CUATRO HOMBRES BUENOS

(A Rafael Azcona I. M.)

Siempre se ha dicho que “la necesidad es la madre del aprendizaje”, y yo completo “…del aprendizaje y del atrevimiento”, por eso los necesitados de algo o de alguien son tan atrevidos. Los necesitados en el más estricto sentido de la palabra, o sea los pobres, se atreven a poner en peligro su existencia, con tal de mejorar sus condiciones de vida, pero también son atrevidos los necesitados en un sentido más amplio: los que necesitan cariño, atención, consideración profesional o intelectual… o simplemente lectores, como ocurre con los escritores que empiezan.

Este atrevimiento de los jóvenes escritores –ya se sabe que uno es joven escritor hasta casi la edad de jubilación- suele conducir a comportamientos sin mucho sentido, como enzarzarse en luchas generacionales o grupales, apuntarse a disparatadas vanguardias… o pretender que lean sus libros los escritores consagrados. Confieso que yo también participé, en su momento, de este último atrevimiento y envié mi primera novela a muchos escritores admirados o famosos; esto, además de permitirme comprobar la dificultad de que mi obra fuera leída, me permitió establecer una clasificación de la intelectualidad, según su amabilidad, tacto o consideración, para con el escritor desconocido.

Resulta obvio decir que, de la mayoría, no supe si habían recibido mi libro, pues ni siquiera enviaron un acuse de recibo; estos fueron directamente a engrosar la lista negra de mi indiferencia –un buen escritor riojano, amigo mío, tiene la costumbre de ajustar cuentas, con los integrantes de su lista negra, en posteriores novelas, pero no es mi caso-. Casi todos los demás acusaron el recibo con una fórmula de compromiso, que consideré suficiente para clasificarlos como escritores atentos y considerados; sólo unos pocos fueron más allá y comentaron mi novela, con mayor o menor profundidad, en un gesto desacostumbrado y que les honró. Entre ellos, cuatro alcanzaron el santoral de mis escritores admirados, por sus cariñosas cartas manuscritas o por su consideración para con mi obra primeriza, sin duda excesiva para mis merecimientos –curiosamente, los cuatro eran ya escritores admirados y consagrados por la calidad de sus obras-. Estos cuatro maestros eran: don Rafael Azcona, que nos acaba de dejar para nuestro pesar, don Arturo Pérez-Reverte, don Gustavo Bueno y don Miguel Delibes. Al margen de sus trayectorias, de todos conocidas y admiradas, para mí siempre han sido, desde entonces, CUATRO HOMBRES BUENOS.

“ALONSO CHÁVARRI”

Escrito por: alonsochavarri 9 comentarios 02 Abr 2008 URL Permanente

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Alfoz

Alfoz dijo

la verdad es que son 4 personas muy distintas. Curioso

juan

juan dijo

Reverte y Bueno son polémicos, pwero Delibes y Azcona de lo más moderado.

  Alfoz

Alfoz dijo

Arturo Pérez- Reverte es polémico porque llama al pan pan y al vino vino. Gustavo Bueno lo es por ser comunista

Juan

Juan dijo

¿No es del PP? Por cierto, Gus, no olvides lo de las 7

Alfoz

Alfoz dijo

Sí, es en e tbo. Bueno no es del PP. no lo ha sido nunca.

Mar

Mar dijo

Azcona es un honor para La Rioja. Lo mejor sus guiones de cine, algunos autenticos retratos magistrales de una epoca

Martina

Martina dijo

Juan echale un vistazo a esto que ha escrito Reverte, quizás veas más clara su posición!!

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 23 de Diciembre de 2007
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Jesus Miguel, enhorabuena, es un honor tener felicitaciones de estos "cuatro hombres buenos"

Blas

Blas dijo

Hay que reconocer que Arturo tiene bemoles. pocos se atreven a escribir esas cosas, por mucha verdad que sean.

fresita

fresita dijo

Yo creo que se pueden decir las cosas con más educación.

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Sobre este blog

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La plazuela perdida

El escritor riojano Jesús Miguel Alonso Chávarri es catedrático de Matemáticas y autor de las novelas: 'TASUGO' (Premio "Villa de Madrid") y 'LA HIPÓTESIS DEL CONTINUO: una historia de la transición'. Ha recibido multitud de premios por sus relatos y poemas, algunos recogidos en el libro "De BUENA FUENTE". Enlaces recomendadosBlog de Leiva

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