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«Mi tiempo, padre…», un poema de Víctor Sandoval

  Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina de escribir como dentadura postiza? A

«Contra la verosimilitud», un poema chino del siglo XI

  Judgar una pintura por su verosimilitud denota el nivel mental de un niño. Si un poema se escribe como debe ser escrito, puedo asegurarte que esto no es un poeta.   En Textos de estética taoísta. Selección y prólogo de Luis Racionero. Ediciones de Bolsillo. Barcelona, 1975, p. 187. Citado en T.S. Norio, De

«El ciprés de Silos», un soneto de Gerardo Diego

  Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño, flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño. Cuando te

«Madrigal», un poema de José García Nieto

  Porque te hice de la nada, de la sorpresa y el deseo, de la carne de las palabras y con la forma de los sueños, y porque sólo una mirada, sólo un temblor entre mis dedos eres, y por mis labios pasas dándole alivio a mi destierro, en la alta noche me amenazan tus

«Agosto», un poema de Pere Gimferrer

  No culpéis a nadie del derrumbamiento del hombre. La entrega estéril de la palabra, don de los antros, cuando la noche, la helada, labra un fuego venusiano, y el sol, un ser de nieblas, desfallece. Este sorbo, sorbo de nada, encendidos labios, piedra de púrpura, la semilla más secreta del hombre, porque no se

«Plaza del mundo», un poema de Ramiro Fonte

  Tantas veces canté tu profundo vacío de teatro, que hace del hombre gárgola indefensa en la turbia plenitud de las auroras pero no dije dónde. Fui estancado río y llegué junto a ti; fui feliz en las estaciones de la flor y buscaba tus noches. sabedor me sé de cierta inclinación que tengo hacia

«Cumpleaños», un poema de Ángel González

  Yo lo noto: cómo me voy volviendo menos cierto, confuso, disolviéndome en aire cotidiano, burdo jirón de mí, deshilachado y roto por los puños. Yo comprendo: he vivido un año más, y eso es muy duro. ¡Mover el corazón todos los días casi cien veces por minuto!. Para vivir un año es necesario morirse

Un fragmento de «Braz Cubas» de Joaquim Maria Machado de Assis

  Fuera como fuera, todo estaba explicado, pero no perdonado, ni menos aún olvidado. Virgilia me decía una porción de cosas duras, amenazaba dejarme, y, para concluir, elogiaba a su marido. Él sí que era un hombre digno, muy superior a mí, delicado, un primor de cortesía y de cariño; era lo que me decía,

«Gas (fragmento)», de Georg Kaiser

  ¿Queréis el sacrificio? ¿No es eso? ¿Pensáis con eso acallar a los muertos que gritan dentro de vosotros? ¿Estrangular el alarido que sacude vuestra sangre? ¿Cubrir el campo de cadáveres con nuevas víctimas? Os empeñáis en satisfacer este capricho voluptuoso de resentidos, después del horror sucedido? ¿Será el fruto del árbol ardiente que llovió

«Mangos maduros» un poema de Lêdo Ivo

  Durante la noche, escuché el viento y, de vez en cuando, un ruido sordo. Eran mangos maduros que caían. Por un momento se quedaban inmóviles en el suelo de mi vigilia. Y en seguida entraban en mi sueño con sus dulces fibras amarillas y su aroma embriagador. Durmiendo, los oía caer en la oscuridad,

La Rioja

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