De nuevo en el ajo

Lo había incluido dentro de mis propósitos para el 2013 y lo estaba alargando porque no quería que la primera entrada después de unos meses sabáticos coincidiese con algún tema en el que tuviese que criticar a unos u a otros, y claro, en los tiempos que corren, eso es tarea difícil.

Empujada ayer por @inesimar y aprovechando que hoy es el patrón de los periodistas he pensado: ¿qué mejor día que hoy?, ¿por qué esperar a mañana?

No ha sido un día fácil, para qué nos vamos a engañar. Lo empezaba acordándome, esta mañana,  de todos esos compañeros que hoy no tienen profesión que celebrar, que son enormes profesionales y que sin embargo no tienen medio en el que demostrarlo.

Me acordaba de compañeras de universidad que demostraron ser estupendas periodistas y que nunca han podido ejercer esta bella profesión, me acordaba de compañeras que comenzaron con una sustitución y que luego nunca más pudieron saborear lo maravilloso de este trabajo, me acordaba de periodistas muy valientes que supieron plantar cara y que, a pesar de que lucharon, se quedaron finalmente sin empleo.

No es un buen momento para el periodismo. Lo del cuarto poder es una auténtica mentira. Si hay un cuarto poder os aseguro que no lo tenemos nosotros. No sé si las cosas siempre fueron así, pero ahora lo son. Estamos posiblemente igual de mal valorados que los políticos, la diferencia es que nosotros no somos protagonistas de esas encuestas de suspenso o aprobado. Hay periodistas despreciables, orgullosos y prepotentes. Hay otros vagos de solemnidad, con pocas ganas de trabajar y apoltronados en sus sillas delante de sus ordenadores. Hay periodistas que llevan años sin salir de la redacción, sin mirar a la cara a la noticia. Hay periodistas que se han convertido en jefes de la empresa y que ya no se acuerdan cuan necesaria es esta profesión para la sociedad y están más preocupados de los números que de los lectores (que son al fin y al cabo a los que nos debemos).

Pero también hay fontaneros que nunca aciertan a la primera, abogados que no ganan ni un juicio, policías que sólo piensan en poner recetas e incluso políticos que de vez en cuando meten la mano en el cajón.

Hoy no ha sido un día fácil aunque lo hemos celebrado trabajando (que para como está el patio es más que suficiente) pero hoy no me quiero ir a la cama sin acordarme de aquellos periodistas que luchan porque tú sepas un poquito más de lo que pasa. No hablo de los grandes de EL MUNDO o EL PAÍS, hablo de mis compañeros, de los que dejan a su familia para irse a cubrir un partido de balonmano, de los que se han perdido las tardes de Navidad o Año Nuevo para que al día siguiente a usted no le falte este periódico, de los que, en sus horas libres, atienden sus blogs sin recibir nada a cambio y con el único objetivo de que usted esté más informado, de los que se pegan cada semana con los números de las estadísticas y encuestas para sacar un titular o de los que se pasan la mañana del sábado con el ojo puesto en el Ebro.

Son profesionales que se patean las calles para tomarle el pulso a las ciudades en las que viven, son profesionales que miran y remiran sus textos para que luego en un comentario anónimo de internet pongan en duda su trabajo, son profesionales que posiblemente se van a casa enfadados porque saben que las cosas se podrían hacer mucho mejor, que habría otros temas que tratar o que la gente cree que son más importante otras cosas que las que contamos. Son hombres y mujeres enamorados de esta profesión.

Una profesión, que al menos a mi, me ha dado muchos de los mejores y peores momentos de mi vida, que me ha hecho crecer como persona, que me ha obligado a tomar duras decisiones y que me ha demostrado día a día que es la profesión más bella del mundo.

 

 

P.D. La foto es de otro gran compañero: Miguel Herreros.

 

Tener coherencia

Este fin de semana Calahorra vivirá las jornadas de cooperación solidaria. Una cita que nació de varias ONG’s calagurritanas, algunas de ellas dedicadas a ayudar en países extranjeros, para sacar un pellizquito para ayudar a familias necesitadas de la ciudad. Becas para comedor o material escolar para niños han sido durante estos años el destino del dinero recaudado.

Este año adelantaron la cita (casi siempre les hacía mal tiempo) y recortaron los días. Pero si algo me llamó la atención fue la coherencia que expresaron en la rueda de prensa. “No hemos pedido subvenciones ni al ayuntamiento ni a la comunidad porque sabemos cómo están las instituciones en este momento”. OLÉ.

Llega a mis oídos (las cosas es mejor no hablarlas en la terraza de una cafetería) que a alguien no le ha sentado muy bien esta decisión. Simplemente decir que aún está a tiempo de colaborar con su dinero personal en cualquiera de los actos que tendrán lugar este fin de semana.

P.d. Hoy no dejo de darle las gracias a C.V. por animarme a grito pelado mientras lleva a su hijo al cole que siga escribiendo en este blog.

¿Hasta cuando?

De vez en cuando uno tiene que andar quitando fotos de las cámaras para dejar más espacio y no tener que andar borrando fotos para poder hacer otras. Estos días hemos andado en ese trabajo y fotos que nunca han salido publicadas han llegado de nuevo a la retina de una. La pena es que se hicieron hace meses y, después de dar un paseo por el Casco Antiguo de Calahorra, las estampas siguen siendo igual de deprimentes.

Todos sabemos que estamos en momentos de crisis y no se puede pedir, que lo que no se hizo en tiempos de bonanza, se haga ahora. Pero es una pena que no sólo los calagurritanos, sino también los turistas que lleguen a la ciudad tengan que ver este tipo de ‘paisajes’.

La asociación ‘Vecinos del Casco Antiguo’ se lo está currando. Pero sin un poco de interés institucional poco se puede hacer.

 

 

 

En facebook, el grupo de Amigos del Casco Histórico de Calahorra tiene un concurso en el que se ofrece un año de suscripción a la asociación si adivinas la ubicación de la foto que publican. Seguro que con esta no habría ningún problema. Todos vemos este edificio en la calle Mayor y se nos cae el alma al suelo.

 

 

 

 


No digo nada si ya nos acercamos un poco más. Entiendo que se trata de un edificio privado, y que puede que sea complicado actuar en estas situaciones. Pero entiendo que si yo, cuando aparco mal, me llega una multita a casa; los dueños de estos edificios abandonados y llenos de basura también deberían tener una sanción. Por cochinos.

 

 

 

 

 

 

 

  De todas formas, en la ciudad existen casos para todos los gustos. porque si el de antes es un edificio privado, éste es municipal, y la imagen que da de la ciudad, no es mucho mejor.

 

 

 

 

 

 

Siempre he apostado por sacar lo mejor del casco antiguo de Calahorra. Pero hay cosas que dañan la vista cuando las vuelves a ver.

Sí se puede meter la tijera

Hasta ahora habíamos escuchado eso de que la educación y la sanidad deberían ser intocables. Nos lo han dicho por activa y por pasiva, aunque parece que los hechos no se corresponden con las palabras y tenemos que decir lo de: “donde dije digo…”

Pero es que la verdad es que tanto en educación como en sanidad sí se puede recortar. Claro que se puede recortar. Hace unas semanas operaron a mi hija de peritonitis y cada día nos traían un esponjita de esas con jabón incluido hubiésemos utilizado o no la anterior;  un botellín de agua, hubiésemos utilizado o no el anterior; una toalla limpia hubiésemos manchado o no la anterior… Creo que no es cuestión de que no haya esponjas, ni botellines de agua, ni toallas limpias… sino de actuar como lo hacemos en nuestras casas; si no está gastado no se utiliza uno nuevo, si no se ha manchado no se utiliza una nueva.

 

Y puede parecer un gasto nimio, pero es mejor empezar por ahí. Digo yo.

Lo mismo pienso sobre el gasto en medicamentos. Primero ¿por qué los botes de Dalsy son tan grandes si para cuando lo vas a utilizar por segunda vez lo más lógico es que esté caducado? El otro día hice limpieza de botiquín y tiré uno casi con más de la mitad de medicamento. Y eso que ése lo pago yo, pero supongo que pasa lo mismo con muchos medicamentos que pagamos TODOS.

Segundo: es de cajón que una persona que tiene una jubilación de 2.000 euros puede pagar mejor sus medicamentos que una familia en la que entran 1.000 euros. Digo yo.

En educación otro tanto de lo mismo. ¿Gratuidad en libros? Pues no señor, para eso está la declaración todos los años, para saber quién puede y quien no puede.  Y al que no pueda que se los pongan gratis, y los demás nos los pagamos. Es como si a un hijo le hacen falta gafas y al otro no. Pues le ponemos gafas sólo al que las necesita. ¿Vacaciones blancas? Pues a lo mejor tampoco.

Hoy hablábamos unas mamás en el café y todas estábamos de acuerdo. En una casa en la que los ingresos disminuyen primero se mira en recortar gastos: se mira más a la hora de encender la luz, se calcula mejor la ropa que metemos en la lavadora, se reutiliza ese jersey de la temporada pasada… Si aún así no es suficiente, entonces recortamos la cuota de una extraescolar o no nos vamos de vacaciones o cuando vamos a la compra empezamos a utilizar marcas blancas, pero sin comer no te quedas. Digo yo.

Oportunidades únicas

Hay veces que tener amigos demasiado implicados en el mundo asociativo es bueno, sobretodo si trabajas en un periódico como yo. Te sueles enterar de las cosas antes que otros, tus opiniones llegan a las directivas y se tienen en cuenta… Otras veces, sin embargo, te meten en embrollos en los que nunca habías pensado estar metida.

Eso fue lo que pensé hace un par de sábados cuando en el cubata tras una cena de amigos dos de los míos, que están metidos en todo, me dijeron: ¿y tú para trabar esta Semana Santa?

Reconozco que no sé decir que no. Ni en casa, ni en el curro y mucho menos con mis amigos, pero esta vez mis palabras textuales fueron: “Si no encuentras a nadie, cuenta conmigo”. Luego me di cuenta de que eso era como una sentencia de muerte. El martes un whatsapp me preguntaba: ¿cuanto dices que mides? Había que salir el lunes en la procesión de los labradores portando a la Virgen de la Soledad y el viernes en la que llamamos en Calahorra procesión grande con el Cristo de la Caña.

Sólo tres recomendaciones: ropa negra (el traje lo ponían ellas), faja lumbar y hombreras. Las dos primeras las seguí, le tercera no.

Reconozco que el lunes fue un día de nervios: ¿podré con el peso? ¿y si me entran ganas de ir al baño? Eran mis dos preocupaciones antes de que diese salida una de las procesiones más bonitas de la Semana Santa calagurritana. A las dos me contestaron de la misma forma: “La Virgen se ocupa de eso”.

Una culebra en el estómago y responsabilidad se entremezclaban cuendo salíamos de la iglesia de los Santos Mártires. “Por favor lleva una postura solemne” me había pedido mi madre. Lo intenté desde el principio.

Salí de reserva y en la calle Achútegui de Blas tuve que relevar a una compañera. “Es menos peso del que esperaba”, pensé. Pero seguía impresionada por algo. Tras la capucha veía caras, algunas conocidas, otras no, pero todas eran de admiración.

En Gallarza la cosa comenzaba a ponerse complicada. Lo que antes no suponía un esfuerzo, ahora ya comenzaba a serlo. Allí me encontré con una nueva estimulación: mi familia. TODOS. La cara de orgullo de las pequeñas me levantó otra vez en el aire. “¿Vas cansada?” leí en los labios de mi hermana. No recuerdo si contesté o no. Sólo me toqué el medallón que era la conttraseña que teníamos en casa para que supiesen quien era.

Iba más pendiente de portar el mayor peso posible para aliviar el de mis compañeras. Porque me di cuenta de que si algo se puede destacar de la experiencia, además del sentimiento de responsabilidad, es el de compañerismo. Mujeres de diferentes edades, a algunas no las había visto en mi vida, pero todas con el mismo objetivo. Ni una mala cara, en todo momento preocupadas unas por las otras. “¿Cómo vais?” era la frase más repetida.

Dicen que el paso que portan las mujeres no pesa. Yo os aseguro que sí. Lo que pasa es que se sacan fuerzas de donde a veces no las hay.

Nuevo estímulo ver a una gran amiga, su hija estaba malita, pero estoy segura de que hizo lo imposible por salir unos minutos a vernos. No sabe cómo se lo agradezco.

No se si el paso fue mejor que otros años o peor, no tengo cómo compararlo, pero se que allí todo el mundo arrimó el hombro (y nunca mejor dicho). Llegar a la residencia de la Concepción y bailar a la Virgen delante de Jesús en el huerto de los Olivos es una experiencia para la que no tengo palabras. ¿Orgullo? ¿Felicidad? ¿Superación? ¿Respeto? ¿Tranquilidad? Yo reconozco que no soy muy devota pero me emocioné.

El día siguiente fue complicado. Tenía la sensación de tener un hombro más alto que otro y una cadera más baja que otra. El hombro dolorido y las piernas agotadas. Pero estoy deseando que llegue el viernes y poder volver a aportar mi granito de arena a la Semana Santa calagurritana. Esperamos que el agua no sea un impedimento.

Los valientes de Rincón

Hay una canción en Rincón de Soto que dice algo así como “y es que los de Rincón somos mucho valientes“… y la verdad es que tiene más razón que un santo. Después de vivir intensamente los días que nos esperan de Semana Santa se van a meter de lleno en un mesecito de abril que para ellos se queda.

Todo comenzará este sábado 7 de abril. El Sábado Santo lo dedicarán a darse un buen paseo por los Sotos del Ebro. La salida para todo aquel que se atreva con los 14 kilómetros: a las diez de la mañana desde la plaza González Gallarza. Una buena excusa para disfrutar de buen ambiente, hacer algo de deporte y contemplar uno de los paisajes más bellos de La Rioja Baja.

Después llegará el fin de semana del pincho joven. Rollo de feria, delicias de queso, volauvent de lechuga con jamón o bocaditos de pollo… Así, hasta 25 pinchos, participarán los días 13, 14 y 15 de abril en el ‘finde del pincho joven’, organizado por la asociación juvenil Ojera de Rincón de Soto.

La iniciativa cumple su tercera edición y a pesar de su juventud se ha convertido en un clásico de los fines de semana rinconeros. Una cita que, además, avalan los establecimientos con una participación de un total de 14 bares.
La organización rinconera ofrecerá un trofeo a cinco tipos de pincho: el más rico, el más bonito, el más original, además de un primer y un segundo premio del público.Los interesados podrán votar los pinchos en unas papeletas que habrá en todos los locales en las que se dará cuenta de los pinchos preferidos. Entre todos los que participen en la votación del público durante el fin de semana se sorteará un jamón.
¿Bastante? Pues no. Además ese fin de semana se celebrará la V comida de la juventud el sábado y un encierro el domingo.
Pero es que también habrá encierro el sábado 21 de abril y el 25 se celebrará la tradicional feria de ganado. Una de las pocas que sobreviven de todo el norte de España.
¿Suficiente? Pues tampoco. Antes la biblioteca municipal tiene preparada una gran cantidad de actos para celebrar el día del libro y después (el día 28) se celebrará la XIV edición del certamen de jotas ‘Antonio García’.
Que sí, que vale. Que los de Rincón son mucho valientes.

 

Resaca de viernes post huelguista

Después de demasiados días sin incluir una entrada por aquí, que no sin leer vuestros comentarios, era hora de ponerse delante del ordenador y que mejor tema para hablar que el de la huelga que vivimos ayer.

Conozco a gente que hizo huelga en conciencia (perdió sus alrededor de 100 euros por una causa común), conozco a otros que no la hicieron también en conciencia (creen que la reforma es necesaria y punto), pero también conozco a gente que se vio obligada a secundarla (su empresa cerró por vacaciones y todos tan felices) y otros que aunque les hubiese gustado hacerla tuvieron que ir a trabajar (100 euros en un sueldo de 900 son muchos euros para perderlos en un solo día).

Entiendo y comparto la postura de TODOS, como para no entenderlas…

Yo personalmente, y así lo he ido poniendo estos últimos días en twitter, creo que la mayoría de la gente no está de acuerdo con la reforma laboral; que nos quita derechos que ha costado mucho conseguir. Creo que no será una media beneficiosa para el país (0jalá en esto me equivoque) pero también soy de la opinión de que hubiese sido más efectiva y responsable una concentración multitudinaria que un día de paro. Y así se demostró en las manifestaciones de la tarde, especialmente en la de Logroño, de la que me siento orgullosa como riojana. Tranquila, reivindicativa y multitudinaria.

 

Miro a mi alrededor y la gente está cansada (hartazgo lo llamaba ayer un compañero). Veo que las familias que me rodean están apretándose el cinturón (si queda algún agujero más para apretar) y también veo como las instituciones recortan a la buena de Dios.

El comentario de ayer de muchas personas era: ¿por qué si han sido algunos los que nos han llevado a esto siempre tenemos que pagar los mismos? A la gente le repatea que determinados políticos tengan sueldo vitalicios por haberlo sido mientras trabajan en compañías privadas. La gente no entiende como se puede recortar en sanidad o educación y seguir gastando en propaganda o en aeropuertos de los que no salen aviones o en rotondas preciosas en autovías con mil y un baches. Una señora mayor me decía: “Es como si a mi me recortan el sueldo y en lo primero que recorto es en la compra del día siguiente y me tiro todo el mes comiendo patatas para luego irme a una tienda a comprarme el mejor móvil del mercado”.

En La Rioja Baja, que es de lo que trata este pequeño rincón de la esfera internáutica, el seguimiento fue muy desigual. Sí, es verdad que vi a más papás que en otras ocasiones llevando a sus peques al cole pero fue un día más o menos normal. ¿Polígonos fantasmas? Puede, pero también mucha gente trabajando a puerta cerrada.

Hoy llegan los números, los de unos y los de otros, el consumo de energía (con farolas encendidas durante toda la jornada) pero sigo sin entender cómo si, según algunos, la huelga ha sido secundada por una minoría, las pérdidas pueden ser tan escalofriantes. ¿Si alguien me lo puede explicar?

 

P.D. Por cierto quiero hacer un aparte para traeros el tweet de Emilio Abe de la Cruz, secretario de la FER: “Si en el día hemos discutido sobre cifras seguimiento de huelga y piquetes informativos o no, la gente en manifestación no se puede discutir“. Unas palabras que le honran a él y entiendo que a la organización que representa.

 

#salvemosmercaforum

Podía haber dedicado esta entrada a criticar a Pedro Sanz por quitar la subvención para Mercaforum, podría utilizarla para decir que es curioso que una consejería deba la subvención del año pasado a una asociación que hace un acto inaugural al que asisten dos consejeros y el presidente, podría decir que me da cuando menos pena que el alcalde de Calahorra no haya pegado un puñetazo en la mesa de quien sea para exigir esa cantidad que Calahorra se merece en promoción turística… pero no lo voy a hacer.

Voy a decircar esta entrada a determinadas personas.

Primero a todos esos calagurritanos anónimos que se están dejando la piel porque Mercaforum no muera. Uno de ellos me decía: “si nos lo dejamos escapar no lo recuperaremos nunca”. A esos que comentan la noticia que leen en nuestro periódico a sus compañeros de petanca, a sus amigas de café o al vecino que se encuentran en el ascensor. A todos aquellos que se están poniendo en contacto con alguien para buscar una vía de financiación o porque se le ha ocurrido una idea o porque saben de dónde se podría sacar algo de dinero. A esos que ya han puesto huchas en sus establecimientos. A todos esos que van a dejar el euro del café del lunes, o los céntimos que les sobran de la compra en la frutería. A los niños que van a invertir parte de sus pagas en colaborar con que Calahorra viva los días 31 de marzo y 1 de abril el Mercaforum más intenso de la historia. Porque como ponía alguien ayer en su Facebook: “Lo que se hace entre todo es más nuestro todavía”.

Después a Antonio Rodríguez Basurto. De momento ni siquiera le pongo cara porque no me ha tocado coincidir con él, pero le agradezco que haya sido el encargado de encender esta mecha… Sin duda GRACIAS por movernos a todos el corazón y el calahorranismo.

A las asociaciones de Calahorra. Siempre he dicho que ellas eran el motor de la ciudad y lo han vuelto a demostrar. A los vecinos del Casco Antiguo o a Amigos de la Historia que se mojan SIEMPRE, a la asociación de la Tercera Edad que fue la primera en poner 100 euros, a Tagaste que se engrandece aún más con la colaboración que hace para salvar Mercaforum, a las peñas que están ahí, al Consejo de la Juventud y a todas las que estarán dentro de unos minutos en el Parador de Calahorra manteniendo una reunión para conseguir algo.

No quiero pasar por alto a los que están moviendo todo esto. La gente que agota las baterías de sus móviles con mensajes en Facebook o Twitter, los que se emocionan con cada nueva llamada de alguien que quiere colaborar, los que ya tienen un cuaderno lleno de ideas para sacar pasta.

Y por último a Paso Viviente. Por todos estos años de dedicación y entrega. Por habernos dado la oportunidad de dejarnos dar a conocer,  por los helados de pitufo, por los tes, por los sustos del hombre con la rata, por el olor a choricillo que mi hermana tanto detesta, porquela primera hucha de mis hijas fue un cerdito de barro, porque todos los ceniceros de mi casa son los vasos de Mercaforum, porque decenas de niños se ilusiionan pensando en que se van a vestir de romanos una vez al año. Por TODO.

Estoy segura que Mercurio, dios del comercio, está orgulloso de la ciudad.

 

 

La fuerza de los abuelos

Si es que ante ellos no hay nada que hacer. Como no nos hemos dado cuenta antes. Cuidan a nuestros hijos cuando no podemos hacerlo nosotros, llevan sus casas y el huertecito, algunos incluso trabajan aún, están metidos en un ciento de actividades e incluso de vez en cuando te echan una mano con la plancha. Los de ahora, son abuelos todoterreno.

Claro… y el gobierno regional pensaba que quitarles unos diítas (domingos y festivos) de los hogares iba a ser tan sencillo… pues con buenos han topado. Se han movilizado (y bien han hecho) y han pedido lo que creen que les corresponde: que un hogar de personas mayores esté abierto todos los días de la semana porque no es cuestión de lujos sino de una necesidad para muchos.

Con entrevistas gloriosas como la que oí la semana pasada en Punto Radio Calahorra se ganaron mi admiración. El presidente del Hogar de Calahorra venía a decir que aún hay muchas chorradas en las que recortar para que se empiece con ellos. OLÉ.

El lunes almorzábamos con la noticia de que el gobierno regional echaba para atrás la decisión y llega a mis oídos que les han pedido que miren a ver de dónde se puede recortar dinero para sacar lo que cuesta abrir esos diítas. Ellos estaban dispuestos al copago pero por lo visto la consejería ha dicho que de eso ni hablar, que los servicios sociales son gratuitos (por eso han debido pasar la guardería de Calahorra a Educación). Otros hubiésemos contestado que esa es la labor del político y que para eso le pagan, y sin embargo ellos están dándole vueltas al asunto. No puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero.

 

P.D.La imagen, como imaginaréis, no es de Calahorra.

Nunca jamás

Otra vez ha pasado. Las entradas para el musical ‘El sueño de Nunca Jamás’ se han vuelto a agotar en Calahorra. Ya van nueve ocasiones en las que se han colgado el billete de ‘No hay entradas’ y volverá a pasar tantas veces se ponga en escena, a pesar de que Javier Gutiérrez (director de la obra) siga sin creérselo.

Las dos malas primeras gestiones de las entradas enfurecieron, con toda la razón, a cuantos se perdieron el espectáculo. Y a pesar de ponerlas a la venta a través de internet y limitar el número de compra a seis entradas, en hora y media volvió a agotarse todo el ‘papel’. Y mucha gente hoy me volvía a preguntar: “¿pero es que ya no hay entradas?”. Pues no.

Al parecer los ordenadores calagurritanos echaron humo ayer entre las doce (que salían a la venta las entradas) y la una y diez (primera vez que vi yo que ya no quedaba ni una).

Algunos dicen que seis entradas por tarjeta son una barbaridad, otros que no se anunció lo suficiente el día que salían a la venta, pero la verdad es que sigo creyendo que excepto se representase quince días seguidos (algo imposible hablando de niños protagonistas) el resultado sería siempre el mismo. Porque es una actuación que no te cansa, así que si encima actúa tu hijo, tu sobrino o tu nieto… Me da pena que la gente cargue las tintas contra el grupo de teatro porque ellos siempre intentan hacerlo de la mejor forma posible.

Yo tengo entradas. Hace unos días Noah durmió en la habitación Peter Pan del Hospital de Calahorra y me preguntó si podría ir otra vez a verla. No me he podido negar. El resto de entradas las he repartido entre gente que no había visto aún la obra. Creo que es lo justo pero reconozco que me da mucha pena no volver a disfrutarla.

¿Habéis visto vostros la obra? ¿Habéis intentado conseguir entradas y no lo habéis conseguido? ¿Creéis que debería volver a representarse?

La Rioja

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.