Sin rumbo fijo por las tierras de San Millán, Berceo y Villar de Torre
Mi última escapada discurrió el pasado jueves por tierras fronterizas entre el valle y la sierra, entre los términos municipales de Berceo, San Millán de la Cogolla y Villar de Torre. Fue una salida improvisada, de esas sin rumbo fijo por carreteras secundarias buscando siempre un buen emplazamiento para disparar la cámara. Elegí esta comarca riojalteña pensando que podía ofrecer bellas estampas primaverales, ahora que los sembrados de cereal están en pleno apogeo y el monte empieza a cubrirse de una amplia gama de verdes. Aunque el día salió brumoso, con rayos de sol muy disipados por la neblina, el resultado no me defraudó. En las cumbres del San Lorenzo todavía queda algo de nieve (hoy, cuando escribo estas líneas, me dicen que ha nevado más en un día sorpresivamente invernal). Como digo, la época es ideal para visitar la zona, de modo que si dispone de tiempo, este territorio es una muy buena opción. A los alicientes paisajísticos se unen los históricos, artísticos y culturales porque en la zona se alzan los monasterios de Yuso y Suso, declarados Patrimonio de la Humanidad.
Link a la web de los monasterios de Yuso y Suso
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La marchas populares han proliferado en los últimos años por toda la geografía riojana con gran participación de los vecinos. No hay rincón de nuestra región en donde no se organicen recorridos durante los fines de semana o fiestas de guardar. Andar siempre es una manera saludable de explorar un término municipal y disfrutar de unas horas en compañía sin más aditamentos que una mochila, un poco de agua y puede que algo de comida. Así de simple y de sencillo. De este modo y no de otro los humanos colonizamos todo el planeta mucho antes de cabalgar a caballo o movernos en automóvil. Y es que básicamente somos una especie hecha para andar. No hacerlo nos condena a marchitarnos como la golondrina que no vuela. No hay tampoco mejor manera de disfrutar del entorno que nos rodea y de eso es de lo que se trata con estas marchas populares. Más ahora en primavera cuando el campo es pura vitalidad y colorido.
La ruta que traigo hoy a estas líneas se desarrolló el pasado 5 de mayo entre los términos de Pradejón, Ausejo y Lodosa, por los cerros fronterizos que jalonan el valle del Ebro entre La Rioja y Navarra, en un recorrido de 16,5 kilómetros que organizó el Club Emetebe de Pradejón, dinámico donde los haya. No es un territorio desconocido para mí, porque por estos pagos ha discurrido mi infancia y gran parte de mi juventud, aunque he de decir que el paisaje ha cambiado en las dos décadas ya largas en las que mi relación con Pradejón se limita a visitas esporádicas para ver a la familia. Lo que más me llamó la atención durante este último paseo fueron las grandísimas extensiones de viñedos que han proliferado en colinas y vaguadas, sustituyendo a las pequeñas fincas agrícolas de antaño, hoy ya en manos de grandes bodegas de la Denominación Rioja. Y hay también grandes explotaciones de olivo, de esas dispuestas en hileras que van más allá de lo que alcanza la vista, todo ello regado casi siempre por dispositivos por goteo que se alimentan de balsas donde se recoge el agua pluvial que arrastran los barrancos. A poca atención que se preste, los rasgos del paisaje revelan al observador la evolución que se registra en la agricultura riojana, cada vez más huérfana de jóvenes, más mecanizada y más concentrada en manos de unos pocos.
Lo que no ha cambiado, sin embargo, son las grandes vistas que ofrecen estos territorios tan abiertos. En un vistazo desde las terrazas que coronan los cerros, la visión se desparrama por todo el valle del Ebro hasta alcanzar las sierras de Urbasa y Codes, en Navarra, y la Hez e Isasa, en La Rioja. En días claros, como el que nos regaló este principio de mayo, el horizonte se extiende decenas de kilómetros invitándote a un juego de geografía. Allí Ausejo, al otro lado Sesma, más allá Tudelilla… En fin, lo dicho, que duren estas iniciativas de las marchas populares. Hoy ha sido Pradejón y Ausejo, pero mañana puede ser cualquier otro sitio porque hay mucho más donde elegir: las vías verdes, romerías a las érmitas más recónditas, los tramos del GR, la ruta romana de Cameros, las neveras de Moncalvillo…
Para los más interesados, dejo un link con la ruta, muy apta también para una vuelta en bicicleta de montaña: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2859925
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Mi última incursión por las tierras del Alhama incluyó también una visita a las localidades de Valdemadera y Navajún. Salvado el alto de la sierra del Tormo, la carretera deja atrás la vega del Alhama y se asoma a las laderas meridionales de la Sierra de Alcarama, ofreciendo nuevas panorámicas de uno de los rincones más recónditos de la geografía riojana. Como guiada por la carretera, la vista se estira a lo largo del valle llevándonos casi de forma automática hasta el pueblo de Valdemadera entre parcelas de cereal que en esta época del año dan el contrapunto verde a un paisaje áspero y seco. Lo que se divisa es un paisaje vacío, sin más ruidos que el viento ni más movimiento que el de algún buitre que merodea por las alturas y el de las aspas de los generadores eólicos que han florecido en las cumbres de la serranía. No hay tráfico ni se avista tampoco ninguna actividad agrícola. Es un entorno duro, extremadamente duro, que acabó por imponer su ley a unos pobladores que salieron en masa durante décadas pasadas. Pero aún queda alguno. Entre ellos, Pedro Fernández, que a sus más de 80 años sigue faenando sus fincas, a las que acude montado en su mulo. Para bajar a sus huertas desde Valdemadera invierte una hora, pero tampoco tiene ninguna prisa. Habla de un pasado glorioso plagado de cientos de cabezas de ganado ovino que hoy han desaparecido al igual que muchos de sus habitantes.
El casco urbano de Valdemadera es amplio, con un caserío importante que atestigua que hubo tiempos mejores. Hay buenas casas, pero también otras muchas que amenazan ruina, con hiedras como únicos inquilinos. Pedro Fernández cuenta que en el pueblo sigue el arreglo de calles e invita a este cronista a darse una vuelta por el frontón, renovado no hace mucho tiempo como delata el verde lustroso de su cancha. Son pocos los vecinos que viven a diario (no más de veinte) pero se esfuerzan, con ayuda de la subvención regional, como no podía ser de otra forma, por mantener vivo el municipio, para que siga siendo destino de antiguos hijos del pueblo y de esporádicos visitantes, porque Valdemadera tiene también alojamiento rural. También lo hay en nuestro siguiente destino, Navajún, conocido en La Rioja y en el ámbito de la geología y el coleccionismo por ser el pueblo de las piritas.
La presencia de este bello mineral es quizás el asidero más fuerte que tiene esta subcomarca del Alhama para seguir sujetándose en el mapa. Esquinado en un confín de La Rioja que se confunde ya con los vecinos páramos de Soria, Navajún ofrece el mismo perfil que Valdemadera, con casas en buen estado que ejercen de morada durante los fines de semana y vacaciones y otras en no tan buenas condiciones. Pero su caserío se conserva en general digno, con sus calles principales en buen estado, juegos infantiles nuevos e iglesia y plaza bien adecentados. Resulta chocante la abundancia de gatos en sus calles. A mi llegada, salió a recibirme una comitiva felina compuesta por al menos una decena de ellos. Sin embargo, no me encontré más vecinos que una señora mayor que acarreaba un viejo tronco, supongo que hacia la chimenea.
Algunos links para ampliar información:
Valdemadera: http://www.valdemadera.org/Informacion-General.5008.0.html
Navajún: http://www.navajun.org/
Minas de pirita: http://www.piritasdenavajun.com/ (Es recomendable concertar por anticipado las visitas)
Alojamientos:
Sierra de Alcarama (Valdemadera)
Casa Don Pedro (Navajún) Teléfono: 941 197 174
Casa Victoria II (Navajún) Teléfono 941 197 018
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De las aguas de los embalses cameranos que mostraba en mi último post nos trasladamos a un territorio mucho más agreste, las tierras del Alhama, en la comarca más suroriental de La Rioja. Parece increíble que tan solo en unas decenas de kilómetros el paisaje cambie tan radicalmente, pero eso es lo que ocurre dentro de nuestros límites regionales, que en poco más de 5.000 kilómetros cuadrados aglutina comarcas sometidas a influencias climáticas muy diversas: mediterráneas, atlánticas y continentales. La orografía reparte después estos influjos a su antojo dando lugar a una variopinta gama de paisajes. Para nada puede decirse que La Rioja sea una región monótona, estéticamente hablando, de manera que el fotógrafo o el senderista siempre encontrará algún aliciente al recorrer nuestras tierras. Yo lo encontré la semana pasada en los pagos de Aguilar, Cervera e Inestrillas. La nota distintiva del paisaje en esta época es el contraste del verde primaveral de las choperas y la vega del Alhama con los ásperos contrafuertes rocosos y los descarnados montes de la Sierra de Alcarama. Se puede optar por hacer una excursión por la Vía Verde del Alhama, bien acondicionada para caminar, entre Cervera y Aguilar, siempre por el fondo del desfiladero que ha excavado el río, entre paredes calizas donde abunda el buitre leonado. Ya cerca de Inestrillas, se abre el yacimiento arqueológico de Contrebia Leukade, poblado celtibérico que nos remite a la historia de nuestros antepasados antes de que la región cayera bajo la dominación romana. Conviene reservar antes para poder visitarlo, aunque también se puede optar por acudir al museo existente en Aguilar.
Y ahora, los enlaces para quien quiera informarse un poco más:
Vía Verde del Alhama: http://www.larioja.org/npRioja/default/defaultpage.jsp?idtab=447758&IdDoc=464386 (se puede descargar un folleto con un mapa e información abundante)
Cervera del Río Alhama: http://www.cerveradelrioalhama.org/
Aguilar del Río Alhama: http://www.aguilar-inestrillas.org/
Contrebia Leukade: http://www.contrebialeucade.com/
Maltrecho hasta el pasado mes de marzo, tras un invierno bajo mínimos, el río Iregua comienza a recuperar su cauce tras las últimas lluvias y nevadas de este mes de abril. Es para alegrarse, aunque el nivel de los embalses sigue todavía bajo para las fechas. El pantano de Pajares y el González Lacasa apenas si superan el 50 por ciento de su capacidad, por debajo de lo que suele ser habitual para las fechas. Aunque molestas para los amantes de las escapadas por la sierra, las precipitaciones recientes están resultando muy beneficiosas. Sería de agradecer que los desembalses del pasado año no se repitan hasta dejar a nuestros embalses exhaustos. Las imágenes que cuelgo hoy en este espacio fueron tomadas la semana pasada, en la que volví a desenfundar la cámara aprovechando los momentos de tregua meteorológica en unos días de vacaciones. El chorro del desagüe del embalse de Pajares acojona visto de cerca. Ya más sereno, el sonido del Iregua al pasar bajo el puente de Pradillo o en Villoslada resulta terapéutico.
La borrasca no da tregua. La nieve ha vuelto a hacer acto de presencia esta mañana en las partes más elevadas de la sierra. Las imágenes fueron tomadas desde mi coche hacia las 11 de la mañana, en un viaje camino Soria. A la vuelta había menos nieve, aunque las previsiones dan probabilidades de nuevas nevadas mañana y pasado. El frío se resiste a abandonarnos en esta primera mitad de abril. Dejo también un enlace a un vídeo de la subida de la Venta de Piqueras hasta el inicio del túnel.
Las posibilidades que ofrecen los Cameros para el senderista y amante de la montaña son múltiples. Hay recorridos de alta y media montaña; por pistas, senderos o campo a través; para adultos y también para niños… Entre estos últimos, hay uno de singular belleza que surca todo el valle del Iregua y que puede realizarse en familia en etapas cortas para no cansar a la prole. Se trata de la Vía Romana del Iregua, una senda bien marcada que sigue el antiguo trazado que utilizaban nuestros antepasados para pasar del valle del Ebro a la Meseta. La ruta ofrece múltiples alicientes a lo largo de toda su extensión, si bien hay un tramo, el situado al norte de la localidad de Pradillo, que resulta especialmente bello, al menos para este cronista. Fue este punto el elegido para otra de mis excursiones, que realicé en compañía de mi hija María aprovechando la tregua meteorológica que nos brindó la borrasca que se cierne estos días sobre La Rioja. Hay que contar aquí que la chica se ofreció como colaboradora fotográfica, de modo que sería injusto no recoger aquí su trabajo. La mañana devino así en una suerte de duelo fotográfico, que ayudó también a hacer más entretenidas nuestras andanzas por el corazón del Camero Nuevo.
Hecho el inciso, retorno a lo que íbamos, la excursión por la Vía Romana de Pradillo, que se inicia en el mismo pueblo. Solo la localidad merece una visita por sí misma. Ejemplo de rehabilitación del patrimonio arquitectónico rural, Pradillo ofrece rincones de verdadero encanto. Especialmente atractivas resultan sus placitas arboladas jalonadas por casas de piedra que se abren en señoriales puertas engalanadas con arcos de medio punto. Si cae por el municipio, tendrá que visitar el antiguo hórreo, uno de los pocos que hay en La Rioja y donde está ubicada la Ofcina de Información Turística del Camero Nuevo. Atiende Jesús Toledo, Chus para los más cercanos, quien atesora un sinfín de conocimientos sobre la comarca. Si le interesa caminar, probablemente le recomiende la misma ruta de la que hablamos hoy en este espacio.
El itinerario que nos llevará por el antiguo trazado romano se inicia a las espaldas del pueblo, en la carretera que sube a Gallinero, tomando un camino que conduce hasta el puente medieval sobre el Iregua, nuestro primer hito. Bien conservado, es un viaducto de tamaño considerable, con un potente y único vano que se eleva a una altura notable sobre las aguas del río. Atravesado el puente, las marcas blancas y violetas de la ruta internan al caminante por una senda que sigue el río, aunque enseguida empieza a despegarse hacia el este para tomar progresivamente altura, siempre sin grandes pendientes. Con Pradillo ya en nuestras espaldas, el sendero culebrea entre robledales, algunos de gran porte, y se abre en pequeños claros para avistar buenas panorámicas del valle fluvial. Si hay suerte, puede que hasta se le cruce algún ciervo o aviste los cuartos traseros de un corzo, con su característico pelaje blanco. No fue nuestro caso, aunque sí observamos una docena de buitres de la colonia que anida en los roquedos donde culminó nuestro paseo antes de volver sobre nuestros pasos hacia Pradillo.
El paraje cimero donde anidan las aves carroñeras recibe el acertado nombre de Las Pedregosas y ejerce de balcón sobre el desfiladero que ha abierto el río Iregua antes de encaminarse hacia los pagos de Torrecilla en Cameros. Las vistas son sencillamente esplendorosas, con el río describiendo un meandro y en paralelo la carretera N-111, flanqueados ambos por peñascos que caen a plomo y buenas masas de robles en las laderas cercanas. Al fondo, hacia el sur se observa Pradillo y más allá las cumbres de Cebollera, todavía con nieve en el momento de escribir estas líneas. La zona, abrupta, está protegida por cadenas y vallados metálicos y hay un mirador que se abre entre buenos ejemplares de encinas, especie que abunda en este punto del camino, antes de que descienda hacia el puente de Almarza, otro apacible rincón para disfrutar en familia que volverá a ilustrar este blog en días venideros. Hubo fotos, muchas fotos, desde la atalaya de Las Pedregosas antes de retornar hacia Pradillo, donde mi hija y yo disfrutamos de un aperitivo en el bar restaurante Los Cucharones, que regenta María Jesús. Sus almuerzos no tienen precio. Basta con probar sus migas con huevos fritos para comprobarlo. Aunque también puede optar por quedarse a degustar comida casera. Cuando llegamos nosotros, en los peroles de la cocina borboteaban caparrones y arroz con ciervo. Mejor no haberlo sabido, porque ya habíamos quedado para comer en familia.
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Aquí dejo el link de la ruta y otros enlaces de Pradillo y comarca:
La ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2710041
Pradillo: http://www.aytopradillo.org/Turismo.4579.0.html
Alto Valle del Iregua: http://www.sierradecameros.org/
Y ahora las fotos, las mías y las primeras de mi nueva colaboradora.
Mis fotos Las fotos de mi hija
Hasta aquí algunas muestras del particular rally fotográfico que hicimos María y yo. Dejo ahora algunas fotos más de nuestro periplo por Pradillo y la Vía Romana.
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Hurgando en mi archivo fotográfico he encontrado unas imágenes que realicé el año pasado en una escapadita en bici de montaña desde Logroño hasta el enclave de la ermita de Santa Fe de Palazuelos, cerca de Clavijo, con regreso por Albelda y los caminos de la vega del Iregua. Se trata de una excursión de algo más de 30 kilómetros y casi 400 metros de desnivel que resulta muy amena con buen tiempo. El principal atractivo de la ruta reside en este desconocido punto de la geografía riojana, conformado por un antiquísimo templo de origen románico, llamado también de San Marcos. Enclavado en el término de Clavijo pertenece a los de Albelda por un antiguo pleito que se resolvió con el compromiso de los albeldenses de acudir en romería al lugar cada 25 de abril. La ermita se sitúa en un entorno sereno en el que se intercalan fincas de cereal, viñedos y choperas dominadas al sur por las primeras estribaciones de la sierra y los contrafuertes del castillo de Clavijo, que casi se puede tocar con la mano. En bicicleta se accede desde Logroño a través de un camino que sale a mano derecha una vez pasado el barrio de las bodegas de Alberite. El retorno se realiza siguiendo ese mismo camino hacia el sur hasta alcanzar un portillo que mira hacia la vega del Iregua y desciende vertiginoso hasta Albelda, en donde nos introduciremos nuevamente en los caminos ribereños de la huerta para realizar un sosegado regreso hasta la capital.
Link de la ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2700253
Para saber un poco más del enclave: http://www.ayuntamientodeclavijo.org/Iglesia-de-Santa-Fe-de-Palazue.1820.0.html
Después de unos días sin refrescar el blog, retomo este espacio con un producto de temporada, el marzuelo. En realidad, hace ya entre dos semanas o tres que empezó la recolección en los montes riojanos aunque ha sido en los últimos días cuando más ejemplares se han podido recoger, a juzgar por la experiencia propia y la de otros colegas. La recién concluida Semana Santa ha sido especialmente fructífera, aunque la floración se haya producido ya en pleno mes de abril. De sobras es conocido para el setero que el marzuelo es la primera seta comestible que asoma tras el invierno y con ella se da por iniciada la temporada micológica en nuestros bosques. El aficionado sabe también que no es una especie que se deje coger fácilmente, ya que suele estar escondida entre las agujas secas de pinos, la hierba y la hojarasca, lo que obliga a agudizar la vista y a rebuscar con tesón entre el suelo. Los ejemplares que aparecen en las imágenes fueron recolectados a finales de marzo y durante la primera semana de abril tras unas jornadas de lluvias y ligeras nevadas que han proporcionado la humedad necesaria a la tierra y al mantillo de hojarasca superficial.
De las cualidades culinarias del marzuelo cabe decir que es un buen comestible, suave al paladar, aunque es recomendable ayudarle un poco para potenciar el sabor con aditamentos como cebolla, ajo, tomate o huevo. Van bien como aperitivo en un vermú y también como guarnición y un buen vino. Por aquí ya los hemos probado en todas sus variantes y repetimos cada año cuando empieza la temporada. Por ahora no hemos tenido ninguna decepción.

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No podía faltar hoy a la cita que conmemora el Día Forestal Mundial sirviendo en este blog una recopilación de imágenes rescatadas de mis escapadas por esos rincones perdidos de la geografía riojana. La riqueza forestal que atesora La Rioja es sencillamente impresionante. Su valor, incalculable por los incontables beneficios que entraña para la región. Sirvan estas imágenes de alegato en favor de su preservación. Y no me extiendo más, ahí quedan las fotografías.







































































































































