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Metallica

Sonisphere, Ghost bendice el reinado de Metallica
mirocklloeselblog 07-06-2012 | 9:12 | 0

Sonisphere Festival 2012 – 26 de mayo del 2012 – Getafe (segunda parte)

 

La presencia de Metallica, la banda que mejor ha traspasado el metal para llegar a un público generalista, multiplicaría la asistencia en la segunda jornada del Sonisphere 2012, hasta 54.000 personas. Y esto se plasmó en un gran ambiente en las inmediaciones del recinto desde la hora de la comida, con miles de aficionados brindando y compartiendo con acentos de toda la península y muchos llegados del extranjero. Y disfrutando de las fiestas de Getafe, que se celebraban ese fin de semana.

Y muchos quisimos disfrutar de la jornada desde el principio, lo que provocó, dado lo estrecho del paso entre la autovía y el alargado recinto del aeródromo rebautizado ‘auditorio John Lennon’, una enorme cola en la entrada que se resolvió con paciencia y buen ánimo, pues una vez abiertas las puertas todo fluyó. Por nuestra parte, la colaboración de MusicXsite, empresa que desde La Rioja distribuye la marca alemana Meinl, con Mastodon y su batería Brann Dailor nos facilitó un pase especial que nos permitió el lujo de vivir el festival fuera y dentro del escenario, visión diferente que intentaré plasmar en estas líneas (pudiendo hacer fotos desde el ‘black circle’ montado por Metallica para esta gira).

El ligero retraso en la apertura de puertas hizo que se simultanearan las actuaciones de los atronadores Vita Imana en el escenario 2 y de los suecos Sister en el principal, así que optamos por ver la mitad de cada uno. Y fue gratificante ver que Vita Imana con su metal tribal sonaron poderosos y contaron con el apoyo de muchísimo público, que se entregó con el único representante español del festival como si fuera un grande: saltos, muros de la muerte, circle pits, coreando los temas de su debut ‘Uluh’… el propio grupo flipó con la entrega sin mesura del público, lo que seguro les supondrá una catapulta en los duros inicios para cada banda. Por el momento, su enérgica puesta en escena y su feroz sonido les siguen abriendo puertas.

Más parada estaba la gente en el escenario principal ante Sister, que desplegaban una mezcla entre el hard rock con añadidos punk de tradición sueca con influencias como Motley Crue, pero con una estética casi propia de un grupo de black. Aunque desconcertaron a los más metaleros, gustaron por la entrega que ofrecieron en el gran escenario presentando ‘Hated’.

Les relevarían una de las grandes actuaciones del festival, la de Mastodon. Cuando todos creíamos que todo estaba inventado llegaron los de Atlanta para mezclar todos los géneros del metal con cimientos jazz con una intensidad absorbente y parir una obra maestra tras otra. Y en la última, ‘The hunter’, basaron prácticamente todo su concierto, con algunos guiños al pasado como ‘Crystal skull’. Con una ejecución impecable, un sonido enorme y su agreste puesta en escena, aprovechando la apertura del frente del escenario para el ‘black circle’, se salieron con temas como ‘Blasteroid’ o ese gran single que es ‘Curl of the burl’.

Cada vez más asentados entre el público español por su continua presencia, los cuatro Mastodon cantan, los cuatro aportan elementos diferenciadores a su sonido, con un Brann Dailor imaginando nuevos ritmos a la batería, con los hachas innovando en los sonidos de sus guitarras, en sus voces… son unos innovadores constantes que nos seguirán sorprendiendo. Con el clásico ‘Blood and thunder’ se despedían ganándose la ovación de un público entregado.

Viajamos con velocidad hasta el segundo escenario donde los fineses Children of Bodom ya llevaban bien avanzada su actuación, con el público más joven totalmente volcado. Tras la publicación de un recopilatorio, los de Alexi Laiho a la guitarra y voces y el batería Jaska Raatijainen recuperaron muchos de sus clásicos iniciales, cuando sorprendieron mezclando el death melódico con melodías barrocas. Y a pesar de que no había ocurrido en el escenario 2, el sonido les traicionó, lanzando una muralla opaca que deslució sus temas, al menos a quienes estábamos lejos. Con todo, el público los disfrutó y los ovacionó.

En lugar de volver al escenario principal, sacrificamos a los holandeses Within Temptation, que convencieron a todos con su elegancia presentando ‘The unforgiving’, para vivir por completo el ritual de Ghost, la enigmática banda sueca que con Papa Emeritus I a la cabeza ha lanzado un nuevo dogma maléfico y nos regaló el mejor disco del 2011, el sorprendente ‘Opus eponymus’. Por primera vez actuando ante el sol, Ghost estrenaron ropajes blancos en el Sonisphere Spain, ensalzando aún más su leyenda.

Mientras sonaba ‘Deus culpa’, los cinco músicos encapuchados ocuparon sus instrumentos esperando a que la ceremonia arrancara. Y lo hizo cuando Papa Emeritus apareció en escena llenando la atmósfera con su incensario, su impresionante voz y su magnetismo. Con la fiel entrega de sus miles de seguidores –entre ellos Hetfield y Hammet de Metallica o los Mastodon a un lado del escenario- y la de quienes sorprendidos les veían y sentían por primera vez, descargaron los temas de su álbum debut, himnos como ‘Elizabeth’, ‘Stand by him’ o ‘Death knell’ que nacen del hard rock clásico, del que surge del riff de guitarra, pero con una inquietante atmósfera black, un cuidado sutil de la melodía en las voces y unos estribillos arrebatadores puestos en escena con una teatralidad irresistible. El propio Papa Emeritus saludó la entrega del público español antes de la despedida con el himno ‘Ritual’, con todos rendidos a la nueva fe. Si su segundo disco mantiene el nivel del debut, estaremos hablando de algo muy grande… ¡Salve!

Reponiéndonos del impacto que nos supuso el primer concierto de Ghost en España volvimos al escenario 1, donde Slayer ya se preparaban para saltar a escena con su reciente ‘World painted blood’. Y a diferencia de otras ocasiones en las que hemos disfrutado su descarga sangrienta, en esta ocasión no fueron la muralla sonora que aplasta al público. Adoleciendo algo más de volumen, nos dedicamos a disfrutar de una actuación que tenía por novedad la presencia de Gary Holt (de Exodus) a la guitarra mientras Jeff Hanneman se recupera de su dura picadura. Con el público enloquecido, machacaron con un repertorio veloz salpicando los temas más recientes con clásicos ganadores que hacen que todos disfrutemos, como ‘Mandatory suicide’, ‘Dead skin mask’, ‘Rainning blood’, ‘Angel of death’ y el colofón con ‘Angel of death’. El martillo aplastante de Slayer, ni más ni menos.

Tras disfrutar a Tom Araya y los suyos, evitamos ir al escenario 2 pues no nos atraía nada el metal desquiciante con sintetizadores de Enter Shikari, quienes sí tuvieron sus seguidores y debieron armar una buena fiesta. Pero nos quedamos en el ‘black circle’ descansando. Reconozco que había perdido la fe en Metallica: pese al intento de regresar al thrash en ‘Death magnetic’, sus últimos discos no llegan al nivel de sus cinco primeras obras maestras y las últimas ocasiones que les había visto en directo no me habían transmitido la fuerza necesaria. Pero también reconozco que encontrarnos por sorpresa con Hetfield en backstage tras el conciertazo de Ghost y verle en una estupenda buena forma me devolvió la ilusión.

Tras la espera, sonaba ‘It’s a long way to the top’ de AC/DC, preludio habitual antes de que ‘El bueno, el feo y el malo’ apague las luces y presente a la banda en escena. Y los cuatro hombres de negro lo hicieron con toda la fuerza, con el primer tema que compusieron en 1981, ‘Hit the lights’ y esa frase definitoria “No life till leather, we’re gonna kick some ass tonight!”. Y a fe que lo hicieron durante más de dos horas. Con un sonido perfecto y a un volumen altísimo –que nos llevó a imaginar cómo hubiera resultado así Machine Head la noche anterior-, conectaron a la perfección con las más de 54.000 personas que llenaban el recinto. La primera parte fue un recorrido por sus obras de los 80 con un ‘Master of puppets’ perfecto en su versión íntegra, el genial ‘The shortest straw’ y el poderoso ‘For whom the bell tolls’, además de presentar ‘Hell and back’, de su último EP ‘Beyond magnetic’. Y todo ello utilizando a la perfección el enorme escenario en tres niveles de altura y las pasarelas laterales sobre el ‘black circle’ para estar lo más cerca posible del público.

Y llegó el momento que hace especial esta gira, el recuerdo al álbum homónimo de la banda, el conocido como ‘álbum negro’. Las luces se apagaron para una proyección en la enorme pantalla devolvernos a agosto del 90 cuando se metieron en los estudios One on One de Los Ángeles para su grabación más ambiciosa. Y a muchos se nos puso la carne de gallina con el vídeo pues fuimos unos de esos chavales que en agosto del 91 nos lanzamos a por aquel esperado disco cuando comenzaba a surgir el compact disc. Desde ‘The Struggle within’ a ‘Enter sandman’, interpretaron a la inversa todo el disco, con grandes momentos con temazos perdidos como ‘The god that failed’ o ‘My friend of misery’, otros más populares como la gran interpretación del baladón ‘Nothing else matters’ y algún altibajo como mediocridades que no se merecen estar en ese disco como ‘Don’t tread on me’ o ‘Holier than thou’. Y la apoteosis llegó con la pesada ‘Sad but true’ y el himno ‘Enter sandman’, que con una impactante pirotecnia puso a saltar y cantar a todo el recinto, dejándonos llevar por un enorme James Hetfield, que demostró cómo debe actuar un gran frontman, haciendo felices a 54.000 personas con cercanía, fuerza y carisma… y mostrándose él feliz de compartir su música… el auténtico líder y alma de Metallica.

Tras la experiencia de repasar aquel clásico, la fiesta tuvo su colofón con la rapidísima ‘Battery’, la épica ‘One’ que sorprendió a todos por su pirotecnia y un juego de lasers que nos sumió en la claustrofóbica escena de los ‘héroes’ mutilados de las guerras y llegó a su final con un ‘Seek and destroy’ que requirió lo mejor de nuestras gargantas. Más de 5 minutos de ovación a la banda fue el agradecimiento de un público satisfecho… y muchos reconciliados con los de San Francisco.

Tras la magnífica exhibición de Metallica, los furiosos franceses Gojira saltaban al escenario 2 con el hándicap de que miles y miles de personas pasaban por delante de él en busca de cena, bebida o descanso. Eso sí, muchos amantes del metal extremo nos detuvimos para disfrutar su brutal descarga, llena de técnica y contundencia, y con una entrega absoluta y un sonido poderosísimo. Destrozaron muchos cuellos y nos dejaron con ganas de volver a verlos. Para ganar tiempo al retraso que supuso la larga actuación de Metallica, Evanescence saltaban a la par al escenario 1, donde debieron firmar una actuación mejor de lo esperado tras varios años en la cuerda floja.

Pero nos quedamos en el escenario 2 para reencontrarnos con uno de nuestros atractivos del festival, los veteranos yanquis Clutch y su rock con mil esencias y colores noventero. Nos volvieron locos en el Azkena Rock 2011… y en el Sonisphere lo volvieron a hacer: cuando crees que ya no te quedan fuerzas, Clutch te llevan de nuevo a bailar y disfrutar con sus temazos. Tras más de diez horas de música en las piernas, pusieron patas arriba a todos con sus temazos, con el carisma y el vozarrón de Neil Fallon y su maestría instrumental. Para entonces ya sabíamos que no esperaríamos a cerrar el festival con el metal industrial de Fear Factory debido al gran retraso de dos horas, así que gozamos de lo lindo con Clutch… deberían recetarse para cerrar cualquier festival. Para nosotros, fueron el mejor colofón al Sonisphere 2012.

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Sonisphere 2012: grandes conciertos, grandes decepciones
mirocklloeselblog 04-06-2012 | 1:16 | 0

Sonisphere Festival 2012 – 25 de mayo del 2012 – Getafe (primera parte)

Como decenas de rockeros riojanos, el viernes 25 de mayo llegamos a Getafe para disfrutar del Sonisphere 2012, el festival itinerante por toda Europa que se erigía como la principal cita metalera de este verano con un cartel presidido por grandes nombres como Metallica, Soundgarden o Machine Head y completado por interesantes grupos de diversos géneros, lo que lo hacía todavía más interesante. Y la respuesta del público, pese a la omnipresente crisis, fue espectacular: 38.313 personas en la jornada del viernes y 54.137 en la del sábado.

Dado que no asistimos al festival con afán periodístico sino a disfrutar de su ambiente, ésta va a ser una crónica de lo allá vivido… pues nos fue imposible ver a todos los grupos… y uno siempre tiene sus preferencias. Así, tras el viaje por unas carreteras infestadas de coches con aficionados bilbaínos y blaugranas, y tras reposar en el hotel, nos saltamos varios grupos para evitar que el bochorno que caía sobre Getafe pasara cuenta a las piernas por la noche. Abrieron el festival Six Hour Sundown, con Lauren Harris –hija del bajista de Maiden- y su rock melódico como banderas, seguidas por Rise to Remain, donde casualmente canta el hijo del voceras de Maiden con un metal rasgado más moderno. Decidimos saltarnos Corrosion of Conformity tras la decepcionante experiencia del año pasado con Down, pues sin Pepper Keenan esos no son los CoC que nos conquistaron en los 90. Así, mientras Skindred mezclaban mil estilos y removían al público en el escenario 2, vimos el final de Sonata Arctica, donde ya se empezaba a lamentar el mal sonido del escenario principal. Hijos de la ola del power metal de finales de los 90, no terminaron de conectar con un público que esperaba más clásicos y no tanto de su reciente ‘Stones grow her name’.

Tras las justificadas críticas de las dos anteriores ediciones de Getafe, la organización de Last Tour International trasladó el festival del polvoroso recinto industrial al asfalto del aeródromo, ganando en comodidad pese a que su mapa se alargó, obligándonos a andar varios kilómetros durante todo el fin de semana para ir de un escenario a otro, a por bebida o comida… pero por lo menos no comimos y respiramos polvo constantemente como en los dos años anteriores.

De vuelta al escenario 2 sorprendió a todos Kobra & The Lotus, un grupo canadiense facturando heavy metal a la vieja usanza. La presencia y voz de Kobra Paige y la entrega de toda la banda engancharon al público y, pese a todavía no haber publicado su primer disco, pusieron a todos a cantar el mítico ‘Heaven and hell’ en homenaje al añorado Ronnie James Dio.

La curiosidad nos devolvió al escenario principal, ya lleno de gente para ver a Limp Bizkit. Sorprendentemente, había mucha gente atenta y entregada a la banda de Fred Durst cuando es un grupo denostado en el mundillo. Su rap metal ya suena obsoleto y cuasi ridículo, tanto como sus pintas, los movimientos de Durst y sus sermones eternos… pues apenas se cantaron una decena de temas para decepción de muchos seguidores. Eso sí, con sus temas de los 90 pusieron a botar a medio recinto entre lo nostálgico y lo divertido. Después supimos que la parodia de sí mismos se rubricó subiendo a decenas de chicas a cantar su último tema, su versión de ‘Faith’ de George Maikel con su ‘Rollin’.

Lo mejor era regresar al escenario 2, donde nos esperaba el mejor concierto del viernes… donde nos esperaba la mitad de Kyuss. Con Josh Homme en QOTSA y con Nick Olivieri con sus problemas judiciales, John Garcia y Brant Bjork siguen manteniendo el espíritu de la banda que parió el stoner rock, que saturó los 90 y creó himnos imperecederos. Sí, banda de culto, pero el escenario 2 estaba a rebosar 15 minutos antes de su actuación…

Como en el Azkena Rock del año pasado, aquello era una bomba de relojería… Ganas, muchas ganas que cuando comenzó a sonar ‘Hurricane’ estallaron en el concierto más loco, alborotado y bestia de todo el festival con toda la explanada absorbida en un mosh delirante. Saturación y melodía, rabia y suavidad, himnos y voces y cuerpos dándolo todo… Los seguidores no olvidamos todo lo que supone Kyuss y revivir temas como ‘One inch man’, ‘Freedom run’, ‘Gardenia’, ‘Thumb’… y tantos y tantos clásicos fue una catarsis colectiva que recuperó todo el espíritu ecléctico de los 90. El público más loco del festival estaba reunido para rendir pleitesía a la banda que rejuveneció el rock en los 90 en su viaje al desierto y el propio grupo, con un sonido atronador, quedó noqueado por la entrega, agradecidos y entregados. El delirio de ‘Rodeo’ no se nos olvidará.

La experiencia de volver a ver a Kyuss había que digerirla… y me disculparéis, pero me parecía frívolo viajar al minuto siguiente al escenario 1 para ver a Offspring… Tras pillar un bocata y asumir que lo de Kyuss había sido de otro mundo, vimos de lejos a una de las bandas que en los 90 decía recuperar el punk rock a bordo de monopatines. Y fue deprimente comprobar que los del grupo son los únicos que parecen no pasarlo bien con su música. Eso sí, la gente se lo pasó en grande con sus temas rápidos, pegadizos y coreables hechos para gritar, saltar y bailar, sobre todo los del archiconocido ‘Smash’.

Visto lo visto, optamos por la oscuridad. En el escenario 2 Paradise Lost volvían a España para presentar ‘Tragic idol’, su fantástico último trabajo en el que han regresado a las densas atmósferas de sus inicios. Arrancar con el clasicazo ‘Widow’ vaticinaba una gran actuación. Y conjugando los grandes temas de su último disco y clásicos como ‘Pity the sadness’, ‘As I die’ o ‘One second’ en la recta final firmaron uno de los grandes conciertos del festival, con una exhibición de Nick Holmes y sus diversos registros vocales y de Greg Mackintosh a las seis cuerdas, todo ello adornado con un efectista juego de luces propio de sus poderosos sonidos góticos. Aunque echamos de menos temas de ‘Draconian times’ o ‘Icon’, la ovación tras finalizar con ‘Say just words’ fue la que se dedica a los maestros.

Por fortuna, el cambio de escenario en el principal se retrasó para recibir a Soundgarden, icono de los 90 con su rock de herencia Sabbath y 70’s. La expectación era máxima para ver a una banda que regresaba a escena quince años después. Pero tanto trabajo en escena no sirvió para mucho pues cuando Chris Cornell y los suyos irrumpieron con’ Searching with my good eye closed’, ‘Spoonman’ y ‘Jesus Christ pose’, el entusiasmo del público se fue diluyendo ante el deprimente sonido, ausente de guitarras y fuerza. Con el grupo excesivamente estático, Cornell evidenció que su garganta ya no es de los 90 y sólo se salvó el pulpo Matt Cameron a la batería. Pese a la sucesión de clásicos, el mal sonido, lo relajado del repertorio y la parada presencia de la banda rebajaron la intensidad del concierto, dejando a muchos seguidores decepcionados.

Sacrificamos a Orange Goblin, otra banda de culto del stoner, para coger buen sitio para poner el colofón a la primera jornada con Machine Head, la banda que mejores discos y directos firma en este milenio. Tras la exitosa gira de salas de marzo, las ganas de ver a Robb Flynn, Phil Demmel, Adam Duce y Dave McClain eran absolutas. Se les esperaba con ansias, pues están en su mejor momento, con el mismo estado de gracia que tenían los Metallica a finales de los 80. Pero al igual que a Soundgarden, el sonido les traicionó. Desde el arranque con ‘I am hell’, la saturación de graves en el bombo y en el bajo ahogó las guitarras y las voces, lanzando un sonido horroroso y por momentos molesto. Pese a la impotencia, intentamos disfrutar del –a mi gusto- el mejor grupo del momento, al que el sonido no hizo justicia. La banda también sufrió los problemas de sonido e intentaron salvar la actuación con toda la fuerza y las ganas, con Robb Flynn mostrando que es el ejemplo de absoluto líder sobre el escenario, capaz de volver loco a todo el público, que se funde con Demmel en el mejor par de guitarras del momento, con Dave McClain (que lo tuvimos en La Rioja Drumming Festival) en una nueva exhibición a la batería… Centraron su repertorio en sus dos últimos y magistrales discos y se despidieron sin ‘Davidian’, ‘Ten ton hammer’ u ‘Old’, algo inconcebible para los seguidores de Machine Head

Con ese mal sabor de boca, decepcionados por el horrible sonido que acabó con las actuaciones de los cabezas de cartel del primer día del festival, nos fuimos a dormir, mascullando la idea de poner una queja en la Oficina del Consumidor y deseando que al día siguiente no se repitiera la estafa sonora. Y sintiendo con sonrisas el conciertazo de Kyuss… de los que no se olvidan.

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Cartelera 25-26 de mayo 2012: Festival Intercultural de Zarraton (La Rioja), Barricada en Peralta (Navarra) y Festival Sonisphere en Getafe (Madrid)
mirocklloeselblog 25-05-2012 | 8:00 | 0


El Festival Intercultural de Zarratón (La Rioja) comienza hoy con los riojanos Silencio Absoluto como cabezas de cartel de la primera jornada.
Para mañana sábado el concierto de ‘Ana Curra presenta El Acto’ será el principal aliciente. La artista tocará en directo el repertorio del disco ‘El Acto’ de Parálisis Permanente.

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La Rockoteca de la Biblioteca Municipal de Peralta (Navarra) presenta hoy un concierto acústico de Barricada.
Además se inaugurará la exposición de fotografías de rock de Fernando Lezaun que permanecerá varias semanas.

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El festival Sonisphere adelanta este año sus fechas y regresa a la ubicación del Electric Weekend, al aparcamiento de los cuarteles en Getafe, Madrid.
Soundgarden encabezará el cartel de hoy y Metallica el de mañana (la banda interpretará el Black Album al completo).
Durante los dos días actuarán 26 grupos de rock duro, la mayoría internacionales.

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