La noche nada sabe de los cantos de la noche.
Es lo que es como yo soy lo que soy:
Y desde esta comprensión me percibo a mí mismo mejor,
También a ti. Sólo entre nosotros podemos intercambiar
Lo que cada uno de los dos tiene para dar.
Sólo nosotros dos somos uno, no tú y la noche.
Ni la noche y yo, síno tú y yo solos,
Tan solos, tan profundamente hundidos en nosotros mismos,
Tan lejos de las soledades fortuitas
Que la noche es apenas el telón de fondo de nosotros mismos,
Cada uno sumamente fiel a su propio ser aislado
Bajo la pálida luz que uno sobre el otro arroja.

