoldo Alas, sentí el alivio de ver a Villena con traje y, sobre todo, con corbata, como yo vestía. Había reparado yo en que, entre el numeroso grupo de familiares, amigos y compañeros de profesión de Leopoldo Alas, sólo llevaban corbata los empleados de la funeraria y yo mismo, y por eso saludar a Luis Antonio de Villena, que también llevaba corbata, me dio la esperanza de que también podríamos contar con su ayuda en el caso de que los empleados de la funeraria, al verme con corbata, quisieran incorporarme a su equipo a la hora de - ¡qué sé yo! – acaso cavar la tumba. Si es posible teclear la dirección digital de un periódico madrileño con la intención de informarte de una noticia tenística y encontrarte de bruces con la dolorosísima y absurda noticia de la muerte de Leopoldo Alas, un cuarentañero y no un cuarentón por su espíritu jovencísimo, ¿por qué no va a ser posible, además de absurdo, que unos empleados de la funeraria, simplemente por el hecho de llevar corbata, como ellos, te pongan a abrir una zanja en el cementerio de la Almudena?
Y no me corto aquí, a la hora de recurrir al humor negro en un momento tan doloroso como éste, porque la última vez que ví a Leopoldo Alas fue en la presentación de Carta a mi mujer, de Francisco Umbral, en un hotel madrileño, hace unos pocos meses. Tuve la suerte de que, a la hora del almuerzo, los cartelitos con el nombre de Leopoldo Alas y con el mío, fueran juntos y por eso lo tuve, como comensal, a mi derecha. Como siempre, hablar con Leopoldo Alas fue un inmenso placer. Su enorme cultura, su pasión por la poesía, su vitalidad, su amabilidad, su progresismo – una palabra también absurdamente en vías de extinción aunque, por fortuna, todavía no ha sido incinerada - hacían que la conversación con él fuera apasionante.
Desde septiembre de 2004 Leopoldo Alas fue el conductor del magnífico programa Entiendas o no entiendas emitido por Radio 5 de Radio Nacional de España. Entiendas o no entiendas ha sido en España el primer programa radiofónico dedicado al mundo de gays y lesbianas que, en justa correspondencia, literalmente veneran a Leopoldo Alas. Por esta valiente defensa de los derechos de gays y lesbianas podemos concluir que Leopoldo Alas incluso tuvo un punto en común – y probablemente el único – con la ultraneoliberal presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que, contra lo que suele ser habitual en su partido, el PP, también declara que defiende los derechos de gays y lesbianas.
Leopoldo Alas, te queremos como a tu tío bisabuelo Leopoldo Alas, y puedes imaginarte, estés donde estés, que, tras leer la noticia de tu muerte, me pareció un delito pinchar en la sección Deportes del diario digital que me dio la noticia de tu muerte para saber el resultado del partido de Nadal. Nadal había ganado pero tú habías muerto. .Ese día, para mí, sólo hubo una noticia. Tu familia, tus amigos, tus lectores, tus oyentes de radio siempre te llevaremos en nuestro corazón, esa válvula que ni siente ni padece pero que bombea sangre.
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