Satiricón (fragmento) Sin embargo, no dejé correr mucho tiempo las lágrimas, sino que con el temor de que encima Menelao, nuestro pasante, para colmo de mis males, me encontrara solo en la posada, recogí mi equipaje y triste arrendé un rincón apartado y próximo al mar. Allí estuve tres día encerrado reconsiderando sin cesar mi

