Hasta ahora habíamos escuchado eso de que la educación y la sanidad deberían ser intocables. Nos lo han dicho por activa y por pasiva, aunque parece que los hechos no se corresponden con las palabras y tenemos que decir lo de: “donde dije digo…”
Pero es que la verdad es que tanto en educación como en sanidad sí se puede recortar. Claro que se puede recortar. Hace unas semanas operaron a mi hija de peritonitis y cada día nos traían un esponjita de esas con jabón incluido hubiésemos utilizado o no la anterior; un botellín de agua, hubiésemos utilizado o no el anterior; una toalla limpia hubiésemos manchado o no la anterior… Creo que no es cuestión de que no haya esponjas, ni botellines de agua, ni toallas limpias… sino de actuar como lo hacemos en nuestras casas; si no está gastado no se utiliza uno nuevo, si no se ha manchado no se utiliza una nueva.
Y puede parecer un gasto nimio, pero es mejor empezar por ahí. Digo yo.
Lo mismo pienso sobre el gasto en medicamentos. Primero ¿por qué los botes de Dalsy son tan grandes si para cuando lo vas a utilizar por segunda vez lo más lógico es que esté caducado? El otro día hice limpieza de botiquín y tiré uno casi con más de la mitad de medicamento. Y eso que ése lo pago yo, pero supongo que pasa lo mismo con muchos medicamentos que pagamos TODOS.
Segundo: es de cajón que una persona que tiene una jubilación de 2.000 euros puede pagar mejor sus medicamentos que una familia en la que entran 1.000 euros. Digo yo.
En educación otro tanto de lo mismo. ¿Gratuidad en libros? Pues no señor, para eso está la declaración todos los años, para saber quién puede y quien no puede. Y al que no pueda que se los pongan gratis, y los demás nos los pagamos. Es como si a un hijo le hacen falta gafas y al otro no. Pues le ponemos gafas sólo al que las necesita. ¿Vacaciones blancas? Pues a lo mejor tampoco.
Hoy hablábamos unas mamás en el café y todas estábamos de acuerdo. En una casa en la que los ingresos disminuyen primero se mira en recortar gastos: se mira más a la hora de encender la luz, se calcula mejor la ropa que metemos en la lavadora, se reutiliza ese jersey de la temporada pasada… Si aún así no es suficiente, entonces recortamos la cuota de una extraescolar o no nos vamos de vacaciones o cuando vamos a la compra empezamos a utilizar marcas blancas, pero sin comer no te quedas. Digo yo.













