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… y en el PSOE, la guerra sigue…
Alberto Gil 09-10-2012 | 12:39 | 21

César Luena abraza a Inmaculada OrtegaRegresamos en la ensalada tras el verano con el curso político y con el nuevo PP de Mariano Rajoy tras la atrevida amortización que Curri Valenzuela aventuraba para los presidentes ‘decanos’, entre ellos Pedro Sanz. Vamos ahora con el PSOE y con la ‘guerra de la Rosa’. César Luena sigue trabajando en Madrid, pero, a diferencia de hace cuatro años, también en La Rioja con continuas reuniones sectoriales para dar a conocer su proyecto (universidad, vino, empresarios, sindicatos…), así como su previsible futura candidatura a la Presidencia de La Rioja.

Mientras, Inmaculada Ortega, pasados ya los 100 días de su elección, parchea su proyecto local de Logroño tratando de cerrar las continuas vías de agua. Pero Luena sigue ganando terreno hasta formar parte de la comisión federal de listas (la que aprueba todas), con lo que la pretensión de la secretaria general de la asamblea logroñesa de presentar sus candidatos a las futuras municipales es cada día más difícil.

El resquemor, casi odio, entre Ortega y el grueso del equipo de concejales de la capital es evidente y la secretaria general del Comité Local de Logroño, que aspiraba en su momento a abordar el ‘aparato’ y el cambio desde el apoyo mayoritario obtenido en la asamblea, no encuentra su sitio.

La tensión alcanzó un nuevo punto álgido en la asamblea de septiembre, cuando varios concejales dieron su versión de lo ocurrido con la portavocía y la amortización de Urquía. La secretaria general barajó expedientar a los ediles Atilano de la Fuente y Carlos Navajas, aunque por el momento la cuestión ha quedado en suspenso.

Inmaculada Ortega pactó en su momento con Izquierda Socialista y con el sector de ‘Lacalzada’ (antiguos Kikistas) para derrocar al ‘aparato’ en Logroño. En estos meses, la diputada ha cambiado la estructura de su comité local, colocando a Javier Pérez Marzo, del sector de Lacalzada y ¡¿alcalde de Corera?!, en la Secretaría de Política Municipal de Logroño, y a Ángel Félix García como presidente del comité, en contra de lo que proclamaba en su programa de que quería un equipo trasversal, es decir, sin cargos destacados. El caso es que Ángel Félix García apostó en su día por Luena para la secretaría general, al igual que el secretario de relaciones institucionales del comité local, Lucio Pérez.

Gestos, presuponemos en la ensalada, conciliadores hacia las diferentes corrientes del partido, pero, más allá de ellos, el grupo municipal sigue boicoteando todo lo que pretende Ortega. A la par, Izquierda Socialista no cesa en su presión para reclamar cabezas de ediles con el fin de que entreguen su acta y así lo ponen de manifiesto en su último boletín interno: en resumen, difícil equilibrio entre críticos, ‘lacalzadistas’ y ‘luenistas’, que ella misma ha atraído a su dirección.

El caso es que, mientras Luena asienta su victoria, la diputada y secretaria general de Logroño sigue dando vueltas y la renovación alternativa prometida, tanto en el Ayuntamiento como en el propio comité local, continúa siendo, hoy por hoy, agua de borrajas.

 

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La guerra de los Rose… o de la Rosa (II)
Alberto Gil 18-05-2012 | 1:18 | 8

La Guerra de la Rosa continúa y, supongo, que Inmaculada Ortega, elegida hace un mes secretaria general de la Agrupación de Logroño con un amplio respaldo, se habrá dado ya cuenta. La diputada regional, que plantó cara al ‘aparato’ y logró el apoyo de varios sectores críticos con el proyecto de Luena, se empeñó desde su elección en lograr el beneplácito de la corriente oficial a sus decisiones y se ha estampado de morros contra la pared en varias ocasiones.

Su último intento de ‘integrar’ las dos corrientes del PSOE riojano en la figura de Pilar Criado como portavoz del grupo municipal le ha salido ‘rana’. Lo curioso es que acaba de tropezar por segunda vez con la misma piedra: Inmaculada Ortega, antes de hacer pública su candidatura a la secretaría general de Logroño, propuso a César Luena una lista integradora encabezada por Criado. Luena dijo ‘no’ y la que era su apuesta integradora acabó arropando a la candidata ‘oficial’ de Victoria de Pablo.

La historia se repite y con las dos mismas protagonistas. Ortega volvió a confiar en Criado, amiga personal de la que será ahora su portavoz municipal, Concha Arribas, como alternativa integradora en ese intento de ‘tomar’ el grupo parlamentario sin ruido y con el placet del ‘aparato’. Lo que era un ‘sí’ inicial, incluso ‘vendido’ a la prensa, acabó siendo un ‘no’, que ha llevado a Inmaculada Ortega a ninguna parte o, lo que es lo mismo, al mismo punto de partida.

Lo que pasa es que, entre tanto, ha cabreado a buena parte de los ‘suyos’, que pedían una renovación que, por el momento, sigue sin asomar por ningún lado. Este cocinero se comprometió a hablar con Carlos Arriazu -a quien casi todos, oficialistas y críticos y ensalada incluida, colocábamos como número dos de Ortega- sobre lo que sucedió con la que casi hasta el final era su ‘mentora’ en la aventura por la agrupación de Logroño.

Arriazu mantiene el silencio -”dije en la asamblea que era un militante de base más y que lo iba a seguir siendo después de la misma”, es lo único que le he podido sacar-, aunque la propia Inmaculada Ortega me confirma que el compromiso era señalarle a él como la pieza importante del nuevo proyecto. La diputada dejó claro durante el proceso previo a la elección que el futuro no pasaba por ella ni pasa, por supuesto, por Concha Arribas y, si alguien sé mojó por ambas a las ‘duras’ fue Carlos Arriazu. 

Arriazu tiene 35 años, la mitad de su vida con carné del PSOE. Estuvo en las Juventudes Socialistas de Luena, Rodíguez Peña y Beatriz Arráiz, aunque, por historias que ahora no vienen a cuento (y que se repiten), nunca ha pasado de la militancia de base.

Inmaculada Ortega sostiene que el hecho de que Arriazu no esté en la dirección del PSOE logroñés es un malentendido, que era, y sigue siendo, su apuesta, aunque la impresión de este cocinero, y más con el guión seguido por la secretaria general, es que a Inmaculada Ortega le entró miedo.

Desde que Arriazu comenzó a patearse el año pasado las asambleas locales por su cuenta y riesgo en aquel primer proceso de configuración de listas para las pasadas elecciones del 20-N no ha tirado piedra que no caiga nuez. Conoce el partido, las debilidades de casi todos y dice las cosas como son, no como nadie pretende que sean.

El caso es que Inmaculada Ortega se ha quedado compuesta y sin ‘novio’. Con un grupo municipal en el Ayuntamiento ’enrocado’, con una portavoz que ni ella misma cree ser la idónea y con un César Luena que ha ganado la primera batalla. La asamblea de Logroño no votó en contra de la gestión de Urquía por ‘templar gaitas’, pero dejó claro que el grupo municipal debía apartarse. El cerrajón actual solo puede entenderse como una advertencia del ‘aparato’ a Ortega.

El PSOE logroñés votó por un cambio y una renovación. Aunque al menos de momento no se ve, está claro que las futuras listas electorales no las integrarán las personas actuales del grupo municipal. Así que la Guerra de la Rosa continúa, aunque, al ritmo que se marchita, se va a quedar sin pétalos.

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La historia (y la crisis) se repite
Alberto Gil 02-05-2012 | 1:26 | 0

La historia es cíclica, dicen, y va a ser que sí que lo es. Llega a mi correo electrónico un enlace (http://www.adesgana.com/blog/3628_de-otra-epoca-verdad/) que recoplia algunas de las viñetas de humor que ilustraban una revista de humor satírico de comienzos de los 70, que llegó inesperadamente y arrasó en los quioscos: hermano lobo (http://www.hermanolobodigital.com/).

Chumi Chúmez, Forges, El Roto, El Perich… fueron algunos de los colaboradores de esta publicación que, 40 años después, sigue de plena actualidad, aunque, a lo peor, es que no hemos aprendido nada. Juzgad por vosotros mismos:

 

La parte positiva es que si ahora estamos en otra crisis es porque salimos de aquélla.

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La guerra de la Rosa (o de los Rose)
Alberto Gil 26-04-2012 | 5:24 | 1

No había cheque en blanco para César Luena, como dijimos tras el Congreso Regional en que fue elegido secretario general, ni tampoco lo tendrá Inmaculada Ortega después de ganar la asamblea local de Logroño. Antes de ni siquiera de recibir el ‘palo’, el Grupo Municipal Socialista de Logroño ha cerrado filas, descartado cualquier dimisión e incluso el cambio en la portavocía municipal que retiene Vicente Urquía después de una etapa de doce años como secretario general del PSOE de Logroño.

Puede argumentar Vicente Urquía que la última asamblea aprobó su gestión -cosa que es cierta y algunos todavía nos preguntamos cómo es posible cuando unos días después su grupo, fusionado con el ‘aparato’ de Luena, fue ampliamente derrotado-. También que en sus años como secretario general de Logroño el PSOE de Logroño ha gobernado y que el grupo municipal ha trabajado mucho. No seré yo, porque no sería cierto, quien cuestione la capacidad y el trabajo realizado por Vicente Urquía durante estos años, muchos, en el Ayuntamiento tanto en el Gobierno como en la oposición.

Lo que ocurre es que el grupo municipal, y el partido, están hoy así de divividos por la nefasta, y consentida, gestión política e interna de Francisco Martínez Aldama y por un pacto de gobierno que, más allá de sus intenciones, fue duramente castigado en las urnas por los logroñeses. Es decir, que vistas así las cosas -con la nueva óptica del portavoz municipal que expone en una entrevista con mi compañero Javier Campos en Diario LA RIOJA-, parece como si la máxima del PP -”la culpa de todo es la herencia de Zapatero”- sirva también en el PSOE cuando al interlocutor le conviene.

A mí a lo que me suena es a más de lo mismo: a no asumir responsabilidades. Lo que está claro, haga lo que haga el grupo municipal, es que el nuevo comité local de Inmaculada Ortega es el que decidirá la próxima lista electoral municipal del PSOE y, salvo contadas excepciones si hay alguna (¿José Luis Prado e Inmaculada Sáenz?) no tendrá nada que ver con los actuales concejales, así que la retirada, inmediata o progresiva, es el único camino.

Si bien los grupos parlamentario y local tienen independencia estatutaria, fue la actual Ejecutiva del PSOE riojano, es decir, la nueva dirección del partido de Luena, la que decidió las responsabilidades en el grupo parlamentario y todo parecía indicar que sería el nuevo comité local de Logroño el que haría lo propio con el grupo municipal.

Sin embargo, el grupo municipal se ha enrocado, como decía, incluso antes recibir el ‘palo’. Lo más razonable, y lo que preveíamos en la ensalada a la riojana al valorar nuestra quiniela, era un acuerdo: es decir, que Vicente Urquía dejaría la portavocía en un tiempo razonable, pese a que mucha gente la reclama de inmediato, y varios concejales irían renunciando a sus actas (que son personales y conseguidas ante los ciudadanos y, por tanto, no exigibles ni por Inmaculada Ortega ni por nadie) progresivamente para dar entrada a los nuevos.

Pero la guerra está servida. Me da la impresión de que Inmaculada Ortega, por mucho que haya intentado evitar el ‘sanbenito’ de ‘agitadora’ y huir del mensaje de que su movimiento iba a provocar una desintegración aún mayor del partido, no va a tener más remedio que dar el puñetazo en la mesa.

Una vez más, en la guerra de la rosa, el que gana es el PP.

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Las chicas del PSOE salen del armario
Alberto Gil 21-03-2012 | 2:21 | 2

El PSOE riojano no ha destacado precisamente por el papel desempeñado por las mujeres, como ya comentamos en anteriores post. No lo hicieron en la etapa de los noventa con Ángel Martínez Sanjuán ni en la del año 2000 con Francisco Martínez Aldama, pese a las listas cremallera, que, claro está, nunca empezaron por mujer.

De hecho, las más ‘protagonistas’ en el último ‘aparato’ (sin segundas, por favor) fueron Emilia Fernández y Remedios Elías, y no me queda otra que disculpar a los habituales comensales de la ensalada que desconozcan los perfiles e incluso su imagen porque realmente su papel se limitó a ‘abrochar’ las listas electorales.

La ajustada victoria de César Luena en el último Congreso Regional ha abierto la puerta a las mujeres, con una terna de candidatas de la que se supone saldrá la nueva secretaria general de la Agrupación Local de Logroño. Después de la renuncia de José Luis Prado, el candidato de Urquía, el ‘aparato’ ha recurrido a Victoria de Pablo, quien tendrá que emplearse a fondo en una batalla contra Inmaculada Ortega que, como recordamos en anteriores post, ha sido número ‘dos’ con todos los líderes regionales del PSOE, pero nunca ha tenido opciones por sí misma.

De Pablo se la juega en la agrupación local de Logroño: será la candidata a la Alcaldía si gana, pero si pierde habrá que ver si su disposición a dar el paso al frente tras la renuncia de Prado (que sorprendentemente ahora va como segundo de la abogada) le deja un espacio de peso en el proyecto de Luena.

Las mujeres del PSOE van a la guerra

El movimiento no ha gustado a la concejal Inmaculada Sáenz que, después de muchos años en la agrupación y en el Ayuntamiento de Logroño, y tras ver cómo Vicente Urquía se queda en el partido y ella se va sin contar tampoco para la asamblea local, ha decidido dar el paso al frente.

Los votos, es decir, el apoyo de los delegados de Inmaculada Sáenz y de Victoria de Pablo son a priori los mismos, así que este cocinero presupone que no habrá votación a tres, al menos con esta terna de candidatas, y que la corriente ‘oficial’, o la que ha sido oficial en apoyar a Luena, acabará fundiéndose.

En cualquier caso, es difícil una candidatura única, entre otras cosas porque Ortega no aprueba el rumbo que ha tomado el partido y el ‘aparato’ la teme más que a un nublado, así que la batalla está servida.

De momento, Vicente Urquía, en sus últimos días como secretario general de la Agrupación de Logroño, intenta tapar como un pulpo los agujeros en la maltrecha cubierta del barco que ha pilotado durante doce años. Convocó la asamblea para el 24 de marzo y, tras la ajustada victoria de Luena y quedarse sin candidato oficial, se propuso retrasar la asamblea a finales de abril.

La pasada semana reunión al comité local y, con el cambio de fecha en el orden del día, tres miembros del mismo dimitieron. El aún secretario general sacó adelante una nueva fecha posterior (para el 21 de abril) por un solo voto y hoy ha convocado un nuevo comité local, presupongo, que para suavizar el mal rollo y tratar de reconducir a los tres dimitidos.

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