Dejando mi huella

Te contaré un pequeño secreto, pero prométeme que no se lo dirás nunca a
nadie, tan sólo susúrraselo al viento y él se lo llevará a otra persona…

Ella es descarada y atrevida, hace lo que su corazón le dictaba y se guía por
impulsos. Es divertida y payasa, siempre tiene una sonrisa enorme en el rostro.
Pero no una sonrisa cualquiera, sino una tan grande, pero tan grande, que
eclipsa al sol. Su cabello es travieso y tan negro como el azabache. Y es tan
largo como el cabello de rapunzel, eso sí, el de ella es mucho más bonito. Su
nariz es pequeñita y ancha, igualita que la de un osito de peluche. Sus labios
son alargados y carnosos, tan suaves como las nubes. Sus ojos son marrones
claros, como las primeras hojas del otoño. Su fragancia es tan dulce como el
algodón de azúcar, huele a mora. Aquella chica no es tan alta como la luna, pero
sí tan radiante como ella. Su cuerpo está recorrido por unos alegres lunares que
la hacen única. Y por último, aunque no se vea a simple vista, ella tiene un
gran corazón. A veces la atormenta yendo más rápido de lo normal y otras se toma
un respiro. Sí, es lo que estáis pensando. Está tan rematadamente loco como
ella.

Os diré más cosas sobre ella… Tiene un carácter fuerte, es algo cabezota y
le cuesta dar su brazo a torcer. También es bastante ilusa, siempre está soñando
despierta. Es como una niña grande a la cual a veces se le enciende la
bombillita y actúa como una mujercita. Su imaginación es caprichosa y siempre
hace lo que ella quiere. Es creativa cuando se lo propone, incluso sus tonterías
tienen una pizca de arte. Es cariñosa, necesita el cariño de los demás aunque
ella lo da sin pedir nada a cambio. Es reservada, guarda sus secretos bajo llave
en el fondo de su corazón. Es inteligente, aunque sus neuronas estén cansadas de
que no les preste toda la atención que se merecen. Y podría contarte más cosas
de ella… Pero me pillaría y sí, se enfadaría conmigo. Pero tranquilo, es como
un cacho de pan, por muy enfadada que esté y por muy terca que sea siempre se le
pasa. Aunque… Mejor dejarla su espacio, a veces puede morder.

Y ahora dirás… ¿Y quién es ella? Ella es la que va ir contando cachitos de
su vida sin miedo a lo que los demás puedan opinar. Es la que baila bajo la
lluvia sin importarle parecer una loca o la que canta a grito pelado aún
sabiendo que su voz no es la mejor de todas. Es la que hace tonterías a todas
horas como si fuera una niña pequeña, pero que cuando es necesario sabe
comportarse. Es la que no esconde sus sentimientos, ríe cuando puede y llora
cuando lo necesita. Es la que necesita la música en su vida y la vive al límite.
Es la que se arriesga aún sabiendo que no las tiene todas consigo. Ella es…
Adriana.


La Rioja

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