«Reconsideración del romance», un poema de Wallace Stevens

 

La noche nada sabe de los cantos de la noche.
Es lo que es como yo soy lo que soy:
Y desde esta comprensión me percibo a mí mismo mejor,

También a ti. Sólo entre nosotros podemos intercambiar
Lo que cada uno de los dos tiene para dar.
Sólo nosotros dos somos uno, no tú y la noche.

Ni la noche y yo, síno tú y yo solos,
Tan solos, tan profundamente hundidos en nosotros mismos,
Tan lejos de las soledades fortuitas

Que la noche es apenas el telón de fondo de nosotros mismos,
Cada uno sumamente fiel a su propio ser aislado
Bajo la pálida luz que uno sobre el otro arroja.

 

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La Rioja

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