Envidia patrimonial

Una vez tuve que leer en Diario LA RIOJA, exáctamente aquí, una frase que me dolió en el alma. Es la carta dominical que Jorge Alacid escribe semanalmente a Sagasta. Esta vez se titulaba ‘Lo que podía haber sido’ y sobre la capital de La Rioja Baja decía: “Y si viajas por La Rioja Baja, también tendrás que musitar conmigo esta misma plegaria: lo que pudo haber sido. Te preguntarás cómo estarían dispuestos fuera de nuestras fronteras los valiosos tesoros que afloran cada poco del subsuelo de Calahorra, cuyo riquísimo patrimonio dejó hace tiempo de ponerse en valor, al parecer con la conformidad de sus vecinos”.

Le repliqué vía Facebook pero luego pensé que tenía mucha, pero mucha razón.

Es verdad que hay gente comprometida. Y mucho. No voy a dar nombres porque son muchos. Pero el patrimonio de la ciudad no es algo de lo que podamos alardear.

Por eso la semana pasé mucha envidia en mi última visita a Quel, un municipio que a pesar de tener poco más de 2.000 habitantes está empeñando en que su castillo quede como nuevo.

Primero fueron las excavaciones arqueológicas y ahora las obras de consolidación de un castillo de origen incierto (tras las excvaciones aún ni se sabe a ciencia cierta a que época se remonta) pero que parece dar nombre al municipio.

Ojalá algún día pueda escribir una noticia similar del yacimiento del Sorbán, el de La Clínica o la Muralla.

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La Rioja

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