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«Mi tiempo, padre…», un poema de Víctor Sandoval

  Mi tiempo, padre: Himnos de guerra y tableteo de metralletas. Lo estoy viviendo apenas pero lo estoy viviendo. Soy el aire del arquero y su brazo. Te veo escribiendo tus poemas, como éste, padre, como éste. ¿Para qué, para quiénes? ¿Para quiénes abres tu cartapacio, tu horrenda máquina de escribir como dentadura postiza? A

«El amor no se detiene ante la luz roja», un poema de Nizār Qabbānī

  No pienses jamás: la luz está roja, no hables con nadie: la luz está roja, no polemices sobre textos jurídicos ni sobre gramática, morfología, poesía o prosa: el intelecto es maldito, repugnante, despreciable… No abandones tu gallinero lacrado: la luz está roja, no ames a mujer ni a rata: la luz del amor está

«Mudanza», un poema de David Mayor

  La vida es una goma de borrar que hace gestos repetidos, pequeñas invenciones.   David Mayor, 31 poemas (Pre-Textos, 2013).

«Cumpleaños», un poema de Fernando Pessoa

  En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños, yo era feliz y nadie estaba muerto. En mi antigua casa, hasta cumplir años era una tradición de hace siglos, y la alegría de todos, y la mía, armonizaba con una religión cualquiera. En el tiempo en que festejaban el día de mi

Un poema sin título de Radu Vancu

  Qué te dice uno de tus más queridos muertos, el muerto más amado cuando la conciencia te deja soñarlo: “Querido, aquel día en el que el sol de noviembre era cálido como un cadáver fresco y yo me moría en tus brazos no me imaginaba que aquí donde todo está espantosamente bien, hay un

«La cruz del Sur», un poema de José Santos Chocano

  Cuando las carabelas voladoras al fin trazaron sobre el mar sus huellas, fueron rasgando por delante de ellas la inmensidad con sus tremantes proas. Entonces, Dios, en las nocturnas horas, tras el misterio de las tardes bellas, una cruz dibujó con cuatro estrellas en el lienzo en que pinta sus auroras. Quedó la cruz

«La noche en que la luna fue una araña», un poema de Jerome Rothenberg

  La noche en que la luna fue una araña todos corrimos. Nadie se quedó. El cielo se puso tan negro como tus ojos. Empezaba a llover. Se desataron las velas en el aire. Velas rojas. Te reíste. La luna era una araña. Una cinta de sangre bajó del cielo hasta el techo de la

«A Roque», un poema de Mario Benedetti

  Llegaste temprano al buen humor al amor cantado al amor decantado llegaste temprano al ron fraterno a las revoluciones cada vez que te arrancaban del mundo no había calabozo que te viniera bien asomabas el alma por entre los barrotes y no bien los barrotes se afojaban turbados aprovechabas para librar el cuerpo usabas

«Los poetas» de Aleksandr Blok

  En las afueras de la ciudad crece solitario un barrio Sobre una tierra movediza y pantanosa. Allí viven los poetas y se saludan Unos a otros con una sonrisa arrogante. El día se levanta inútil y radiante Sobre este triste pantano: Sus habitantes lo dedican al vino Y al trabajo arduo y persistente. Cuando

Un poema sin título de Eduardo Milán

  hora de decir no con los dedos hora de decir tartamudeó el habla sonó, cortó el desierto hora cortada desierto paró, que lo parió la hora arena, que negó la parte  

La Rioja

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