Internet vacacional

 

A pocos kilómetros del Campus Party resulta casi imposible disponer de Internet en el país de Telefónica.

 

Escribo gracias a algún vecino, despistado o piadoso, que comparte su Wi-Fi. Como todos los veranos me encuentro librando la misma batalla anual: Que Telefónica reconozca que existen miles de usuarios, con una segunda residencia, que necesitan una conexión a Internet durante unas semanas en verano y quizá otras dos en navidad o semana santa,… y que para ello no sea preciso pagar 12 meses completos con dos cuotas (20 + 40 euros/mes). 

 

Algunos nos negamos a pagar durante 365 días un servicio telefónico y telemático que utilizamos apenas 50 días. Durante años sufrimos un calvario que comienza en mayo-junio y no acaba hasta diciembre. Comienza cuando se pide una nueva línea telefónica, cuyas rosetas interiores son cobradas innumerables veces. Dado que es preciso estar en la casa de verano para que conecten el teléfono, sólo unos días antes se sabe el nuevo número. Ello impide recurrir a proveedores de Internet ajenos a Telefónica, dado que el protocolo del monopolio (nadie diría que no lo es) o la misma lentitud de estos operadores (Wanadoo, Ya,…) determina un retraso superior… al mes vacacional. Tras el verano vienen los meses de lucha para evitar a ‘faxazos’ que sigan facturando Internet hasta noviembre o diciembre, además de amenazarnos con la lista de morosos (a propósito, ¿dónde está la lista de cínicos?).

 

¿Es posible que, en el país más atrasado de Europa en materia de telecomunicaciones, se establezca un contrato telefónico y de Internet que facture por semanas o meses, aunque sea a un precio proporcionalmente superior al habitual? ¿Es posible mantener proveedores distintos en la residencia habitual y en la veraniega, por aquello de la competencia, recuerdan? ¿A qué partido político, o a qué santo, hemos de encomendarnos los internautas para entrar en el siglo XXI?

 

El Beirut de Picasso

 

Picasso expresó en negros entintados sobre un sepulcral blanco el horror de la guerra, como la que hoy desgarra Beirut.

 

Picasso convirtió cada trazo del Gernika en un símbolo antibelicista. Su lienzo cubista proyecta una tragedia violenta y devastadora. El empedrado de una calle desolada, y a la luz de un bombilla que las bombas han respetado, una escena terrible propia de cualquier guerra. Un ser humano troceado, con los ojos abiertos y la mano crispada de indignación, que coge con el puño del otro brazo seccionado una espada rota, de donde nace una flor. Un caballo con el vientre atravesado por una lanza. Un toro observa, removiendo la cola, a una mujer que llora la muerte de su hijo. Otra mujer desesperada sale por la ventana iluminada por un quinqué; una tercera mujer se arrastra, y huye mirando los aviones asesinos. La cuarta mujer clama al cielo con los brazos levantados ante su casa en llamas. Todos gritan de sufrimiento, incluso los animales.

 

No desaparece la fórmula bélica de hacer política con el masivo exterminio de civiles. Así lo atestiguan Gernika, Londres, Varsovia, Dresden, Hiroshima, Nagasaki, Hanoi, Bagdad,… Quienes han sufrido un genocidio de la magnitud del “holocausto judío”, un “Coventry” o el “ataque a New York”, debieran ser los primeros en comprenderlo. Israel, Reino Unido y Estados Unidos deben unirse al resto de las ONU para aplicar un inmediato alto el fuego en el Líbano.

 

No hay nada más divertido que un joven

 

Dime cómo te diviertes y te diré quién eres.

 

Sucedió por segunda vez y ello significaba algo más que una casualidad. Primero me contaron lo que había dicho un alumno a su profesor: “Profe, esta asignatura no me divierte“. Luego fue en la piscina. Tras llamar la atención a unos jóvenes veinteañeros por jugar a fútbol en el césped, lo que estaba expresamente prohibido en carteles por doquier, se enfadaron y concluyeron proclamando a voces: “Ahora, ¿cómo nos divertimos?“.

 

En ambos casos fue así mismo, sin acritud ni mala fe, tal cual. Sólo fruto de una simpleza absoluta, labrada tras años de, aparentemente, ser divertidos por padres, profesores y adultos en general. Ello les había conducido a la creencia de que todo el mundo está aquí sólo para hacerles feliz. Sólo les resta divertirse o quejarse del incumplimiento del edicto universal de felicidad a favor de sí mismos.

 

Es para preguntarse: ¿Qué les hemos enseñado a parte de la actual juventud? ¿Que el mundo fue creado, con todas las personas, sólo para proporcionarles diversión,… mientras son jóvenes? ¿Qué su único deber es divertirse, mientras la obligación de los adultos es facilitarles la diversión no recíproca? El resultado final es que quienes sólo aspiran a divertirse terminan aburriéndose,… de tanto divertirse.

 

Trabajo y diversión no están reñidos en absoluto, sino todo lo contrario: Forman una pareja perfecta. La mejor diversión se alcanza tras un trabajo bien hecho. Cuando se descubre el valor del trabajo se prueba que siendo necesario trabajar, trabajar puede ser menos tedioso que divertirse. En todo caso, divertirse y trabajar son necesarios para alcanzar un destino propio, forjarse una identidad personal y apreciar la vida como una aventura en la que sonreír resulta infalible.

 

Charlas veraniegas

 

Las vacaciones permiten encuentros entrañables donde compartir vivencias ajenas, oír otras opiniones y percibir distintas visiones.

 

Dos agudas observaciones de Claudia, una joven maestra murciana con alguna experiencia docente en sustituciones. La primera es relativa al mundo laboral, que le parece desorganizado y mal diseñado, se supone que comparado con el ámbito universitario donde todo está programado y el alumnado sabe exactamente lo que le espera en el curso siguiente tras acabar el verano.

 

La segunda escuchada en boca de uno de sus alumnos de 6 años, cuando preparaban ideas para construir un mundo mejor. Un niño señaló que “habría que inventar una máquina para… matar inmigrantes“. Desolador, pero verídico.

 

Todo ello sugiere algunas reflexiones, que dejamos a la imaginación y al buen criterio del lector.

 

Gentes del verano

El verano es tiempo de estar entre la gente.


Las vacaciones permiten ver nuevas gentes. Abundan y se hacen ver algunas personas mal educadas, peor aún, sin la menor educación, ni un mínimo deseo de educarse. Gritan, molestan y no aceptan la menor recriminación, lo que constituye un preocupante síntoma social indicativo de que ya nadie corrige, de que pasamos casi todos y que quien no abandona la utopía de enseñar modales es un raro espécimen.

 

Olvidando a esas gentes maleducadas,  que no son sino caricaturas de sí mismas, el estío también es fuente donde nacen otros fascinantes seres animados, que tienen de vida un mes. Entre libélulas y mariposas, florecen algunas personas maravillosas. Son gentes que conocemos, alegres y despreocupadas, hasta que el síndrome de vuelta al trabajo y a la rutina les comienza a apagar.

 

Así siempre es el verano: movido, familiar, cálido, lúdico, delicioso, intenso, distinto, positivo,… entre gentes de aquí y de allá, entre gentes que se sienten más libres y menos solas.

 

Políticos en la mesa

 

Están de moda las mesas políticas, y quiénes han de sentarse. Recuerdan un problema clásico de computación propuesto por Edsger Dijkstra

 

La pacificación en Euskadi ha abierto un debate sobre la conveniencia de una o dos mesas de negociación, entre quiénes y con qué objetivo. A quienes estudiamos informática nos ha rememorado, tanto por su enunciado como por su posible solución (aplicable en política) a un tema básico que se relata con una alegoría: filósofos cenando espaguetis.

 

La metáfora se formuló para representar el conflicto de la sincronización de procesos en un sistema operativo. Describe a varios filósofos sentados a una mesa redonda para cenar. Cada filósofo tiene su plato de espaguetis y un tenedor. Pero para comer los espaguetis son necesarios dos tenedores. Sólo puede comer un filósofo si toma su tenedor (a la izquierda) y el de la derecha de su colega, pero dejando a éste en ayunas.

 

Lo peor que puede suceder es que cada uno alcance únicamente “su” tenedor, y que todos se queden esperando que alguien libere el tenedor que les falta. En informática este bloqueo mutuo se denomina traba mortal (deadlock), y puede colapsar un microprocesador si no se previene. 

 

Las soluciones técnicas son múltiples. Comer por turno cíclico, o en varios turnos,… pero lo mejor es un portero de comedor. Se trata de un modesto sirviente que indica a los filósofos que abandonen la mesa cuando no tengan hambre y que no regresen hasta que vuelvan a sentirla. Su misión es simple: limitar los comensales a menos que los tenedores, para que coman por rondas sin esperar al último,… y quedarse todos sin cenar.

 

La normalización vasca es una tarea compleja, más que comer espaguetis. Los agentes políticos necesitan mano izquierda, además de la mano diestra, para manejarla. Esperar que el último partido quiera colaborar quizá sea perder una oportunidad histórica. Mejor que los más dispuestos vayan rumiando el conflicto poco a poco, que al final ya nos aprovechará a todos. 

 

Las dos preguntas

La elección de estudios de los hijos es tema de conversación entre amigos, y más en los reencuentros del verano.

 

Los padres de hoy día solemos dejar elegir libremente, como no puede ser de otra manera, a nuestros hijos su opción académica. La pregunta usual suele ser: Hijo, ¿qué quieres estudiar ahora, tras concluir tus estudios (de ESO, de Bachillerato, u otros)?

 

Con esta pregunta única el resultado habitual corre el peligro de conducir hacia opciones amenas de estudiar, livianas de aprobar, en profesiones idealizadas,… con alto paro y escasa inserción laboral. Todo ello, al concluir los estudios sin expectativas profesionales, genera mucha frustración personal, familiar y un despilfarro social en años perdidos, subempleos y trabajos que nada tienen que ver con la visión soñada que se imaginó en la juventud.

 

Del autoritarismo de antaño (¡tú estudiarás Derecho, como tu abuelo y como yo!), se ha pasado al desentendido lema de que “ellos elijan que saben más que nosotros y así, en todo caso, ellos asumen su decisión”. Quizá una fórmula más equilibrada, que ayude a nuestros hijos e hijas a elegir por sí mismos pero mejor orientados, sea enunciar el dilema mediante dos preguntas:

 

1ª ¿Quieres trabajar en lo que decidas estudiar?

2ª De acuerdo con tu respuesta anterior, ¿qué prefieres estudiar?

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador

Benditos puntos

El permiso por puntos se demuestra misteriosamente eficaz.

 

Tras el habitual largo viaje vacacional de norte a sur en una fecha punta, se constata la simultánea fluidez del tráfico junto a un respeto mayor de las velocidades máximas. Todo ello aporta una inmediata sensación de mejora de la seguridad en la carretera. Era esperable y así lo demuestran las primeras estadísticas, además de coincidir con los resultados en otros países donde se aplicó la misma medida.

 

Llama la atención que lo que los conductores no supimos hacer como colectivo, por razones tan trascendentales como salvar vidas y evitar desdichas, ahora lo hagamos de golpe y sin rechistar para conservar unos abstractos “puntos” cuya pérdida sólo supone, a lo sumo, quedarse sin conducir durante una temporada. Merece un Premio Nobel el genial psicólogo social que inventó esta fórmula.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador

Descansando

Cuando estamos descansando, no tenemos tiempo para trabajar.

 

Art. 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

 

Conclusiones: Quien no trabaja no descansa. El mayor goce es el descanso después del trabajo. No sabe lo que es descanso, quien no sabe lo que es trabajo. El descanso pertenece al trabajo, como los párpados a los ojos. El propósito de trabajar es llegar a descansar… Pero descansar demasiado sería oxidarse. Así que pronto volveremos…

 

Mikel Agirregabiria Agirre

Sobre la verdadera Justicia

No lo  digo yo, sino sus célebres autores. No sea que me suceda como a Pablo Muñoz, director del “Diario de Noticias“.

Ocasiones hay en que la justicia misma produce entuertos (Sófocles). En la justicia siempre hay peligro: o por parte de la ley, o por parte de los jueces (Henri Bordeaux). El deber de un juez es administrar la justicia, pero su costumbre es dirigirla (Jean de la Bruyère). Si reconocemos que errar es propio del hombre, ¿no constituye una crueldad sobrehumana la administración de justicia? (Luigi Pirandello). No existe peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con los colores de la justicia (Montesquieu). La Justicia depende de la imparcialidad, y sólo pueden ser imparciales los extraños (Bernard Shaw). 

 
Mucha tiene que ser la legislación donde es poca la Justicia (Platón). Ya que no bastaba la justicia para arruinar a la gente, se le ha añadido el procedimiento (Antoine Tournier). Cuando se posee la fuerza, se deja de invocar a la justicia (Gustavo Le Bon). Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte (Platón). El derecho es la más bella invención de los hombres contra la Justicia (Casimir Delavigne). La Justicia sin fuerza y la fuerza sin Justicia son dos grandes desgracias (Joseph Joubert). La Justicia sin la fuerza es impotente, y la fuerza sin la Justicia es tiránica (Blaise Pascal). 

Donde reina la Justicia, obedecer es ser libre (James Montgomery). La estabilidad de un pueblo reside en la Justicia (Proverbio árabe). Más que la civilización, la Justicia es la necesidad del pueblo (Pietro Colletta). Un pueblo puede vivir con leyes injustas, pero es imposible que viva con tribunales que no administren bien y pronto la justicia (Gumersindo de Azcárate).

Buena es la Justicia, si no la doblara la malicia (Proverbio castellano). El dinero obceca la justicia (Proverbio véneto). La ciencia que se aparta de la Justicia, más que ciencia debería llamarse astucia (Cicerón). La Justicia es como el reino de Dios, no existe como un hecho sin nosotros; está más bien dentro de nosotros como un anhelo (George Eliot).

La virtud propia de las almas excelsas es la Justicia (August Graf). En un mundo injusto, el que clama por la Justicia es tomado por loco (León Felipe). En el silencio navega la Justicia (Miguel Ángel Jubera). Si el hombre fracasa en conciliar la Justicia y la Libertad, fracasa en todo (Albert Camus).

 

La Rioja

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