Archivado en la categoría ‘Literatura, historieta, música…’

Un fragmento de «La visión de Colón» de Ciro Bayo

  ¿Qué misterioso afán, cuál aliciente éstos encerrarán, que tal atraen al humano, y asi continuamente á ellos su memoria retrotraen? ¿Por qué este golpe de lucida gente de los caseros goces se distrae y dándose á la vela, desde el puerto se dejan lo seguro por lo incierto? Es el afán de libertad bendita

«La línea de ruptura», un poema de Jacques Dupin

  Destruir la escritura de este espacio opresivo y perderse escribiéndolo para la indivisión en el fuego contra el letargo de las fuentes las migas del festín están de pie sobre el mantel irreprochable mimando lo que vuelve ejemplar su execración, el “yo” hostigador y plural, diezmado se mezcla con el agua legamosa de las

«La máquina de escribir», un poema de Antonio Fernández Molina

  La máquina de escribir es igual que una habitación. La máquina de escribir es como pipa de fumar. La máquina de escribir anda a lo largo del pasillo como una criada coqueta. Dan ganas de invitarla a pasear, dan ganas de invitarla a bailar. Se arregla el moño cada día se coloca el sujetador,

«Mi tiempo, padre…», un poema de Víctor Sandoval

  Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina de escribir como dentadura postiza? A

«Segadores, afuera, afuera», un poema de Tirso de Molina

  Segadores, afuera, afuera, dejen llegar a la espigaderuela. Quién espiga se tornara y costara lo que costara porque en sus manos gozara los rosas que hacen su cara por agosto primavera. Segadores, afuera, afuera, dejen llegar a la espigaderuela. Si en las manos que bendigo fuera yo espiga de trigo, que me hiciera harina

Un poema sin título de Antonio Gamoneda

  Las uñas de animales inexistentes arrancan nuestros ojos en los sueños. Así es la noche.   Antonio Gamoneda, Arden las pérdidas (Tusquets, 2003).  

«El amor no se detiene ante la luz roja», un poema de Nizār Qabbānī

  No pienses jamás: la luz está roja, no hables con nadie: la luz está roja, no polemices sobre textos jurídicos ni sobre gramática, morfología, poesía o prosa: el intelecto es maldito, repugnante, despreciable… No abandones tu gallinero lacrado: la luz está roja, no ames a mujer ni a rata: la luz del amor está

«Mudanza», un poema de David Mayor

  La vida es una goma de borrar que hace gestos repetidos, pequeñas invenciones.   David Mayor, 31 poemas (Pre-Textos, 2013).

Ay, la mano…

  Ya lo decía Arthur Rimbaud: La mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado.    

«Amen», un poema de Luciana Reif

  En Cali conocí a una mujer que tenía la habilidad de rezar con una sola mano. Para sentirse más cerca de dios le bastaba con hundir sus dedos bien profundo debajo de su falda Rezaba de día rezaba de noche en el nombre del padre del hijo y del espíritu santo. Amén  

La Rioja

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