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Azkena Rock Festival 2014, lo fresco frente a lo caducado

Azkena Rock Festival, el lugar al que hay que acudir cada año, las fechas marcadas a fuego en el calendario rockero. A las campas de Mendizabala, el mejor recinto y ambiente festivalero del país, acudimos a una nueva edición de un festival fundamental, que volvió a conjugar la fórmula de viejas glorias y bandas de presente y futuro dentro de todo el abanico de sonidos que se bifurcan alrededor del rock.

Si en otras ediciones las viejas glorias nos regalaron conciertos memorables –ejemplo, Lynyrd Skynyrd-, ésta 2014 nos ha demostrado que no todas valen, que Blondie, Scorpions o Violent Femmes tuvieron su momento, lo disfrutaron e hicieron disfrutar, pero que ya es hora de que den un paso hacia la jubilación y dejen los escenarios a otros. Porque éste es el momento de Monster Truck, de Kadavar o de los arrolladores adolescentes The Strypes. Ellos fueron los triunfadores de esta decimotercera edición junto a nombres ya consagrados como Wolfmother, Unida, Joe Bonamassa o el rudo bluesman Seasick Steve.

 

Viernes 20 de junio, primera jornada: el rock contra la tormenta
Hicimos la entrada anual al querido recinto de Mendizabala con la mirada en el gris, encapotado y amenazante cielo que se cernía sobre el Azkena. En el escenario grande abrían esta edición 13 Left to Die, finalistas del XXV Concurso Villa de Bilbao y que inyectaron un metal core aceleradísimo y bruto a dos voces casi inusual por este festi. El público, siempre respetuoso y abierto a todos los sonidos, llenó la campa y ovacionó su entrega.

En esta primera hora la carpa se estrenaba con uno de los grandes alicientes de esta edición, los canadienses Monster Truck, que con su ‘Furiosity’ han firmado uno de los grandes discos de hard rock de los últimos años. ‘The lion’ abría su descarga y, pese al opaco sonido inicial, mostraron toda su riqueza: la extraordinaria voz del bajista Jon Harvey, la locura setentera de Steve Kiely y el enorme rollazo que imprime a su sonido el Hammond de Brandon Bliss. El sabor setentero de ‘Old train’ y ‘The giant’, la épica rock de ‘Sweet mountain river’, el bluesazo ‘For the sun’, el nuevo tema que están estrenando ‘Shell’ o el guiño al primer ep ‘Space nebula’ atrapaban al público en una brillante actuación que finalizaron con ‘Seven seas blues’ de su segundo ep, con la que acabaron con todo el público enganchado a su coro. De hecho, mientras la tormenta tronaba, ese coro protagonizó uno de esos momentos mágicos del Azkena: mientras los cuatro músicos recogían su equipo, todo el público continuó el coro durante unos minutos… la emoción en los rostros de los de Ontario arrancó una enorme ovación. ¡Son el futuro!

Mientras ovacionábamos a Monster Truck, la tormenta arreció de mala manera sobre Mendizabala. La fuerte tormenta eléctrica obligó a suspender a los suecos Bombus, llamados a endurecer la tarde. Pacientemente esperamos al cambio de equipo para que los irlandeses Hudson Taylor desplegaran su folk autóctono con guiños americana y country que invitó a bailar y que no decayera el ánimo pese al tormentón.

La amenaza aún acechaba cuando volvimos al escenario grande para disfrutar de una de las joyas de esta edición, el bluesman Seasick Steve y su colección de guitarras artesanales junto al batería Dan Magnusson. Cuando degustábamos su segundo tema, el tormentón volvió y nos caló a todos. Pronto pasó y pudimos volver para disfrutar y bailar con temazos como ‘Bring it on’, ‘Walkin’ man’ o el clásico ‘Thunderbird’. Únicamente con la batería y esa retahíla de guitarras que parece reciclar de un punto limpio, el dúo consiguió un aluvión de música adictiva que enganchó a todos, en una de esas actuaciones de ambiente Azkena 100%.

Como The Stranglers no nos llamaban nada por muy mitos pop de los 80 que sean nos asomamos al tercer escenario, que abrió su programa con The Midnight Travellers después de que Bourbon tuvieran que suspender por la tormenta. Rock clásico para dar camino a la cena antes de adentrarnos en la noche.

La presencia de Scorpions trajo al Azkena a un público más amplio del habitual, desde heavys de toda la vida a los que venían a escuchar sus hits radiofónicos. Aunque el sonido de los alemanes no es esencia ARF, su casi medio siglo de carrera les convierte en legendarios y había ganas de verles, más tras las buenas referencias de sus recientes shows en Madrid. La campa del escenario grande estaba a rebosar con las 14.102 personas reunidas en la primera jornada. Tras la intro, ‘Sting in the tail’ de su última obra abría con fuerza con ese ‘Bang bang!!’. Pero algo fallaba. Sí, la enorme pantalla de fondo con los efectos era espectacular, pero el sonido era pobre y el tema no llevaba el tempo que precisaba.

Con ‘Make it real’, ‘Loving you Sunday morning’ y el clasicazo ‘The Zoo’ pasó lo mismo, apenas había volumen y los temas sonaban demasiado ralentizado, como si Klaus Meine precisara lentitud para llegar a las notas. Tristemente, ‘The zoo’ fue el zarpazo que es. Ni siquiera el instrumental ‘Coast to coast’ retomó la velocidad que requiere el tema y el medio tiempo baladístico ‘The best is yet to come’ ratificó que algo fallaba. Mucha postura, muchas sonrisas y guiños al público, un repertorio lleno de clásicos… pero la música no tenía la fuerza y la magia con la que los Scorpions nos han atronado siempre.

Quien suscribe esto adora a Scorpions, es de mis bandas favoritas… si alguien me llega a decir que me hubiera ido de un concierto suyo le hubiera tachado de loco. Pero sí. Aunque me parecía imposible, nos fuimos mientras sonaban los acordes de ‘Send me and angel’ y volvía a comenzar a llover, eso sí, con gran parte del público entregado a los alemanes. Desde la carpa oímos que en las baladas sonaron como son, aunque Meine daba más el coro al público que cantar él. Con tristeza, ‘Blackout’ y ‘Big city nights’ perdían frescura… y, de repente, en la carpa nos encontramos con más fans de los alemanes que también se vieron obligados a abandonar la actuación. La decepción y tristeza ya fue absoluta cuando, entre los interminables y cansinos solos, oímos un solo de conga… ¡sí, de conga! Con ritmos caribeños en un concierto de Scorpions… una pena enorme. Sólo el bis con ‘Still loving you’, ‘Winds of change’ y ‘Rock you like a hurricane’ sonaron como debían. Probablemente haya sido la mayor decepción en directo de mi vida… Por favor, que dejen al fin los escenarios grandes y, si quieren seguir, se refugien en acústicos en teatros.

Y a la carpa salieron los británicos Turbowolf para dar lo que justo necesitábamos en ese momento: una arrolladora descarga de histeria rockera, de punk metalizado y enloquecido sin ninguna base ni descripción establecida. Que su cantante Chris Georgiadis saliera enfundado en una camiseta de Faith No More y que se presentaran ácidamente como “We are the motherfuckin real winds of change” fue la mejor referencia para el caos sonoro a todo volumen que lanzaron los de Bristol. Mientras repasaban los temas de su álbum homónimo y diversos singles, el público unió su adrenalina montando el pogo más bestia del festival. Había ganas de energía y nos despertaron a todos desde ‘Ancient snake’ a ‘Read&write’.

En este Azkena de contrastes, Marah volvían al que Dave Bielanko calificó en varias ocasiones como el mejor festival del mundo. En esta ocasión, su formato era para presentar ‘Mountain Minstrelsy of Pennsylvania’, la recuperación de canciones del country-folk estadounidense del XIX y XX. Para ello contó con un invitado que encandiló a todos, Gus Tritsch, un rubiales de 8 años que deslumbró a todos al violín y al banjo. La banda sonó perfecta, conectó con el público al bajar a cantar entre el foso y se llevaron una ovación llena de cariño.

Volvimos a la carpa para acaba la noche a lo grande, con Unida, uno de los proyectos de un nombre icónico del rock, John Garcia, la voz de Kyuss. Sin alejarse del stoner, Unida suenan más rockeros y la voz de Garcia viaja a terrenos más agudos. Una enorme presencia en el escenario con el magnetismo de Garcia y la poderosa imagen del barbudo Arthur Seay atrapó a todo el público –debían haber tocado en el grande-. Con la carpa llena abrían con la cadencia de ‘Wet pussycat’, cabeceamos con ‘Thorn’ y ‘Puppet man’, nos ponían a dar botes con ‘Human tornado’ y, pese al cansancio, les exigimos un bis que ellos remataron con toda la fuerza a la velocidad de ‘Black woman’. Probablemente, el mejor concierto de la jornada.

 
Sábado 21 de junio, segunda jornada: el triunfo de los nuevos viejos aires
El sol nos recibía en Mendizabala y la amenaza de lluvia no se cumplía mientras Niña Coyote eta Chico Tornado desplegaban en el escenario grande una de las propuestas más interesantes del día: Ursula Strong –Culebras, Zuloak- a la batería y Koldo Soret a la guitarra –Surfin Kaos o Chico Boom entre otros- desplegaban un metal moderno, pesado, grueso, profundo, cantado en euskera que encandiló al público inicial de esta segunda jornada.

Propuesta similar era la de las británicas Deap Vally en la carpa, a la batería y guitarra, sin más. Pero quizá compararlas con White Stripes es excesivo y todavía tienen mucho que pulir. Eso sí, contagiaron el baile a muchos en el día de cumpleaños de su cantante Lindsey Troy a través de los temas de su ‘Sistrionix’, aunque se les acabó el tiempo antes de tocar ‘End of the world’.

De vuelta al escenario grande, The Temperance Movement nos ofrecieron lo que muchos esperamos de las tardes del Azkena: una buena dosis de rock clásico, con acercamiento al sureño, mientras echamos unas birras al sol con los amigos. Con ese ambiente único del festival ya generado y la referencia a los Crowes más que evidente, los de Glasgow conectaron muy bien con el público para ganarse una sonora ovación.

Para muchos The Strypes era uno de los grandes alicientes del festival. Mucho se ha escrito sobre estos adolescentes entre 16 y 18 años. Su debut ‘Snapsot’ es un pelotazo de rock n’ roll de raíz. Y en escena lo descargaron como una absoluta avalancha garajera. Algunos se tenían que frotar los ojos para ver a unos jovenzuelos con cara de niños descargar con esa fuerza frenética rock n’ roll que se remonta a los años 60. Con la carpa llena a rebosar, temas acelerados como ‘She’s so fine’ u otros más bailables como ‘I can tell’ o ‘Blue collar Jane’ les encumbraron como uno de los triunfadores de esta edición. Viendo cómo se comportan en escena y lo que logran transmitir, sólo expresamos buenas esperanzas para este grupazo.

Media vuelta y encontrarnos en el grande con Violent Femmes. Comenzaron con ‘Blister in the sun’, su gran hit, el tema que todo el mundo quería escuchar. Lo escuchamos y sentimos que su folk con tintes pop que tanto triunfó en los 80 ya no emocionaba y fuimos a gozar del rock de The Soulbreaker Company en el tercer escenario. Y los vitorianos se marcaron un conciertazo con toda su campa llena.

La mayoría hubiéramos preferido ver a Joe Bonamassa en el escenario principal. Pero ante el lujo de verlo en la carpa, muchos cogimos sitio para ver al genio de las seis cuerdas en una de las actuaciones más intensas y brillantes de la jornada. Ya nos deleitó hace dos años con Black Country Communion, y en esta ocasión nos ofreció una descarga de blues-rock apabullante, liderando la escena tanto a la voz como recorriendo el mástil a toda velocidad y sentimiento. Desde ‘Oh beautiful’ a ‘The ballad of John Henry’, Bonamassa nos deleitó con su destreza y sentir. Pero no sólo él, sino toda la banda que le acompaña, en especial Carmine Rojas al bajo, uno de esos tipos que te quedarías horas viéndole tocar. Una descarga sobrenatural.

Tras esta lección, era el momento de la cena mientras oíamos de lejos a Blondie. Muchos lamentaron su mal sonido, que según la organización del Azkena fue responsabilidad de sus técnicos. Pero donde no hay mata no hay patata. Y quizá Blondie tuvieron su momento, pero no lo es en el 2014. Muchos sólo vimos a una señora mayor que no se movía en el escenario y que no llegaba a las notas. Su versión del ‘Fight for your right’ de Beastie Boys resultó esperpéntica, más cuando fue la que más animó al público. Por favor, Last Tour, de alguien que lleva diez años yendo al Azkena: el próximo año ‘llamar’ a alguien que merezca también por presente el horario estelar.

Y ellos son Wolfmother. Mientras recordábamos su exhibición del 2006, cuando se lo pusieron crudo a Pearl Jam, los australianos salieron a escena con toda la fuerza de ‘Dimension’ y ‘New moon rising’. Y el público les recibió con toda la complicidad y entrega, más cuando en los primeros compases acudían a esas maravillas que son ‘White unicorn’ o ‘Woman’ de su maravilloso debut, en el que nos sorprendieron mezclando en el mismo cóctel a Sabbath, Zeppelin y Purple.

En la parte central acudieron a la profundidad de su tercer disco, como ‘How many times’ o el propio ‘New crown’ además de a los inicios con ‘Mind’s eye’ y ‘Apple tree’. A pesar del escaso sonido que tuvieron al principio, el público estaba entregado con los australianos y Andrew Stockdale se mostró encantado, conectando mucho con la audiencia y recordando su anterior paso por el Azkena. Un incansable Ian Peres del bajo a los teclados y Hamish Rosser a la batería fueron sus perfectos acompañantes. La recta final con ‘Vagabond’ y la fuerza de ‘The joker and the thief’ y todo el público botando fue el colofón a una de las grandes actuaciones de este año. Dice mucho de Stockdale que después compartiera con el público charla, fotos y cerveza mientras disfrutábamos de Kadavar.

El cansancio ya era notable entre los 11.930 asistentes a la segunda jornada cuando Royal Thunder desplegaron en la carpa su rock progresivo de tintes setenteros. Convenciendo con cada tema de su ‘CVI’ al público, se llevaron una gran ovación.

Quien suscribe no va a negar que Kadavar era el grupo que más ganas tenía de ver y gozar en el Azkena. Sus dos primeros discos nos llevan al corazón de unos Sabbath primitivos y lisérgicos, marcados por un tempo machacón y puntual como buenos alemanes y con unos temas adictivos. Dispuestos los tres músicos al mismo nivel en el escenario, el barbudo y melenudo Christoph ‘Lupus’ Lindemann compartió el peso del show con el batería Cristoph ‘Tiger’ Bartelt, cuya manera de aporrear su kit y los platos hipnotizó al público. Al otro lado, Simon ‘Dragon’ Bouteloup engordaba el sonido de los alemanes mientras se fumaba un puro.

Desde el inicio con ‘Liquid dream’, su segundo disco fue el eje de su actuación, con temazos como ‘Eye of the storm’o ‘Black snake’, además de viajar al primero con ‘All out thoughts’. Pese al cansancio, el público se entregó a su ceremonia de martillo pilón, de ritmos envolventes y aplastacabezas. Cuando se despedían con ‘Creatures of the demon’, quien suscribe tenía la sensación de haber disfrutado de un conciertazo, de quizá el mejor del festival. Las opiniones alrededor me lo ratificaron mientras iniciábamos la cuenta atrás hacia el Azkena Rock Festival 2015… ¡ahí estaremos! ¡Larga vida al Azkena!

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Azkena 2013, la esencia del rock

Azkena Rock Festival, Vitoria. 28 y 29 de junio del 2013


Avanzar por las campas vitorianas de Mendizabala y encontrarte con esos dos escenarios enfrentados es cada año un momento emocionante, irremediable y necesario. Sabes que, como un oasis, por delante te esperan dos jornadas pegado a la esencia del rock. Eso es el Azkena Rock Festival, un destino al que debe arribar cualquier seguidor de esta música que energiza la vida.

Su duodécima edición llegaba en el último fin de semana de junio con un agrio debate entre sus fieles seguidores. Con la propia organización de la todopoderosa promotora Last Tour International admitiendo que la crisis también les afecta, los azkeneros lamentábamos la ausencia de más nombres de relieve en el cartel y, sobre todo, un cabeza para el sábado. Eso sí, pese a esa queja, los fieles del ARF éramos conscientes de que íbamos a vivir una nueva edición para recordar porque el festival siempre te regala actuaciones poderosas y sorpresas con grupos que apenas se conocen y que recorren todos los estilos que enraízan el rock. Y así fue. Y pese a las fuertes críticas que recibió el cartel, el Azkena ha vuelto a contar con el apoyo de una hinchada que queremos mantener la fe y futuras ediciones. Así, la jornada del viernes contó con 13.684 asistentes y la del sábado con 11.722 –se resintió por la falta de un cabeza de cartel-.

VIERNES, 28 DE JUNIO
El metal con futuro de los jóvenes bilbaínos Quaoar y el rock setentero de los franceses The Socks abrieron el festival, que tuvo su primer gran momento de afluencia con Sex Museum en el escenario principal. Muy queridos por el público a un pasito de su tercera década, los madrileños volvieron a convencer en su tercera actuación en el festival con su sonido que funde los 70’s con la psicoledia garajera y su arenga para que acudamos a los conciertos en garitos y salas.

A media tarde, la carpa acogía una de las actuaciones más esperadas, los tejanos The Sword. Y arrojaron una descarga de rotundo, denso y pesado rock sabbathiano, con atmosféricas fases doom recorriendo sus tres magníficos álbumes. ‘Arrows in the dark’ y ‘The veil of Isis’ mostraban desde el inicio lo que nos esperaba: riffs machacantes, arrancados directamente de la roca, que te sumergen en su sobria espiral para llevarte de viaje a paisajes sonoros desérticos, desde la esencia de Sabbath a la rugosidad de Kyuss. Les seguiremos la pista muy de cerca.

El debate pre-festival también ha girado sobre la presencia de nombres que, inicialmente, no son ‘grupo Azkena’. Los más sacudidos fueron M-Clan por su pasado comercial. Ante la polémica, los murcianos salieron a ganarse el pan. Y lo lograron haciendo un concierto de rock, sí, un concierto Azkena. Despejaron todas las dudas hostiles con un repertorio de raíz, Carlos Tarque se mostró como un gran front-man y un gran vocalista, Ruipérez se lució a las seis cuerdas y se ganaron la ovación en el principal desde el inicio con ‘Maxi ha vuelto’ hasta la coreada ‘Pasos de equilibrista’ tras homenajear a The Who con ‘Baba O’Riley’. En cambio, para Alberta Cross todo fueron complicaciones: desplegaron sus sonidos indie-pop en una carpa con mal sonido, a la hora de cenar y justo antes del gran atractivo de la jornada, Black Crowes.

Arrancar un concierto con ‘Twice as a hard’ y ‘Sting me’ es ganarte al público desde el primer momento. Y los Cuervos se lo ganaron hasta el último, hasta ese medley que puso a bailar a todo el Azkena con las mágicas versiones ‘Hard to handle’ y ‘Hush’ que aún estamos coreando. Entre las casi dos horas que separaron a unas y otras, puro Black Crowes ante un público derretido y babeando. Los Crowes van y vienen, se separan y se reúnen… quizá ese vivir al límite del talento fraternal de los Robinson les permite tocar las estrellas sonoras más allá de los que simplemente pisan suelo terrenal. En su nueva aparición en el ARF desplegaron rock directo como ‘By your side’ o el envolvente desarrollo guitarrero de ‘Ballad in urgency’ y ‘Wiser time’, que se extendieron durante casi media hora, un regalo que sólo podría apreciar público como el del Azkena. Tras la dulce ‘She talks to angels’ y bailar con ‘Soul singing’, la recta final hizo sublime tocar rock con ‘Thorn in my pride’, el ritmo irresistible de ‘Jealous again’ y la joya ‘Remedy’. Y ese bis que no olvidará nadie…

A la inversa, muchos queremos olvidar la ‘actuación’ de Smashing Pumpkins, que seguro que a alguien gustaría, pero que a la gran mayoría resultó indigna. Tras su tedio rasgavenas, el público despertó gracias al enorme concierto de The Sheepdogs, quinteto canadiense que llegó a última hora para sustituir a Modest Mouse y que muchos apuntarán en su agenda para seguirlos. Los sonidos melódicos y casi Beatles de sus tres discos se endurecieron en directo para regalar un concierto en la carpa de los que agradece el público Azkena. Las melodías y fraseos guitarreros de ‘I need help’, ‘Feeling good’ o ‘Who’ fueron irresistibles para un público que le supo a gloria, al igual que ‘Ewan’s blues’, en el que cantante y teclista se cambiaron los puestos para hacer sonar el trombón. Fue la ovación más larga del Azkena.

El frío y el cansancio hicieron mella en buena parte del público, pero todavía quedaba uno de los platos más apetitosos del día, la sensación sueca Horisont, en el que muchos calificamos como el mejor concierto de la primera jornada. Anclado su sonido en los 70, con descontrolada potencia guitarrera y una peculiar voz aguda, repasaron sus dos grandes discos, en especial ‘Second assault’ con temazos como ‘Time warrior’, la mágica ‘On the run’ o ‘Road to Cairo’ para cerrar con su ‘Nightrider’. Fue una descarga adrenalítica que puso el mejor final.

SÁBADO 29 DE JUNIO
Como un puñetazo a la siesta, Heaven’s Basement arrollaron con su hard rock de nueva hornada en el inicio del sábado en la carpa. Sonido rotundo, directo y una actitud impecable merecieron una larga ovación. Volvimos al principal y a los rocosos sonidos de los 70 con los suecos Troubled Horse. Un bajista loco que agitó su cabeza hasta en las baladas, un guitar hero a los solos y un rítmico negro zurdo con la chupa de cuero atada pese a los 28 grados amparaban a un cantante de psiquiátrico para ganarse por completo al público. No lo hicieron en cambio Los Zigarros, otra que pocos consideraron ‘banda Azkena’. Por fortuna, el festival tiene una variada oferta de tiendas de ropa y discos, zonas verdes con sombras…

Quienes conquistaron a todo el público fueron JJ Grey & Mofro, que encarnaron a la perfección una de las razones por las que vamos cada año a Vitoria: descubrir a media tarde un grupo inolvidable. Soul y rock sureño a borbotones, sublimado con un sabroso rythm&blues con la base de un hammond aplastante y la privilegiada voz de JJ Grey pusieron a bailar y sentir a todo el público, que le regaló la ovación de la jornada en el principal.

Tras su colorido sonoro, los esperados Uncle Acid & The Deadbeats oscurecieron la tarde con sus densos y ácidos ritmos aprendidos directamente de los Sabbath –quienes les han elegido para llevárselos en su gira de reunión, ahí es nada-. Ritmos machacantes e insistentes, densidad hasta desquiciar repasando sus tres discos con una primera parte más directa y martilleante con ‘I’ll cut you down’ o ‘Crystal vipers’ para llegar a abrasar en la final con ‘Mt Abraxas’. Sin duda, los de Cambridge descargaron uno de los conciertos del Azkena.

Con horario estelar, Los Enemigos llenaron de historia y nostalgia el escenario principal, recibiendo el cariño del público que coreó los clásicos de una banda que ha escrito muchos sentimientos en buena parte del rockerío patrio. En este regreso ya consolidado, Josele Santiago y los suyos descargaron uno tras otro sus temas básicos, coreados por gran parte del festival, que los vivió como uno de los atractivos del sábado.

Tras la descarga enemiga, otro gran atractivo eran Gov’t Mule, la banda del genial Warren Haynes, que lograron transformar el festival en un pequeño club para descargar una jam memorable, con fantásticos pasajes guitarreros propios de los sureños. Con momentos para temas más directos, como el ‘Broke on the brazos’ que abre su último disco de estudio, la mayor parte del espectáculo fue toda una exhibición eternos pasajes de blues y rock con la que el trío hizo las delicias del público. La despedida con un ‘Love me do’ reggae no se olvidará.

Otra incógnita a debate del ARF 2013 eran The Gaslight Anthem, la banda de New Jersey apadrinada por Springsteen y llamada por la crítica a renovar la escena. Pero para buena parte del público no tenían la talla para el principal en la noche del sábado. Ante las dudas, el quinteto saltó a descargar rock, puro rock, directo, con grandes estribillos de estadio. Y gustaron no sólo a quienes ya les conocían sino a quienes dudaban. A ello contribuyó su actitud. En sus primeros temas, su líder Brian Fallon saludó, recordó algunos riffs de Black Crowes o Gov’t Mule y confesó su honor por tocar en el mismo escenario. “Nosotros no tenemos temas tan buenos como ellos, hay que ser honesto, ¡pero son nuestros temas!”, lanzó entre la ovación del público, que desde ahí se entregó a su propuesta como las directas ‘Handwritten’, ‘The 59 sound’ o ‘45’ hasta acabar homenajeando a The Who, también con ‘Baba O’Riley’.

Tras tres conciertos en el principal, en el escenario de la carpa esperaba uno de los grupos más prometedores, The Walking Papers desde Seattle con su coctelera de rock y blues de amplio recorrido. Hicieron un gran concierto, sí, con los temas de su fantástico debut, pero les costó remontar la ausencia de Duff McKagan: en una banda en la que la base rítmica y el groove son básicos, que el bajo estuviera pre-grabado fue un lastre irremontable. Eso sí, lo dieron todo: Jeff Angel se entregó por completo e incluso cantó dos canciones entre el público, Barren Martin dio una exhibición a los parches y Benjamin Anderson quiso ser el heredero de Manzarek a los teclados, pero… pero faltaba una piedra angular.

El cansancio adivinaba el final del Azkena. Pero llegados directamente desde Marte, Rocket from the Crypt cumplieron la misión de estrujar las últimas energías del público. Aunque el saludo inicial de Speedo se convirtió en un desquiciante monólogo, cuando la banda comenzó a descargar su rockabilly punk-rock y metalizado a toda velocidad, el ritmo volvió a contagiar al público.

Fue el enérgico final a otro gran Azkena, que se volvió a caracterizar por el gran ambiente que le impregnan gentes de todo el país, el buen sonido, los cómodos servicios, la bebida excesivamente cara…  Sin duda, el año que viene volveremos a repetir el ritual de ir a Vitoria más allá del cartel… porque el Azkena ya es esencia por sí mismo. Algo necesario e imprescindible. ¡Viva el Azkena!

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Sonisphere 2013, Barcelona habla metal

Barcelona Sonisphere Festival, Parc del Fórum, 1 de junio del 2013

El Sonisphere Festival se ha convertido en la cita veraniega para los metaleros del país. Pero a diferencia de en otros países europeos, el festival no logra asentarse ni en unas fechas ni, tampoco, en una ciudad y formato, lo que le impide hacerse grande. Así, seguimos sin tener una referencia como Wacken, Hell Fest, Sweden Rock…

Después de arrancar en Barcelona y permanecer tres años en Madrid convertido en fiesta de dos días, la edición 2013 nos dejó un formato mixto: con el mismo cartel en ambas ciudades, el viernes se celebró en Madrid ante 28.000 personas -podéis leer la crónica de Sanda Sainz en su blog Días y Noches de Rock- y el sábado en Barcelona ante 25.000. Aunque la afluencia fue buena, todos lamentamos que se redujera a una única jornada, lo que le resta de ese ambiente especial de convivencia que generan los festivales. Aun así, disfrutamos de un cartel de primera que conjugó bandas fundamentales del heavy metal –Iron Maiden, Megadeth, Anthrax, Avantasia- y bandas de futuro –Red Fang, Ghost- junto a un gran atractivo para los cientos de riojanos que lo disfrutamos, la presencia de nuestros Tierra Santa.

Tras una nublada semana de cierzo en casa, Barcelona nos recibió soleada y con 29 grados. El recinto del Parc del Fórum se mostró perfecto para estos eventos multitudinarios: muy amplio, con zonas perfectamente distribuidas de comida (escasísimas), baños (suficientes), mercadotecnia, grandes espacios con sombras, la brisa del próximo mar…

No llegamos a ver a Voodoo Six y October File, pero sí al primer atractivo de la tarde, Red Fang. A la espera de su tercer disco, los de Portland son un soplo de aire fresco que llega desde los sonidos rock-stoner. Rocosos, poderosos, Red Fang descargaron lo mejor de su debut homónimo y de ‘Murder the mountains’, como ‘Hank is dead’, ‘Malverde’, la densa ‘Into the eyes’ y sus temas más conocidos a través de sus hilarantes vídeos, ‘Prehistoric dog’ y ‘Wires’ en una actuación muy bien aprovechada. Aires desde Sabbath a Kyuss remarcados por sus frescas melodías de unos tíos que saben rockear nos hicieron disfrutar a los que les esperábamos y a quienes les descubrían.

Llegaba el momento de la única representación española, nuestros Tierra Santa. Con el telón de su último disco de fondo, ‘Mi nombre será leyenda’, salían ante los miles de personas que ya copaban el recinto con ‘Más allá de la vida’, un medio tiempo que no era el inicio electrizante que esperábamos. Subiendo el ritmo de la actuación, pasaron a ‘Héroe’, el single de su último disco, y conectaron con todos con ‘Indomable’ y ‘La sombra de la bestia’ –donde quedan claras sus influencias maideniacas- y la intensa ‘Una juventud perdida’ antes de rubricar la actuación con ese final triunfador que es ‘Legendario’ y ‘La canción del pirata’, coreadas por todos. Con ese final, viendo a nuestros Tierra Santa como uno más de los grandes, sentimos un enorme orgullo al ver a una de nuestras bandas en un escenario de ese calibre.

La incógnita del festival era Newsted, el proyecto al que da nombre quien fuera carismático bajista de Metallica. Con un único EP, el público esperaba al cuarteto con expectación y curiosidad. Con un metal muy actual, contundente y rabioso, Newsted supo llenar con su carisma y energía el escenario y atrapar a un público que desconocía su propuesta. Eso sí, a muchos no llegó a enganchar hasta el final, cuando soltó dos guiños a Metallica, con el interludio de ‘Creeping death’ y ‘Whiplash’. Eso sí, fue el primero en contar con tiempo para un bis, con lo que estrujó su actuación al máximo.

El momento más especial del Sonisphere era la segunda presencia en España de Ghost, la enigmática banda sueca que ha dado un aire fresco al rock gracias a su viaje a las raíces setenteras rejuvenecidas con las más variadas influencias, mágicas melodías y los temas redondos de dos discos ya legendarios – ‘Opus eponymus’ e ‘Infestissumam’-. A pesar del radiante sol que bañaba Barcelona, el Papa Emeritus II y sus Nameless Ghouls consiguieron oscurecer el Sonisphere con una actuación demasiado corta pero plagada de temazos.

Tras la inquietante intro ‘Deus culpa’, ‘Infestissumam’ daba paso a ‘Per aspera ad inferi’ y la locura de buena parte del público al recibir en escena al Papa Emeritus II. Tenían poco tiempo y regalaron ya clásicos como ‘Con clavi con Dio’, ‘Stand by him’, ‘Prime mover’ o ‘Death Knell’ junto a los dos temas estrella de su segunda obra maestra, ‘Secular haze’ y ‘Year zero’. Y mientras algunos no entendían la propuesta de shock rock más auténtica de los últimos lustros y la mayoría se rendía a sus pies, el Papa Emeritus agradeció a los ‘children of Spain’ su devoción y que se unan a su ‘Ritual’, tema con el que se despidieron y nos dejaron con ganas de verles en su propia gira de salas, en la que desplieguen totalmente su oscuro show y suenen temazos que echamos de menos como ‘Ghuleh-Zombie queen’, ‘Monstrance clock’ o ‘Elizabeth’.

La necesidad de cambiar el enorme montaje para Maiden acortó su actuación y nos dejó a los seguidores de Ghost con las ganas. Pero llegaba el momento por el que la inmensa mayoría del público llenó el festival: la recreación de la gira ‘Maiden England’ de la leyenda británica, con la que muchos nos adentramos y crecimos en el rock.

Como en una anterior entrada de ‘Mi Rockllo es el Blog’ ya relatamos con detalle lo que vivimos en el inicio de la gira europea en Bilbao, no me extenderé en el detalle pero, comparando uno y otro show, es de lamentar la decisión de Maiden de iniciar los conciertos a las 20.45, aun de día, lo que hizo que dejáramos de disfrutar del espectacular juego de luces durante la mitad del concierto. Eso sí, cuando sonó la intro y ‘Moonchild’, las 25.000 personas nos volvimos locos. Aunque el sonido no fue lo perfecto que debería, disfrutamos con Iron Maiden de una actuación soñada, con un repertorio de lujo y una puesta en escena inmensa en iluminación, fuegos y explosiones y aparición de diversas reencarnaciones del querido Eddie. Y de nuevo, el momento estelar fue la conjunción de ‘Phantom of the opera’, ‘Wasted years’ y ‘Run to the hills’, además de la complicidad única que logró ‘Fear of the dark’, la enormidad de ‘Seventh son of a seventh son’ y el trallazo en el inicio del bis de ‘Aces high’. Y la banda, de nuevo, sobresaliente, con Dickinson mostrándose como el frontman total y Harris recorriéndose el escenario de punta a punta para estar cerca de un público que les debe devoción.

Y cuando muchos nos queríamos dar un descanso, llegó el aluvión Anthrax. Con un sonido atronador y perfecto, con una puesta en escena enérgica y avasalladora y sonando compactos e indestructibles, pusieron patas arriba al público con una pegada y actitud impresionantes. ‘Among the living’, ‘Caught in a mosh’ y ‘I am the law’ sonaron como una bofetada que nos dejó a todos en shock. Y el público entró de lleno en su actuación, que fue también un homenaje a referencias del rock que se han ido, como a Dio y a Dimebag Darrell en ‘In the end’ y a Jeff Hanneman en un guiño a ‘Raining blood’. ‘Indians’, ‘Got the time’, la esquizoide ‘I’m the man’ montaron la fiesta en la pista hasta finalizar con el coreadísimo ‘Antisocial’, con Belladona y Scott Ian en plena forma… y qué decir del solo de Charlie Benante… Fueron la grata sorpresa del Sonisphere.

Otro nombre básico del thrash volvía a Barcelona, Megadeth. Y lo hicieron con una actuación más rockera que metalera, que volvió a demostrar el genio que es Dave Mustaine. Si en el Sonisphere 2011 patearon a todos con el regreso a ‘Rust in peace’, la del 2013 mostró otra faceta de Megadeth, y arrancó in crescendo con ‘Trust’ para exhibir calidad guitarrera en ‘Hangar 18’. Acompañados por unas efectivas pantallas de led donde proyectaban imágenes que enriquecían cada tema, descargaron un repertorio que hizo un guiño a esa obra de arte que es ‘Countdown to extinction’ con el tema que le dio nombre y ‘Sweating bullets’, adelantaron la furiosa ‘Kingmaster’ y la rockera ‘Supercollider’ de su nuevo disco y arrasaron con ‘She wolf’ y la cómplice y bella ‘A tout le monde’. Y Mustaine regaló el gazapo de la noche al saludar ‘Buenas noches, Madrid’… se estuvo disculpando durante toda la actuación enfatizando que ama Barcelona, sus edificios… que no le había pasado nunca. Todo quedó perdonado con una actuación soberbia que acabó con el trío matador de ‘Symphony of destruction’, ‘Peace sells’ y ‘Holy wars’. Una vez más, inmensos.

Por cansancio, frío o falta de interés, prácticamente la mitad del público había abandonado el recinto cuando cerca de las 2 de la mañana irrumpían Avantasia, el barroco y rico mega proyecto de Tobias Sammet. Y con el mejor sonido del festival, Avantasia ofrecieron un concierto con mayúsculas, digno de cualquier amante de la música. Con una magistral ejecución instrumental, pusieron en escena la metal ópera que ha encumbrado a Sammet. Y lo hizo liderando ante un público absolutamente entregado a un magnífico coro de grandes voces metaleras interpretando a los personajes del relato: Amanda Somerville, Thomas Rettke (Heaven’s Gate) en los coros, el arrollador Ronnie Atkins (Pretty Maids), el veterano Bob Catley (Magnum), el aclamado Michael Kiske (ex-Helloween, Unisonic) y el más rockero Eric Martin (Mr. Big). Con un repertorio perfecto entre clásicos y temas de ‘Mystery of time’, conjugando los más speed como ‘Reach out for the light’ o ‘Breaking away’ con los épicos como ‘Farewell’, el colofón de ‘Sign of the cross’ con ‘Seven angels’ firmó una de esas actuaciones que no se olvidan… pese a que se nos hizo muy corta (lejos de las tres horas de su propio montaje). Fue el mejor sabor para despedir un gran festival.

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Hoy sabado Elcuartoverde e Insolencia y La Banda del Desfiladero en Logroño, Laburra Rock en Arrúbal, Cuzcumental en Briones y La Suite F. en Navarrete

Ayer viernes fue un día intenso a nivel de concierto en La Rioja, hoy no se queda atrás.
A continuación mostramos unos cuantos previstos para hoy sábado 23 de marzo de 2013:


Elcuartoverde presenta su nuevo videoclip ’21 iguales’  de su disco Narcoiris. También ofrecerán un concierto con el grupo aragonés Insolenzia como telonero.
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La segunda jornada del Cuzcumetal de Briones incluye conciertos de Xerion, AtaxiaF., Nakkiga y Matanza. Por segundo día consecutivo el infierno arde en Briones.
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En Arrúbal han preparado un concierto punk con tres grupos: Envidia Kotxina, Manolo Kabezabolo y Sulfato Sozial.

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La Suite F. en El Patio del Camino en Navarrete a las 20 horas.

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La Banda del Desfiladero en el III Concurso ‘En Directo’ en el Coffee Single Rock de Logroño, a las 23 horas, gratis.

 

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NOCHE DE ROCK EN CALAHORRA, este sabado 15 de diciembre

El concierto comenzará a las 17 horas y durará hasta la 1 de la mañana.

La entrada es gratuita previa recogida de invitaciones en el Centro Joven o en taquilla.

Lugar: frontón Barberito I de Calahorra.

Organiza: Ayuntamiento de Calahorra.

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ORDEN DE ACTUACIÓN DE LOS GRUPOS:

1- DESPOJO SOCIAL (de Lodosa, Navarra)

2- ES LO QUE HAY (de Marcilla, Navarra)

3 -SOPAPO (de Carcar, Navarra)

4-ANTIMANDATO (de Calahorra, La Rioja)

5-TUS EFECTOS SECUNDARIOS (de Calahorra, La Rioja)

6-SIN SOLUCIÓN (de Calahorra, La Rioja)

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BARRICADA+GATILLAZO+SILENCIO ABSOLUTO+SEGISMUNDO TOXICOMANO+LATENCIA+LOS GANDULES+ROCK MAN (DJ) — HOY EN EL FESTIVAL ALFAROCK

HORARIOS ORIENTATIVOS ALFAROCK 2012

5.00 TALLER DE ILUMINACIÓN Y SONIDO

6:00 ROCK MAN

6:20 LOS GANDULES

7:45 LATENCIA

9:00 SILENCIO ABSOLUTO

10:30 BARRICADA

12:30 SEGISMUNDO TOXICOMANO

2:00 GATILLAZO

FIN ROCK MAN

 

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